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Desde que la vio por primera vez después de aquellos mensajes, supo que sería suya desde ese momento. Solo hay un problema, despertó en él todos los deseos que no había experimentado en un largo tiempo. Sera difícil controlarse y tal vez no lo logre ya que sus secretos más profundo de su mente pecadora lo controlan.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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Mensaje Misterioso

Soy una típica chica detrás de un mostrador que trabaja tiempo completo en una boutique de ropas para hombre en Memphis, Estados Unidos. Actualmente estoy conforme con mis decisiones que he tomado en este tiempo, un trabajo seguro, un hogar y rodeada de amigos. Y si me preguntan como estamos en cuestiones del corazón, yo diría que sanando poco a poco. No estoy interesada en el amor, menos conocer a un hombre ya que disfruto de mi libertad.


Había terminado mi jornada laboral a las nueve de la noche, cerrando el local para dirigirme a mi departamento a descansar pero antes pasare por un supermercado por algunas compras que necesitaba. Después de horas estaba subiendo por el ascensor del edificio donde vivo cuando mi celular suena.



“Hola”



Fue lo primero que leí cuando abrí el mensaje de un número desconocido, no me resultaba familiar, pero de igual manera decido contestar con otro "Hola" y espero la contestación, tal vez me escribieron por error o es alguien conocido ya que mi número tiene solo mis allegados. Al cabo de milésimas de segundos el dichoso mensaje no se hace esperar, lo leo nuevamente y me tiene desconcertada esto.



“¿Cómo estás?”



Al leerlo no puedo evitar reí sola, la situación me resulta extraña ya que la persona que me escribe no se identifica, pero igual decido contestar por última vez.



“¿Quién sos? ¿Nos conocemos?”



Y lo envió, estaba en el ascensor llegando a mi piso diecisiete y en eso mi celular vuelve a sonar, pero esta vez lo ignoro y decido leerlo en la privacidad de mi departamento. Una vez dentro dejo todas mis cosas de compras arriba de los sillones, me dirijo a mi habitación para darme un baño después de una jornada laboral en la boutique. Después de quince minutos en la ducha, ya me siento más relajada, cierro la ducha y me pongo mi bata, me seco el cabello con el secador y después me dirijo al living dónde me esperan las bolsas de las compras.


Antes de eso enciendo el equipo de música con volumen alto y comienzo a guardar las cosas en la alacena. Me olvide que había comprado helado que seguramente se estará derritiendo, así que lo llevo derecho al freezers. Vuelvo al living por la última bolsa de compras y mi celular. Pero me acuerdo que minutos antes había sonado mi celular, lo tomo y es ahí que veo que tengo tres mensajes de ese número desconocido. Abro el primero y leo su respuesta.




“Soy alguien que está solo y manda mensajes a números al azar.”




Vuelvo a leer y re leer el mensaje ya que me resulta raro que alguien se dedique hacer una ridiculez así, abro el segundo menaje en dónde leo.




“Espero no molestar, pero desearía saber si eres hombre o mujer”




Al leer este, creo que la verdad es que esta persona está haciendo esto porque si, no me miente, realmente a escrito a un número al azar. Abro el tercer mensaje que debe haberme llegado cuando me bañaba.




“Yo soy hombre. Me dirás que sos, ¿Hombre o mujer? Espero tu respuesta.




Ahora sí que estaba interesada, ¿A quién no? Estoy entre contestarle y decirle mi sexo o bloquear el número para siempre, pero dejo el celular cargándose sobre la barra y me dispongo a prepararme algo para cenar, me sirvo una copa de vino blanco, subo la música mientras cocino. Después de varios minutos me siento a cenar sola y tranquila, pero ¡¿A quién le quiero mentir?! La curiosidad me está matando, me come la cabeza diciéndome que le conteste un mensaje solamente. Termino de cenar, meto todo en el lavavajillas y busco mi celular y me recuesto en sillón del living. Apago la música ya que es tarde y enciendo el televisor, no miro nada en particular, es más como una compañía. Busco el último mensaje, lo vuelvo a leer y mariposas de nervios me revolotean en el estómago, pero decido contestarle.




“Soy mujer”




Y lo envió sin nada más que esas dos palabras, en tan solo segundos él me contesta.



“Mayor es mi gusto, me presento, mi nombre es Elliot”



Leo el nombre y lo pronuncio en vos alta… Elliot, me gusta como suena. Mis manos teclean en la pantalla de mi celular rápidamente las siguientes palabras.




“Hola Elliot mucho gusto… soy Ada.”




Y lo envió sin tomarme un segundo de tiempo para dudar, si hago bien en seguir con este juego de los mensajes a un completo extraño; en cuestión de segundos me contesta.




“Ada… ¿Tu nombre será tan lindo como la dueña?”




Lo leo y sonrió con su pregunta, pienso en la respuesta que le daré y escribo.




“Eso no te lo debería contestar yo, sino juzgarlo vos mismo.”




Envío el mensaje y ya me lo imagino de mil formas distintas, lo cual me pone en un estado excitación ya que hace tiempo no estoy con nadie.




“Eso me encantaría, poder conocernos en persona.”




Vuelvo a leer lo que me escribió y decido comenzar a conocer un poco más de este extraño del cual solo se su nombre. Le escribo rápidamente y así comenzamos una larga charla por mensaje.



“Para conocernos en persona aún falta te diría, mucho.”



“Ada, ¿Cómo eres físicamente? Podemos empezar así ¿Te parce?”



“Soy de estatura mediana de uno setenta, ojos de color verde, cabello castaño y mi cuerpo norma.”



“¡Oh! Ya quiero verte en persona. ¿Qué edad tienes?”



“Tengo 24 años.”



“Vamos por el buen camino entonces. Yo tengo 28 años.”



“Me gustaría saber cómo sos físicamente.”



“Soy más alto que tú, cabello castaño y mi cuerpo lo mantengo en estado con mucho ejercicio.”




¡Oh por dios!, cuando leo su mensaje describiéndose, pienso para mí y me digo justo lo que me receto el doctor. Luego de este par de mensajes de texto decido arriesgarme y saber un poco más de él.




“¿Quiero saber más de ti?”




“Soy abogado, vivo sólo hace dos años, intente una relación, pero falló y básicamente vivo una vida abocada a mi trabajo.”



Abogado eh, parece que el señor misterio no lo es tanto, si él tiene una profesión así, me imagino que es una figura reconocida por la sociedad, se me olvido preguntarle de dónde es, principalmente si es que llegamos en algún momento a querer conocernos en persona.



“No me dijiste de donde sos.”



“Vivo en Estado Tennessee ¿Y tú?”



“Yo en Memphis hace ocho años,”



“ Estamos cerca ¿Será obra del destino quizás?”



“Tal vez…”



“¿A qué te dedicas? Y algo que necesito saber urgente… ¿Soltera o en alguna relación?”



“Trabajo en una boutique como vendedora y no, no hay nadie en vida en este momento.”



“Esto se pone cada vez más interesante, ¿Me permites que te llame y así podemos hablar?”




Cuando leo el último mensaje en donde me pide llamarme, me entra una especie de miedo, ya que nunca hice algo así, soy nueva en esto y no me siento preparada para conocer la vos de Elliot de los mensajes. Lo medito un momento, decido escribir y pedirle un tiempo más prudencial para pasar a llamada o fotos. Él lo tomo bien y no insistió en querer llamar, seguimos con nuestros mensajes un largo rato y cada vez me siento más intrigada y con gana de conocerlo en persona.


Cuando miro la hora en la pantalla de mi celular, veo que son más de las dos de la madrugada y sé que no me queda muchas horas para dormir ya que me levanto a las cinco. Por lo que decido poner fin a esta charla con el hombre de los mensajes.



“Acabo de ver la hora, ya es un poco tarde para mí, ¿Te parece si dejamos la charla para otro día si no te molesta?”



“Es muy tarde y yo también madrugo, que tengas dulce sueños Ada.”



En mi cara se dibuja una tonta sonrisa y me levanto del sillón, apagando todo y voy directo a mi habitación a descansar.




CONTINUARA...

25 de Junio de 2020 a las 02:40 0 Reporte Insertar Seguir historia
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