Cuento corto
0
728 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

IV

Claro que te idealizo, como no iba a hacerlo.

Me dijiste alguna vez que te confiesas pecadora y que lo volverías a hacer por lo menos de pensamiento. Válgame, entonces vamos a despojarnos de toda construcción social para que no quede solo en la mente.

Te digo lo anterior porque cuando me has tomado de la mano para entregarme, de manera disimulada, cada bello de mi cuerpo se eriza, se vacía mi abdomen y ardiente de llamas, mi cuerpo te quiere llevar.

Te he agarre la mano una vez, me he encontrado impaciente por hacerlo más veces.

Tanta delicadeza y fragilidad nunca me pareció frustrante sostener y estando ahí, de manera tan exclusiva a ojos ajenos e intima entre nosotros en todos los niveles, pude presenciar decenas de amores no correspondidos concluyendo un final feliz.

Me confesaste tu intimidad, con un poco de pena pero llena de seguridad y yo me deje seducir hasta el punto donde conseguiste sacar mi lado humano lleno de suciedad, deseos y culpa.

No lo negare, fantaseé por las noches nuestro encuentro... lo que haríamos... porque me liberaba de esos impuestos y porque lleno de lujuria y antojo nos mostrábamos genuinamente puros.



3 de Agosto de 2020 a las 03:30 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~