saley Sabely Leyva

¿Por qué es tan difícil tener una vida normal? ¡Ser feliz debería ser más sencillo! ¿Por qué a veces la vida es tan dura? Quizá nunca lo sabremos, pero lo que sí está claro es que enamorarse es complicado, difícil, causa muchos problemas. Sin duda hay dos cosas que a las personas les causan los peores conflictos emocionales, uno es enamorarse y el otro ser responsable. Esta es la historia de Ruby Jones y Light Yagami quienes aprendieron de la peor forma que nadie elige de quien enamorarse. Pero la lección les ha costado más cara de lo que algún día pudieron imaginarse, la felicidad está al alcance de la libertad.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.
0
582 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Cada 15 días
tiempo de lectura
AA Compartir

Capítulo 1: Cartas a la nada


Ruby Jones estaba sentada frente a su escritorio, mirando con nostalgia la lluvia y recordando las épocas felices cuando conoció a Light Yagami, el chico más popular de la preparatoria, que volvía locas a todas las chicas, pero siempre fue indiferente con todas, parecía más interesado en sus estudios que en otra cosa.

<<Escribir es de las cosas más difíciles que hay en la vida, en especial cuando te enamoras de la persona equivocada, cuando sabes que tu vida ha valido gorro. Cuando sientes que todo tu mundo se viene abajo, el dolor es tan fuerte que te consume, no quieres saber de nada ni de nadie, no hay forma de que dejes pasar a alguien a tu zona de dolor, porque no crees que nadie pueda aliviarlo.

Una tarde como ésta, lluviosa, él tenía que ir a su curso vespertino para su examen de la universidad, salimos de la escuela, que tiempos teníamos solo 17 años, el salió como siempre con toda la calma del mundo y yo iba apresurada para encontrarme con mi hermano, ash que tarde aquella, se suponía que Robert pasaría por mí, pero se largó con sus amigos y me dejó esperando como siempre, cuando se me acercó Light.

—Hola Ruby, creí que tu hermano pasaría por ti.

—Ya ves como es, desde que entró a la universidad se olvida que tiene una hermana, no importa caminaré a casa.

—Te acompaño.

—Gracias. —La sorpresa se adueñó de mí en ese momento, Light era amigo de mi hermano no mío y nunca cruzamos más de un saludo en esa época, además Misa era su enamorada y él salía con ella. —Pero se va a molestar mucho Misa si nos ve juntos.

—Tranquila, solo te acompañaré a tu casa, caminaremos juntos no vamos a casarnos. —Su sonrisa me cautivó en ese momento, nunca lo había visto de esa manera, es tan guapo y esa voz me conquistaba. Lo estaba mirando cuando se volteó y no alcancé a esquivar su mirada, creo que me sonrojé un poco porque me sonrió con ternura—. Relájate, seremos amigos y Misa no tiene por qué decir nada, tampoco es mi novia, no tienes por qué sonrojarte.

—Bien, pero si se enoja no respondo.

—De acuerdo.

Caminamos juntos hasta mi casa, era un chico que siempre estaba listo para todo, sacó un paraguas negro enorme y me cubrió mientras me abrazaba, jamás me sentí tan protegida y amada como esa tarde, fue perfecto>>

Una lágrima escurría por su mejilla, la amargura se apoderó de ella. Ahora era una mujer adulta, con una carrera terminada y ejerciendo, empezó a leer un libro, pero acabó solo mirándolo mientras los recuerdos comenzaban a consumirla.

<< El último día de clases lo recuerdo como si fuera ayer, estábamos en el foro de ensayos artísticos platicando sobre lo que haríamos al salir de la escuela, al día siguiente salía el avión que me traería a Los Ángeles, todavía no entiendo por qué la insistencia de mis padres de mandarme a estudiar aquí, cuando pude quedarme en Japón algún día lo sabré. Pero esa tarde fue tan rara, terminó la ceremonia, él dio el discurso final, eso lo tenía feliz, los rayos de sol bañaban todo, se veía un leve arcoíris en el horizonte, las nubes aún negras dejaban pasar los rayos dejando ver un gris medio extraño, aun llovía un poco me tomó de las manos y me miró como nunca lo había hecho, esa sonrisa, como olvidar esa sonrisa hermosa, sincera, mágica, se me acercó y sin más sentí sus labios sobre los míos, eran cálidos, carnosos, deliciosos, su aliento me enamoró, le seguí el beso, su lengua recorría mi boca, mis brazos rodearon su cuello inmediatamente, sentir su cabello entre mis dedos fue una sensación celestial, sus manos en mi cintura me tenían cautivada, cuando nos separamos me miró con ternura y me volvió a besar. Fue perfecto.

Pero nada dura para siempre, quizá esa es la mejor parte de la vida; la belleza de algunas cosas es porque son efímeras y que esos momentos que duran nos hacen atesorarlas siempre, aun puedo sentir sus labios sobre los míos, su abrazo, su perfume, pero que difícil fue esa despedida.

Aún recuerdo sus palabras “Te extrañaré mucho, promete que me escribirás y me llamarás seguido, yo haré lo mismo” por tres años nos escribimos diario, nos llamábamos por horas pero un día todo cambió, no sé qué le pasó, simplemente se empezó a alejar, quizá se enamoró de alguien, no lo sé y nunca quiso que habláramos de ese beso, me evitaba el tema, pero aún recuerdo esas largas conversaciones donde hablábamos de todo y de nada al mismo tiempo>>.

Le escribiré una de esas cartas que todas las semanas le escribo, sin saber a dónde enviarlas. De todas formas, lo único que me queda de él son bellos recuerdos y mis cartas, que atesoro con mi vida.

Querido Light

Han pasado muchas cosas este día, está tan lluvioso que ni siquiera reconozco el lugar, hace mucho frío y quisiera que me abrazaras como solías hacerlo en días así.

Aún recuerdo que amabas pasar el tiempo conmigo en el parque, platicando de todo lo que querías lograr y de como por alguna razón no te sentías con la fuerza suficiente para lograrlo, también esos sueños guajiros que teníamos de entrar a trabajar en la misma empresa y ser los CEO más importantes de Japón, pero se quedó en eso en sueños.

Cómo te extraño, ojalá pudiera enviarte las cartas a casa de tus padres, pero por alguna razón me odiaban y tu hermana también, en fin espero tener la fortuna de volver a verte algún día.

Siempre tuya: Ruby Jones.

<<La lluvia, un café y los recuerdos me inspiran, mañana será otro día, igual de aburrido que los últimos, más casos, más problemas, aún no puedo creer que la gente se case para luego divorciarse, ojalá me asignaran un caso que de verdad me haga sentir viva, estoy cansada siempre de lo mismo, Scarlett tiene los mejores casos, no puedo creer que no me den uno de esos a mí. ¿Qué me falta? ¿Experiencia? ¿Temple? Tal vez escogí la carrera errónea, prefiero escribir a litigar todo el día con parejas destruidas que solo buscan joder al otro.

Ojalá y me den un caso importante, de defender a un CEO o algo así, algo que me de experiencia real, no está basura de ver como dos personas se despedazan por un pedazo de tierra o cosas, estoy harta de ver como después de compartir una vida, una casa, una familia pueden hablarse de esa forma, como si no hubieran elegido estar juntos, ni que se hubieran sacado en una rifa a sus esposas y esposos, de verdad que molesto es esto>>.

Estaba tan pensativa Ruby que no notó que la lluvia se había disipado y que se formaban bellos arcoíris en las hojas de las plantas que estaban en el balcón de su ventana, el espectáculo era realmente hermoso, el café que estaba al lado de sus libros dejaba un delicioso aroma y el vapor daba un bello espectáculo, tomó su carta y la dobló, la puso en un sobre con estampilla pero sin destinatario. La metió en el cajón de su escritorio junto a las demás cartas que le había escrito a Light Yagami, la amargura se apoderó de ella y comenzó a llorar mientras miraba una foto de él en su celular.

Alguien llamaba a su puerta, el tiempo había corrido tan rápido que ni siquiera se dio cuenta, fue a abrir era Scarlett su mejor amiga.

— ¿Por qué no respondes el teléfono? Me tenías muy preocupada.

—Hola ¿Me llamaste?

—Por horas ¿Todo bien? Seguro te perdiste otra vez en el vacío de tus cartas y recuerdos de Light ¿Cierto?

— ¿Por qué lo odias tanto?

—No lo odio, solo digo que nunca debió enamorarte de esa forma a sabiendas de que tenía a Misa como su novia ¿No crees?

—Nunca me enamoró.

—No lo niegues, sabías que salía con ella y aun así buscaba pretextos para estar contigo.

—No discutiremos lo mismo.

—Bien, ¿Qué tal vas en tu empleo?

—Mal, siempre lo mismo, parejas despedazadas y aburridas ¿Qué tal el tuyo?

—Mal, puros casos de gente que hace fraudes en las empresas y demás, ahora debo decirte algo.

—Dime.

—Me iré a Japón un año, por trabajo.

—Felicidades, me da mucho gusto por ti.

—Bueno hay algo más, el bufete necesita una abogada civil, el caso en el que trabajo es muy difícil, es de una empresa que está acusando a un CEO de fraude y necesitamos a alguien más ¿Te unes?

—Tendría que renunciar a mi esplendido empleo por una aventura que quien sabe a dónde me lleve.

—Más sarcástica no podías ser ¿Cierto?

—No ha, ha, ha, ha. ¿Dónde firmo?

—Bien te dejo los detalles, mañana te espero en el bufete y vemos qué onda.

—De acuerdo.

Pasó toda la noche revisando el caso y encontró cosas que la hacían dudar sobre el cliente y mucho lodo que lo inculpaba de un fraude terrible, realmente quería encontrar la forma de salvar al cliente, pues siempre había pensado que había más de una versión en toda historia.

Era muy buena en esas cosas, pero por alguna razón en su actual empleo la subestimaban mucho, sin embargo al día siguiente se presentó con Scarlett en el bufete, el jefe de Scarlett era un hombre guapísimo, como de 30 años, de piel blanca, ojos grises, cabello negro, una mirada chispeante y muy severa, alto y atlético, se veía hermoso de traje. Inmediatamente atrajo la atención de Ruby, pero se limitó a ver lo del caso no puso mucha atención a su nombre, temía enamorarse de él, esa tarde la asignaron para el viaje a Japón, con la condición de que si sacaba bien ese caso, se quedaría de planta y tendría posibilidades de ascenso.

Renunció a su otro empleo y se fueron juntas.

3 de Julio de 2020 a las 02:17 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Leer el siguiente capítulo Capítulo 2: Mientras llovía

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 11 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión