relatosign Andrew John

Irremediablemente todos vamos a morir. Cualquier cosa que hagas hoy en día, todos los problemas que te preocupan, no importarán en 200 años, donde tú y todos a los que alguna vez amaste estén bajo tierra. Así que no veo razón por la que no deberías leer esta compilación de 10 cuentos que realicé, confinado en mi habitación distópica.


Cuento Todo público.
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El muro en la selva

Un día todos los animales de la selva se levantaron mucho más alegres que de costumbre, esto debido a la expectativa colectiva que se había formado en los últimos días conforme a la sorpresa que el alcalde tigre había programado para hoy. Nada más levantarse todos fueron al punto de encuentro impuesto, la roca del líder.

Los primeros en llegar fueron los guepardos, seguidos por los loros, y los monos, elevados en un pedestal diseñado para ellos se instalaron los castores, quienes infundían sumo respeto hacia el resto, pues eran los que aportaron la madera para este proyecto tan ambicioso. En un momento consiguiente el silencio se propagó entre los presentes al presenciar la llegada de las majestuosas gacelas, quienes arribaron sosteniendo una bandera con su estandarte. Hace un par de años había ocurrido un hecho histórico, las gacelas hartas de los abusos incesantes que sufrían por los guepardos realizaron una masiva revolución, que terminó con ellas alzándose con el derecho a vivir sin el constante hostigamiento de estos animales al querer darles caza, los guepardos a pesar de haber estado dubitativos al principio accedieron a no comer más que animales acuáticos para dejar en paz a su especie, y esto a ellas les pareció más que razonable.

Después de una larga espera y mucha cháchara se presentó al fin el alcalde tigre, quien se posiciono en el peñasco más alto de la roca líder unos pasos más delante de su mano derecha el hipopótamo, y prosiguió a decir: “Mis compañeros selváticos, es un placer para mí el poder saludarlos en una fecha tan especial como es el día de hoy, un día que quedará sin cabida a duda marcado en la historia de esta gran comunidad. Como muchos habréis escuchado he estado trabajando en un nuevo proyecto desde hace algunos meses, pero antes de anunciárselos dejadme presentaros una interrogante, ¿Alguna vez habéis estado en una situación de tener una idea revolucionaría per carecer de los medios para propagar esta misma?, ¿O quizás os habéis encontrado en una situación de mayor trivialidad como puede ser el querer compartir una graciosa broma con todos vuestros amigos pero ver esta acción imposibilitada debido a la distancia?, pues no desesperéis más mi pueblo querido porque hoy les traigo la solución.

En ese momento se abrieron las cortinas gigantes y se descubrió un gran muro hecho de madera y con una cantidad estrepitosa de guacamayos celestes en la parte superior. Se armó una expresión de colectiva de estupefacción en todos los animales, y antes de que pudiesen comentar sobre lo que estaban presenciando, el tigre prosiguió con su discurso. “Lo que ahora veis ante ustedes es “el muro”, y su funcionamiento es el siguiente, además del que aquí podéis observar hay otros en otros puntos de la selva, y en cuanto un animal escriba un mensaje en el muro, identificándose por supuesto, estos guacamayos celestes que aquí veis volaran hasta otro de estos y replicaran su mensaje. Y de ese modo todos los animales tendremos la oportunidad de dar a conocer el mensaje que queramos”. De un momento a otro explotaron los aplausos y vítores, ante este nuevo invento.

En los siguientes días todos fueron corriendo a colocar sus primeros mensajes en el muro para poder formar parte de esta nueva tendencia tecnológica, y cada una de los animales la utilizaba de una forma diferente, los guepardos por ejemplo lo utilizaban mayoritariamente para expresar sus opiniones, ya fuesen positivas o negativas, sobre diferentes decisiones que tomaba el alcalde tigre, las gacelas aparte de utilizarlo para la actividad ya nombrada lo utilizaban mayoritariamente para difundir ideas de su movimiento, el cual habían decidido llamar “gacelismo”, pero no todas las practicas dadas a esta nueva forma de comunicación eran así de serias, pues por su parte los monos siguiendo su naturaleza burlesca aliviaban el ambiente contando características bromas, las cuales por su satírica perspectiva de la realidad podían hacer reír a hasta el más serio de los animales. Aunque también se ha de mencionar la presencia de otro integrante selvático presente en este evento histórico, el sapo, quien era conocido entre los demás como “el sapito” por su reducido tamaño, quien a pesar de estar fascinado como no por este suceso, consideró más prudente el no utilizarla de momento, por la mera y simple razón de que creía que no tenía una opinión suficientemente relevante para hacer uso de una de esas hermosas aves celestes que ahora volaban por su cabeza sin parar.

Por una problemática surgida en la colonia acuática del sapo, este se vio en la obligación de abandonar la selva por unas semanas e ir a apoyar a sus hermanos, quienes habían sufrido un derrumbe en una de las zonas en las que se hospedaban. Después de ese periodo de tiempo, exhausto se propuso a volver a su hogar, dispuesto a utilizar esa nueva red de comunicación, pues ya tenía un mensaje importante para transmitir, iba a utilizarla para tratar de recolectar fondos con el fin de ayudar a sus compañeros sapos y reconstruir sus hogares. Grande fue su sorpresa cuando descubrió al volver que la selva no solamente no se encontraba en el ambiente pacifico con el que él había partido, sino al contrario, ¡Estaba completamente sumida en el caos!, para enterarse de lo que pasaba decidió ir directamente al muro y leer de la situación, y lo que se encontró le impactó, no pudo encontrar ni siquiera un mensaje objetivo de lo que estaba aconteciendo, solo podía ver un montón de guepardos insultando a las gacelas, y un montón de gacelas insultando guepardos. Obviamente al no sentirse conforme con esta información se propuso investigar aún más a fondo, para encontrarle una solución a este entuerto.

Intentó primero realizar una reunión con gacelas y guepardos para discutir sus diferentes posiciones, cosa que le resultó imposible por el desprecio que se tenían unos a otros, por lo que optó por lo que él creyó la opción más razonable, que era hablar con cada uno de los grupos por separado. Primero habló con los guepardos, estos le contaron que las gacelas se estaban excediendo con aires de superioridad y que su movimiento ya no estaba ni cerca de las causas buenas y justas que en el pasado buscaban, además de que eran salvajes que, en vez de querer debatir respetuosamente, se limitaban a usar términos despectivos como “depredador” y atacarlos sin ninguna razón. Acto siguiente fue a hablar con las gacelas, quienes contaron una versión totalmente opuesta a la de los anteriores, decían que los guepardos contrariamente a lo que aseveraban seguían comportándose de una forma precaria y agresiva con ellas, por lo que su lucha no podía parar, y debido a esto juntas se organizaron para realizar un movimiento nuevo, llamado “yo también”, en el que se exponían las fechorías cometidas por este colectivo rival, con el objetivo de mantenerse juntas y no permitir que estas acciones quedaran impunes.

Al haber escuchado a cada una de las partes decidió ir a pedir permiso al alcalde para realizar un discurso en el que llamara a un debate organizado con el fin de llegar a una conclusión pacífica y tomar medidas para atacar a los problemas en sí, pues al intentarlo por el muro, o sus mensajes pasaban desapercibidos, o alguno de los bandos le recriminaba ser un partidario de el bando contrario. Se dirigió hasta la roca del líder, pero no se encontraba allí otro más que el que antes era la mano derecha del tigre, el hipopótamo, quien explicó al sapito que el antiguo líder había sido relevado de su cargo, pues por causa del movimiento “yo también” se había descubierto, gracias a una basta cantidad de testigos, que en realidad era un depredador en toda regla, y que a escondidas se juntaba con otros poderosos para comer carne de gacela. Al ir a consultar la veracidad de estas afirmaciones con el grupo que provocó esto, todas las gacelas le confirmaron sin la menor duda que todo era cierto, pero en el momento en el que el sapito pidió las pruebas que recriminaban al líder tigre, estas lo echaron de su residencia entre insultos y piedrazos, algunos gritos que pudo reconocer le recriminaban que era un simpatizante de los depredadores, que de la palabra de una de las de su especie nunca se dudaba y que no tendrían por qué hacerlo, pues estaba en el naturaleza de los carnívoros el realizar acciones tan deleznables y repulsivas como esas. El sapito intentó contactar con el tigre, pero este se vio obligado a marchar de la selva. Nunca se encontraron los cadáveres de las supuestas presas que fueron víctimas de estas repulsivas prácticas, pero las gacelas dijeron que seguramente los habían enterrado o directamente destruido, ¿Por qué si no había tantos testigos de este acontecimiento?

Las semanas pasaban y la situación no mejoraba, cada día había más gacelas acusando a guepardos de ser unos depredadores, y cada día había más guepardos ridiculizando y menospreciando al gacelismo. Pero por otro lado donde algunos vieron una pelea ridícula, otros grupos como los castores vieron una oportunidad, por lo que mandaron a cambiar su logo a una fusión entre el de ese momento y el estandarte del gacelismo. Al percatarse de esto las gacelas se quedaron encantadas al saber que esta corporación las apoyaba en su causa, y procedieron a comprar de ahora en adelante la madera que requerían a los castores. Curiosamente al enterarse de que los guepardos iban a necesitar de un montón de este producto para reformas en su hábitat, los castores volvieron al logo original, pero nadie parecía percatarse de ello.

Obviamente con esta nueva tecnología los medios tradicionales de comunicación como los loros ya eran cada vez menos utilizados, excepto quizás por animales de avanzada edad que no se lograban adaptar a medios más modernos, lo cual lógicamente derivó en una baja considerable en sus ingresos, pero al pícaro jefe de este grupo un día se le ocurrió una idea. Debido a una información que se había difundido en el muro, era de conocimiento general que hoy habría una marcha de las gacelas, entonces a los loros, que por razones obvias estarían ahí, se les dio una instrucción muy clara de estar atento a ciertos comportamientos. La marcha duro casi todo el día y parecía que todo iba bien, pero los reporteros voladores se percataron de un momento en específico en el que un grupo pequeño de gacelas quemaron un árbol en forma de expresar su indignación, y no pasaron ni quince minutos antes de que los loros fueran a difundir esta información. Por primera vez desde que se instaló el muro los guepardos prestaron atención a estas aves parlanchinas, pues lo que les contaban les llenaba de satisfacción, como si fuese una prueba irrefutable que comprobase su perspectiva de lo que era el gacelismo. Los loros astutamente siguieron las indicaciones de su jefe y empezaron desde abajo, al principio aseguraron ver un grupo de 5 gacelas quemar un árbol en la manifestación, luego ese grupo de 5 se transformó en una de 10, y casi sin darse cuenta llegó el momento en el que aseveraban que la manifestación se basó completamente en actos violentos y en dañar propiedad de otros animales. Los guepardos indignados por la situación fueron como no a quejarse a ese lugar que ya todos conocen.

El sapito estuvo reflexionando un par de días, buscando una forma de acabar la enemistad entre los dos bandos, hasta que, en un momento sentado en una roca, con los guacamayos azules volando por encima de él, al fin dio con la respuesta. En tiempos anteriores cuando había habido un momento tenso en las juntas, o las discusiones sobre a donde deberían ir los fondos se volvían demasiado agresivas y acaloradas, los monos contaban un chiste sobre la situación y la sala estallaba en carcajadas hasta el punto en ni siquiera recordar el tema por el que estaban tan enojados, y él pensaba que este ejemplo era un perfecto reflejo de la actualidad, por lo que ya sabía que tenía que hacer. Se dirigió a la colonia de los monos quienes a pesar de emocionarse por el muro los primeros días, debido a su naturaleza despreocupada preferían interactuar solamente entre ellos en su pequeña comunidad, pues no tenían intención realmente de conectarse con el resto de la sociedad. Los monos siempre se habían llevado bien con el sapo, por lo que no tuvieron ningún problema en concederle este favor, fueron todos juntos a cumplir su propósito, y en el momento que llegaron se pusieron a redactar bromas y enunciados que satirizaban la situación actual, entre carcajadas se iban compartiendo ideas hasta que cayó la noche y el sapo los invito a hospedarse en los árboles que se encontraban en la periferia de su hogar, pues ya era demasiado tarde para que los monos volvieran a su hábitat ese día. Al día siguiente extrañado se levantó el sapo al notar que no habían monos alrededor de su casa, en cambio se encontró a un montón de animales enojados de los distintos grupos, gritando furiosas alrededor del sapito unos contra otros, y ambos bandos seguían el mismo modus operandi, defendían a los monos que hicieron bromas dirigidas hacia sus contrarios diciendo que era simplemente sátira y que la gente que se ofendía por ellas eran unos radicales sin sentido del humor, pero cuando de las bromas contra ellos se trataba decían que con esas cosas no se jugaba y que esos monos eran unos depredadores o unos gacelistas radicales según fuera el caso. Esto al sapo obviamente le pareció sumamente hipócrita, pero ya ni siquiera hizo el esfuerzo de decir nada.

El sapo se mudó al día siguiente, dejando atrás todas esas peleas sin sentido, que después de todo entendió que un sapito diminuto como él no tenía el poder de parar. Y empezó su búsqueda de un lugar donde el muro aún no exista.

14 de Julio de 2020 a las 23:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
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