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Piececitos de bebé


Desde que tuvimos a nuestro pequeño se respiraba felicidad en nuestro hogar, no creía que fuera posible ser más feliz.

Pasaron trece meses desde su nacimiento.

Ricardo, mi esposo iba a salir de la ciudad por asuntos laborales. Se despido del bebé con un beso en la frente, me prometió que regresaría siguiente semana.

Después de la partida de Ricardo, dejé a mi bebé en la cuna. Fui a lavar los platos, mientras lo hacía tarareaba el tema del verano. Escuche el llanto de mi bebé, supuse que tenía hambre, aunque le había dado de lactar hace poco.

—Ya voy querido — dije, mientras me lavaba las manos.

A escasos pasos de llegar a la habitación el llanto cesó, se había dormido,

” ¿Cómo puedes dormir tan rápido? Te pareces a tu padre.” Le dije con una sonrisa, y cubrí sus pies desnudos con la blanca tela.

Casi había acabado de colocar los trastes en su sitio y mi pequeño volvió a llorar, me dirigí nuevamente hacia él, antes de entrar el llanto desapareció, otra vez estaba dormido. Volví a la cocina a terminar lo de los trastes, otra vez lloró, fui a verlo, esta vez sentía miedo de que el llanto cese, sucedió otra vez, el bebé seguía dormido.

Me quedé dubitativa junto a él, acariciándolo y ordenando la habitación, mi bebe despertaba pero no hacia el mínimo intento por llorar.

En la mañana siguiente mi bebé se encontraba dormido a mi costado, estaba segura que lo había dejado en la cuna que está a un metro de la cama.

Me levante, estire los brazos para empezar la mañana, sentí como los vellos se me ponían de punta, en la pared había pequeñas huellas bien marcadas de pies.

Me cambié de ropa, me peine a toda prisa, cogí a mi bebé, y salí de casa, desconcertada y con el pánico a flor de piel caminé hacia la iglesia más cercana, no soy creyente pero pensé que era lo más “lógico” en esa situación.

El sacerdote acababa de dar su sermón. La gente no tardo en abandonar el lugar, quedaban pocas personas. El sacerdote notó que estaba desesperada y fue él quien se acercó a mí.

—Buenos días hija, Es un hermoso bebé— dijo el sacerdote, era un señor de unos cincuenta años con cabello canoso y mirada cansada.

Le conté las cosas extrañas que habían sucedido. Según él, lo primero que debíamos hacer era bautizarlo de inmediato para que desaparezca cualquier rastro de maldad.

Acepte.

Volví a casa con mi hijo bautizado, esperaba que todo vaya con normalidad. Le di de lactar y fui a prepararme un sándwich, estaba hambrienta.

Me llamó mi esposo, le dije que han pasado cosas extrañas pero que no se preocupe, en su regreso le contaría todo.

La noche llego y con ella las ganas de descansar, lleve a mi bebé a la habitación de alado por el miedo que provocaba ver la pared con aquellas huellas.

Me quede sentada en la cama, acariciando el rostro de mi hijo, mientras varias ideas se cruzaban por mi cabeza y todas ellas me daban pavor. No recuerdo la hora en que el sueño ganó la batalla.

Graznidos de cuervos me despertaron en la madrugada.

La cuna estaba vacía.

Corrí agitada buscando a mi bebé por toda la casa, estaba a punto de salir a pedir ayuda, de pronto escuche sollozos, provenían del baño, abrí la puerta rápidamente y lo vi…

¡No quería hacerlo! ¡Se lo juro doctora! ¡Eso no era mi hijo!





En un hospital psiquiátrico una joven madre llora, no puede terminar de contar lo que le sucedió a la doctora, ella llama a una enfermera y ordena que le de unos calmantes.

La doctora entra a su oficina e intenta buscar una explicación, aparte de la más fácil, la que lleva a la locura. No ha tenido un caso similar en los 9 años que lleva ejerciendo su profesión. Bebe un sorbo de té caliente y deja el periódico del mes pasado sobre la mesa.


DIARIO “EL AMANECER”

13 DICIEMBRE 2018

Mujer con problemas mentales asesina a su hijo de trece meses.

La joven afirma que encontró a su hijo con un cuchillo en la bañera, la cual estaba cubierta de sangre, el bebé clavaba el cuchillo en su peluche con la fuerza propia de un adulto. Cuando el bebé la vio, le regaló una sonrisa y salió de la bañera, caminó hacia ella levantando el cuchillo. La joven envuelta en miedo pateó al bebé y con el mismo cuchillo le propinó 26 puñaladas.

La sangre de la bañera no pertenece a ninguno de los que vivían allí. Los oficiales siguen investigando.


13 DICIEMBRE 2018

Sacerdote muere apuñalado mientras duerme, la policía no ha encontrado signos de que las puertas o ventanas hayan sido violentadas.

26 de Junio de 2020 a las 03:38 0 Reporte Insertar Seguir historia
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