canelarubardz Anel Rubarz

La mejor parte de ser adolescente es la libertad, el conocer cosas nuevas, experimentar, tropezarte y levantarte para posiblemente cometer otro error, pero al final aprender de eso y convertirte en la persona que serás mas adelante. Robin se ha creado barreras para no permitirse disfrutar de todo esto, pero algo que nunca pensó que pasaría la obliga a cambiar su perspectiva y ver que hay que vivir cada día como si fuera el último más si eres la presa predilecta de la muerte ¿Cómo lidiar con la presión de cumplir con las expectativas de todos, huir de la muerte y aguantar a Aaron Taylor? Ella tratará de salvarlo de la muerte... él la salvara de si misma. HISTORIA REGISTRADA EN SELF CREATIVE CON DERECHOS DE AUTOR


Fantasía Todo público. © SELF CREATIVE

#muerte #amor #amistad #adolescentes #arte #premonicion
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VIDA PERFECTA


Desde que tenía 14 años me di cuenta de los beneficios de llevar una vida que se podría decir perfecta, seguir las reglas de mi madre para pretender una normalidad y que ella siguiera en esa burbuja que llamaba realidad, la indiferencia de mi padre ante la situación y mi hermano menor el cual solo seguía la corriente y no lo culpo después de todo tiene 12 años; al final pones todo en perspectiva y tomas decisiones que no siempre te harán sentir mejor, al final todo se trata de tener una vida estable y sin contratiempos.

Mi nombre es Robin tengo 17 años y curso el último año de preparatoria, vivo en un pueblo a media hora de Toronto llamado Unionville que es el pueblo más tranquilo que te puedes imaginar, aunque eso a veces puede resultar aburrido, la mayoría de mis amigas deciden ir a Toronto directamente cuando quieren ir de compras o salir a algún lado.

Mi vida es todo lo que se puede esperar de una adolescente, me despierto 5 minutos antes de que suene mi alarma a las 6:00am ¿saben? es como si mi cuerpo tuviera su propio reloj; me levanto de la cama y piso el suelo frío, intento dormir con calcetas puestas, pero siempre por la mañana las encuentro entre las cobijas lo cual no ayuda ya que el suelo está helado ya que estamos en temporada de otoño que es mi estación favorita por los colores, ver las hojas caer y el frio que aún no es tan extremo, doy una mirada al espejo y como siempre me observo detenidamente, soy un desastre en las mañanas, mi pelo es una completa maraña marrón, mi tez blanca no ayuda a las ojeras que de un tiempo para acá son cada vez más frecuentes, el sabor amargo en mi boca por siempre dormir con la boca abierta de lo cual no estoy muy orgullosa, quisiera dormir como las chicas de las películas que se ven completamente angelicales, pero soy todo menos femenina y linda al dormir, además seamos realistas quien duerme así a menos que quieras subir tu foto a Tumblr o Instagram, ridículo.

Tomo mi ropa que arregle desde la noche anterior que es uno de mis hábitos sagrados para no perder tiempo, unos jeans, balerinas, una blusa con holanes color salmón y un abrigo, por cierto odio el color salmón, pero mi madre me la regalo y ya va siendo hora de darle uso por lo menos una vez al año que es lo máximo que puedo soportar ese color; tomo una ducha con agua fresca y me arreglo, no uso mucho maquillaje ya que por suerte no lo necesito más que solo para tapar las ojeras y un poco de brillo labial ya que en esta época siempre los tengo resecos, tomos mis cosas, me doy un último vistazo al espejo para ver que todo este perfecto, cabello arreglado con ondas suaves como siempre y mi mejor sonrisa, en serio que a veces me siento una loca por ensayar mi sonrisa frente al espejo, cualquiera que me viera pensaría que soy una psicópata.

Al bajar a la planta baja puedo escuchar que mi mis padres y mi hermano Jonathan ya están en el comedor tomando el desayuno.

- Estaba a punto de llamarte – dice mi madre mientras le sirve avena a mi hermano.

Les contare sobre mi madre, Amelia Callahan, impecable a pesar de ser las 7:30am y haber dormido bastante tarde por lo que pude escuchar desde mi habitación y no estoy hablando de sexo con mi padre ¡Dios no¡, estuvo hasta tarde escuchando música clásica, somos muy parecidas la única diferencia son nuestros ojos, ella tiene sus ojos verdes mientras yo tengo los ojos marrones de mi padre, además de que soy un poco más alta que ella con 1.70 – siéntate para que puedas desayunar – termina de decir.

- Quieres que te lleve a la escuela? Tengo tiempo de sobra el día de hoy – pregunta mi padre mientras se sirve su café americano de todos los días, él tiene su despacho de abogados en Vaughan así que tiene que salir de casa temprano, le va bastante bien con los casos que lleva al punto de que es conocido en el medio, Richard Callahan es considerado uno de los abogados más honestos y en ese ambiente es bastante decir.

- No es necesario papa, sabes que me gusta caminar a la escuela – conteste mientras colgaba mi bolsa en el respaldo de la silla.

- No sé porque lo haces, la mayoría de los estudiantes de tu escuela las llevan… seguro llegas toda sudada a la escuela – dice mi madre con cierto fastidio.

La verdad no se mucho de cómo se conocieron mis padres o como paso todo solo sé que mi padre tuvo unas vacaciones en una zona de Massachussets y ahí conoció a mi madre, se vinieron a vivir a Unionville ya que la casa donde vivimos fue un regalo de mis abuelos paternos; de los abuelos maternos no se mucho solo que siguen viviendo en Massachussets, a decir verdad no sé nada de la familia de mi madre, algunas veces le he preguntado, pero se sale por la tangente así que decidí dejar por la paz ese tema, cada quien tiene sus razones, ¿me da curiosidad? Claro que sí, pero mi madre es tan terca que sé que no conseguiré nada y solo perderé mi tiempo.

Por un lado está mi padre que es centrado, justo y fácil de sobrellevar, amable y de cierta forma es humilde, no es perfecto, pero nadie lo es y del otro lado está mi madre, misteriosa, voluntariosa, es amable en situaciones convenientes, pero es prejuiciosa y difícilmente acepta algo que vaya en contra de la sociedad en la que vive, no es que lleve una mala relación con ella, pero por ser la mayor y ser mujer pone más presión sobre mi para mantener esa imagen de perfección y eso me ha hecho un poco parecida a ella, no es la misma situación con mi hermano Jonathan que tiene un carácter muy parecido al de mi padre y la mayoría del tiempo se la pasa en casa de sus amigos de la escuela jugando videojuegos y haciendo tarea en equipo.

- No te preocupes madre, voy caminando y con tiempo así que no llegare tarde y no llegare sudada a la escuela – digo con una sonrisa, esa que ensayo todas las mañanas, la verdad no puedo creer que me esté excusando por el hecho de caminar a la escuela, pero así es mi madre.

- Muy bien – me mira con detenimiento - hasta que por fin te pones la blusa que te regale, te queda muy bien, aunque hubieras usado la falda denim que compramos hace una semana… escuche que ya pronto son las pruebas para aplicar a la universidad – agradezco que dejara en paz el tema de mi forma de vestir, después de todo hacia mi mayor esfuerzo por verme bien, lo malo de la situación es que tomo el último tema que quería escuchar… la universidad.

- Si, serán dentro de un mes – digo mientras como los pancakes con mermelada que me hizo de desayuno.

- Me imagino que ya te estas preparando

- Si, he estudiado un poco de cada tema aunque no me he metido a fondo en cada área, pero lo tengo controlado madre.

- Entrar en la facultad de Derecho no será fácil Robin – alega mi madre con ese tono que lo único que hace es darme más presión. La verdad es que no era muy fanática de las leyes, pero era lo que mi madre creía más conveniente porque veía como mi papa tenía éxito en ese ramo, cuando hablábamos del tema solo sonreía y le daba la razón, no tenía el valor suficiente para decirle que yo quería estudiar historia del Arte en la Universidad de Toronto, además la facultad de derecho estaba en Ottawa a 4 horas de mi hogar y no me sentía preparada para vivir tan lejos.

- Pero sabemos que Robin es capaz de entrar, es la primera en su clase, entrar será pan comido para ella – comenta mi padre y yo sólo asiento – hora de irnos a la escuela campeón – dice mi padre a Jonathan.

- ¿Puedo ir a casa de Shane hoy? Tenemos una maqueta que hacer para la clase de arte – comenta mi hermano.

- ¿Comerás en su casa? – pregunta mi madre

- Supongo

- Muy bien, paso por ti a eso de las 6 de la tarde y cualquier cosa avísame al celular por favor – dice mientras se despide de el con un beso en la mejilla

- Si mama no te preocupes, nos vemos sis – se despide de mi

Mi padre se acerca a mi madre y se despide de un beso en la mejilla, así que al final nos quedamos solas en silencio, el asunto con mi madre es que siempre nos quedamos solas pero en un silencio cómodo, es difícil de explicar.

Termino mi desayuno y me despido de ella, aunque nunca me despido de ella de la forma más cariñosa, ambas somos poco sentimentales y creo que ya estamos acostumbradas de esa manera así que solo le aviso que ya voy de salida; ella siempre tiene su día planeado, desayuno con las pocas amigas que tiene que en sí son las amigas de mi abuela, hace algunas obras de beneficencia con ellas y creo que ahí la pasa la mayoría del tiempo u organizando los eventos para la recaudación para las diferentes fundaciones, es bastante buena organizando y llevando la logística de esos eventos.

Me gusta mucho caminar a la escuela que esta como a 15 minutos a pie y me resulta relajante estar sola, el clima es un poco frio, pero nada comparado con el invierno que se siente en este lugar, vivo en una zona que es más un suburbio donde todas las casas son iguales, la única diferencia son los jardines y las decoraciones, pero fuera de eso es básicamente lo mismo, menos una casa que me resulta muy interesante, es color verde y con varias torres que me imagino que serán algo así como el ático, desde hace algunos días he visto que hay gente arreglándola y limpiando, esa casa ha estado sola por casi 5 años y siempre fue mi sueño poder adquirirla algún día, supongo que ahora ya es demasiado tarde.

Fuera de esa casa solo veo una camioneta tipo suburban, un coche rojo que la verdad no sé de qué tipo sea y una motocicleta, además de dos camiones de mudanza, parece que tendremos nuevos vecinos y ya veo a mi madre presentándose con los nuevos residentes de la casa más grande de la zona. A lo lejos veo un chico bajándose del coche rojo, solo lo veo de espaldas, es bastante alto, de pelo oscuro y espalda ancha y vestido de manera muy casual y algo sombría para mi gusto, pero más de eso no veo más y menos al ver el reloj y ver que se me hizo tarde por estar observando la mudanza así que apresuro el paso.

Al llegar a la escuela aún estoy a tiempo y que ironía, llegue sudada a la escuela por correr para llegar a tiempo y casi puedo escuchar la voz de mi madre diciendo “te lo dije”. Cuando entro al salón está Marian, una de mis mejores amigas, extrovertida, alegre y varias personas opinan que es algo coqueta, pero yo lo veo más como seguridad en sí misma ya que es de las más lindas de la escuela, de pelo rubio, ojos azules y cuerpo de infarto.

Al llegar se está retocando los labios como siempre y en mi lugar lo cual nunca me ha hecho mucha gracia, tengo que aceptar que soy algo posesiva con mis cosas.

- Buenos días Marian – digo al llegar esperando que se mueva de mi lugar y dejando mi bolsa en el suelo

- Buenos días sunshine¡Dios, te venían persiguiendo? Vienes toda colorada

- Algo así, al menos valió la pena, llegue a tiempo

- Como 5 minutos antes, felicidades Einstein… hablando de eso, me puedes prestar tus apuntes de ayer, la verdad casi no entendí los míos, sabes que mi letra es horrible.

- Marian, la última vez que te los preste me los regresaste llenos de algún tipo de té – siempre me pide los apuntes, por mí no habría problema si no fuera un poco despistada y me los regresara o manchados por algún tipo de malteada o té exótico.

- Prometo que los cuidare, sabes que los exámenes están cerca, anda serías mi salvación – hace carita de perrito tierno, la verdad no tiene ningún efecto en mí, pero al final accedo porque no me gustan las confrontaciones, además solo eran unos malditos apuntes.

- Esta bien – admito la derrota – pero los quiero sanos y salvos… pídemelos al terminar la escuela

- Eres un amor – alega por fin dejando mi lugar libre

- Buenos días chicas¡- llega Jude igual de colorada que yo, nos conocemos desde jardín de niños y desde ahí somos las mejores amigas, es de estatura promedio, muy blanca y pelirroja, es muy linda aunque siempre tiene problemas con su peso, yo le digo que está muy bien, pero nunca me hace caso, le he dicho que deje de concentrarse en esas chicas Jenner que son tan famosas ahora, la están traumando con la apariencia, ¿Qué persona normal puede tener esos cuerpos sin haberse metido bisturí?

- Buenos días Jude – ella se sienta en su lugar que es a lado de mi

- Robin, me di cuenta de algo… cerca de tu casa tienes nuevos vecinos – me dice como quien no quiere la cosa

- Mmmm si, me di cuenta – saco mi cuaderno y acomodo todo, tengo cierta tendencia al orden compulsivo

- Creo que sería amable de tu parte ir a presentarte, tal vez llevar algún pastel o pay, esas cosas de buen vecino.

- Un momento… ¿Tú quieres llevar un pay a un vecino? – la verdad Jude no era la persona más atenta del mundo y menos con extraños, además he tenido nuevos vecinos varias veces y nunca había tomado esa actitud, algo estaba pasando, la conocía muy bien – Muy bien Jude, suelta la sopa.

- ¿No puedo ser una persona atenta y amable? - dice indignada

- No - decimos Marian y yo al mismo tiempo – se queda callada un momento

- Bueno está bien, les contare… creo que estoy enamorada

- ¿es en serio? – aquí vamos de nuevo, en lo que va del año Jude se ha “enamorado” 4 veces, el nuevo entrenador, el profesor de química, el nuevo empleado de la farmacia del pueblo y creo que un salvavidas que conoció en sus últimas vacaciones.

- Woow, esta sería la quinta vez – Comenta Marian con sarcasmo mientras se limaba las uñas, lamento admitir que ellas no eran las mejores amigas y la mayoría del tiempo yo quedaba en medio de sus discusiones.

- Pero esta vez es diferente, él es todo lo que he estado buscando en un hombre, es guapo, interesante, misterioso, con estilo – en estos momentos me abstengo a dar mi opinión, tenemos 17 años, demasiada vida por vivir como para a esta edad encontrar al hombre que has estado buscando ¿Por cuánto? ¿tres años a lo mucho?

- ¿de tu edad esta vez? – Pregunto ya que Jude es de encapricharse con hombres mayores

- Tanto es así que entrara a esta escuela, me dijo que entra mañana, ya investigue y estará en las mismas clases que nosotras – A veces puede ser una Stalker total.

- ¿No te parece que estás dándole mucha importancia? Seguro la próxima semana ya estas obsesionada con otra persona, no sería la primera vez – volteo a ver a Marian con reprobación, en serio a veces debería medir sus palabras - ¿Qué? – me contesta al sentir mi mirada

- ¿Bueno y como se llama este chico? – Pregunto

- Aaron, vez hasta su nombre es sexy, tiene una hermana gemela Cassie

- Jude, no voy a llevar un pastel a los vecinos seria bochornoso, eso ya ni siquiera se usa, además creo que eso le corresponde más a mi madre que a mí.

- Un pastel no, un pay

- No lo haré Jude, además ¿cómo sabes su nombre y el de su hermana? – pregunto cuando el profesor entra a dar la clase

- Mi padre paso a dejarles unos planos para su jardín y hable un poco con él, se portó muy amable tiene esa onda de chico malo de las películas…solo mañana que llegue a la escuela trátenlo bien por favor, tú Robin trata de ayudarlos a adecuarse, eres de las más populares de la escuela y seguro ver que eres su amiga los ayudara mucho – susurra – y tu Marian aléjate de él si tus intenciones no son buenas

- No te garantizo nada – estas dos terminaran matándose un día de éstos

- Marian ya basta – digo llamado su atención, a veces era desgastante ser el árbitro de estas dos

Las clases terminan sin ningún inconveniente, a la salida solo me despido de Marian ya que su chófer ya la esta esperando, como lo oyen, ella tiene un chófer y por Jude pasa su madre diariamente por ella, a diferencia de mi ellas si viven mucho más lejos. Al llegar a casa solo encontré a mi madre en la sala tomando una copa de vino, me alegro que solo fuera una copa, mi madre tiene cierto gusto excesivo por la bebida por decirlo amablemente y eso lo tengo presente desde hace mucho tiempo y he aprendido a lidiar con ello, así que solo subo a mi habitación, no tengo nada de hambre, así que estudio por casi 3 horas y caigo rendida, ni siquiera arregle mi ropa para el día siguiente.

En esta casa cada quien vive en su mundo, no es raro llegar a casa, avisar que llegue y encerrarme sin que nadie preguntara por mí hasta el día siguiente, solo sé que me recosté y realmente no supe en qué momento caí dormida.

12 de Julio de 2020 a las 05:57 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Cris Torrez Cris Torrez
interesante, veamos que sucede mas adelante.
Anel Rubarz Anel Rubarz
Holaaaa, espero que les guste esta historia, es algo que empece a desarrollar en la cuarentena y es la primera vez que me atrevo a publicar, denme mucho amor¡¡ jajajajaj
~

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