camu1232 Camila Orts

Un niño vive bajo la tempestad de sus propios miedos, ¿podrá enfrentarlos?, ¿podrá luchar contra ellos para lograr su libertad?


Paranormal Todo público. © pagos incluidos

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Bajo La Cama

Ya estaba anocheciendo, y Francisco no había terminado de ver su película de terror... A él según lo que dice, no le dan miedo esos tipos de películas...

Mateo; su padre, ya había vuelto de trabajar, entonces la niñera saludó a Mateo, fué a la habitación de Francisco; le dió un abrazo enorme y se fué.

El padre comenzó a cocinar la comida, fué a la lacena y abrió un paquete de fideos listos para ser cocinados. Un silencio envolvía toda la casa, pero las hojas de los árboles, que sonaban a cascabeles; lo rompieron.

El viento, soplaba como nunca antes; su sonido envolvente recorría el patio, la sala, la habitación, la cocina, el comedor... Hoy era una noche tranquila en el campo, se escuchaban los grillos con su canto, el patio se había transformado en una ópera maravillosa. Luego de 15 minutos, la comida ya casi estaba lista; pero un trueno, retumbó en el vacío de la casa y la luz libremente se apagó, recorriendo los cables de regreso a su hogar.

—Papá; tengo mucho miedo, no puedo ver nada—, gritó Francisco desde su habitación, pues tenía tan solo 7 años.

—Quédate quieto hijo, ya voy para allá—, dijo el padre molesto por haberse quedado sin electricidad.

Espera que enciendo una vela, y te voy a buscar.

Francisco se quedó inmóvil en su habitación, tenía mucho miedo porque justamente estaba viendo una película de terror.

Mateo prendió la vela con un fósforo, y rápidamente fué a la habitación de su hijo.

—Hijo, ¿estás ahí?—, preguntó el padre

—...—

Nadie respondió; pero allí estaba, tapado en la cama; con las mantas de telas suaves y firmes cubriéndole la cabeza por completo... Ven hijo, ya está lista la cena, apuesto a que tienes hambre, no tengas miedo; estamos en casa bien protegidos y estamos juntos. Francisco se destapó lentamente, se levantó aún más lento y se dirigió a su padre, los dos fueron al comedor a comer los fideos que el padre había preparado con tanto entusiasmo. Mateo, colocó la vela que iluminaba apenas toda la mesa, sus hermosas llamas anaranjadas recubrían aquella oscuridad.

Mateo notaba que su hijo se estaba comportando extraño, no dijo ninguna palabra en toda la cena, estaba inmóvil; solo movía su brazo para poder recoger los fideos que estaban en su plato. Él es un niño muy charlatán, de energía infinita, de corazón abierto.

Luego de haber pasado 10 minutos de estar sentados en la mesa, raramente Francisco gritó muy fuerte, era un grito de dolor, de sufrimiento, casi era un llanto... El grito retumbó en toda la casa, pero solo duró unos pocos segundos.

Su padre pronto reaccionó, lo agarró del brazo y muy preocupado le preguntó qué le estaba pasando, si le dolía algo, si se sentía mal, si no le gustó la comida. Pero Francisco no respondió.

Si estás así por la película que acabas de ver, dímelo; me estas preocupando. Francisco levantó la mirada, sus ojos no eran los mismos de siempre; no eran esos ojos felices llenos de alegría y de amor... Por lo contrario; eran unos ojos de odio, parecía que ardían en llamas. Sus pupilas parecían una galaxia entera, un vacío infinito, una oscuridad eterna.

Mateo decidió llevarlo a dormir, este comportamiento no era para nada normal, «quizá mañana esté mejor», pensó. Pues vivían en un campo, y no podía pedir ayuda ni preguntar a médicos porqué tal comportamiento. Ellos estaban totalmente solos en aquel enorme terreno, sus únicos acompañantes eran sus queridos animales.

Entonces Mateo se levantó, le agarró la mano a Francisco, y lo llevó a su habitación; él se acostó en su cama como todos los días, agarró las sábanas y cubrió todo su cuerpo, dejando solo sus ojos a la vista.

—No importa que te suceda, ¡siempre te voy a amar un montón!—, Dijo Mateo con la esperanza de alegrarlo un poco.

Pero su hijo no cambió la mirada, seguía ardiendo...

Entonces Mateo le dijo "Buenas noches", sin esperar ninguna respuesta.

Pero antes de que su padre saliera de la habitación, Francisco alzó su voz, y le dijo:

—¿Puedes ver debajo de mi cama?—

—Tengo miedo porque creo que hay algo...—

Estas palabras lo incomodaron a Mateo, pero para complacerlo; lo hizo... Se arrodilló; sintió el frío del suelo, agachó su cabeza, alumbró con la vela. y cuando se asomó, lo vió a el; lo vió a Francisco mirándolo y casi llorando, estaba diciendo:

—Hay alguien arriba de mi cama...—

8 de Julio de 2020 a las 16:57 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Camila Orts Soy Camila Orts, Una chica de 12 años que ama escribir libros, novelas, cuantos. Amo la ciencia ficción, la magia, el suspenso, y el terror. ¿Qué es mejor que leer una historia completa a través de los libros y tu imaginación? "Los libros son una galaxia entera por descubrir".

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Cristina Rey Cristina Rey
Ohhhh! Buenísimo!!!!!

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