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letarmy Yoonmin World

»TWO SHOT YOONMIN »Pareja secundaria: KOOKV »Contenido homosexual 🔞⚠ ®Historia original, no se permiten copias o adaptaciones. ©El fanart de la portada es de @nehochu_, el link de su twitter 😊 https://twitter.com/nehochu_?s=09


Erótico Sólo para mayores de 18.

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1.⚜


—Es suficiente.

La música se detuvo y la chica que se encontraba en el centro semidesnuda, se paró en seco y agachó la cabeza, no se atrevía a mirarlo a los ojos.

—Pero señor...

—Dije que es suficiente, Jungkook, estoy harto, siempre me prometes el mejor espectáculo y cada cual es peor que el anterior.

—Busco lo mejor del país, pago cantidades desorbitadas de dinero para ofrecerle lo mejor.

—¿Y lo mejor es qué es? ¿Esta mierda?—Dijo Agust con cara de asco señalando de arriba a abajo a la mujer que seguía sin mirarle. —Si no fuera porque hemos crecido juntos desde pequeños y eres como un hermano para mi, habrías ido a parar al mismo sitio que todos los bailarines mediocres que han pisado el suelo de este palacio.

—Yo... Lo siento señor.

—No te disculpes, ya no me sirve de nada.

Se levantó del trono y fue bajando las escaleras lentamente hasta llegar donde se encontraba la chica y pararse frente a ella.

La agarró fuertemente de la mandíbula, le levantó la cabeza para mirarla a los ojos y le sonrió de forma ladina.

La chica observaba con pánico los fríos orbes oscuros que se posaba sobre ella. La cicatriz en el ojo derecho de aquel hombre le dio escalofríos.

—¿Tienes algo mejor que ofrecerme?

—P-podría entregarle mi cuerpo, señor.

—¿Sexo? ¿Eso es todo? Mírate, estás vendiéndote como si fueras una simple puta barata, como han hecho los demás que han estado aquí antes de ti.

La chica comenzó a derramar lágrimas de forma silenciosa.

Agust la soltó bruscamente y la tiró al suelo. Observó a sus guardias y levantó su mano.

—Sacadla de aquí, no quiero volver a verla.

—¿Que hacemos con ella, señor?

—Lo mismo que con el resto, matadla, no sirve para nada.

La chica comenzó a gritar pidiendo clemencia, pero el rey sólo se giró dándole la espalda, ignorándola.

Jungkook lo siguió mientras salía del salón, una vez estuvieron de vuelta en la gran habitación del monarca, el menor le agarró el brazo para llamar su atención.

—Yoongi.

El rubio se giró y endureció su mirada.

—Qué te he dicho de llamarme así.

—Pero es tu nombre.

—¿Y? No me gusta, y no quiero que algún día se te escape en público.

—Eso no va a pasar.

—Bien, sino tendré que servirme tu cabeza sobre una bandeja de plata también.

Jungkook se acercó a él y lo abrazó por la espalda, haciendo que Yoongi se pusiera completamente rígido ante el contacto.

—Qué estás haciendo Jungkook, suéltame ahora mismo.

—Tú antes no eras así...

—Así cómo.

—Tan sanguinario, tan frío, recuerdo cuando jugabas conmigo, como te reías siempre de mis tonterías, como eras amable y cercano con los empleados... Pero te volviste diferente después de la guerra... ¿Por qué? Nunca me lo has contado.

Yoongi soltó un gruñido y se giró para observar los ojos de cachorro de Jungkook, que lo miraban esperando una respuesta.

El mayor suspiró y caminó hasta un gran tocador, se sentó a la luz de las velas y pasó los dedos sobre una de las llamas, como aquel que acaricia una pluma. Se miró en el gran espejo frente a él.

—Ganamos la guerra.

Jungkook asintió con la cabeza, esa parte ya la sabía.

—Pero estuvimos a punto de no hacerlo.

El menor se acercó hasta él y se sentó en el suelo, justo al lado de Yoongi. Éste se giró sobre la cómoda para mirarlo desde arriba.

—Yo estaba enamorado, ¿te acuerdas de... Jiwon?

Jungkook asintió con la cabeza, recordaba vagamente a aquella mujer de cabellos largos y negros y labios rojos perfectamente pintados siempre.

—Me traicionó, jugó conmigo durante mucho tiempo, me hizo creer que sus sentimientos hacia mi eran los mismos que los míos hacia ella, pero me equivoqué. Ella sólo quería saber todos los movimientos que nuestro general planeaba para atacar al bando contrario. La noche antes de que estallara la guerra, ella decidió abandonarme, se marchó mientras estaba dormido, me dejó un miserable trozo de papel entintado con palabras vacías como despedida. Me dijo que nunca me quiso, que ella siempre perteneció al que por aquel entonces era nuestro enemigo.

—Dong-Suk...-Susurró Jungkook.

Yoongi asintió aclarándose la garganta, hacía un rato que se le había formado un nudo en su garganta que no era capaz de deshacer.

—Al final resultó que ese hijo de puta tampoco la quería más que para hacer de espía para él. Cuando nuestro ejército había ganado al suyo, sólo quedaban vivos ellos en el castillo, mató a nuestras madres, y a Jiwon estuvo a punto de asesinarla frente a mi, él sabía que yo la amaba, a pesar del dolor y la traición, mi amor por ella era más grande, así que me metí en medio para evitarlo, por eso tengo esta cicatriz, porque el corte de su daga impactó directamente en mi cara.

Jungkook lo observaba con ojos brillantes y melancólicos.

—Al final, a él lo maté, y a ella la dejé escapar, no sin antes decirle la basura que era como persona. Nunca más supe de ella, ni quiero hacerlo. Por eso cambié, porque me di cuenta de que ya no podía confiar en nadie, tampoco encontré a alguien que volviera a hacerme sentir lo que ella. Empezó como una simple bailarina erótica, que me encendía la sangre sólo con mirarme y cuando quise darme cuenta, estaba perdidamente enamorado de ella, eso casi me cuesta la vida.

Yoongi se quedó en silencio por largos minutos, con la mirada perdida en la nada.

—Entonces es por eso que siempre me pides que busque a los mejores bailarines eróticos del país...—Jungkook habló en un susurro.

—Sí, para llenar el vacío que ella me dejó, pero cuanto más tiempo pasa, menos esperanzas tengo de encontrar a alguien que me encienda igual o incluso más, alguien con quien compartir una conexión tan intensa que me deje extasiado.

El menor sintió pena.

—Al menos siempre te tuve a ti, por desgracia tu madre murió al igual que la mía, le tenía mucho aprecio, eran grandes amigas, le prometí que siempre cuidaría de ti, así como ella cuidó de mi.

Jungkook recordó a su madre vagamente , el era 7 años más pequeño que Yoongi cuando éste subió al trono después de que la mujer muriera asesinada durante la guerra, el mayor por aquel entonces tenía 17, él apenas llegaba a los 10.

Ahora han pasado 10 años de aquello y Yoongi es un hombre hecho y derecho de 27 años y un gran rey, aunque su personalidad no lo acompañe.

—Haré lo que sea necesario para conseguir lo que quieres, lo prometo, necesito que el antiguo Yoongi vuelva.

El mayor observó la determinación en los ojos de Jungkook, se sintió orgulloso de ese mocoso.

Le sonrió ligeramente y le revolvió el cabello de forma afectuosa.

El menor se levantó y volvió a abrazarlo emocionado.

Yoongi se congeló unos segundos, pero al final le dio unas palmaditas reconfortantes en la espalda, mostrándole afecto.

—No te acostumbres a esto, sabes que no me gusta el contacto físico en exceso.

—¿Y cuando follas tampoco?

Yoongi abrió la boca fingiendo estar escandalizado por las palabras de Jungkook y se echó a reír a carcajadas seguidamente.

—¿Desde cuando se te ha soltado tanto la lengua?

—Hyung, te recuerdo que ya no soy un niño.

—Para mi sigues siendo un mocoso inocente, bueno, ahora ya no tanto.

Ambos soltaron unas risitas relajando el ambiente.

—Ya es tarde, ve a descansar, tienes trabajo a partir de mañana, me has prometido qu-

—Sí hyung, y cumpliré mi palabra, dame 3 días y te prometo que no tendrás que buscar a nadie más.

El menor le hizo una reverencia y se giró, saliendo de la habitación, dejando solo a Yoongi.

Agust.

Ese fue el nombre que se asignó y con el que todo el reino lo conocía, decidió ocultar el verdadero, porque el hecho de recordarlo le quemaba, aquella mujer siempre lo llamó por su nombre de forma melosa y cálida y dejó de gustarle cuando ella lo abandonó.

Desde entonces, sintió vacío en su corazón, no le apetecía ni dar ni recibir amor, se centró en gobernar y en no confiar en nadie, no estaba dispuesto a que volvieran a romperle el corazón de nuevo.


Jungkook se dirigió al pueblo más cercano en caballo, llegando a una casa de mujeres de compañía, entraría para preguntarle a la casera que se encargaba de la gestión de la misma.

Accedió al sitio y caminó hasta la barra preguntando por la dueña, un chico le indicó donde se encontraba la mujer.

Se movió por un pasillo hasta llegar a una puerta grande de madera vieja, tocó ligeramente con los nudillos y escuchó una voz suave que le invitó a pasar.

Entró y caminó hasta quedar frente a la mesa en la que estaba la mujer rellenando unos viejos pergaminos con una pluma de diseño bastante elegante. Ésta levantó la vista y lo observó de forma amable.

—Hola joven, ¿en qué puedo ayudarte?

—Vengo buscando a tu mejor bailarina.

—Mis chicas no bailan, sólo mantienen relaciones con los clientes querido.

—¿Ninguna podría hacer ambos servicios?

—Ya te he dicho que no, sólo sexo.

—Le pagaré lo que sea necesario.

La mujer lo miró fijamente intentando mantener la calma.

—Ya le he dicho jovencito, que mis mujeres no bailan y tampoco lo harán en un futuro.

—Pero-

—Pero puedo recomendarte a alguien que si lo hace, te daré la dirección donde vive junto a su representante, podrás ir a verlo e intentar negociar con él, pero te lo advierto, muy pocos han conseguido llegar a un acuerdo, tiene fama de valer una auténtica fortuna y muy pocos han podido pagarla.

—Yo le daré lo que sea, pero por favor, deme la dirección.

La mujer cogió un poco de papel gastado y con la pluma le apuntó la localización y el nombre del representante.

—Buena suerte.

Jungkook se levantó, le hizo una reverencia sonriendo y salió de aquel lugar para volver a coger su caballo.

Miró la dirección del papel y vio que el lugar en el que vivían estaba a casi un día de camino.

Suspiró, se montó sobre el animal y puso rumbo hacia aquella población.

Hizo varias paradas para comer algo y descansar en una pequeña posada, después de un largo camino, al final divisó el pequeño pueblo y sonrió contento.

Hizo correr a su caballo hasta llegar al centro de la villa, se bajó y lo dejó atado en un pequeño establo, dándole unas monedas al dueño por cuidarselo, preguntó a un par de mujeres por la dirección del papel y ambas le indicaron el camino que debía tomar.

Estaba a las afueras del pueblo, tuvo que seguir un sendero que lo condujo hasta la entrada de un bosque, allí se encontraba una gran casa digna de un rey, al parecer ese chico tenía dinero. Mucho dinero.

Caminó hasta quedar frente a la gran puerta de la casa y cogió la pesada aldaba de hierro que había en la misma para golpear con fuerza sobre ella.

Esperó varios minutos, no parecía haber alguien, volvió a agarrar la aldaba dispuesto a tocar de nuevo, pero la puerta se abrió dando paso a una mujer de no más de 40 años.

—Hola joven, ¿desea algo?

—Estoy buscando a V, necesito hablar con él, es urgente.

—Espere un momento por favor, ¿podría darme su nombre?

—Soy Jungkook.

La mujer asintió y cerró de nuevo la puerta dejando a Jungkook esperando en la entrada.

A los minutos regresó, abriendo de nuevo.

—Le llevaré junto al señor, lo recibirá en su despacho.

El menor asintió y siguió a la mujer a través de la casa, que estaba exquisitamente decorada.

Cuando llegaron al lugar, la mujer se giró

—Toque, él le dará paso.

Ella se retiró con una reverencia y dejó sólo a Jungkook frente a la puerta.

Tragó nervioso y tocó la puerta con los nudillos.

Una suave voz le acarició los oídos, pidiéndole que pasara.

Abrió la puerta y se encontró al fondo de la sala a un chico de espaldas con el pelo color caramelo, iba enfundado en unos pantalones de cuero marrón, que marcaban a la perfección sus piernas y su redondeado trasero, unas botas negras que le llegaban por debajo de las rodillas, una camisa blanco perla algo holgada y un arnés negro cruzado en su espalda.

Se fijó en sus manos, las mantenía relajadas a los laterales de sus caderas, dedos largos llenos de anillos y las venas ligeramente marcadas.

En una de ellas sostenía... ¿una fusta?

Tragó duro y decidió romper el silencio primero.

—S-soy Jungkook, vine porque estoy buscando a una bailarina erótica que de un espectáculo para mi señor y me dijeron que tú eras su representante y que debía hablar contigo.

El mayor se giró al escucharlo hablar, y barrió con sus ojos el cuerpo del menor.

Se relamió los labios ante la imagen del chico pelinegro frente a él.

Caliente.

Se acercó a él con pasos decididos, que hicieron temblar a Jungkook.

Se posicionó frente a él, sus rostros estaban peligrosamente cerca, el menor pudo apreciar mejor la belleza y sensualidad que desprendía aquel hombre.

Algo tembló bajo sus pantalones.

Taehyung posicionó la fusta bajo el mentón de Jungkook y le sonrió ladino mirándolo fijamente.

—Pues estás en el sitio equivocado, bonito, no soy el representante de ninguna bailarina.

Jungkook alzó una ceja confuso.

—¿No eres V?

—Sí, ese soy yo.

—Pero me dijeron que eras el representante de una bailarina.

—Pues creo que entendiste mal, porque soy el representante de un bailarín, es un chico.

Jungkook abrió los ojos en sorpresa y boqueó intentando decir algo, pero Taehyung deslizó la fusta hasta su boca para callarlo y se acercó acortando un poco más la distancia entre ellos.

—¿Hay algún problema con eso, bonito?

Jungkook negó repetidas veces con la cabeza.

—Bien, supongo que te habrán dicho que no te va a salir nada barato y que no cualquiera tiene el privilegio de disfrutar de un baile de mi representado.

El menor asintió.

—Pagaré lo que pidas.

—¿Estás seguro de eso?

—Completamente.

Se alejó del menor y le sonrió.

—¿Y quién es tu señor?

—El Rey Agust.

Taehyung abrió los ojos en demasía, sabía quién era, todo el mundo hablaba de él y no precisamente bien, habían llegado a sus oídos los rumores de que mandaba matar a todos los bailarines que no satisfacían sus necesidades.

—Puedes marcharte.

—¿¡Qué!?¿¡Por qué!?

—No voy a arriesgarme a que el loco e insatisfecho de tu jefe termine con la vida del mejor bailarín del reino.

—¡Pagaré lo que sea!

—Dudo que puedas hacerlo.

—Ponme un precio y lo duplicaré.

Taehyung pareció pensárselo bastante.

—10000 coronas de oro.—Sonrió con sarcasmo.

—Muy bien, tendrás 20000.

El mayor lo miró incrédulo no podía estar hablando en serio.

—¿Tanto pagarías por alguien a quien no has visto bailar y no sabes qué tan bueno puede llegar a ser?

—Tú has dicho que es el mejor del reino, no pondré en duda tus palabras.—Le dijo Jungkook con una seguridad arrebatadora.

Taehyung se mordió el labio y volvió a acercarse a él.

—Dame unos segundos, debo consultarlo con él, no te escapes de aquí, monada, aún no hemos cerrado la negociación.

Jungkook apretó las piernas ante la mirada sensual que el mayor le echó antes de abandonar la sala.

Soltó un suspiro e intentó colocarse a su amigo para que no le molestase dentro de los pantalones, la presencia de ese hombre hacía papilla su cerebro.

Después de un largo rato de espera, Taehyung volvió a la sala y caminó hasta él rodeándolo lentamente mientras deslizaba su fusta a través del musculoso cuerpo del menor, haciendo que éste se pusiera nervioso.

—Él ha aceptado, pero hay condiciones.

—¿Cuales?

—Tu rey no podrá tocarlo en ningún momento, en cambio mi bailarín sí podrá tocarlo a él. El pago lo harás de inmediato así m-

—No, el pago lo haré en cuanto lleguéis al castillo, así me aseguro de que apareceréis allí, no me apetece perder mi cabeza por haber perdido una fortuna.

—¿No te fías de mi?

Jungkook sonrió de manera pícara.

—Claro que no, mi rey me enseñó a no fiarme de nadie, nunca sabes cuando van a apuñalarte por la espalda.

Taehyung se mordió el interior de la boca.

—¿Y cómo sé que tú no me estás mintiendo a mi? ¿Mmm?

—Porque realmente no lo estoy haciendo, mira, te lo pondré fácil, en cuanto piséis los jardines de mi rey, la bolsa de dinero estará en vuestras manos, de lo contrario podréis regresar aquí.

Jungkook siguió sonriendo con seguridad, había visto en la expresión del contrario que confiaba en lo que le acababa de decir.

—Muy bien, Jungkook, pero quiero algo más antes de cerrar el trato.

—¿Y qué es?

Taehyung posó su mano sobre el pecho del menor y la deslizó hacia arriba sintiendo con sus dedos los tonificados pectorales, la piel de Jungkook ardía en los sitios por los que había pasado la mano de éste.

—Probarte.

Enredó sus dedos en el cabello de la nuca de Jungkook y se acercó hasta quedar a centímetros de la boca del pelinegro, sacó su lengua y lentamente la pasó por el labio inferior del contrario, humedeciéndolo, haciéndolo jadear.

Se mordió el labio y vio los ojos del menor observándolo fijamente, sus pupilas se habían dilatado por la excitación.

Sin previo aviso se lanzó contra su boca en busca de calmar el ansia que había crecido en su interior después de probarlo, ambos sintieron la humedad de la boca del otro, entrando en combustión cuando sus lenguas lograron el contacto deseado.

Jungkook lo estampó contra la pared en busca de más contacto, rozándose con descaro contra el contrario, Taehyung ahogó un gemido en la boca de Jungkook, el menor se deslizó hacia su cuello besándolo y mordisqueándolo a su gusto, disfrutando de los jadeos del de pelo acaramelado.

El mayor posó sus manos sobre el pecho del pelinegro y lo apartó muy a su pesar.

—Terminaremos esto en el palacio de tu rey, bonito, nos vemos en dos días.

Le dio un último beso en la boca y le guiñó un ojo antes de dirigirse a la puerta y abrírsela, invitándolo a abandonar la sala amablemente.

Jungkook sonrió algo molesto, le hizo una reverencia y salió de allí dejándolo solo.

Ambos gruñeron ante el dolor reciente que emanaba de su zona baja.

El menor se dirigió al pueblo, recogió su caballo, se montó en él como pudo y puso rumbo de vuelta al palacio.

Quería llegar cuanto antes e informar de todo a su rey, esperaba que éste no lo matase por la cantidad de dinero que le había ofrecido a aquel desconocido sin siquiera ver como era el bailarín.

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Espero que os guste 🥰

25 de Julio de 2020 a las 20:40 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Leer el siguiente capítulo 2.⚜

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