daphnesniper Daphne Crownguard

En la escuela te preparan para enfrentarte a diversos temas en el mundo, sobre lo importante que es tener una carrera y adquirir todos los conocimientos que sean posibles. Lo que nunca te enseñan es cómo vivir. cómo ser un adolescente. Nadie te dice que es la época más hermosa de la vida, en dónde los sentimientos son como una montaña rusa, un día estas arriba y en otro estás abajo. Un día puedes llorar hasta quedarte dormido y el otro reír tanto que tu cara y estómago te duelen. Otro puedes enojarte tanto hasta el punto de hacer una rabieta y terminar castigado. Tampoco te dicen que el amor concede a los demás el poder de destruirte. Pero esto es a lo que llamamos vida, al menos hasta que encontremos una mejor palabra para describirlo. ☂ Au Yuri on ice ☂ Yuuri x Víctor ☂ Género: Omegaverse | Drama | Romance | Escolar. ☂ Historia ganadora de los Premios Katsudon 2018 como Favorito del Jurado. ☂ Advertencia: En esta historia Yuuri es el alfa y Víctor el omega, hay temas como sexo explicito, alcohol, un poco de violencia y palabras fuertes.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18. © https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/

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Dreams

El vuelo ha sido demasiado largo y me ha ayudado para pensar en nuevas ideas de cómo será mi nueva vida. Una de ellas que tuve es sobre mi nuevo comienzo es: llegando a la casa de papá, me dará un carro viejo, una familia de vampiros se interesará por mí y querrán que forme parte de su vida porque uno de ellos se ha enamorado de mí y yo de él al grado de no poder estar lejos. Eso sería demasiado extraño y quizá demasiado descabellado. Creo que no debí beber mucho café mientras leía.

Como sea, ya estoy aquí y no puedo esperar que papá me recoja e irnos a su casa. La última vez que lo vi tenía nueve años y eso porque él fue a Rusia a una reunión con otros doctores y le quedaba cerca mi antigua casa. No es que me haga el mártir porque no nos veamos y me falte una figura paterna, sé que mi padre tiene un gran trabajo y se apasiona con la medicina. Eso sí, no había día que él no dejará de hablarme, aunque fueran 2 minutos de conversación y no dejaba de decirme cuánto me quiere.

Mamá habló con él, pidiéndole que me tenga bajo su techo lo que resta de mi escolaridad porque ella entrena patinadores sobre hielo y viaja mucho. Sé que ella se siente culpable de dejarme tanto tiempo solo y no la culpo, su trabajo también es muy arduo y requiere el mayor tiempo posible.

No tiene más de 5 minutos que acabo de tocar el aeropuerto. Me despido de la sobrecargo que estuvo cuidando de mi durante el vuelo y me dirijo hacia dónde descargan las maletas.

Papá dijo que no era necesario traer ropa, que él podía comprarme alguna que otra prenda, así que solo traje una valija con algunas cosas importantes.

Siento como mi corazón bombea en mi pecho de la emoción, todo esto me tiene muy feliz y alegre. Siempre deseé un nuevo cambio a mi corta vida y creo que es la oportunidad de hacer muchas cosas nuevas.

Entre tantas maletas y valijas de diversos tamaños, encuentro la mía, es de color morado con algunos detalles de color azul. La tomo y camino hacia la salida para buscar a mi papá.

Él dijo que él vendrá por mí y me llevará a casa. Seattle me gusta, el clima es fresco y ahora que es enero, la nieve cae sin cubrir por completo el suelo. Creo que eso es lo bueno de vivir en San Petersburgo toda mi vida y acostumbrarme a un clima demasiado frío.

Estando en la sala de espera, busco a mi padre. Si mal recuerdo, él tiene el cabello color castaño y corto, de ojos verdes, piel blanca y muy alto. No creo que haya mucho cambio en él.

—¡Víctor!

Mi corazón da un vuelco al escuchar ese grito y busco un rostro conocido entre toda esta gente sentada en la sala de recepción. Encuentro a alguien, cuyos ojos son verdes y están mirándome, pero no es papá. Camino a grandes zancadas, un poco decepcionado porque papá no está aquí y manda a mi medio hermano en su lugar.

Casi nunca convivimos, es más, creo que solo nos hemos visto un par de veces en navidades y hasta ahí. Definitivamente es demasiado alto, como papá y se ha teñido el cabello a rubio. Para ser un alfa, sus pestañas son largas y resaltan sus ojos. Su complexión es atlética y esos lentes redondos como la luna lo hacen ver intelectual.

Estando frente a él, rodeo con mis brazos su cuerpo, dándole un fuerte abrazo.

—Hola, Christophe —trato de que la tristeza no se escuche en mi voz.

Su recibimiento es caluroso, corresponde mi abrazo y acaricia mi cabeza con mucha ternura.

—Bienvenido a casa. Papá nos espera en el estacionamiento.

¿De verdad está aquí? ¡Eso es demasiado emocionante! Siento como mi rostro hace una sonrisa de oreja a oreja.

—Vamos. No dejemos que espere mucho —contesto con una enorme sonrisa.

Aunque no nos hemos visto en años, Chris no ha cambiado para nada. Lo poco que convivimos, demostró ser un gran hermano mayor y cuidaba de mí. Nos teníamos agregados en redes sociales y platicamos poco.

Él lleva mi maleta y camina a grandes zancadas. Voy a su lado dando brincos de felicidad. Estoy muy feliz de estar con mi familia paterna, no me malinterpreten, extrañaré a mamá.

Como dijo Chris, papá nos espera en el estacionamiento. Trae como carro un camaro color negro, nada llamativo. Al verme llegar, baja enseguida del carro y me da un fuerte abrazo caluroso.

—¡Víctor! —exclama con alegría—. ¡Haz crecido mucho! ¡Y tú cabello es hermoso!

Es cierto, mi cabello es largo. Me llega debajo del hombro, es liso y del color plata. Es mi orgullo y mamá siempre le gusta peinarlo.

—¡Hola papá! ¡Años de no vernos! —contesto al separarme, dedicándole una sonrisa.

—Vayamos a casa, debes estar agotado por el viaje —papá abre la puerta del carro para abordarlo.

Christophe sube mi maleta en la cajuela y los tres abordamos el carro.

Solo somos nosotros tres. La mama de Chris falleció cuando el aludido nació. Dos años después nací yo. Mamá y papá jamás se casaron, sólo fueron pareja y duraron un par de años más después de mi nacimiento. No fue una separación difícil ni nada, sólo decidieron hacerlo antes de que las cosas empeorarán.

Durante el camino, papá estuvo haciendo preguntas como “¿Cuál es tu comida favorita?” O “¿Qué tipo de música te gusta?” y cosas más de ese tipo, quizá lo hace para saber más de mí.

—Por cierto, Víctor —la voz de papá suena más serio, algo más personal preguntará—.¿Ya has tenido tu primer celo?

Ya me lo esperaba. Sí, soy un omega. No es que me sienta frágil por ser uno y que nos quieran hacer menos solo por eso. A estas alturas, tanto alfas como omegas y betas somos tratados por igual y es un delito aquel que quiera sobrepasarse unos con otros. Aunque estemos en el siglo XXI y a la fecha hay personas que hacen menos a los omegas, eso como me enfurece.

—Aún no. Dicen que falta mucho para que este llegue —contesto.

—Ya veo.

Quizá eso sí me incomode, pero no es algo que le tome tanta importancia.

—¿Estás enlazado con alguien? ¿Eres virgen? —hace segunda Chris con sus preguntas.

—¡Christophe! —exclamamos papá y yo al unísono.

—¿Qué? ¡Debo estar seguro de esas cosas! Soy yo quien lo cuidara en la escuela y alejara a todo alfa que quiera estar con él.

—Bueno, si lo pones así tienes razón.

—¡Papá! —exclamo, siento como la sangre sube a mis mejillas. Tomo la bufanda que rodea mi cuello y escondo parte de mi rostro en ella.

Al menos ya no continúan con sus preguntas extrañas y muy personales en lo que resta del camino. Escuchamos música en silencio y puedo observar los edificios de colores y algunos otros comercios.

Papá aparca el carro frente a una casa grande y de madera. El terreno es demasiado amplio, tiene jardines con muchas flores de colores y arbustos cubiertos por la nieve. La casa tiene ventanas grandes y un columpio en el porche.

Descendemos del carro y entramos a la enorme casa. El cálido ambiente de un hogar hace que uno sienta regocijo. Frente a la entrada están unas escaleras de madera; del lado derecho de estas está la entrada a un enorme comedor y del lado izquierdo la entrada a la sala.

—Chris, sube a Víctor a su habitación para que se instale mientras preparo la cena, ¿de acuerdo? —comenta papá dedicándome unas caricias sobre la coronilla de mi cabeza.

—De acuerdo.

Camino detrás de Chris, siguiéndolo por un pasillo largo con varias puertas. Supongo que deben ser las habitaciones, el estudio y demás. Nos detenemos frente a una puerta cerrada casi al final del pasillo.

—Tuviste suerte de quedarte con esta habitación. Es una de las más grandes —comenta Chris abriendo la puerta para dejarme pasar—. A papá no le molesta que te quedes con esta, después de todo él tiene una vida muy agotadora que luego se queda a dormir en el hospital.

Doy unos pasos a la habitación a oscuras y enseguida Chris enciende la luz. Lo veo y no lo creo. Mi cama es algo grande con un cobertor de color azul aqua y almohadas de azul marino. Está en medio de la habitación.

Donde está una de las enormes ventanas, hay un espacio para sentarte, subir las piernas y leer mientras miras el paisaje del exterior. Esta ventana da hacia la parte frontal de la casa.

Frente a la cama hay un mueble grande con varios cajones para guardar la ropa y algunas cosas personales.

Y a un costado, paralelo a la ventana, está un escritorio de madera con una computadora portátil nueva (me doy cuenta que es nueva porque aún tiene esos plásticos que la protegen). Las paredes son blancas y pronto serán invadidas por todo tipo de posters de las cosas que más me gustan.

—Veo que te ha gustado como la arreglamos —Chris rompe mis pensamientos.

—Por eso estuviste preguntándome muchas cosas las últimas dos semanas —me acerco a la cama y me tumbo sobre ella.

—Me declaro culpable —el aludido sonríe, sentándose sobre el filo de la cama—. Papá no dejaba de preocuparse. En cuanto se enteró que vendrías, no paraba de preguntarme si ya me habías contestado las preguntas, que si tú querías escoger tus cosas o que fuera sorpresa.

¡Qué hermoso gesto de mi padre! Nadie pensaría que detrás de ese rostro serio y de potente alfa, mi padre tendría un gran corazón.

Chris sale de mi habitación para que yo pueda desempacar y descansar un poco. Como mencioné, solo traje algunas cosas esenciales, prendas que me gustan mucho y sobre todo mis libros favoritos. No dudo en prender mi nueva computadora y conectar una usb llena de música para escucharla mientras termino.

Dentro de unos días iniciaré clases a medio años de estudios. Me incomoda un poco por iniciar en medio semestre y siento que me verán como un bicho raro. He visto suficientes películas y leído libros como para saber que al nuevo lo miran de manera extraña y le hacen bullying.

Espero que esa no sea mi suerte.

—¡Vitya! —escucha a mi padre llamarme desde el piso de abajo—. ¡Baja por favor!

—¡Ya voy!

Salgo corriendo de mi habitación, bajo las escaleras brincándolas y camino a pasos largos hasta la cocina. Papá y Chris terminan de preparar la cena y al verme, ambos me dedican una sonrisa.

—Vitya, ya está la cena. Antes de sentarnos quiero mostrarte algo —comenta papá con una sonrisa en el rostro mientras limpia sus manos con un trapo de cocina.

—¿Qué es? —pregunto con emoción.

Él solo me dedica una sonrisa e indica que lo siga. Atravesamos la sala para llegar a una puerta corrediza de cristal que conduce a lo que es el jardín. La jala para darme acceso al jardín, sin posibilidad de que esto suceda. Un cuerpo algo grande y peludo salta sobre mí y con el impulso del salto que dio, logra tirarme al suelo. Asombrado, una lengua comienza a lamer mi rostro. ¡Es un caniche!

—Feliz cumpleaños, Vitya —escucho decir a mi padre.

—¡Wow!... yo… —trato de separarme del amoroso caniche que no deja de repartir besos en mi rostro—. ¡Muchas gracias, papá!

Como puedo me separo del caniche para poder arrodillarme y abrazarlo. Es café y parece un peluche enorme.

—Sé cuánto deseaste un perro, pero tú mamá no te dejaba tenerlo —siento la mano de mi papá sobre la cabeza—. ¿Cómo lo llamarás?

—¡Makkachin! —no titubeo al decidir el nombre.

Siempre quise uno y es cierto que mamá no me dejaba tenerlo porque dice que los perros son sucios y huelen mal. Este caniche huele a fresas y está totalmente limpio a excepción de sus patas mojadas por la nieve.

Cenamos los tres en el comedor de madera una rica lasagna hecha por Chris y papá preparó borshch. Hablamos de los planes que tenemos para la semana y sin posibilidad de disfrutar más la compañía de papá, él recibe una llamada del hospital con mucha urgencia. Él es un neurocirujano y por lo que me platicaron, es muy importante su trabajo dentro del hospital, tiene un puesto alto y es de los más reconocidos en todo el país.

Aunque es inevitable, los días pasan con velocidad, cada vez más acercándose a la fecha de inicio a clases. Chris y yo salimos a comprar algo de ropa para mi, algunas cosas personales y útiles para la escuela. Al anochecer caminamos los dos junto con Makkachin sobre las calles de nuestra colonia.

El viernes, papá me lleva al hospital para que un especialista me haga un examen hormonal y algunas otras pruebas para saber cómo estoy, el nivel de mis hormonas para que con los resultados puedan determinar qué tipo de supresores debo tomar el día de mi celo.

El domingo por la tarde, Chris me lleva a la plaza para ir a ver una película de acción. Por lo que veo, a mi hermano le fascinan los superhéroes de marvel y D.C. Prefiero películas de comedia y las que están basadas en libros.

Después, pasamos a comer algo de comida china.

—Mañana iniciamos clases ¿Cómo te sientes? —pregunta Chris.

—A decir verdad, me emocionaba hace unos días pero ahora estoy nervioso ¿Y si me molestan? —alzo los ojos para mirar los orbes verdes.

—No lo harán porque estaré yo.

—Cuéntame cómo es la escuela, ¿hay chicos populares? ¿Existen los más deseados, pero son antisociales? ¿Qué deporte predomina más la escuela?

¿Hay una biblioteca? ¿Hay vampiros? ¿Los maestros son amables?

—¡Wow! Son muchas preguntas, Víctor. Contestaré sólo las principales. Siempre hay chicos populares, predomina más el fútbol americano y la natación. Deja de involucrar tus libros en tu vida real, no conocerás un vampiro.

—Lo siento, Chris. No lo puedo evitar.

—Mejor date tu cuenta como son las cosas en la escuela.

Tiene razón, es como si te contarán el libro que tanto deseas leer para arruinarte el final.

En la noche no vimos a papá, cenamos frente al televisor y ya pasando de las 10 de la noche nos subimos a nuestras habitaciones. Makkachin duerme encima de mí, aunque tenga su cama sobre el suelo. No me molesta en lo absoluto y así calienta un poco mis pies.

Pienso en cómo será la escuela. Espero que me agrade mucho y haga amigos. Me imagino al Capitán de fútbol americano siento un hombre musculoso y fuerte. Al de natación alguien alto, delgado y con músculos marcados. Ambos serán demasiado guapos y populares en toda la escuela.

Doy vueltas sobre la cama, intentando poder conciliar el sueño pero las palabras de mi hermano y las que yo dije me dan vueltas en la cabeza. Entre otras ideas más, perturban mi cabeza y eso comienza a frustrarme, mis pensamientos no se callan por más que trato de tener la mente en blanco. Definitivamente estoy nervioso por el primer día.

Poco a poco mi mente comienza a visualizar escenas: un pasillo largo y lleno de casilleros azules; muchas personas riendo y disfrutando la convivencia de todos, ellos me miran al pasar frente a ellos y siento sus miradas, que hacen que me sienta intimidado, como si estuviera desnudo y pudieran reírse.

Continúo avanzando y atravieso unas puertas enormes, llegando a lo que es una cafetería con muchas mesas redondas y barras de alimentos. Me sorprende que no hay nadie en este lugar salvo dos personas sentadas en las sillas con las piernas encima de la mesa. Ambos son chicos y están de extremo a extremo.

El primero que está pegado a la barra de alimentos, es un joven de cabello rubio y su cabello llega a la altura de la barbilla. Algunos mechones caen en su cara para cubrir unos bellos esmeraldas que tiene como ojos; su nariz es totalmente fina, su piel es blanca y parece de porcelana. Trae una chamarra de cuero puesta y sus pantalones están rotos a la altura de sus rodillas. A pesar de tener un aspecto rudo, sus facciones son demasiado finas como si lo hubieran tallado como escultura. Me da un poco de escalofríos al sentir su mirada en mi pero no puedo negar que es un ser muy hermoso.

El segundo me ha dejado más impresionado. Su cabello es color ébano, algo largo y peinado hacia atrás, mostrando una frente perfecta libre de acné e imperfecciones. Sus ojos son color caramelo, resaltando con su piel ligeramente pálida (no tanto como la mía). Sus labios delgados esbozan una sonrisa seductora, que hace que mi corazón de un vuelco al sentir su mirada en mí. Sus dedos son delgados y largos; los músculos del brazo están trabajados. Su expresión es diferente a la del otro chico, es como la de un joven que es totalmente confiado en sí; con esa belleza atrae a cualquier persona, incluyéndome.

Ambos chicos me han dejado sin aliento y mi corazón no deja de bombear con velocidad, incluso puedo escuchar sus latidos en toda la habitación.

—Te estamos esperando, Víctor.



⊹ ⊱•••━━━━━━《 ✮ 》━━━━━━•••⊰⊹


Continuará.

29 de Junio de 2020 a las 00:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
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