sujeypontifes Sujey Pontifes

Una semana más en otra ciudad con su familia, un chico de su misma edad, amigos y un hermano nada protector marcó el inicio de algo nuevo en su vida. Cuando Daila y Alec se besan por primera vez en el parque acuático por un juego, esos sentimientos que nunca quisieron decirse el uno al otro, salen y son imposibles de ocultar hacía cualquier persona y mucho más para ellos mismos, por lo cual llegan a un sencillo y fácil acuerdo que pueden seguir sin problema alguno. Ambos son de distintas ciudades y solo pueden verse y estar juntos una semana, una vez al año así que en esas ocasiones que se vean, serán novios y tendrán que seguir todos los pasos para actuar como unos, pero en cuanto Daila tenga que regresar a su vida normal, ambos volverán a estar solteros y no sabrán nada uno del otro, hasta que de nuevo lleguen las vacaciones. Todo puede ocurrir en ese tiempo que no se ven, así que si alguno de los dos consigue pareja, el trato se acaba de inmediato. El acuerdo es sencillo de realizar para ellos ya que nunca hablaron de lo que sentían en años de conocerse, debe seguir siendo fácil ahora que solo serán novios una semana, una vez al año ¿no?


Romance Todo público.

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2015: uno

Abrazo a mis papás por enésima vez, les doy un beso en la mejilla y una enorme sonrisa imposible de ocultar aunque en verdad quiera hacerlo para que no se sientan mal y piensen que una alegría enorme me inunda porque se van, aunque es así, no quisiera demostrárselos. Una semana completa en la Ciudad de México con mis tíos a cargo de mí y mi hermano es la mejor noticia que pudieron darnos y el mejor regalo de cumpleaños, mi mente no para de crear miles de planes para poder realizar, son tantos que es imposible poder hacerlos todos, pero intentaré hacer los mayores posibles, no podré regresar a Puebla sin haber hecho, mínimo, los diez primeros, antes muerta a volver a mi rutina diaria sin realizar esas locuras al lado de Owen.

Veo como mis papás suben a su auto con las maletas ya ordenadas de manera perfecta en la cajuela y se despiden con la mano mientras el carro se va alejando hasta que es imposible verlo. Giro para chocar las manos con Owen y gritamos al unísono de emoción, salimos corriendo dentro de la casa para alistarnos e ir a la fiesta que le harán al sobrino de mi tío. Una fiesta familiar suena bastante aburrido y tedioso cuando lo único que queremos hacer es divertirnos, pero en realidad resulta ser todo lo contrario si es realizada por mis tíos, organizan las mejores fiestas para adolescentes de la vida y hasta ellos mismos se nos unen. Gracias a que Owen y yo somos mellizos no tuve una fiesta de quince años a lo tradicional, si no que fue todo lo contrario y como quedó a cargo de los padrinos fue la mejor experiencia de mi vida, tanto así que el Lunes en la mañana al llegar a la escuela todo el mundo nos felicitó por lo increíble que estuvo la noche y desde ese momento nuestro status subió en un parpadeo, pasamos de ser los chicos comunes sin nada relevante a ser los que mejor dan una fiesta y todos ansiaban a que hiciéramos otra, cosa que ocurrió al siguiente año y seguimos siendo el centro de atención.

Subo corriendo las escaleras para entrar a la habitación que siempre utilizo cuando los visitamos, abro el ropero y comienzo a buscar el mejor atuendo para esta noche, va a ser una locura y yo debo encontrarme lista para ello, así que en el momento en que los cuatro ya nos encontramos listos nos encaminamos para llegar al jardín que fue rentado. Durante todo el camino no paro de observar por la ventana pensando en lo que podría ocurrir y cosas que yo podría hacer al llegar.

—Nadie sabe que estarán presentes, así que será una sorpresa para todos —comenta mi tío mientras maneja y eso hace que me emocione todavía más.
Toda su familia son grandiosas personas, siempre que los visitamos nos tratan de una manera increíble y nos unen a ellos de manera asombrosa, les tengo un cariño enorme por lo cual estoy feliz al saber que se sorprenderán y alegrarán de vernos ahí, ya que nos habían invitado desde que comenzó la organización del cumpleaños, pero habíamos dicho que no íbamos a poder asistir debido a que no teníamos idea de que mis padres ya tenían en mente dejarnos una semana más disfrutando de la vida.

—Y más para Alec —susurra Owen mirándome de manera burlona, solo me hago la confundida y sin entender el porque hizo ese comentario.

Problema número uno de tener un mellizo: Sabe todo lo que piensas sin si quiera pronunciarlo, no importa que solo se quede en tu mente sin ninguna intención de salir, él lo sabe, no importa que todavía no te des cuenta de algo, él ya lo sabe antes que tú y luego se burla por que tú no lo sabes. El privilegio de esto, es qué yo también utilizo eso en su contra y es muy satisfactorio y perfecto para una venganza.

Al llegar, todos nos encaminamos para entrar, la música ya se escucha, dando a entender que ya inició, pero todavía la cosa está tranquila, se puede platicar sin gritarse a la cara debido a que no se oye nada, aún es agradable para las personas que no les gusta ese tipo de lugares, en cambio para Owen y para mí no lo es, debido a que ya ansiamos volvernos locos de una vez por todas. Cuando llegamos a la puerta puedo ver a Martha, mamá de mi tío y cuando se voltea y ve que nos encontramos presentes se acerca a nosotros con una notoria sonrisa en el rostro, nos abraza a mi hermano y a mí al mismo tiempo feliz de que nos encontremos, después pasa a saludar a su hijo y nuera con entusiasmo, al terminar nos guía hacía una mesa, de varias que hay disponible, tomamos asiento y se va para hablarle a los demás y vengan a saludarnos.
No pasa si quiera cinco minutos cuando veo a la demás familia acercándose a donde nos encontramos, cuando llegan a nuestro lado nos levantamos para poder saludar a todos.

Primero abrazo a Julia o July, como yo le digo, la cual es mamá de Alec, el chico que cumple años, y la quiero demasiado. Siempre que por casualidad nos llegamos a ver, me prepara el mejor pay de manzana del mundo entero, es una experta haciéndolo y muero cada vez que dice que me hará alguno o que tiene guardado en el refrigerador y me lo regala, cambio de persona al tener uno en mi poder, no permito que nadie me agarre porque solo puedo comerlo una vez al año y lo disfruto como si no hubiera un mañana.
El segundo al saludar es a su esposo Lucas, hermano de mi tío y todo lo contrario a él, es serio tranquilo y muy reservado, pero solo empieza a tomar y se vuelve una copia total de Ricardo, aún con todo y su actitud diferente, es agradable, aunque no soy de tratarlo mucho.
Veo al pequeño Max y lo envuelvo en un caluroso abrazo, ese niño es de otro planeta, demasiado hiperactivo y muy divertido, imposible de controlar, comprobado por mí que un día me ofrecí a cuidarlo mientras salían a comprar comida y se subió al balcón de una habitación queriéndose aventar desde ahí a la alberca, por suerte logré agarrarlo cuando estaba apunto de hacerlo y desde ese momento me negué a cuidar a cualquier niño, cada vez que nos miramos la pasamos bien ya que se le ocurre cualquier tontería y tengo el privilegio de agradarle cuando es extraño que alguien lo logre, todo gracias a que un día lo ayudé a realizar una pequeña broma a su hermano.
Saludo a las últimas dos personas que me faltan, Alisson y Melisa, la primera es hermana del esposo de mi tía, que viene siendo una combinación de Ricardo y Lucas, no es tan atrevida y tampoco hace las cosas sin pensar, pero tampoco se niega a todo y sigue una línea recta sin atreverse a desviarse, la segunda persona es su hija, con la cual es quién siempre se nos une para pasárnosla juntos cuando nos llegamos a ver.

—¿Y dónde está el festejado? —pregunta mi tía a July curiosa de saber y yo también quiero enterarme— ¿Está con su novia?

Al terminar de escuchar esa pregunta sentí como algo tronó dentro de mí, tuvo que ver sido una costilla o algún otro hueso porque mi corazón es imposible que fuera.

—Ya no tiene novia como desde hace un mes, terminaron porque ella se fue a vivir a Estados Unidos y dijo que como ya habían estado teniendo problemas, era el destino diciéndole que terminaran, eso dice él —explica July sonriendo y al parecer mi hueso roto se reparó por arte de magia, todo estaba extraño en mí— ¿Y tú Daila? ¿Tienes novio?

Mi hermano se suelta riendo y lo volteo para asesinarlo con la mirada, pero él no para de reír, haciendo que mis mejillas comiencen a ponerse rojas, quiera tirarlo al suelo para golpearlo y no detenerme hasta que me suplique por su vida, por desgracia no puedo actuar así en esos momentos.

—¿Ella con novio? Cuando un chico se le acerca lo manda directo a freír espárragos, aquí entre nos, o es lesbiana, aunque lo dudo porque cada vez que ve una foto o película donde aparece Chris Hemsworth se le cae la baba, o está esperando a que Chris Hemsworth la llame pidiéndole que se casen —en cuanto termina de hablar le meto un gran golpe en la cabeza a Owen con todas mis fuerzas.

—No, no tengo novio, July —respondo a la pregunta que me había hecho, actuando como si no hubiera sucedido nada. Ella se ríe junto a mi tía por lo que acaba de pasar y se retira para ir a buscar a Alec y salude, cuando veo como se va alejando mi corazón comienza a latir y me emociono, quiero verlo, no logro entender el porque ansío tanto poder vernos frente a frente.

Doy la espalda hacía la entrada del jardín así que no puedo ver quien acaba de entrar, pero mi mellizo se encarga de hacérmelo notar de una manera para nada discreta, me toma de los hombros y me gira de inmediato para poder verlo entrando. Estoy paralizada sin poder creer que es lo que ven mis ojos, parpadeo varias veces para averiguar si es mi imaginación o en verdad es él, cuando nuestras miradas chocan se detiene y nos quedamos observando para intentar saber si es un sueño o es la completa realidad. No tengo idea de donde saqué la fuerza para girarme e intentar comportarme de una manera normal para cuando llegue a nuestra mesa, cosa que ocurre segundos después, todos se levantan para saludarlo y yo soy la última en hacerlo con los pies temblando, trago saliva y lo abrazo dándole un beso en la mejilla para volver a tomar asiento igual que mi familia, él toma una silla y se sienta a mi lado para platicar con mis tíos.

¿Dónde quedó ese niño flaco, enano y raro que yo conocía? La persona que se encuentra frente a mí no se parece en nada a él, solo veo una opción razonable a ese enorme cambio. Fue secuestrado por unos extraterrestres y a July y Lucas les regresaron otra persona que no es su hijo, esa es la única respuesta coherente para el increíble cambio que tiene, a dejado de ser el patito feo para convertirse en un hermoso, perfecto y bello cisne.
Alec ya es el típico chico que tiene a todas bajo sus pies, luchando para ver quien se gana su corazón y hasta yo me uniría a esa guerra. Tiene una hermosa sonrisa que te derrite cuando la vez y todavía al escucharlo reír es maravilloso, nunca había conocido a alguien que se riera sin que pareciera una foca, sus ojos marrón intenso te penetran por completo y tienen la perfecta ayuda de unas pequeñas pero bastantes pestañas, más unas perfectas cejas, que pareciese que se coloco una por una hasta ver que fueran la cantidad necesaria y no se vieran en exceso, pero tampoco que faltaran, luego sus labios que si no estuviera por completo en mí misma, me lanzaría a besarlos, ya que se ven carnosos y son de un suave color rosa y por supuesto que gritan ¡bésame! Sigo bajando mi vista para colocarla en su pecho, pero más bien intento centrarme en su espalda que me encanta, pareciese que tiene una forma de triangulo, imposible de describirla, por último que logro ver (porque está sentado) son sus manos, si todo lo demás ya me tenía a sus pies, esas terminaron haciendo que me uniera a la guerra sin pensármelo dos veces, son grandes y sus venas se marcan un poco.

—Daila —dicen mi nombre y busco con la mirada quien me a llamado, fue mi hermano, por lo cual temo saber que dirá— Veo que no le despegas la mirada a Alec —Trágame tierra y escúpeme en Marte, es lo único que pido y lo único que pediré por el resto de mi vida si se cumple mi deseo.

Intento pedir ayuda con la mirada a mis tíos, pero ya no se encuentran presentes y no tengo idea en que momento se retiraron. Toso para intentar asimilar lo que acabo de oír, miro al chico buscando la manera en que no se note lo avergonzada que estoy, pero solo tiene una pequeña sonrisa. Otra razón más para querer lanzarme a esos labios.

—Es que haz cambiado bastante desde la última vez que te vi ¿qué han sido? ¿Dos, tres años? —pregunto suplicando actuar lo más segura posible y como si todo fuera igual que siempre.

—Tres años y medio, con exactitud —responde dejándome estupefacta porque sabe de manera perfecta el tiempo que no nos hemos visto. Eso hace que una sonrisa aparezca en mí y me sienta más tranquila al saber que lleva la cuenta, si lo hace es por algo.

—Entonces es imposible que no me sorprenda —subo y bajo mi mirada para verlo por completo, haciéndolo obvio y sonriéndole de manera coqueta— en esos tres años y medio la pubertad te pegó muy bien.

Escucho a mi hermano bufar y río por dentro, él fue el que me dió esta entrada, que no se queje y solo vea lo buena que soy coqueteando.

—Tú no te quedas para nada atrás, te vez hermosa —y así es como el chico que me tiene a sus pies me da un cumplido y caigo todavía más.

Seguimos platicando durante bastante tiempo, ignorando por completo a mi mellizo, cosa que me da una sensación de satisfacción enorme, quiso dejarme en vergüenza, pero logró todo lo contrario, hizo que Alec y yo volviéramos congeniar igual o mejor que como era antes cada vez que nos veíamos.
Cada vacaciones que por casualidad nos llegábamos a ver todo era un poco extraño al inicio, pero minutos después de platicar las cosas se volvían grandiosas, nos divertíamos juntos, la pasábamos muy bien y lo mejor era que teníamos varios gustos iguales, como que a ambos nos encantaba Ariana Grande y nos poníamos a cantar sus canciones emocionados y sintiéndolas por completo, era como si fuéramos el uno para el otro, aunque esa ilusión se terminaba cuando tenia que volver a casa de mis tíos o a Puebla. Los últimos tres años no tengo idea del porque no logramos vernos, tal vez porque cuando fuimos a visitar a sus papás el se encontraba trabajando, salió de vacaciones con su abuela materna o solo porque no fuimos a visitar la familia de mi tío, pero una parte de mí agradecía no verlo visto, ya que si hubiera sido de esa manera no me hubiera llevado la gran sorpresa al ver en lo que se convirtió.

El jardín comienza a llenarse más y más al pasar las horas, pero ambos seguimos sentados platicando sin que los temas de conversaciones se nos acaben, no terminamos uno y el siguiente va llegando sin darnos cuenta. Reacciono que me encuentro en una fiesta cuando ya tengo que gritarle con fuerza para que me escuche debido a que la música está muy alta, ambos volteamos a ver la pista repleta de chicos de nuestra edad y como si nos leyéramos la mente nos levantamos de las sillas para unirnos a ellos. Al llegar siento un golpe de adrenalina y me dejo llevar por el momento, bailando a todo lo que da.

—Él es Felipe, mi mejor amigo —me presenta a un chico cuando paro de bailar, le sonrió presentándome y se nos une a nosotros, minutos después hemos formado todo un círculo de chicos, dejando un espacio en medio para que cada uno quede en medio y muestre sus mejores pasos, mientras los demás gritamos emocionados, de un momento a otro siento como me empujan para que sea yo la que queda ahí dentro y la persona culpable de eso, fue mi querido hermano que amo tanto y quiero matar. Comienzo a bailar al ritmo de la música y segundos después Alec se encuentra junto conmigo haciendo que los dos nos riamos y agradezco saber bailar, porque de esa manera ambos empezamos a hacerlo juntos, provocándonos cada vez más y recibiendo más gritos de los chicos.

—¡Bésala! —escucho como alguien grita y sonrío, si lo llegara a hacer por supuesto que lo seguiría sin ninguna molestia.

Todo ese momento llega a su final cuando somos empujados por otros chicos, me sostengo de lo que puedo para no caer al suelo y ser aplastada por las personas, cuando estoy segura, levanto la cabeza para poder ver a Alec sosteniéndome de la cintura con una sonrisa, en esa situación no puedo parar de repetirme "Daila no lo beses, no caigas con su perfecta sonrisa tan pronto, hazte desear un poco más" me hago caso y me separo de él agradeciéndole por verme sostenido y seguimos bailando juntos ignorando de nuevo a las personas a nuestro alrededor.
No sé si estoy loca o en realidad si está ocurriendo algo entre los dos, siempre ha existido esa pequeña conexión o atracción, pero siento que está vez se encuentra siendo lo triple de potente, porque desde que nos vimos de lejos no hemos podido separar nuestra mirada uno del otro y eso hace que quiera besarlo para averiguar si ya enloquecí o mi radar sigue en perfecto funcionamiento, por suerte cuando giro la cabeza veo a mi hermano divirtiéndose con unos chicos, cuando ve que lo observo levanta las cejas y me mira divertido señalando a mi pareja y a mí, en ese momento confirmo que no es necesario buscar un lugar psiquiátrico donde internarme, existe algo y es grande.
Años de conocernos y por primera vez ninguno de los dos hemos sido capaces de ocultar lo que existe o tal vez inconscientemente decidimos ya no hacerlo más.

4 de Julio de 2020 a las 19:04 0 Reporte Insertar Seguir historia
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