daphnesniper Daphne Crownguard

Víctor es un residente del hospital y espera con ansias poder comenzar su especialidad como pediatra. Nunca se imaginó que su vida cambiaría por completo en la noche que se quedó a hacer guardia. ¿Quien diría que en la sala de urgencias encontraría el amor? ❀ Au Yuri on ice ❀ Víctor x Yuuri ❀ Género: Adopción | Omegaverse | Drama | Romance ❀ Historia ganadora de los Premios Katsudon 2019 en SEGUNDO LUGAR COMO DIAMANTE RESPLANDECIENTE y FAVORITO DEL JURADO ❀ ADVERTENCIA: Esta historia no contiene lemon, pero si violencia, muertes, dolor.


Fanfiction Anime/Manga No para niños menores de 13. © https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/

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The Drunk Guy

"Aprobado".

Es lo que dice la carta del examen de programa de residentes de Víctor. Siente ese enorme alivio tras cinco años de arduo trabajo como cirujano residente con horas de sueños perdidas, ausencias en cumpleaños o reuniones familiares, lágrimas y sangre derramadas. Por fin puede ver que esos sacrificios son recompensados.

Se deja caer sobre la banca de la sala de residentes, sintiendo como el enorme peso de saber si pasó o no lo abandona de su cuerpo. Quiere llorar de alegría y felicidad, pero este sentimiento desaparece en cuanto abren la puerta de la sala con violencia.

—¡Hey, Víctor! Vamos a festejar en casa de Michelle y Sara, ¿no vienes? —se acerca su amigo y compañero Leo de la Iglesia.

Aún sin apartar la vista de la carta de los resultados niega con la cabeza y se limpia las pequeñas lágrimas que salen de su rostro.

—Voy hacer guardia, me toca quedarme esta noche —sonríe.

—Te perderás todo el alcohol que Emil compró para celebrar que pasamos la residencia —Leo le da unas cuantas palmadas en su espalda y deja al aludido solo.

En realidad, no tiene que cubrir nada, la medicina es su pasión y por fin puede especializarse en la rama de cirugía que más le llama la atención: pediatría.

Se coloca la bata, el estetoscopio colgando en su cuello y toma rumbo hacia la planta de los pacientes que están en el área de recuperación post-operatorio.

—¿Todavía sigues aquí, Nikiforov? —escucha una voz femenina.

Víctor voltea y se encuentra con una joven mujer de ojos azules, piel blanca y cabello oscuro.

—Hola, Isa. Aquí sigo —dice el aludido con una sonrisa—. Luces muy guapa, ¿tienes una cita?

La chica se ruboriza un poco y se acerca a su hermanastro. Trae puesto un vestido color rojo que resalta su linda figura y combina con esos labios.

—Sí, Joshua me pidió una cita y dijo que iremos a un restaurante muy lujoso y elegante— explica Isabella

—Si ese alfa se quiere pasar contigo, me lo dices. No porque seas mi mentora y hermana mayor no pueda defenderte —Víctor sonríe y truena sus nudillos en señal de amenaza

—No hagas eso, te lastimarás y un cirujano debe tener dedos perfectos — Isabella da un leve manotazo en la mano de Víctor—. Además, no me hará daño porque es un buen chico.

—Siempre te voy a cuidar, Isa —dice Víctor con una pequeña sonrisa—. Por cierto, pasé la residencia.

La mujer sonríe de oreja a oreja y salta hacia los brazos de él, estrechándolo y depositando un beso en su mejilla.

—Mañana celebraremos en casa, mamá y papá se pondrán muy felices. —la joven se separa del de cabellos platinados y acaricia su rostro—. Deberías ir a descansar.

—Quiero quedarme un rato, nunca se sabe que podría pasar en estos pasillos.

—De acuerdo, nos vemos.

Y sin más, Isabella se aleja de Víctor. El ruso y ella se conocen desde que son niños, la mamá de la chica se casó con el padre del joven hace quince años. Siempre se llevaron bien y a Víctor le gusta cuidarla de los demás alfas.

Camina a la estación de enfermeras para leer algún caso que necesite de su ayuda, revisando cada expediente de los pacientes que están en ese piso.

—Víctor —se acerca un hombre mayor portando una bata blanca y con una cofia en la cabeza—, me he enterado que pasaste tu programa.

—Hola, Yakov. Así es, ya puedo especializarme en cirugía pediátrica —contesta el aludido.

—Deberías darte una vuelta por urgencias, las cosas aquí están bajo control y todo está en orden —dice el hombre mayor.

—¿De verdad, jefe?

—En cuanto los papeles queden en orden dejarás de suturar heridas, limpiar vómitos y otras cosas que sólo hacen los residentes —gruñe Yakov

—Tiene razón, extrañaré pelearme con los demás por cirugías interesantes —sonríe Víctor.

Se aleja del piso y camina por los pasillos hasta llegar a la sala de urgencias. En este lugar ha visto de todo, aprendió mucho de aquí que incluso se peleó con los otros residentes de su año para llevar casos extraños, como aquel hombre que se clavó unos tornillos en la cabeza después de caer por las escaleras sin dañarse del cerebro o una mujer que metió una pistola en su vagina para dársela a su novio que está en la cárcel.

Lo que a él le llamó la atención de pediatría fue en un caso que se involucró demasiado. Era un niño cuyo corazón no funcionaba, pero las ganas de vivir eran tremendamente conmovedoras que se comprometió en salvarle la vida. Buscó un corazón día y noche para él hasta que lo encontró e incluso fue al hospital que lo tenía y lo trasladó, asistió en la cirugía y el niño le regaló una sonrisa enorme en cuanto despertó. Desde entonces le encanta ayudar a salvar a los niños.

Esos casos le recuerdan que también es un humano con un enorme corazón lleno de sentimientos.

Sus pensamientos se rompen en cuanto la puerta de urgencias se abre de golpe y entra los paramédicos jalando una camilla con un hombre de cabello azabache acostado. Siendo el único desocupado en el lugar, se acerca de prisa para saber la situación del paciente recién llegado.

—¿Qué es lo que tenemos aquí? —pregunta Víctor

—Hombre omega de 18 años bajo los efectos del alcohol cayó por las escaleras mientras estaba en una fiesta, tiene una herida profunda en el antebrazo y se cree que se golpeó duro en la cabeza —explica la paramédico.

—Bien, pónganlo en esta camilla para que pueda revisarlo—ordena el alfa.

Detrás de los paramédicos va un hombre de risos dorados y ojos verdes. Viste de ropas de marca y un sensual cuerpo.

—¿Estará bien mi amigo, doctor? —pregunta el hombre.

—Ahora mismo lo revisaré. Enfermero, ordene una resonancia magnética —dice Víctor al enfermero de cabello castaño que acaba de acercarse a ellos.

—De acuerdo, Doctor Nikiforov —dice el castaño y antes de irse le coquetea al alfa de rizos dorados, quien le dedica un guiño.

Víctor toma una lámpara para hacer una revisión rápida sobre los ojos color caramelo.

—¿Cómo te llamas? —pregunta Víctor sin dejar de hacerle una revisión médica.

—Me llamo Yuuri Katsuki, soy soltero, signo zodiacal sagitario y me gusta el katsudon —contesta arrastrando las palabras—. ¿Me han enviado a un ángel?

El doctor se ríe al escuchar eso y se acerca a ver su brazo para mirar que tan profunda es la herida, algo que basta con unos cuantos puntos.

—No, soy tú doctor y te atenderé, ¿sientes molestias?

Una sonrisa se dibuja en su rostro y comienza a soltar pequeñas risas tontas mientras trata de tocar la cara Víctor.

—Nooo... eres muuuuy guapo —dice con voz cantarina—. ¿Eres mi doctor? Eso quiere decir que, ¿eres mío?

Las risas bobas de Yuuri contagian a Víctor y no duda en sentirse un poco sonrojado. Se contiene las ganas de reír, divirtiéndose del momento. Los ojos gélidos admiran la belleza de su paciente, es deslumbrante como para ser un omega; lo que más le llama la atención son sus ojos castaños y su hermoso rostro con facciones lindas.

—¿Cómo te sientes, Yuuri? —pregunta su amigo sentándose sobre la camilla

El omega se voltea hacia el de risos y le dedica otra sonrisa de idiota.

—Chriiis, estoy de maravilla, encontré a mi esposo —dice Yuuri entre risas—. Prepara la boda que me voy a casar con mi sexy doctor de ojos azules.

Chris se ríe de lo que balbucea el omega y no duda en echarle un vistazo al doctor que está terminando de revisar los reflejos.

—Definitivamente esas pastillas te pusieron en este estado, sumando que tienes poca tolerancia al vodka — lo regaña Chris—. Mañana tenemos la sesión de fotos.

—Cállate, yo quiero que este doctor me haga un examen de anatomía —balbucea Yuuri

—En ese caso, lo llevaré a dar un paseo por las máquinas de resonancia magnética— dice Víctor

—¡Es nuestra luna de miel! ¡Sí! —festeja el omega

Aunque se divierte demasiado con el hermoso chico, le encantaría poder conocerlo cuando esté en estado de sobriedad.

Los coqueteos del omega ebrio continúan cuando están en el escáner, son tan graciosos y directos que hacen latir el corazón de Víctor.

—... y tendremos muchos cachorritos, quiero tres hermosos cachorritos —continua el omega—, me casaré con el alfa más guapo que he visto.

—Yuuri —Víctor lo llama de la cabina—, debes tratar de relajarte.

—¿Me vas a pedir matrimonio?

Víctor apaga el micrófono y comienza a reírse. El enfermero que lo acompaña se sienta a su lado, divertido al ver esta escena.

—¿De verdad está coqueteándote un chico borracho? —ríe

—Eso parece, Masumi —Víctor no deja de sonreír cautivado.

Y cuando menos se lo esperan, Yuuri comienza a cantar canciones románticas aun arrastrando las palabras y cambiando algunas por otras.

—¿De verdad está cantando? —se burla Masumi—. Deberías ser cardiólogo, doctor corazón.

Al ver que no tiene ninguna herida interna en su cuerpo, Víctor regresa con Yuuri a urgencias.

—Voy a colocarte un suero para quitar el alcohol de tu sangre —comenta Víctor mostrando la aguja

Yuuri voltea a ver a Víctor y trata de tocar su rostro nuevamente.

—Te amoooo muuuuchooo —dice el omega con risas tontas.

—Nos acabamos de conocer —se ríe Víctor

—Sí, pero nos podemos casar. Chris será el padrino y nos hará la mejor boda del mundo —continua—, seremos la pareja más linda del mundo.

Le lanza a Víctor un beso y guiña el ojo. Chris se acerca a la camilla riéndose y grabando todo momento de Yuuri bajo los efectos del alcohol.

—Chris, ¿conoces a mi futuro esposo? El me comprará un anillo de bodas de color azul, así como sus lindos ojos.

—Sí que eres muy rápido cuando encuentras a un alfa que te gusta —ríe Chris—. Parece que has flechado a Yuuri. Es un modelo muy famoso y muchas alfas pagarían por la atención que te da ahora.

El omega de la camilla trata de empujar a su amigo para que se aleje.

—No, Chris. Es M-I-O, consíguete tu propio doctor sexy —frunce el ceño

Ahora entiende porque el chico es de cuerpo delgado y sexy, con rostro de un ángel verdadero y esos hermosos labios que dan ganas de robarle un beso.

—Me ha hecho la noche, sólo esperen a que el suero haga efecto— dice Víctor con una pequeña sonrisa.

—¿En verdad lo estas reteniendo para conocerlo? Puedo darte su número y hacerles una cita —dice Chris con una pequeña sonrisa

—Es que nos vamos a casar —dice Yuuri jalando a Víctor de la bata.

Ambos voltean a ver al paciente y se percatan que está riéndose sólo, balbuceando incoherencias.

—Es mi responsabilidad como doctor que el paciente mejore —continua Víctor con seriedad.

—Es porque Víctor es el más guapo de este hospital, será mi alfa y debe cuidarme porque nos vamos a casar— canta Yuuri con tanta alegría.

—Creo que está en buenas manos, no hay nada de qué preocuparme —Chris se levanta del asiento—. Este es mi número por si deseas ser modelo o saber de Yuuri, no dudes en buscarme.

El sexy alfa camina hacia la salida del hospital sin antes dedicarle una coqueta mirada a Masumi.

Víctor atiende y revisa cada que puede a Yuuri hasta el amanecer, que es cuando se da cuenta que esta sobrio por completo.

En la última revisión, Yuuri despierta como si nada y en cuanto ve a Víctor la sangre sube a sus mejillas.

—¿Cómo estás? —pregunta Víctor al quitarle el suero

—Yo... tuve un sueño, usted estaba en él y... —se cubre la boca con una mano —recuerdo que estaba en una fiesta y bebí hasta quedarme borracho y... ¡Oh no!

El omega se cubre con ambas manos para ocultar su rostro ruborizado. Víctor se ríe y se sienta a lado de él.

—¿Recuerdas lo que dijiste en el transcurso de la noche? —pregunta el alfa

Yuuri niega con la cabeza y no duda en cubrirse con la sábana por la vergüenza que siente, pues si recuerda todo lo que estuvo diciendo.

Víctor se enternece por la reacción del omega.

—¿Hay alguien ahí? Quisiera hablar con mi futuro esposo sobre la boda y nuestros tres cachorros —dice Víctor dejando su mano sobre las manos de Yuuri.

Los ojos castaños del omega se descubren poco a poco, mostrando lo nervioso que se siente hasta salir de las sábanas por completo.

—¡Qué bonitos ojos! —canturrea Víctor— Me gustaría que uno de nuestros cachorros tenga ese color hermoso.

—¿Estás coqueteándome? —pregunta Yuuri ruborizado

—No, el protocolo de doctor paciente dice que no debo coquetear, pero mi turno esta por acabar y puedo darte de alta, ¿te gustaría ir conmigo a desayunar? Debes tener algo en el estómago y así hablamos de nuestro futuro.

Con las mejillas completamente rojas, Yuuri acepta la cita. Ambos aludidos se dedican sonrisas y no pierdan contacto visual.

Víctor comprueba una vez más que en la sala de urgencias es el lugar dónde encontrará historias interesantes.

Después de ese desayuno volvieron a verse entre los tiempos libres, cenas románticas, sexo casual en las salas de descanso del hospital o detrás de los escenarios del omega.

Se les complica en varias ocasiones volver a verse porque luego las agendas de ambos no coinciden, pero nunca dejaron de sentir algo por el otro.

Víctor recordará por el resto de sus días el 13 de agosto como el día que conoció a un borracho coqueto omega y que pasó su programa de residencia.

Dos años después de conocerse, Víctor invita a Yuuri al restaurante más lujoso de la ciudad como aniversario de conocerse. El alfa va por él en el estudio donde acaban de tomar fotografías para el catálogo de moda otoño.

Al llegar, aún ve que Yuuri está posando. Es sorprendente que ese joven omega a enamorado a Víctor por completo; lo ha visto con diferente ropa, desde lencería para omegas, hasta ropa de invierno. El rostro y cuerpo de Yuuri se adapta para cualquier ropa o maquillaje y eso es lo que más impresionante.

También le sorprende la actitud de diva de su novio, es muy exigente para todos los que trabajan a su lado e incluso con los mismos fotógrafos.

—No quiero que mis ojos se opaquen con esa luz tan baja —gruñe el omega señalando una de las lámparas—. Tú —señala a su asistente, un omega rubio con un mechón rojo—, tráeme un café express doble, tengo una cita con el alfa más sexy de este mundo y necesito estar despierto.

—¿Así que tienes una cita con el alfa más sexy de este mundo? —lo interrumpe Víctor.

En cuanto escucha eso, su rostro se pone rojo por completo y trata de ocultarlo con ambas manos.

—Yo... no dije eso —siente pánico Yuuri.

—Si dijo eso —se une Chris detrás de él—, si fuera tu pareja saltaría a tus brazos.

Chris empuja a Yuuri para acercarse a Víctor casi tropezándose con las extensiones del suelo, siendo atrapado por el alfa de cabellos plateados.

—Siempre salvando a mi adorado cerdito —ríe Víctor

—Siempre cuidando de mi —sonríe Yuuri

Después de terminar con la sesión de fotos y arreglarse para la noche perfecta, salen juntos de la sala de estudios con dirección al restaurante lujoso.

—Siento mucho tardar, espero que no pierdas las reservaciones —se disculpa Yuuri.

—No te preocupes, tengo un plan b en caso de que no lleguemos —comenta Víctor.

—Espero que sí, porque tengo antojo de algo sabroso y romperé mi dieta por ser el día más especial.

Y por desgracia, las reservaciones a dicho restaurante no son respetadas y Víctor no se le ocurre otra cosa que ir por pollo frito e ir a su departamento.

—Deberías dejarme arreglar este departamento, le hace falta color y mejores muebles —dice Yuuri mientras camina por la sala.

—Mejor puedes arreglar el próximo que compraré —agrega Víctor.

—¿Comprarás uno nuevo? —se asombra el menor.

Víctor saca unas pequeñas llaves plateadas de su saco y se las entrega en las manos a Yuuri.

—¿Quieres verlo? —sugiere.

—Comeré el pollo frito en el carro.

Nuevamente en van en el carro, hablando, comiendo y bebiendo durante el camino. Yuuri tiene la cubeta entre sus piernas, una pierna de pollo en una mano y la otra sostiene un vaso de refresco.

—Pollo —dice el alfa

El menor estira su brazo hacia la altura de la boca para que Víctor pueda morder la pierna de pollo.

—Refresco.

Ahora acerca el vaso con el popote. Después pasa la servilleta sobre su rostro mientras conduce.

—Eres más eficiente que las enfermeras en una sala de partos —dice entre risas el alfa.

—¿Me comparas con una enfermera?

—No precisamente.

Unos minutos después, llegan a un departamento grande, sin pintar y sin amueblar. Aún con la cubeta bajo su brazo, Yuuri camina por todas las habitaciones e incluso se da cuenta qué hay un segundo piso.

—¿Por qué escogiste un departamento más grande? —dice Yuuri mientras revisa el cuarto de cocina— Solo eres tú y de vez en cuando yo.

—Bueno, es hora de comenzar a crecer —contesta Víctor.

—¿A qué te refieres? —se voltea el menor para ver a Víctor.

El alfa se acerca a Yuuri, tomando su mano llena de grasa por el pollo y lo mira a los ojos color chocolate.

—Yuuri, me flechaste desde que entraste por esa puerta en urgencias y coquetearme bajo los efectos del alcohol. Durante nuestras citas y salidas me enamoré perdidamente de ti y no solo por tu belleza sino por cómo eres. No necesito decir que eres mi destinado para pedirte que pases el resto de tu vida —Víctor se arrodilla y saca una pequeña cajita negra de su saco—. Quiero cumplir todos los sueños que me dijiste en aquella noche, desde casarnos e irnos de luna de miel, como también tener nuestros propios cachorritos.

Víctor abre la cajita para mostrar un anillo de oro con un ópalo. La reacción del omega es de sorpresa, emoción y otras más combinadas que incluso suelta la cubeta, sin importarle que el pollo cae.

—Yuuri Katsuki, ¿te casarías conmigo?

Asintiendo repetidas veces y conmovido por el momento, Yuuri no puede ni decir alguna palabra concreta. Víctor desliza el anillo por el dedo anular y abraza con fuerza a un omega que no puede parar de llorar de la alegría.

Nuevamente el 13 de agosto se convierte en una fecha muy importante para la pareja.


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Continuará.

1 de Julio de 2020 a las 00:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
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