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Existen tres reinos. EL reino del Cielo, El reino de la Tierra y El reino de las Aguas. El rey que lo gobierne todo debe superar una simple prueba. El mundo humano no era como él pensaba. <<𝒜𝒸𝓊ℯ́𝓇𝒹𝒶𝓉ℯ, 𝓃ℴ 𝓉ℯ ℯ𝓃𝒶𝓂ℴ𝓇ℯ𝓈 𝒹ℯ 𝓂𝒾, 𝓅ℴ𝓇𝓆𝓊ℯ 𝓃ℴ 𝒽𝒶𝓎 𝓃𝒾𝓃ℊ𝓊𝓃𝒶 𝒸𝓊𝓇𝒶 𝓅𝒶𝓇𝒶 ℯ𝓈ℴ.>> AVISO: La idea de la historia la he sacado de una serie coreana llamada Bride of the Water God. Hay escenas que he medio copiado y algunos nombres también (los he mezclado) Los diálogos y muchas cosas las he inventado yo. El merito no es del todo mio, ya que la serie me ha dado muchas de las ideas. No es del todo una adaptación, ya que solo he cogido la idea principal y algunas de las escenas. He querido dividir la historia en dos partes, y aunque la serie solo tiene 16 capítulos, da mucho de sí. Con eso espero que disfrutéis de la historia. Besos <3


Fantasía No para niños menores de 13.

#dioses #amor
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PROLOGO

A orillas del mar de una enorme playa, caminaban un viejo y una niña. El sol caía por el horizonte, escondiéndose en el mar y reflejando en la poca agua que la marea había dejado en la arena.

"¿Qué ves?" pregunto el viejo.

"¿Hay pájaros volando?"

"Fíjate mejor" cogió a la niña de los hombros y la puso mirando en dirección al sol. "¿Qué ves ahora?"

"Oye viejo, ya sabes que no puedo ver." Riñó la niña con un puchero.

"Lo se, lo se. Pero, ¿no sientes el calor del sol en tu rostro?" La niña llevó sus manos a su cara y después extendió los brazos con las palmas hacia arriba.

"Si"

"Para ver, trata de sentir. No todo trata de la vista pequeña, acuérdate."

Siguieron caminando descalzos por la húmeda arena. La pequeña intentó sentir cada una de las sensaciones, como le había dicho el viejo. El calor en la cara, la brisa que agitaba su pelo, la sensación en sus pies,...

"Viejo" dijo ella, rompiendo el silencio.

"Dime"

"¿De dónde viene el sol? No espera, ¿De dónde viene el mar? ¿Y la arena? Dimee" El se paró y ella al notarlo, también se quedo quieta. El viejo dejó escapar un suspiro. Ella había hecho la pregunta, así que no le quedaba otra. Tenia que contárselo.

"Te voy a contar la historia de los Dioses niña. La historia de los guardianes de esta tierra, quienes controlan este mundo, la naturaleza, la vida. Es una historia, que no tiene fecha de inicio:"

"<< Existen tres reinos: El reino del Cielo, El reino de la Tierra, y El reino de las Aguas. Cada reino tiene su deber en la naturaleza, principalmente controlar que las cosas no se descontrolen, aunque muchas veces no lo consiguen, ya que la naturaleza es muy compleja>>"

"¿Quiere decir eso que existe un mundo paralelo?"

"Déjame terminar niña, luego aclararé todas tus dudas. Prosigo:"

"<< Todos los reinos tienen un rey, la persona que mas poder tiene entre todos los Dioses medianos. Ah, se me ha olvidado contarte, que hay Dioses de todo tipo. Dioses del agua, del viento, del amor. Dioses que hablan con los animales, que pueden convertir cualquier cosa en oro. Incluso existe un Dios, que puede hacer que te entre un hambre voraz.>>" La cara de la niña se volvió de asombro y antes de que su acompañante pudiera seguir, pregunto:

"¿Y ningún Dios es malo?"

"Mmh, normalmente no. Muy pocos en la historia han pasado al otro lado. En verdad, los Dioses son avariciosos. Piensan que están por encima de todo, así que son arrogantes y bastante cretinos. Pero no son malos. Esa casi nunca ocurre pequeña." le acarició la cabeza con cariño y siguió contando.

"<<Solo hay un poder que los reyes de la naturaleza no tienen, pero eso ya es otro tema.>>" La niña quedo con una cara de decepción, pero antes de que pudiera decir nada, el anciano siguió con su historia.

"Estaba contándote los poderes de los Dioses, y ahora te contare como llegan a ser reyes de sus tierras. Como en todos los casos, siempre hay alguien mas poderoso que el resto, y aquí ocurre lo mismo. Los Dioses no nacen de una mamá como tu, si no que ellos viven por si mismos. "Una gran confusión invadió el rostro de la pequeña e intrigada acompañante. El viejo que lo vio, soltó una leve risa nasal. "Con esto quiero decir, que ellos aparecen, surgen. Dicen las lenguas antiguas que cada Dios sale de la zona de la que saca el poder, es decir: el Dios del oro surge de entre un montón de oro y riquezas, el de las cosechas de entre una gran plantación,... Aunque yo nunca he apoyado esas historias, ya que hay algunas que no tiene sentido. ¿De dónde crees que sale el Dios de la luz? ¿O el de la soledad? Para mi no tiene sentido. Aun así, siempre hay que estar abierto a nuevas posibilidades."

"¿Y no hay un rey qué lo gobierne todo?" preguntó la niña completamente intrigada.

"Si, si, todo a su tiempo." Siguieron caminado por el lugar, mientras poco a poco el sol desaparecía.

"<<Como ya te dije, los Dioses viven por si mismos, lo que quiere decir, que de ellos mismos depende su fuerza. Cuanto mas control tienen sobre si mismos, mas poder consiguen. Es por eso, que cada reino tiene su propio jefe o comandante. Pero en los últimos mil años, nadie ha gobernado entre los reinos. Para que me entiendas mejor. Normalmente, un rey gobierna los tres reinos, con sabiduría, para que no haya ningún problema. Pero en los últimos mil años eso no ha hecho falta, ya que todo ha estado en paz."

"¿Y no hay ninguna persona que tenga el poder para ser el Gran Rey?"

"Si si que la hay, y seguramente sea rey pronto, pero para eso tiene que pasar un prueba."

"¿Y cuál es?

"Tiene que conseguir las tres piedras y unirlas en la fuente de zafiro. Es una prueba bastante fácil, ya que las piedras, tres hermosas piedras zafiro, el mismo materias que la fuente, se encuentran en el mundo humano, es decir en el tuyo y el mio, protegidas por tres grandes Dioses, que las guardan para cuando llegue el gran momento."

"No lo entiendo. ¿Por qué iban los Dioses a dejar la tres piedras mas poderosas en nuestro mundo? ¿No sería mejor guardarlas en sus reinos?" El viejo medito durante unos segundos.

"No. El Gran rey tiene que vivir una experiencia humana, para saber un poco de la vida que se lleva en un mundo en el que nunca estuvo, para poder gobernar de manera sabia."

"Eso no tiene sentido. Bueno no pasa nada. Si es así, así será. Oye y... ¿puedo saber quién es el Dios que va a gobernar mi mundo?" Preguntó la niña curiosa.

"Mh-mh" negó el sabio. "Solo te diré una cosa. Tiene poderes inimaginables. Poderes hermosos."

"¿Y cuándo ocurrirá todo esto? Por fa, dímeloo" Canturreo la niña.

EL viejo se coloco a su lado y poniendo un brazo en su hombro, le respondió:

"Pronto, niña, pronto, y cuando llegue el momento, lo sabrás." Y los dos siguieron caminado sin ningún rumbo en concreto, solo disfrutando de las sensaciones y los sonidos que había a su alrededor.

11 de Julio de 2020 a las 21:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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