lepquezada LEPQuezada

Un pequeño grupo de hábiles guerreros, deciden tomar la misión que ningún otro guerrero quiso, desafiando a todos los demás. Sin embargo, no lograran avanzar mucho antes de que su líder cae enfermo.


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#exploración #elfos #misiones
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La Misión

La misión era clara, el grupo de expedición doce se marchó rumbo al sur, en busca del castillo. Muchos se sorprendían de ellos, ya que solo eran cinco jóvenes de no más de quince o dieciséis años de edad, dispuestos a luchar con cualquier cosa o persona que le quiera hacer mal a los demás.
El líder del grupo tenía solo dieciséis años, era el mayor de los cinco, su nombre era Marcus.
— ¿Falta mucho para llegar? —preguntó Edward, el más joven, de solo catorce años de edad.
Marcus se volvió al escuchar la preocupación de su compañero, se veían todos cansados, pero el, al ser el más joven y menos experimentado, sufría mas los embates del viaje.
—Así es Edward, falta mucho, pero si logramos cumplir esta misión, la cual nadie ha logrado, podremos descansar por lo menos dos meses, la recompensa es grande, y los tesoros que oculta el dragón, son enormes —dijo Marcus alentando un poco a su compañero para seguir. Sabía que si no les daba una motivación suficiente para continuar, no lo harían, y el solo no podría cumplir la misión, el dragón era un enemigo muy poderoso, el cual se necesitaba derrotar en equipo, no solo.
—Descansemos un poco, solo eso pido —dijo Edward.
Marcus miró al sol, miró que distancia tenía antes de llegar al ocaso. Llegó a la conclusión de que era necesario descansar, además de que llevaban ya varios días sin un buen descanso.
—Busquemos un buen lugar y descansemos, nos lo merecemos —dijo Marcus mirando hacia todas partes en busca de un buen lugar—. Lo encontré, síganme.
Se adelantó y detuvo frente a un frondoso y espeso bosque. Los chicos sonrieron, ya que así no tendrían que cuidarse de las criaturas que acechan por las noches, y que los bosques son protegidos por los Elfos de todas las regiones.
—Por fin, un lugar donde descansar sin preocupaciones —dijo Lel.
—Sí, ahora podremos dormir sin tener que turnar la guardia durante la noche —dijo Adonis.
—Eso espero, no es bonito que te despierten a medio sueño —agregó Lonher.
—Busquen su sitio entonces —dijo Marcus.
Los muchachos se movieron con rapidez, dejando en el suelo las mochilas pesadas que cada uno lleva, donde su comida, ropa y pociones son almacenadas, sin embargo, a veces les causaba algún inconveniente, pero Marcus insistía en ir siempre con lo que se necesita, ya que no se puede saber en que situación se puede caer.
Marcus encontró un lugar cómodo al pie de un árbol bastante grande, los demás hicieron un círculo con rocas que encontraron en las inmediaciones, iban encender una fogata, pero fueron interrumpidos.
—Puedo permitirles descansar, pero encender fuego bajo nuestros árboles, eso no se los puedo permitir —dijo un chica de cabellos blancos, largos, hasta su cintura, su mirada era penetrante, sus ojos azules dejaron impactados a los chicos, ya que eran de un azul tan claro que casi era blanco; sus ropas eran de telas finas, eran de seda blanca, ajustadas en un vestido que esculpía y mostraba a la perfección el cuerpo perfecto de una mujer Elfo.
—Una enorme disculpa, es la costumbre de acampar fuera de lugares no peligrosos —dijo Marcus avanzando hacia la Elfo.
—Tú debes ser el líder de este grupo —dijo la Elfo.
—Así es, mi nombre es Marcus, para servirle —se presentó.
—Mucho gusto Marcus, mi nombre es Aradiel, son la guardiana de este bosque —se presentó ella.
—El gusto es mío —dijo Marcus—. Si nos permites, descansaremos hasta el amanecer próximo y partiremos de inmediato.
—Disfruten de su estancia, y no lo olvide, nada de fuego —dijo y se retiró caminando, hasta perderse en la oscuridad del bosque.
—Disculpa Marcus, siempre nos estas sacando de embrollos —dijo Edward.
—No tienes por qué disculparte, las cosas pasan por alguna razón —dijo Marcus—. Tengo la impresión de que la volveré a ver.

La mañana siguiente llegó sin avisar a los rostros de los descansados aventureros. Todos dormían donde mismo, excepto Marcus, quien no durmió en toda la noche por estar al pendiente de sus compañeros. Él decía que su deber como líder era: mantener a salvo a tus compañeros, a tus amigos y a tus subordinados, sin importar que o que, debes estar bien, cómodos y seguros. Eran pensamientos muy maduros para solo ser un adolescente de dieciséis años.
—Chi… —se detuvo, pensó que era mejor idea dejarlos dormir hasta que ellos despertaran.
Cruzo sus brazos y descanso su cabeza en el árbol, sin darse cuenta se quedó dormido.
Soñó como luchaban contra el dragón, que sus compañeros se adelantaban a luchar, sin algún orden.
— ¡No, solos no, debemos ir todos juntos, en equipo! —exclamaba sin ser escuchado.
Comenzó a avanzar pero no se movía, solo sentía como algo lo mantenía en el lugar, se miró las piernas y estaban cortadas, la sangre debajo de él lo asustó.

Edward intentaba despertar a Marcus quien no respondía, solo se estremecía.
— ¿Qué hacemos? —preguntó Edward asustado.
Todos se quedaron pensando hasta que Lel pensó en la chica Elfo, quizás ella los podía ayudar.
—Adentrémonos en el bosque, quizás veamos a la chica de ayer —sugirió Lel.
— ¡Buena idea! —festejó Lonher.
Entre todos, como el equipo que son levantaron a Marcus, quien ardía en fiebre. Lo llevan apenas, ya que el peso de sus mochilas, el peso de Marcus y su mochila se les dificultaba un poco el avanzar pero lo lograron, la chica los intercepto cayendo desde un árbol hasta donde ellos estaban. Ella puso una mano en la frente de Marcus y casi de inmediato lo cargó en brazos y sin decir nada avanzó hacia las profundidades del bosque.

10 de Julio de 2020 a las 03:51 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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LEPQuezada Un escritor que lleva años intentando darse a conocer.

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