Estamos teniendo algunos problemas de lentitud en nuestra web. Nos disculpamos y te agradecemos por la paciencia mientras seguimos trabajando para restablecer la velocidad.
slacslrose-castro1590967697 Slacslrose Castro

Alguien nos observa desde hace tiempo y esta noche es su oportunidad...


Crimen Sólo para mayores de 18.
Cuento corto
5
1.6mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Visita Nocturna

Mi hermano y yo estamos solos en casa; yo tengo 13 años y él 9. Mi papá no está, aún no llega de trabajar; él se ha hecho cargo de nosotros desde que mamá murió de cáncer hace un año. Hay lluvia y hace mucho frío. En medio del silencio de la noche alguien toca la puerta. Mi hermano está en su habitación jugando en la PC; voy a ver quién es y observo por una mirilla de la entrada: es un hombre de aproximadamente 50 años, vestido con harapos, barba blanca, desaliñada, y una mirada terrorífica. Está empapado, me dice: "Niños, ¿desean galletas? ¡por favor, ayuden a este pobre anciano caído en desgracia!" exclama. Al parecer nos ha estado observando desde hace un tiempo y sabe que estamos solos y que somos dos niños. Su voz se escucha atrás de la puerta, la cerradura es lo único que nos separa de él; yo no respondo, él insiste: "¿Niños quieren galletas?" Su voz se escucha de ultratumba, esta vez suena menos amable; el hombre repite la pregunta tres veces,cada vez que lo hace aumenta la intensidad y el tono de sus palabras, hasta que calla de golpe, pienso que se ha ido; me detengo un segundo, miro hacia la habitación de mi hermano, él sigue jugando, su luz está encendida. Recuerdo vagamente que su ventana estaba abierta, corro a máxima velocidad casi cayéndome, mi hermano me mira horrorizado... Jalo las persianas, y esa cara horrible está mirándome fijamente; el viejo me mira de forma enfermiza. Pienso en llamar a la policía, a mi padre, pero sólo atino a cerrar la ventana con todas mis fuerzas; el hombre mete la mano, la aplasto con la ventana, da un alarido espantoso y retrocede; luego empieza a golpearla salvajemente pero ésta no cede. Los dos salimos del cuarto, colocamos muebles en la ventana y otros en la puerta principal; corro por toda la casa, las lágrimas caen por mis mejillas, me atraviesa el temor más espeluznante que a mi corta edad he experimentado, me aseguro de que todo esté cerrado. Estamos en shock, aún podemos escuchar los gritos del hombre. Nos metemos en el armario del cuarto de papá, no sabemos qué hacer. Llamo a la policía pero no me salen las palabras, la operadora me pregunta qué sucede, pero guardo silencio. Llamo a mi papá y no contesta; siento un golpe seco en la puerta trasera, la madera ha recibido un fuerte impacto y está empezando a ceder; el viejo la ha golpeado con algo contundente. Llamo de nuevo a mi papá, tampoco contesta. Le dejo un mensaje de voz: "¡Papito, ven rápido, un extraño quiere entrar a la casa!", alcanzo a decir. Mi voz se quiebra, sentimos que la puerta trasera se abre, las pisadas del hombre se acercan, empieza a mover la manija de la puerta del cuarto... Cuando de repente escucho un disparo que me deja sordo y luego un grito de dolor, es la voz de mi padre; al parecer el viejo lo ha herido, pienso en salir pero el miedo me invade. Siento cómo mi papá se arrastra por el suelo. El anciano está acercándose hacia nosotros, puedo sentir su respiración agitada, sus manos temblorosas empiezan a abrir el armario; mi hermano y yo nos abrazamos fuerte, cerramos los ojos, estamos tiritando. Mi papá sigue gritando pero ya no puede hacer nada para alcanzarlo. En ese momento escucho un ruido seco, algo impacta la madera y la atraviesa, por poco nos alcanza; siento como un cuerpo golpea el armario y luego se desparrama en el suelo. Alguien se acerca y abre lentamente nuestro escondite, atemorizado abro los ojos y veo a un policía, este me extiende la mano y me saca a mí y a mi hermano. Veo el cadáver inmundo del viejo boca abajo y con un charco de sangre formándose; ha sido un disparo certero en la cabeza. La bala le atravesó el cráneo y luego traspasó el armario. Salimos del cuarto y vamos hacia la sala, abrazamos a papá, está muy adolorido. El policía pide una ambulancia para que lo lleven de emergencia, ha perdido mucha sangre; la ambulancia llega minutos después y se lo lleva. Pasamos lo que queda de la noche donde un familiar. Mi hermano y yo tuvimos que ir a terapia psicológica desde entonces y aún tengo pesadillas en las noches, donde veo la cara de ese hombre que me mira fijamente. Tuvimos que mudarnos de ese lugar por el trauma, y mi padre ya no pudo trabajar porque le amputaron la pierna derecha. La bala se había alojado en su rodilla.

15 de Julio de 2020 a las 01:13 1 Reporte Insertar Seguir historia
6
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
Roberto R. Roberto R.
!Bien
July 24, 2020, 05:12
~

Más historias