ladyazulina Lady Azulina

Esta no es una típica historia de princesas y caballeros, lo siento. Sí, hay una princesa. Y una torre. E incluso un caballero. Pero el final... En esta historia no hay un final feliz. Este cuento de hadas está registrado en Safe Creative bajo el código: 1806247485216. © Todos los derechos reservados.


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Cuento corto
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Cuento de hadas

Erase una vez un joven caballero que se perdió en un bosque, siendo hijo de padres panaderos fue en busca de frutas y bayas. Inmerso en su trabajo se alejó del camino y tras horas de esfuerzo, con una cesta rebosante, no le quedó de otra más que seguir andando.


Las pequeñas criaturas se escondían a su paso y el joven se sentía cada vez más desorientado. ¿Debía seguir de largo, dar media vuelta o girar a algún lado? Daba igual, se decía, porque yendo hacia donde fuese debía llegar a alguna parte.


“Encontraré a alguien que me indicará el camino”. Pero las horas pasaban y no hallaba ni el menor vestigio.


Si no se hubiera alejado tanto. Si las frutas cada vez más lejanas no le habrían sido tan atractivas. Si al menos uno de sus padres le hubiese acompañado… aunque ellos debían permanecer en el pueblo trabajando. ¿Ahora cómo implementarían sus nuevas inspiraciones? El caballero miró su cesta ya casi vacía, no podía culparse por tener hambre y alimentarse.


Estaba cansado, mas no rendido. “Cuando encuentre el camino podré reponerlo”. Sin embargo, en el bosque ya empezaba a oscurecer y corría un viento frío.


Discutía consigo mismo en un intento de no desmotivarse cuando de repente escuchó un rugido y más adelante vio cómo se iluminaba el bosque, en tonalidades rojizas y anaranjadas. Le siguió los resoplidos de hombres y casquetes de caballos contra el suelo, y luego, más oculto entre el ruido, una risa jovial completamente divertida.


El joven se apresuró para alcanzar aquel claro, donde abundaban arbustos de bayas junto a una torre muy alta. Quizá habría reconocido el movimiento de fondo si lo hubiera visto, pero su atención caía en una doncella que se carcajeaba en la única ventana de la torre, muy lejos de su alcance, pudiendo ver únicamente los rizos negros de su largo cabello.


“Disculpe, señorita.”


“¿Buscas también a la princesa prometida?”


“Eh, no… Solo quiero saber cómo volver a casa. Vengo del pueblo a la entrada del bosque.”


El joven le contó entonces a la princesa su travesía, quien, enternecida por su solitario viaje y apenada por solo poder darle una dirección, le señaló hacia dónde veía el poblado, aunque advertía que podría no ser el suyo. Entusiasmado, le agradeció la ayuda y se marchó; regresó al bosque pero no salió.


Cuando la compañía de la princesa volvió de su cacería, siguió el aroma del caballero para mitigar su voraz apetito.


Haces bien en no perder la esperanza, amigo mío, pero dentro del bosque no te salgas del camino ni confíes a la primera en extraños desconocidos.

9 de Julio de 2020 a las 01:53 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Lady Azulina Sólo soy una chica con muchas voces en su cabeza. Sueños hechos de palabras que se vuelven e insisten convertirse en magia. Usualmente no veo el don creativo de lo que hago, pero a personas confiables les gusta, y si al menos una persona cree que mis palabras valen la pena, entonces es suficiente para mí el intentarlo.

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