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Para mamá

En el mundo existe miles y miles de personas con corazones enormes, llenos de alegría y de amor, pero puedo asegurar que el amor de mamá es el más grande que he sentido desde el momento en el que nací.

Soy Silvia Reyes, tengo 20 años de edad, vivo con mi mamá y mi hermana menor Andrea todo en esta casa era lleno de colores, modales y momentos interesantes, pero todo cambió hace tres meses. Mi mamá sufre de una enfermedad al corazón la cual la ha tratado por más de 30 años, su salud empeoró hasta dejarla en una cama de hospital con baja probabilidades de vida, pero hay una esperanza un trasplante de corazón.

Mi mamá se casó con papá muy jóvenes, tenían una vida planeada, pero boom nací y desde muy pequeña he sido alguien a quien no soportarías, corría por todos lados y comía como 10 niños cabe decir que los planes de mis padres nunca se cancelaron solo hicieron un plan diferente en el cual me incluía, mamá empezó a trabajar como maestra y papá pues se convirtió en gerente de una de las mejores empresas de la cuidad. Mi vida era lo más perfecta posible y poco después mi mamá quedó embarazada, adivinen quien se emocionó como nunca en la vida, si, fui yo estaba super feliz por fin alguien con quien divertirme, con quien correr por ahí y a quien enseñarle miles de cosas más.

Mi hermanita nació y la felicidad llegó nuevamente a casa, pero esa felicidad no duró mucho, papá murió en accidente semanas después del nacimiento de Andrea, la casa se volvió diferente por un tiempo, pero mamá se esforzó e hizo de nuestro hogar el mismo de siempre, incluso se notaba un ambiente más lleno de energía.

Empezamos a practicar yoga y estudiar música, todo se fue relajando. Andrea entro al jardín de niños y yo pues entre a preparatoria, mamá sabía muchas cosas, decoró la casa, implemento juegos en el jardín para Andrea y me ayudaba con mis tareas, gracias a ella mi vida ha sido la mejor del mundo.

Poco a poco empecé a ayudar en la casa para que mamá se encargue de la educación y el camino que debía tomar Andrea. Miraba a mi alrededor todo el tiempo y tal vez piensen que esté loca o algo así, pero conversaba con papá siempre que terminaba mis tareas de la casa, para mí era un gran alivio.

El tiempo paso sin más, mi hermana ya entró a primaria y mi etapa en preparatoria se convirtió en algo agradable. Andrea y yo hicimos una promesa, protegeríamos a mamá lo más que nos sea posible y para ello tendríamos que ser las mejores estudiantes, las mejores hijas y por supuesto las mejores personas, nunca decepcionaríamos a mamá.

Poco después entré a una banda del barrio y mi hermana al coro de la iglesia, creíamos que una carrera musical no estaría mal y por supuesto nos pusimos a practicar como nunca, amaba tocar el piano y la guitarra mi hermana cantaba muy bien y su control en la batería era estupendo hasta llegué a pensar que ella tendría un mejor futuro que yo en la música.

La sonrisa que mamá tenía al ver cuanto estábamos progresando era única, nunca olvidé las charlas con papá y el ayudar en casa se volvió un hobby algo extraño para chicas de mi edad, mis notas eran perfectas y estaba segura que podría ingresar a la universidad de artes de la ciudad y estar cerca del barrio y ver el progreso de Andrea, literalmente me volví alguien responsable y la nerd del barrio.

Tenía pensada seguir una carrera musical y luego ser maestra, no se me dificultaría en absoluto.

Y así pasó un año, ya me gradué de la preparatoria y me postulé para la universidad de artes y pocos días después fui aceptada, practicaba con la banda muy seguido, a mi hermana le interesó el piano y empezó a practicarlo y yo simplemente me concentré en continuar mis estudios perfectamente, lograr construir mi propio camino y darle un futuro digo a mamá tal y como ella me lo ha dado hasta ahora.

Pasaron tres años, mi hermana cumplió nueve años yo acababa de cumplir veinte y tenía una tocada días después la cual fue un éxito total y así empezaba a construir mi nuevo camino, pero las condiciones mamá fueron empeorando hasta el punto de dejarla en cama con varios aparatos conectados a ella para evitar que muera.

El ambiente de la casa se volvió algo sombrío y Andrea dejó de ir al coro y no tocaba ningún instrumento, dejé la universidad para cuidar de mamá y de mi hermanita, todo parecía que iba a terminar, mamá ya no tenía salvación, pero de repente encontraron una solución, un trasplante de corazón, pero tendría que ser lo más rápido posible.

Teníamos que encontrar a un paciente que fuera compatible con mamá, pero no podíamos esperar así que me sometí a las pruebas y dieron positivo, era compatible con mamá y estaba dispuesta a todo, pero tenía que hablarlo con Andrea para preparar todo antes de la cirugía, cabe decir que Andrea se opuso rotundamente, pero luego acepto con la condición de que siempre la cuidaría junto con papá.

Mamá te doy las gracias por estos veinte años que estuviste a mi lado, por todo tu amor y cuidados, por haber traído a una niña hermosa como lo es Andrea y sobre todo por haber entregado toda tu dedicación para hacernos las mejores personas. Cunado leas esto habrás salido ya de la cirugía y te encontraras estable y junto a ti siempre estará Andrea, para cuidarte y protegerte por siempre, aunque no lo parezca es más madura que yo y sabe lo que quiere y lo que debe hacer para mantener una buena vida.

Sabes escribí una canción y junto con la banda te la cantamos se llama Story of my life así el mundo sabrá lo que mi madre hizo por mi cuanto tiempo, adjuntamos un disco con la canción espero que la escuches ahí están todos mis sentimientos y los de mi hermana.

Mamá viví una vida asombrosa y dile a Andrea que papá y yo siempre la cuidaremos, no la dejaremos sola y si algún día lo desea puede charlar conmigo que siempre le responderé. No estés triste siempre estaré contigo, dentro de ti, cuida muy bien de Andrea y si trata de desviarse del camino muéstrale que ella es mejor y que puede cambiar el mundo. Estaré cerca de ti lo más lejos a tu lado y al de mi hermanita.


Te ama mucho tu hija, Silvia

7 de Julio de 2020 a las 00:11 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Daniel Benavides Danny, 20 años, Ecuador.

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