yarotisrrael Yarot Isrrael

la ciudad colombiana de Medellín vive bajo terror debido a un peligro asesino en serie, ante esto, José Fernando Martínez, un detective de la fiscalía de la ciudad, se le asigna dicho caso, pero mientras estos acontecimientos ocurre, José tendrá que enfrentarse a los viejos fantasmas que lo han atormentado desde su adolescencia


Suspenso/Misterio Sólo para mayores de 18.

#misterio #asesinato #lgbt #376
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Introducción

cuando le llamaron a Enrique del Arco, un hombre robusto que estaba entrando a los cincuenta años de edad, de pelo rizado color café y tez más o menos clara, era alrededor de la una de la mañana y eso provocó que tanto él, como su mujer, se despertaran casi de repente y fue la mujer que se levantó rápidamente de la cama para atender la llamada

-¿eso es todo?- preguntó la mujer luego de unos breves minutos mientras Enrique asimilaba aquello y apenas se levantó de la cama su mujer entró al cuarto -te necesitan en la comuna Santa Cruz- dijo la mujer de nombre Cristina mientras prendía la luz del dormitorio conyugal y abría el closet

-¿qué ocurrió?- preguntó Enrique mientras se tapaba sus ojos con una de sus manos para que la brillante luz amarilla del cuarto no lo incomodara

-otro asesinato. No me dieron más detalles y solo dijeron que esta víctima tiene la mismas características de los anteriores crímenes- le dijo Cristina mientras sacaba una camisa de manga larga color blanca junto con un pantalón gris

cuando su mujer le dijo aquello, Enrique comprendió rápidamente que había ocurrido y porque lo necesitaban

"el hijoputa lo volvió a hacer" . Pensó Enrique mientras se cambiaba de ropa para después mojarse la cara con agua fría y finalmente se despedía de su mujer para luego entrar a su auto

cuando Enrique se detuvo por un semáforo en rojo, sacó del bolsillo de su pantalón una pequeña nota donde estaba el nombre de la calle en donde lo estaban esperando y cuando el semáforo cambió a luz verde el hombre reanudó la marcha y en camino tuvo que soportar a varios conductores que manejaban de manera lenta y eso obligó que Enrique tuviera que acelerar para poder llegar lo más pronto posible

finalmente, Enrique logro ver a varios carros pertenecientes a la policía con sus incómodas luces parpadeantes de color azul y rojo, un carro perteneciente al equipo de medicina forense, una ambulancia y por último, una multitud de gente que estaba siendo detenida por el cerco de policías que les impedía ver lo que estaba sucediendo y algunos reporteros de algún periódico sensacionalista que tuviera ganas de fastidiar

al momento de estacionar su auto, Enrique se bajó de su auto y empezó a apartar, tratando de no ser descortés, a la gente que se estaba arremolinando en torno de la escena del crimen y al instante fue recibido por Alfredo Ibarra, jefe de la policía de Medellín y amigo de Enrique

-pensé que no llegaría nunca- le dijo Alfredo a Enrique mientras los dos se daban un apretón de manos

-¿cuál es la situación?- preguntó Enrique a Alfredo mientras los dos se dirigían hacía el lugar donde estaba situado el cadáver

-se trata de una jovencita. Una mujer la encontró y nos llamó- le decía Alfredo a Enrique -afortunadamente llegamos junto con el equipo forense antes de que la gente manchara la escena

rápidamente se detuvieron a un lado de un bulto cubierto por lo que parecía ser una mortaja de color blanca y se podía ver los brazos y pies de una persona, ante esto, Enrique se hinco y separó desplazó la mortaja hasta las caderas del cuerpo de la joven

el cuerpo presentaba una herida en el cuello como también varias puñaladas en el pecho de la joven

-el desgraciado lo volvió a hacer- le dijo Enrique mientras volvía a cubrir el cuerpo con la mortaja para incorporarse con Alfredo

-ese desgraciado no va a parar y ya llevamos cinco muertes- le respondió Alfredo y escuchar esa cifra inquieto a Enrique

-puedes hacerme el favor de no decirme las muertes que llevamos- le suplico Enrique en un tono que denotaba enfado por parte de él -cada vez que me dicen las cifras siento que me restriegan a la cara que no hago bien mi trabajo

-lo siento- le dijo Alfredo -pero te recomiendo que busques a alguien que te ayude con todo esto. Tengo entendido que en la fiscalía hay buenos investigadores que podrían ayudarte

-entonces además de ser policía eres un sapo verdad- le dijo Enrique y Alfredo profirió una leve risita

-pues este sapo también sabe de cierta persona que trabaja en la fiscalía y que llegué a conocer- le dijo Alfredo y Enrique comprendió a quién se refería

-es apenas nuevo y creo que no me gustaría que se involucre en algo como esto

-es demasiado competente e inteligente y creo que por eso no duró mucho en la policía. El pertenece más a la fiscalía que a capturar a la simple gonorrea de esta ciudad- le confesó Alfredo

Enrique se puso a pensar en la propuesta de su amigo y si bien la persona que le recomendaba era alguien muy competente no sabía si darle ese trabajo a alguien como él y después de pensarlo muy bien tomo al fin su decisión

-mándale un mensaje a José y dile que lo quiero mañana en mi oficina muy temprano y que lleven el cuerpo a la morgue. Supongo que José querrá ver el cuerpo mañana

luego de algunos minutos Enrique le indico a unos médicos de la ambulancia que levantaran el cuerpo para ser trasladado a la morgue y mientras retiraban el cadáver, Enrique tuvo que dirigirse hacia uno de los reporteros que se le acercó cuando Enrique estaba dispuesto a irse inmediatamente de allí

-¿cuál es la relación de este asesinato con las cuatro víctimas de el degollador ?- le preguntó aquel joven reportero y Enrique pudo ver cierta ironía en el rostro de aquel tipo

-hasta el momento no podemos hacer declaraciones- le respondió Enrique sin siquiera prestarle atención al reportero y mientras continuaba su camino

Enrique entró rápidamente a su carro, el cual, lo encendió rápidamente y se fue de allí y alcanzó a ver cómo la policía empezaba a decirle a la gente que se fuera y finalmente, Enrique continuó su trayecto hasta su casa y reanudo su sueño interrumpido


2 de Julio de 2020 a las 03:28 0 Reporte Insertar Seguir historia
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