lepquezada LEPQuezada

Un hermano traiciona al otro, solo para intentar quedarse con otro reino más.


Fantasía Medieval No para niños menores de 13. © Reservados

#Desgracias #traiciones #reyes
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La Ciudad Blanca

La Gran Ciudad Blanca, rebosante de vida, cosechas, hombres fuertes, dispuestos luchar contra el mal, un Rey dispuesto a sacrificarse. Muy poco reyes tienen el valor de pelear por sus reinos, pero el Rey Sigmud IV, era el más valiente de todos los reyes que han gobernado la Gran Ciudad Blanca.

Él defendió su trono contra los Orcos del Fin; Orcos que eran más fuertes de lo común, más veloces, más audaces, más resistentes. El rey y unos cuantos hombres, los más fuertes, derrotaron una gran horda de Orcos, hasta que la ciudad hermana, la Gran Ciudad Gris, les ayudó contra el gran ejército. Poco después, el rey Sigmud IV, recompensó a su hermano el rey Sigmud III, otorgándole a su ciudad el nombre de la Gran Ciudad Blanca II. A Sigmud III no le gustó eso, él le tenía rencor a su hermano, siendo Sigmud IV, el menor de los Sigmud, y el que mejor reino tenía, provocaba un odio intenso contra su hermano.

Cuatro días después de los condecoración de Sigmud III y su ciudad, Sigmud IV fue invitado a la Gran Ciudad Blanca II, a la celebración del cumpleaños de la reina Celestinee, esposa de Sigmud III.

La fiesta iba con normalidad, con bella música tocada por los mejores músicos de Ciudad Blanca II, los banquetes eran enormes, sobre mesas de más de cinco metros de largo.
—Ahora si te luciste hermano —dijo Sigmud IV.
—Tenía que hacerlo, ella es el amor de mi vida, se merece lo mejor —comentó Sigmud III.
—Ya veo.

Cuando el atardecer se dejaba ver, y las nubes blancas se tenían de rojo por la luz del sol, Sigmud III cito a tu hermano al balcón de su habitación, una vez ahí, Sigmud IV fue empujado, destinado a caer desde quince metros de altura a un camino de piedra pulida. Sigmud III fue capturado por las piernas de su hermano y arrastrado hasta la muerte de ambos.

Ese atardecer, fue bautizado: El Atardecer Oscuro, ya que los reyes blancos cayeron al oscuro abismo de la muerte.





Las Reinas al Poder.





Dos días pasaron desde la caída de los dos reyes blancos, días en los que las reinas de dichos reyes tomaron por derecho. La reina Seila, viuda de Sigmud IV, prohibió todo contacto con personas de Ciudad Blanca II.

La reina Lana, cambio el nombre a Ciudad Oscura, para deslindarse por completo de la Gran Ciudad Blanca y declararse su enemiga política, y así tener una excusa formidable para atacar si algo no le parecía correcto.

Algunas personas, sostenían romances con habitantes de las ciudades opuestas, esos romances se vieron interrumpidos por dichos actos, sin embargo había una pareja que ignoro todo aquello que las reinas dictaron, una pareja joven, quienes se escabullían por las noches para ver a su persona especial, hasta que una noche, cuando la luna iluminaba todo con su gran fulgor, fueron capturados por los guardias de ambas ciudades. Dicha pareja fue llevada al calabozo se sus respectivos reinos. Las reinas declararon que volvía a ocurrir, a quien se le descubriera infraganti sería ejecutado de manera inmediata. Los días pasaron y un mago, amigo de Sigmud IV, llego a la Gran Ciudad Blanca, buscando a su viejo amigo.
—Muy buenas tardes tengas Ronah —dijo el mago al guardián de la entrada principal.
—Muy buenas para usted también, Modeh.
— ¿Sabes si se encuentra Sigmud? —preguntó. Desconociendo todo lo ocurrido.
—Señor, ¿no fue avisado de lo ocurrido? —preguntó Ronah.
— ¿De qué hablas? ¿Qué sucedió?
Ronah suspiró, no le gustaba hablar al respecto, ya que él, mientras pasea, aquel día, vio como los reyes se estrellaban en el suelo, como sus cabezas explotan y manchaban todo a su alrededor, incluyéndolo.
—Pues vera... —le contó lo sucedido, rápidamente, Modeh, entró para dirigirse al palacio real y hablar con la reina.

Llego a la puerta del lugar y le negaron la entrada. La reina se había encerrado días atrás. Algunos guardias la vieron encerrarse con algunos hombres del pueblo y mucho vino, no se escuchaba nada desde la noche, pensaron que estarían dormidos.
—Por favor muchacho, déjame entrar, es de vida o muerte —pidió.
—Pero solo porque me preocupa mi reina -dijo el guardia y abrió la puerta, solo para ver a los hombres desmembrados en la habitación de la reina, y en la cama, sin ropa, está la reina con las muñecas ensangrentadas.
—Lo que me temía —dijo Modeh.
— ¡No puede ser! —exclamó el guardia.
—Avisa a quien tengas que avisar, debo buscar algo en la biblioteca —dijo el mago y se fue del lugar.
Abrió las puertas de la biblioteca y se dirigió de inmediato a los escritos antiguos. Buscó letra por letra hasta que encontró el que buscaba, el que él escribió hacía ya mil años.
—Lo sabía —dijo leyendo una página—. Los reyes caerán a su muerte, las reinas se volverán demente y las ciudades blancas, dejaran de serlo, a partir de ese momento, serán conicidad como las ciudades negras —se llevó la mano derecha a la cara y suspiró—. Este es el final, el final de estos grandes reinos, no puedo hacer nada.

El mago se fue de la ciudad, dejando a sus habitantes a su suerte, pero no se fue con las manos vacías, se llevó los libros más antiguos, los libros con hechizos que él escribió, no quería que alguien se apoderara de ellos, pero, sin importar lo que había hecho, un libro se le había quedado, el libro que debía, paso por paso, para resucitar a los muertos, libro que la reina de la Gran Ciudad Blanca utilizó.

10 de Julio de 2020 a las 03:38 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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LEPQuezada Un escritor que lleva años intentando darse a conocer.

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