raquelita-arevalos1585977725 Raquelita Arevalos

Él, un arquitecto famoso, millonario arrogante, perfeccionista, egocéntrico, frío como ninguno. El amor para él es un teatro y no tiene la mismísima ganas de participar en la pieza de ese acto. A pesar de su corazón frío, en sus 37 años ya ayudó y sigue ayudando a muchas personas que no tienen la capacidad económica necesaria para levantarse por si solos, sin contar los orfanatos múltiples que tiene funcionando. Ella, una enfermera que ama una sonrisa, un gesto tierno, las flores. Dejó su país por un futuro mejor a pesar de que dejaba su adorada familia, igual se aventuró por sus sueños. Con sus 28 años sigue esperando al amor de su vida, ese que le dará mariposas en el estómago cuando lo vea. Lo mejor de esto es que los opuestos se atraen. Veremos que decide el cupido.


Erótico Sólo para mayores de 18.
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Prólogo

Hospital do Coração, Lisboa – Portugal

En la sala de emergencias ingresa un hombre adulto con aparentemente, signos de IAM (infarto agudo de miocardio).

El director de ese hospital fue llamado para atender personalmente al paciente que estaba ingresando.

– Oxígeno, betabloqueante, VP, vamos Jazmín, Susan, prepara la sala para el ecocardiograma. Luis, necesito conteo de enzimas cardiacas ahora. – gritaba el Doctor Iván a todos los enfermeros que le ayuda en la sala.

Luego de todo el procedimiento y de realizar todos los estudios correspondientes. Se logra estabilizar al paciente.

– Jaz, por favor manda preparar la sala VIP. Llevaré a Arthur ahí, debe permanecer unos días en este lugar. – decía el Doctor a su asistente y amiga Jazmín.

Con un nudo en la garganta, entra en el cuarto, casi pierde a su hermano, su mejor amigo.

– ¡Oh cielos Iván! Lamento está situación. Gracias al Señor de arriba y a ti no pasó nada. – dijo Jazmín abrazando a su amigo.

– Me supera sabes, nunca pensé que él estaría en este estado. Siempre fue muy sano, práctica diversos deportes, se alimenta bien, no veo la causa. Si bien, tiene un nivel de estrés muy alto.

– Tal vez ahí está la respuesta de todo este caos.

– Puede ser. Lo peor es que, no va a querer quedarse aquí, ni menos descansar en su departamento.

– ¿Y qué pretendes hacer? Mira sé que amas a tu hermano, pero ya es un adulto, debe aprender a cuidarse sólo sabes.

– Sé que no lo soportas Jaz, hasta ahora no entiendo el porqué, pero te aseguro que él es el hombre que más se cuida en este mundo. Lo único que no va a querer es quedarse en un lugar. Vamos luego vengo a verle.

Así Arthur paso todo el día sedado, al siguiente día también, postrado en una cama del mejor hospital del país.

A la mañana después de 72 horas cuando él despierta, se asusta al ver donde se encontraba, quiso levantarse pero sus piernas le fallaron. Se asustó, con eso los monitores pendientes de sus signos vitales dieron aviso al personal de enfermería que algo no andaba bien.

Jazmín viene corriendo a la sala para verle, al entrar se encuentra con un hombre furioso intentando quitar todo lo que tenga por su brazo y pectoral.

– Señor Hentz por favor cálmese, su tensión está subiendo por la alteración.

– ¿Quién mierda te crees para hablarme de control? ¡NO SIENTO MI PIERNA, MIERDA!

– ¡Cálmese! Y la mierda aquí salvo tu vida. Es normal que no sienta aún sus piernas. No has ingresado en muy buen estado, estas muy sedado aún con los medicamentos.

– Llama a Iván ahora. ¡AHORA!

– Ya llega.

Respondía la hermosa enfermera recordando el por qué no lo soportaba. Era él un hombre arrogante, egocéntrico, se creía el dueño del mundo pero malditamente sexy, todo un HOMBRE con mayúsculas. Ella iba pensando mientras administraba los medicamentos para controlar a semejante paciente. En eso llega el Doctor solicitado. Apenas abre la puerta, el paciente problemático habla.

– ¿Mierda Iván, por qué carajo dejaste que está me atendiera? ¿Por qué no le mandaste a Tania?

Tania era un mujer hermosa, rubia con un cuerpo lleno de preciosas curvas, pelo corte chanel, ojos azules y unas piernas kilométricas, muy diferente a la que estaban rechazando, Jazmín pesar de sus 1, 55 cm de altura era la mejor en su área. Si bien muchos la llamaba ángel, por el rostro de niña buena aún que tenga ya sus 27 años, con su pelo rizado, ojos verdes aceituna, piel clara con unos pocos kilos demás pero que está bien distribuido por todo el pequeño cuerpo.

Iván, luego de escuchar el reclamo de su hermano sonrió. Se dio cuenta que él volvía a ser el mismo mierda de siempre.

– Me alegra ver que estás bien mi hermano. – dice mientras le abraza, Arthur responde al gesto devolviendo el abrazo.

– Gracias mano, me salvaste la vida. ¿Pero aún no me dices que hace está aquí?

– Calma, aún estás delicado.

– Quiero hablar contigo, pero solos. – Arthur responde mirando a la enfermera que estaba aún en la sala.

– Arthur estás siendo un hijo de puta con ella. Es como mi hermana sabes que la quiero. Aparte de eso, su trabajo es el mejor. Así que la aguantas. Este es mi maldito hospital y aquí mando yo – dice el Doctor con enfado.

Jazmín al ver cómo le defiende, da una mirada de “yo gane" a su paciente. Pero sin esperar el Doctor sigue reprochando a su hermano.

– Sabes que en la mano de Tania hubieras muerto en 3, 2, 1. Maldito el día que me convenciste de contratarla. La pobre no sabe ni la diferencia entre los sueros. Por eso está lejos de los pacientes.

Al escuchar eso, Arthur vuelve a estar tenso.

– Iván no sé qué decirte, no esperaba eso. Su papá es un buen hombre.

– Bueno ya es suficiente. El punto aquí es que por esta vez, te salvaste por puro milagro. Hay algo muy importante que debo saber mano.

– ¿Qué sucede?

– Preguntaré sólo una vez esto Arthur y responde con toda calma y sinceridad.

– ¡Ya habla maldita sea!

– ¿Consumes algún tipo de sustancias estupefacientes?

– ¿Me estás preguntando si me estoy drogando es eso?

– Responde.

– Mierda Iván eres mi hermano, siempre estuvimos juntos a más de 28 años y me preguntas eso. ¡Claro que no!

– Pues se encontró anfetamina en tu sangre.

– Eso no es posible.

Arthur no podía creer semejante absurdo. Ni cuando vivía en las calles no pensó drogarse y menos haría ahora que es un arquitecto respetado a nivel internacional. Lo último que recuerda es que desayuno en el restaurante café de siempre.

– ¿Cuándo salgo de aquí Iván? Necesito mandar investigar todo ya.

– Henri ya está a cargo. Desde el mismo instante que lo puse al tanto de la situación.

– No puedo quedarme aquí lo sabes. – decía Arthur con evidente frustración – y no puedo mover mis piernas, maldita sea.

– Es sólo temporal Arthur. Los estudios demuestran que no hay daños severos. Entre está tarde a mañana ya caminaras.

– Al menos eso es una buena noticia.

– Hay algo más – vuelve a decir el doctor.

– ¿Qué pasa ahora?

– Que al salir de aquí, te vas a llevar una enfermera que te controle los signos vitales y los medicamentos a horario. No me mires así. Aquí el Doctor soy yo. Y lo vas cumplir Arthur.

– ¡Mierda! ¿Y quién será mi niñera?

– Jazmín – responde el Doctor con una sonrisa, mientras los dos contestan al unísono.

– ¡No!


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Queridos lectores, soy nueva aquí, amo los comentarios, entonces por favor déjame uno sí. Gracias por dar una oportunidad a esta novela.


Besos virtuales.

26 de Junio de 2020 a las 01:33 0 Reporte Insertar Seguir historia
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