sonatinaparth Sonatina Parth

Para Cathy Adams el pasado no es lo mejor en su vida, es el futuro, que aunque a veces luzca atropellado siempre la llevará un paso más adelante. Cuando trabajar en un club nocturno es la mejor opción en su ciudad, ella va por ello, necesita el dinero más que de lo que cualquiera podría entender, tiene una responsabilizad ineludible. Sin embargo, el pasado no añorado regresa con la fuerza del primer amor, destapando el resentimiento que tenía bajo llave.


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 18. © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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Un vistazo al retrovisor

Un gran grupo había acudido a la cita para la entrevista de trabajo a la que ella asistía. Al tener 19 años no era la única que incumplía con los requisitos para trabajar en el nuevo club de la ciudad, en el que exigían al menos los 21 y un límite de 35.

Entre los que reconocía estaban Juliana Stenson; que debía tener incluso 18. Kirsten Laestic; que tenía su misma edad y había asistido al instituto rival de su escuela preparatoria. Brithany Millan; la capitana de las animadoras, con la que había estudiado en el Instituto Norte. E incluso, estaba esa típica "chica" que todos conocían, la que no tenía menos de 35 a pesar de que intentaba disimularlo con su comportamiento de adolescente en fase rebelde y forma de vestir que no dejaba mucho a la imaginación.

Euw, definitivamente desagradable, pensó, chasqueando la lengua al verla coquetear con cualquiera que se atreviera a mirarla por más de tres segundos.

Muchas otras estaban dentro del rango, creía que eran sus mayores competidoras. Aun así, no sentía que estaba en completa desventaja, no es que no cumpliera con los demás requerimientos, porque lo hacía... Era una dedicada trabajadora, a la que no le importaba quedarse horas extras si le aseguraban beneficios. Tenía buen aspecto, con buenas curvas, ni muy baja ni muy alta y tenía experiencia laboral de lo más extensa en cuanto a atención al cliente.

Después de todo, había estado trabajado en cuanto negocio abría en la ciudad, esperando tener nuevas ingresos económicos y lugares donde ascender, si eso fuera posible.

Según lo que aseguraba la oferta, ese parecía ser el lugar idóneo siempre que no fuera una estafa o hasta que alguien por encima de ella se pasara de listo, le hiciera alguna proposición indecorosa y tuviera que romperle la nariz y patearle las pelotas.

Era su movimiento dual asesino.

Podía llenarse de paciencia con los clientes, eso no le causaba ruido. Pero, de todas formas se sentía algo fuera de lugar allí. Era solo que… el lugar le traía recuerdos, en su momento diría que malos, ahora podía decir que eran solo recuerdos.

Mientras esperaba se puso los audífonos y reprodujo canciones de música usadas para terapias "Reiki" y relajación, tenía de muchas culturas, japonesas, chinas, celtas. Después de vaciar su mente, se dio cuenta de que había que aceptar que el lugar había cambiado completamente, incluso alguna demolición había estado en marcha allí para hacerlo tan espacioso y lujoso como ahora se veía.

Antes de ser "Dance Temple", era uno más de esos locales familiares "Joe's Pizza" que encuentrabas en cualquier lugar.

Y allí había un chico.

¿No lo había siempre?

Darren era el hijo del dueño, un estudiante junior del Instituto Sur.


-POV Cathy-

-.-.-.-

Darren era guapo, atlético, encantador, gracioso e inteligente.

Al reunir todas esas cualidades, debías adivinar que era uno de los chicos "chicos dorados" del Instituto Sur.

Así que… lo era y como tal terminó comportándose como el típico imbécil que te demuestra que todo lo que brilla no es oro.

¿Por qué fue tan importante para mí?

Más que por ser el “primer amor verdadero”, fue significativo porque fue la persona que me enseñó que no importa que tan real se vea algo, siempre puede ser mentira.

Moraleja: Nunca confíes en un chico lindo, no importa lo atractivo que sea no dejes de lado tus sesos, estas por tu cuenta.

Darren y yo nos conocimos en una fiesta cuando estaba por entrar en tercer año de preparatoria. Digamos que había un algo innegable entre nosotros, una atracción magnética, en ese momento creí que era una de esas conexiones épicas de las que hablan en las historias de amor de las películas cliché-sosas.

Al final de su último curso, tras enrollarnos en una relación discreta pero intensa, me confesó que salía con otra chica, de hecho, salía con ella mucho antes de mí.

Eso me convirtió automáticamente en la "otra" y, como es el karma de asqueroso, una semana después los encontré juntos en una fiesta, tomados de la mano.

¿Qué cómo es que antes nunca los vi juntos?

Durante esos casi tres meses de amorío la chica había estado en el extranjero por razones personales, ellos habían estado en “pausa”, cuando regresó reanudaron como si nada y fui yo la que quedó anulada.

Llámenlo simplemente mala suerte y ñoña inocencia infantil.

Porque después de todo estaba flechada, bastó topármelo una vez durante el verano para dejarlo persistentemente en mi mente, e involucrarme con él un curso escolar y ¡puf!, cerebro hecho papilla marca "Acme".

¡Oh, amor!, lo inaceptable de todo lo que engloba esa palabra es que ese sentimiento lo usamos para excusar nuestras acciones y nuestros males.

Así que así estuvieron las cosas, Darren quería meterse en mis pantalones y lo consiguió sin que yo le pusiera muchos inconvenientes.

Supongo que aún quedaba ingenuidad en mí y todo era increíblemente simple; él me gustaba y me correspondía ¿Por qué no iba a estar con él cuando ambos lo deseábamos?

Luego se fue a la universidad, con ella, y yo continué como si eso no hubiese ocurrido.

Algunas personas en común nos habían visto juntos pasando el rato por ahí. No me di cuenta que nos veían como "amigos con derecho", a pesar de que no exponíamos muestras de afecto en público. Al final ¡Y gracias a Dios! no muchos hablaban sobre nosotros -no éramos un escándalo muy jugoso- porque esas personas pensaron que estaba intentando hacerlo decidirse por mí, pero que había aceptado la derrota de una forma refrescante y digna.



Pero, ya había pasado el tiempo, ya no dolía y eso no iba a ser impedimento para que Cathy buscara trabajo en el lugar donde lo veía trabajar cada fin de semana, antes de que se fueran a pasar el rato felizmente.

Ya que la decisión la iban a revelar el mismo día, la mayoría de los postulantes se quedaron pululando alrededor, algunos incluso evaluando a su competencia con aburrimiento.

— El viernes en la noche empezarán a presentarse las siguientes personas para su periodo de prueba. Las que no mencione, se les podrá llamar en otra oportunidad, se les agradece su asistencia — Dijo una mujer con más aspecto de secretaria de empresa de seguros que secretaria de un club — Lacey Smith, Estefan Granger, Kirsten Laestic, Reymond Michigan, Cathy Adams y Jasper Bennett. Bienvenidos al equipo de "Dance Temple", esperemos que puedan mantener el ritmo — Agregó felicitándolos

Cathy estaba entusiasmada, pero no lo demostró mucho en su exterior.

Los uniformes resultaron ser bastante provocativos, más de lo que realmente esperaba. Si la madre de Cathy, estando en sus cinco sentidos, la viera ahora la sacaría de allí a rastras... Pero Tania Grand no tenía la lucidez para eso, pero esa era otra historia en la que no quería pensar.

Tenían tres uniformes; uno con un ceñido top como de seda plateada en la parte de arriba y pantalones negros de cuero, este era para los martes, miércoles, jueves y domingos.

Estaba el de los viernes, que correspondía a "noches mojadas" y consistía en la parte superior de un biquini negro debajo de una camiseta blanca con el logotipo del club, que cuando se mojaba hacía un contraste bastante sexy y unos pantaloncitos “calientes”.

Por último, y no por eso el menos importante: el uniforme de los sábados, que consistía en un vestido negro satinado de corte asiático medio acampanado abajo, con unos tacones altísimos, que daba una extraña sensación a "Bienvenidos a un casino de Las Vegas".

La primera semana tuvieron unos cuantos inconvenientes con los "manos flojas", pero ya luego lograron arreglárselas sin acudir a los de seguridad, fue impresionante, pero todos los empleados se llevaron bien desde el principio.

Incluso el barman, Adrien, el tipo guapo que lucía increíblemente serio por ser mayor que todos, se había unido al parloteo y salía con ellos cuando quedaban fuera del trabajo.

— Oye Cathy... ¿Por qué no estás en la universidad? — Me preguntó Kirsten una noche después de salir del trabajo. Los demás, intrigados, me miraron esperando una respuesta.

— Tendría que ir a una privada, o a una universidad pública muy lejos de aquí, pero no tengo suficiente dinero y tengo que cuidar de mi madre que está enferma – Cathy respondió sin problemas.

— ¿Y qué piensas hacer? — Preguntó Adrien, mirándome con sus profundos ojos negros.

— Por ahora ser la mejor mesera, ascender... tal vez pueda tener algún cargo administrativo en el club para mejorar mi currículo. Creo que ganando más dinero puedo organizarme mejor, para irme a estudiar luego — Respondí de nuevo.

— Yo simplemente quiero ganar dinero y hacer lo que quiera — Dijo Lacey, pareciendo aburrida por mi idealismo.

— Sí, creo que es más o menos el caso de todos — Respondió Jasper pensativo.

Solté la mitad de la trenza de mi cabello y volví a trenzarla, Lacey palmeó mi mano para que lo dejara estar, mientras nos movilizábamos todos apretujados en un taxi, menos Adrien que iba en su moto.

Hasta el momento nadie había tenido el “privilegio” de subir tras él.

Llegamos a nuestra cafetería preferida de 24 horas, en donde Adrien ya nos había guardado una mesa, la grande y agradable de la esquina.

— Cuéntame la historia de tu cabello — Soltó Estefan de pronto y Reymond asintió con complicidad.

El cabello de Cathy originalmente era como el color de la miel, no era amarillo, pero tampoco marrón oscuro, era medio ondulado y lucía bastante bien la mayoría de las veces. Pero, un día, cuando despertó después de su crisis amorosa y hormonal, se dio cuenta que no era la chica correcta con la vida modelo que aparentaba tener y notó que estaba jodida, no demasiado, solo como cualquier otro.

Entonces, decidió que ya no era una chica de un solo color y fue a teñirse, pidió que le aplicaran babylights en fucsia y lila platinado.

Cualquiera que escuchara sobre esa combinación debía asumir que era algo horroroso, pero en realidad lucía muy bien, con su cabello extra largo solo la hizo ver un tanto exótica y peinado en complicadas técnicas de trenzado realmente daba un aspecto alucinante.


-POV Cathy-

-.-.-.-

Kirsten me miró con diversión.

— Recuerdo cuando tenías el cabello de tu color natural ¿Es ese lindo color miel no? — Dijo acariciando un mechón sin tinte.

— ¿Ah? Sí… — Exclamé, un tanto sorprendida de que ella me recordara de alguna de las veces cuando nos cruzamos en las fiestas.

— ¿Por qué tan sorprendida? Tampoco vivíamos en dimensiones diferentes. Tercer año, al igual que yo, pero tú te la pasabas con un chico popular de mi instituto ¿Cierto? — Dijo ella, mirándome con cautela.

Me sonrojé tontamente, era ridículo creer que, porque yo lo había enterrado todo, los demás también lo olvidarían.

Asentí y me mordí el labio, esperando que no dijera su nombre, no es que a alguien le importara en esta mesa, es solo que me daba vergüenza el papel que había desempeñado.

— ¿Él era de último año verdad? — Volvió a preguntar.

Asentí de nuevo.

— ¡Vaya! Continúa Kir… Nunca había visto a Cathy sin habla — Empujó Estefan.

— No hay nada que decir chicos — Respondí, tratando de cambiar de tema, pero eso solo los estimuló más.

— ¡Entonces cuéntanos! — Me retó Reymond.

— Vamos Cathy... Tu nunca nos dices nada, no es justo — Soltó Lacey quejándose.

— ¿Tercer año y sexto? ¡Ese chico era muy astuto! Le gustaba la carne fresca — Opinó Jasper y lucía realmente interesado.

"¿Será que le van las perversiones?", pensé evaluándolo.

— Era... astuto, de eso no hay duda — Respondí, consciente de como me habían visto los demás entonces.

— ¿Entonces como terminó eso? — Preguntó Kirsten intrigada, obvio que ella sabía que el chico ya tenía a su perfecta novia y que solo estaba haciendo el ridículo. Bueno, estaba siendo algo injusta, tal vez era de las que creían que yo solo estaba apostando un poco y disfrutando el momento.

Pero parte de madurar es aceptar nuestros errores y reírnos de ellos ¿No?

— Bueno estoy segura de que tú sabes que no éramos exclusivos, la única que no lo sabía era yo — Saque a la luz, riendo divertida, y ella asintió un poco avergonzada, no sé si por mí o por la situación en general.

— Darren — Susurró bajito, tan bajo que solo yo y Adrien que estaba a su lado pudimos escucharlo.

Noté que Adrien frunció el ceño, luego una expresión extraña cruzó su rostro, y me pregunté qué le estaba pasando. Después de todo él era el encargado del club, los padres de Darren se habían mudado poco después de que se fuera a la universidad, pero el local había permanecido cerrado. Tal vez… Adrien tuvo la oportunidad de conocer o escuchar sobre el antiguo dueño cuando su jefe hizo negocios y compró el lugar.

Los demás solo se quedaron callados luciendo intrigados.

— Una semana antes de graduarme me confesó que tenía una novia, su real, mayor y fabulosa novia de toda la vida... De cómo ellos estaban yendo a la universidad juntos, y como él solo no podía arruinar más las cosas entre ellos. Con más o menos detalles, eso fue lo que ocurrió — Conté impasible.

Habían pasado unos cuantos años, sería mejor dejar todo eso atrás, en el instituto. Adrien tenía una expresión de shock, super cómica en la cara, lo que lo hacía ver algo tonto y en cierto modo destacaba otra parte de su atractivo.

Me miraba como si me viese por primera vez.

— El tipo era un bastardo— Silbó Jasper — Mira que seducir a una chica y luego salirle con eso — Continuó diciendo con sentimiento.

— No, no exactamente... Debo admitir que yo estaba loca por el chico, si hubo seducción, en realidad, fue por parte de los dos. Digamos que yo era una chiquilla muy decidida y él un chico no muy difícil de convencer — Respondí, sintiendo la necesidad de defender a Darren, porque hacerlo ayudaría a limpiar mi imagen de “pobre víctima”.

Lo que sucedió entre nosotros fue culpa de ambos, pero lo que él calló es un peso que solo le pertenecía a él.

Esa noche en mi cama me sorprendió haber hablado de todo eso con tanta madurez… después de haberlo callado durante tanto tiempo, después de haber llorado tanto por haberme hecho ilusiones tan rápido.

¿Acaso creía que íbamos a permanecer juntos y tener dulces retoñitos?

¡Era mi primer amor! Es decir, estaba destinado a terminar.

Sin embargo, también sentí que hablar sobre ello también era una especie de liberación, en donde Darren mágicamente dejaba de ser el lobo malvado y solo era un chico más, uno más que había tomado malas decisiones como otros que conocí posteriormente y que ahora no eran solo más que sombras sin rostro.

Menos Darren, su rostro era nítido para mí y tenía sentido, después de todo él había sido mi primer amor y aunque estaba escrito que quedaría atrás, eso nunca se olvidaba.

1 de Julio de 2020 a las 16:34 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Raquel J. Raquel J.
¡Hola! Aquí una miembro del equipo de verificación de historias. Venía a decirte que, en general, tu historia está muy bien, pero hay algunos pequeños detalles en la descripción y a lo largo del texto que habrías de corregir para poder verificar tu historia. ¡Saludos!
July 02, 2020, 09:27

  • Sonatina Parth Sonatina Parth
    Hola Raquel, buenos días, ¡Es un placer! Justo ahora voy a echarle un ojito a ver si detecto cuáles son esos detalles. Debo decir que estoy gratamente sorprendida, porque pensaba que las verificaciones solo las hacían en historias completas. Gracias por el aviso, saludos desde Venezuela. July 02, 2020, 15:37
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