diego-anampa1594143395 Diego Anampa

Soul Sphere narra la historia de un universo reiniciado en múltiples ocasiones, en busca del "final feliz" que le deseo su creador. El protagonista en este reinicio es Antony, un joven sin mucho detalle y una vida bastante simple. Su único deseo parece ser cumplido en una oscura noche, donde conoce a un joven caballero de mas allá de las estrellas. Sin embargo, lentamente descubrirá el rol que el universo guarda para él y la respuesta que deberá encontrar si desea mantener la realidad en la que vive.


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

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CAP 1: EL NIÑO QUE MIRABA LA LUNA

Cerca a un pueblo alejado de la ciudad existe un bosque profundo. La gente del pueblo no se acerca al bosque, no por miedo si no por falta de interés, pues creen conocer el único misterio que posee. En el centro del bosque se encuentra una casa que ha pesar de los años se mantiene intacta, blanca y brillante por el reflejo del lago. El lago brinda vida al bosque en las noche de Luna llena, reflejando su luz a los alrededores.


Sentado en una roca a orillas del lago se encuentra un niño, cuya mirada triste parecía perdida en la luna. Su rostro parecía a la espera de que algo sucediera. Pronto, una brisa proveniente del interior del bosque remeció los árboles. El sonido de las hojas caer en cantidad hizo que su corazón se acelere por un instante. En ese momento giro tras de si en busca del origen de tal brisa. Pero por el rabillo de su ojo vio un destello, y al regresar su rostro a la luna lo logro ver. Una estrella fugaz surcaba lentamente el firmamento nocturno, pasando entre las estrellas. Con dudas y confusión pensó en la extraña situación, más aún así Antony pidió su deseo.


- Sé que puede sonar tonto… Pero Luna, estrellas… Hoy, hoy creo que será un día diferente. Siento como si algo fuera a pasar, por eso pido… - DESEO NO ESTAR MAS SOLO –


Exclamo en sus adentros con fuerza. Espero un instante por si algo pasaba, miro el firmamento nuevamente vació por unos segundos. Pronto entendió que tenía que aceptar la verdad, el mundo no era tan mágico. El chico de orejas de gato y pelo negro se levantó de la roca. Una vez en la orilla se estiro, tratando de quitarle importancia a lo ocurrido. Con un último suspiro se deicidio a regresar a su hogar, tal vez recogería alguna fruta en el camino. Lo que aquel chico de pelo negro y orejas extrañas no presentía, es que ese día empezaría a comprender los muchos significados de la soledad.


Una vez en el corto tramo que separaba al lago de su casa, se empezó a interrogarse a sí mismo y a aquello que él consideraba realmente soledad.


- Ya va siendo hora que deje esto… Cada día es peor que el anterior, hoy más que nunca tenía el presentimiento que algo cambiaría- Pensó es su actual situación y lo ingrato que podía estar siendo - Tengo a mis dos hermanas, sé que me quieren - Pero al mirar otra vez el cielo nocturno lleno de estrellas, lo embargo una extraña sensación de vació - Sin embargo, viviendo aquí en la casa del bosque, sin poder ir más allá, me siento incompleto. Siento que algo dentro de mí me dice que me falta algo, algo que está lejos. Puede que todo esto empezara desde aquella vez en que supe que no era del “bosque”.


Antony recordó lo sucedido hace cinco años. Aquella vez que sus hermanas le contaron la razón por la cual no podría salir del bosque, nunca. Estaban en su casa, un día como todos los demás, cuando el pequeño y curioso Antony le pregunto a sus hermanas si podía acompañarlas a sus visitas a la ciudad.


- Hermanitas quiero ir al pueblo con ustedes, ustedes siempre van de a una y me dejan acá ¿Porque no vamos todos?


Las hermanas de Antony, unas gemelas de complexión delgada, pelo castaño rojizo, usaban zapatos, una blusa y una falda mediana, cubiertas por su bata. Una tenía el pelo suelto y medio ondulado la otra tenía el pelo amarrado en una coleta. Ambas se miraron entre sí y el suspiro de una le indico a la otra que había que decirle.


- Merly creo que es momento de decirle a Antony, él porque…


- Suy, supongo que tienes razón… - Se acuclillo para estar frente al pequeño – Hermanito, la razón por la que no puedes salir del bosque es porque no queremos que te pase nada, ni que las personas te hagan daño.


- Porque me harían daño, no las entiendo hermanas, yo no le hecho nada a ellos… - Dijo confundido e impactado el pequeño Antony.


- No, no les has hecho nada… – Lo carga con mucho cuidado – Eres muy lindo lo sabes ¿No? Pero eres diferente al resto de las personas. Míranos a Suy y a mí, nos falta un par de cosas que tú tienes ¿No crees? - Le hace cosquillas en el par de orejas - Nosotras no tenemos orejas ni cola y el resto de las personas tampoco.


- Y a veces las personas cuando ven cosas nuevas que no conocen, reaccionan de diferentes maneras y quizás algunas te traten mal o inclusive te quieran hacer daño. Es por eso por lo que queremos que comprendas, porque no puedes salir del bosque.

- Pero por tu cumpleaños podemos pedir el día y con un gorrito podríamos pasear por la ciudad que queda a una hora en tren - Menciono Merly tratando de aliviar a su hermano.


- ¿Pe-pe-pero porque soy tan diferente? ¿Yo nací igual que todos ellos y somos hermanos, porque yo soy el diferente?


Merly se acerca a Antony que estaba en los brazos de Suy y recuesta su cabeza contra la suya.


- Es que nuestros padres no son los tuyos Antony, ellos se fueron antes de que tu nacieras, o más bien aparecieras.


El pequeño Antony estaba sollozando, eran tantas cosas en un solo instante para un niño de once años. A pesar de eso aún tenía tantas intrigas, sobre qué es lo que él era en realidad.


- Entonces… ¿Que soy yo? - Las miro a ambas con los ojos húmedos, pero llenos de brillo.


Suy empezó a sobarle la cabeza con su mano mientras con una voz calmada le respondió.


- Aun no lo sabemos. Solo sabemos que naciste, en algún lugar desconocido. Pero es muy probable…


Tomo un instante y con el brazo que tenía libre señalo el cielo, era de noche y se podía apreciar claramente el brillo de la Luna y las estrellas que la rodeaban.


- Es muy probable que vengas de allá. Aún no sabemos muy bien cómo es que llegaste a nosotras, pero sabemos que fue un día muy importante para nosotras.


Merly aun podía recordar ese día con bastante claridad.


- Si, fue hace 11 años cuando nosotras teníamos 12 años, un año más grande de lo que eres ahora. Estábamos con una importante decisión sobre nuestros hombros, a pesar de ser tan jóvenes.


- Luego de la muerte de nuestros padres, sus jefes nos ofrecieron dos opciones por la amistad que tenían con nuestros padres. Una era vivir como estudiantes normales en una casa adoptiva en otra ciudad y seguir como cualquier persona.


- La otra era que nos preparen, para continuar el sueño de nuestros padres. Hallar vida más allá de la tierra y para lo cual nos habían preparado ellos mismos durante varios años. No sabíamos que elegir, puesto que a pesar de que siempre habíamos deseado vivir la vida de personas normales. El sueño que habíamos vivido junto a nuestros padres, aun se veía tan mágico, pero a la vez tan lejano.


- Esperábamos una señal, una señal de que si había algo más allá. Que la investigación de nuestros padres nos permitiría conocer algo maravilloso y mágico. Sí que éramos niñas tontas en ese entonces – Suy se ríe ligeramente –


- Pero la magia llego a nosotras, en aquella noche, la primera que pasaríamos en nuestra casa sin nuestros padres. Una fuerte brisa sacudió el bosque. Era como un llamado, así lo sentimos entonces. Nos miramos y salimos de la casa, seguimos el origen de la brisa hasta llegar al claro, tu lugar favorito.


- Fue ahí cuando lo vimos. La cosa más mágica y maravillosa, una estrella fugaz bajando hacia el lago. Parecía una masa blanda con su cola de cometa girando sobre el lago. Se veía casi como si fuese blanda, casi transparente como una burbuja, pareciera que la podíamos tocar.


- La esfera brillante se posó sobre la roca de la orilla del claro. Era una esfera brillante. Nos acercamos lentamente, no medimos los riesgos posibles, era tan maravillosos que queríamos tocarlo. Mientras nos acercamos la esfera parecía condensarse, cada vez más pequeña, hasta tomar la forma de una esfera de cristal. Había algo dentro de ella, pero era indistinguible, tenía unos extraños adornos.


- Empezó a descender lentamente hasta tocar la roca. Dio un sutil resplandor y envuelta en el brillo la esfera creció y empezaba a cambiar de forma. Fue cuando Merly me hizo una señal con sus ojos, como diciéndome que quería tocar aquello, yo estire mi mano y ella la suya, juntas a la vez tocamos aquella masa de luz en la roca.


- Y como si reaccionara al toque, la luz se disipo, como pequeñas chispas, dejándolo ver. A un pequeño bebe, el cual de la nada empezó a llorar.


- Nos asustó, porque sabíamos que así no nacían los bebes. Varias preguntas pasaron por nuestra cabeza. Pero todo se disipo cuando el pequeño bebe dejo de llorar y estiro sus bracitos gordos hacia nosotras.


- Cuando eso paso, de su cabeza se levantaron dos orejas muy pequeñitas como las de un minino recién nacido. De la emoción lo levantamos y al elevarlo se dejó ver algo más, una cola como la de un zorro de un color marrón rojizo, con el pelaje de la punta blanco.


- En ese mismo instante, sentimos que el universo nos mandaba una señal. Una prueba de que había algo más allá, más allá de nuestra comprensión.


Ambas bajaron a Antony y mientras lo llevaban cada una de la mano, hacia la sala para ver televisión.


- Y así hermanito es como llegaste a nuestra casa, cuando el cuento parece perder su magia ¿No es así?


Antony recordaba bien el relato de sus hermanas. A veces lo recordaba para sentirse mejor, pero con el tiempo no funcionaba tanto.


- En ese entonces estaba maravillado, tenía un brillo en mis ojos ¿A qué niño no le gusta saber que es especial, que viene del espacio? Fue después que me percate del verdadero problema – Antony dio un largo suspiro - Aunque tenga a mis hermanas me siento tan solo a veces y ciento que soy una carga para ellas pues tienen que irse por varias semanas a veces a trabajar fuera y no ayudo mucho que digamos. Desearía poder viajar...


Se detuvo en la puerta de su casa, una clásica casa de campo, de color blanco con un solo piso y tejado negro azulino, con una chimenea. El pórtico tenía tres escalones que lo separaban del suelo en madera natural y la puerta de color blanco como el resto de la casa tenía un vidrial en la parte superior.


Antony al llegar a la puerta recordó que él no tenía llave consigo y decidió tocarle a alguna de sus hermanas. Pero no recibía respuesta alguna, recordó entonces que Merly había salido a la ciudad y que Suy usualmente estaba metida en sus asuntos en el laboratorio por lo que decidió llamar su atención, llamándola en voz alta.


- Suy, sé que estas hay, ven y ábreme la puerta, volví a dejar la llave adentro.


Del interior de la casa, en una habitación al final del pasadizo, en la cual se hallaba una escalera de madera que llevaba al sótano de la casa, se empezaron a escuchar rápidas pisadas que hacían sonido con los escalones de metal. Del sótano salía, algo apresurada una chica de pelo castaño rojizo, con lentes delgados de marco negro, el pelo recogido en una coleta algo pomposa de color negro. La chica vestía unos zapatos de charol negro, una falda corta que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, una blusa color crema y una bata blanca de laboratorio. Al salir de la habitación respondió en voz alta mientras avanzaba hacia la puerta.


- Ya te escuché, ya te escuché. Tienes suerte que no me haya puesto los audífonos. Deberías dejar la llave en puerta, no es que nadie valla a venir al bosque a entrar a la casa, más que los venados.


- Si lo pones así, mejor no tengamos puerta y solo una corrediza como de ascensor…


La chica alterada abrió la puerta de un golpe. Para cuando termino de abrirla se alteró más aun, al saber que esta no estaba cerrada con llave.


- Lo peor de todo, es que ni siquiera tenía llave. La magia de una casa de campo es el aspecto natural medio rustico que posee, además que son de fácil mantenimiento.


- ¿Mantenimiento? La pintan y reparan los trabajadores de sus jefes cada año y por estar el piso hecho de madera tengo que tener especial cuidado al limpiarlo – Antony suspiro de cansancio - Pero si tiene su encanto, se podría decir.


Suy un poco indignada por la respuesta de su hermano, prefirió cambiar de tema, no sin antes mencionar como ella se encontraba en lo correcto con respecto a la llave.


- Por eso mismo, deberías dejar la llave en la puerta. ¿Y qué has estado haciendo?


Fue cuando Suy se percató del delicado tema que estaba tocando sin darse cuenta, por lo que cambio rápidamente tratando de pasar desapercibido su anterior comentario.


- Hoy día regresa Merly, parecería que se fue ayer.


- Últimamente están saliendo más seguido, una detrás de la otra. Seria gracioso que me dijeras que saldrás pasado mañana.


Suy se rio incómodamente un rato, lo cual Antony tomo como un sí. Pero ya se había acostumbrado al hecho de que ambas eran personas adultas y más que eso bastante ocupadas con varios proyectos. En los últimos meses el solo había podido convivir con ambas al mismo tiempo una semana aproximadamente, sin tomar en cuenta el hecho de que cuando estaban en casa pasaban la mitad del día en el laboratorio.


Antony sabía que no era apropósito. Cada vez que podían veían películas juntos o cosas por el estilo. Pero debía aceptar la realidad, ellas difícilmente tienen tiempo para ellas y el poco tiempo que les quedaba usualmente lo pasaban con él. Y él sabía que ellas amaban su trabajo.


- Ja, lo veía venir. Pero creo que Merly ya llego a la casa, puedo escuchar sus zapatos en el pórtico.


Y así era. La hermana de Antony y Suy, Merly, vestia igual que su gemela. Solo que esta llevaba el pelo suelto con un broche a un lado de su cabello, el cual servía para recoger el pelo de un lado, detrás de su oreja.


- Increíble, que la hallas podido escuchar, es un misterio para nosotras el saber por dónde escuchas a ciencia cierta.


- Creo que por ambos lados… - Respondió con algo de curiosidad - Pero cuando los sonidos son más leves las orejas peludas son las que hacen el trabajo.


Dejando su maleta en el piso como si tratara de interrumpir la conversación que tenían los otros dos o llamar la atención, Merly entro a la casa.


- Si es un misterio… Un misterio que ya no saluden cuando una regresa…


Antes de poder terminar Antony la estaba abrazando efusivamente, mientras Suy tratando de contener la risa, revisaba su maleta.


- ¿Merly, que trajiste en esta maleta? Pareciera que ni pasaste por la ciudad. Solo hay despensa y una bolsa de regalo ¿No te acuerdas que yo fui por la despensa hace una semana?


- Rayos. Sabía que traía algo de más. Entonces hoy comeremos el doble para usar más rápidamente la despensa. Si, vine lo más rápido que pude y la bolsa la compre en una tienda de la ciudad más cercana antes de regresar, es para que el peludo se aliste para el verano.


Antony acostumbrado al extraño calificativo que usaban para nombrarlo escucho que le habían traído un regalo para él. Soltó a Merly y abrió rápidamente la bolsa que ella había traído, dándose con una inusual sorpresa. Mientras tanto Suy guardaba la nueva despensa en las gavetas de la cocina. La cocina se encontraba en la habitación contigua a la sala, la cual incluía el comedor.


- Haber… En serio, yo no uso shorts… Menos bermudas de verano - Al abrir la bolsa, Antony había encontrado una bermuda de color beige entero con bolsillos a cada lado. El largo de la bermuda era hasta su rodilla. Algo nuevo para él, que estaba más acostumbrado a usar pantalones largos por el clima frío del bosque - Exactamente ¿cuándo y cómo esperas que use esto? Faltan dos meses para el verano.


- Pero el calentamiento global hará que empieza antes, además eres muy pálido Antony, deberías exponerte un poco más al sol. La vitamina D es importante para crecer, eres más pequeño que nosotras y tienes dieciséis.


Antony ruborizado y avergonzado por lo dicho por Merly, respondió con celeridad.


- Yo no soy pequeño, ustedes son demasiado altas. Además, siempre ando…

Antony fue interrumpido por un pitido estridente que sonaba desde el sótano, el cual fue seguido por una grabación de la voz de las gemelas con un sonido computarizado.


- ALERTA, ALERTA. Objetivo encontrado. ALERTA, ALERTA. Objetivo encontrado. La señal, está en la Luna. La señal, está en la Luna.


Suy rápidamente salió de la cocina y mirando a Merly y Antony los cuales estaban algo confundidos y aturdidos. Les paso la voz para que la siguieran hacia el sótano para averiguar de dónde provenía la alerta. En el sótano, se podían observar varios maquinas extrañas y partes de otras dispersas en diferentes anaqueles. En el centro de este había una gran pantalla de computadora con la imagen del espacio y una señal roja parpadeante que señalaba la Luna.


- Suy, al parecer dejamos el radar en modo automático todo este tiempo y estuvo esperando por alguna señal.


Suy miraba atónita la pantalla. No tenía sentido que de un instante a otro el radar encontrar su objetivo, puesto que la muestra que le dieron era ADN. Había algo o alguien que acababa de aparecer en la luna compatible con la muestra que ellas usaron.


- Nunca pensé que encontraríamos algo… Pero tampoco lo encuentro mucho sentido.


Merly y Suy compartían la misma cara de confusión. No entendían que pasaba y menos el porqué, lo único seguro era que tenían una nueva pista en su investigación. Suy empezó a digitar datos en el teclado. Abría carpetas en la computadora, una tras otra, una dentro de otra, hasta llegar a una llamada “Antony”. En esta carpeta abrió un archivo llamado estructura de la muestra. Merly de manera paralela trato de identificar la compatibilidad de esta con la muestra del archivo, ambas se quedaron asombrados con el resultado.


- Compatibilidad +80%


Antony estaba confundido, todo era impactante en ese momento.


- ¿Hermanas que están haciendo? ¿Porque esa carpeta tiene mi nombre? ¿Y porque esa muestra dice que tiene compatibilidad +80%? - Sin embargo, no obtenía repuestas. Y sus hermanas seguían trabajando.


Merly salió del trance en el que se encontraba al haber visto el logro que habían obtenido, mientras Suy todavía en silencio empezó a prender otra máquina.


- Recuerdas cuando te dijimos que provenías de un lugar diferente ¿No? Bueno nosotras quisimos averiguar cuál era ese lugar. Más que nada por una curiosidad científica de saber si había más gente como tú y si algún día los podrías ver.


- ¿Y, si la hay? – Antony empezaba desesperarse por la situación, sonaba un poco frustrado.


- No sabría decirte Antony, aún falta algo muy importante por hacer. Pero no esperes nada por favor, puede ser un fallo en el sistema. Es raro como de un día para otro encontró una base genética semejante a la tuya +80%, como si acabara de aparecer. Si fuera un ser vivo tendría que haber nacido en este mismo instante, pero de ser así sus padres tendrían contigo algún tipo de compatibilidad y ya los habríamos encontrado antes.


- A menos, que algo halla está tapando la señal todo este tiempo, y que el día de hoy alguna alteración en ese obstáculo haya permitido que nuestro radar capte esa señal - Merly es interrumpida por Suy, que estaba descubriendo una máquina cubierta con una sábana blanca. Una especie de puerta-arco mecánico con luces y botones en su marco - Algo como la lluvia de cometas que pasaron cerca a la Luna, como pasa cada 16 años.


- Pero de ser así ¿Qué tipo de lugar es la Luna, para poseer barrera contra sistemas de avanzada? Se supone que es una tierra árida sin nada de vida en ella – Merly estaba empezando a ponerse histérica. No le gustaba que la situación pareciera estar escapándose de sus conocimientos.


- Eso lo sabremos en unos instantes hermanos.


Antony estaba consternado en su sitio sin poder entender mucho de lo que sucedía por más que se esforzara. Lo único que lograba entender es que había alguien o algo como el, halla afuera. Y que por alguna razón estuvo oculto todo este tiempo.


- Suy, planeas utilizar el arco – Merly le reprocho con indignación y preocupación - Aun está en experimentación, nunca lo hemos utilizado más que para ir a 1 km de distancia – Trato de exponer el escenario más probable, en busca de hacer recapacitar as hermana - Si es cierto que la muestra está en la Luna, donde no hay oxígeno, la puerta se llevara todo el oxígeno de esta habitación al espacio y moriremos en cuestión de minutos.


Pero Suy, sonaba decidida a continuar.


- Merly, la lluvia de meteoros solo dura un par de horas, si no conseguimos ligar la señal del satélite y el radar con la ubicación que nos manda, quien sabe si la volveremos a encontrar. Además, si hay vida semejante a Antony deben de tener algún mecanismo para respirar.


Suy codifico la puerta para que el lugar donde se abra sea el lugar marcado por la genética de Antony, pero en ese mismo instante el radar empezó a hacer un ruido extraño y Suy temía que la señal se perdiera. Merly al escuchar el radar, decidió ayudar a su hermana, pues tenía razón. Si no lo lograban hoy, esperarían otros 16 años y ahora que Antony conocía de la existencia de otros seres como el, no estaría tranquilo, si es que lo había estado todo este tiempo.


En un impulso decidió que, si la señal se iba a debilitar lo mejor era lanzar la puerta. Es decir que encontrara la siguiente señal más cercana lejos de la tierra, que estuviera íntimamente relacionada con Antony. Cualquier lugar que tenga algo relacionado con Antony que no sea la tierra, ese sería su objetivo.


- Suy, es todo o nada - Su mirada decidida fue hacia su hermano - Antony el día de hoy conocerás alguien más como tú, te lo prometo. Usaremos nuestro mayor talento para traer frente a ti respuestas y más importante aún, compañía. El universo así lo quiere.


Instantes después las luces del laboratorio se apagaron. Al encenderse automáticamente, paso lo que las gemelas se temían la señal se perdió. Se podía apreciar en el monitor de control de la puerta que no tenía ninguna ubicación a donde ir. No podían voltear a ver a su hermano. No querían saber el tipo de expresión que sostenía. Antes que tuvieran que enfrentar los hechos, algo paso, el radar empezó a sonar otra vez. La señal que emanaba el satélite había caído en un hoyo de gusano, en la pantalla se podía ver de manera borrosa varios planetas nuevos, que no habían visto antes. Entre ellos había uno especialmente similar a la tierra, pero más grande, su topografía era tan grande que sobresalía del planeta. Todos los cometas habían pasado juntos por el hoyo.


Suy estaba atónita a lo que veía frente a sus ojos.


- La razón por la cual los cometas solo eran visible por un par de horas era… Porque se iban por el hoyo de gusano… A un lugar distante de nuestra galaxia.


- Y al parecer la gravedad de los cometas jalo nuestro satélite antes de que pudieras codificar los datos, parece que hemos perdido la señal, pero descubierto algo nuevo…


Ambas voltearon a la vez. No entendían a ciencia cierta qué estaba pasando, que era lo que sucedía ni menos como el portal encontró señal otra vez. Lo único seguro es que el portal se estaba abriendo, “En algo relacionado con Antony”. El arco se llenó de colores como una membrana de burbuja que se iba haciendo más nítida progresivamente. Pasados unos instantes mostró un bello paisaje de campos con cabañas y a lo lejos se podía escuchar el sonido de gente gritando con furia y el choque de objetos metálicos mientras la imagen se acercaba al origen de los gritos.


Merly se acercó al arco con temor pensando en apagarlo. Se encontraban frente a lo más desconocido que podían algún día encontrar, un mundo nuevo. No era solo un planeta nuevo, era toda una galaxia nueva. Su poca cordura en el momento solo le dio para llamarla en su mente de una manera: “Galaxia del doble”, por el tamaño del planeta que llegaron a ver.


Merly se acercó al botón para pagar la maquinaria. Fue entonces cuando recordó. Recordó lo que le prometió a Antony y lo que se prometió ella misma. Su hermano no debía vivir solo, sintiéndose apartado del mundo. Ese día su vida tenía que empezar a ser algo diferente. Así que pensó en dos opciones empujar a Antony al portal esperando lo mejor y apagarlo o pasar todos juntos y arriesgarse a no poder regresar jamás. Lo único seguro era que no podía permitir que algo del portal pasara a la tierra, no sabría que podía suceder.


- No sé… No sé qué hacer Suy, Antony. Esto es tan raro, tan nuevo…


- Apágalo – La voz de Antony sonaba seria, pero un poco cortada.


Suy y Merly voltearon a ver a Antony que estaba con una media sonrisa en su cara y con una mirada entre compresión y tristeza.


- Lo intentaron por mí. Pero no quiero ponerlas en peligro y tampoco alejarme para siempre pasando solo por el portal. Creo que puedo esperar otros 16 años a que la puerta se abra en la Luna, que es más cerca a ustedes.


- Pero Antony ¿No entiendes que quizás no vuelva a haber lluvia de cometas? Además, que el satélite no va a regresar a la Luna. Hasta que codifiquemos uno nuevo y lo enlacemos con el radar otra vez puede que hagamos algo distinto y no vuelva funcionar. No pierdas la oportunidad de conocer tú origen, lo que sucedió hoy día fue un conjunto de casualidades. La posición del satélite, la lluvia de cometas que lo arrastro sin destruirlo, el hoyo que permitió que pasara por él. No es algo que podamos lograr de nuevo con facilidad.


Antes de que Antony pudiera responder, los sonidos de gritos y espadas se acercaban al portal y Merly todavía no reaccionaba. El portal se detuvo en una silueta que fue lanzada contra el portal. La silueta que marcaría el inicio de una nueva historia para el hermano que tanto protegieron.

7 de Julio de 2020 a las 18:58 0 Reporte Insertar Seguir historia
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