josymar86 Josmary Pirateque

Un chico solitario intenta huir de un monstruo cuando conoce a un artista amante de la vida; un altruista con filofobia se enamora por primera vez, mientras otro joven esconde un gran secreto. Cuatro historias entrelazadas con un único fin: Hallar ese sitio donde ser y sentirse felices. ¿Dónde puede estar ese utópico lugar?


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Cap. I: En algún bar citadino

¡El monstruo está justo detrás!

Siente su corazón a punto de escapar...

Los ojos de la criatura parecen de fuego, su boca dibuja una sonrisa aterradora, puede escuchar los gemidos y gruñidos ya muy cerca de su oído.

El monstruo intenta atraparlo y solo logra reaccionar cuando este coloca una garra sobre su hombro.

Trata de llegar al balcón, pero es inútil, las garras del monstruo alcanzan su brazo, oprimiéndole con fuerza, carcomiéndole la carne.

Lo lanza a la cama, se posa sobre él, su peso lo inmoviliza, lo asfixia y ya no le dejará ir...

—¡Basta Yaaaa!

Me incorporo de golpe confundido, sudando y temblando sobre mi lecho, mis manos permanecen empuñando las sábanas, mi respiración no tiene control alguno, lo mismo que mis pulsaciones. El miedo aún se encuentra instaurado en cada fibra de mi ser.

Observo el reloj en mi mesa marcando las 23:30.

Camino al balcón, aun entre trémulo y confuso, enciendo un cigarrillo intentando recuperar la compostura.

—¿Cuándo dejarás de atormentarme? —pregunto en vano, al vacío de la noche como si esa cosa fuese a responderme desde la oscuridad.

Acabado de fumar y a sabiendas que será imposible conciliar el sueño; me dispongo a huir al único sitio donde puedo alcanzar "la paz" suficiente para poder dormir.

Entonces una cálida noche de verano, un solitario y desvelado joven se enrumba al sitio usando su típico atuendo para la ocasión: Un abrigo enorme de piel sintética negra que lo cubre por completo y con el cual mantiene alejada a cualquier persona a su alrededor.

El lugar: algún bar citadino con luces a medio tono bañando cada rincón y notándose que es fin de semana pues es más concurrido que de costumbre; el aire se siente completamente viciado por el humo del tabaco y olor a alcohol.

Suena una mezcla tecno-pop y mirando la pista de baile es difícil saber quién va con quién.

En la barra donde suele haber algún bebedor esporádico, se aglomeran filas de personas pidiendo sus propios venenos; excepto en el extremo más alejado y sombrío, donde ni siquiera se acercan por temor a cierta estampa encorvada cubierta con un abrigo de piel sintética oscura.

La figura solitaria únicamente abre la boca para pedir un trago más. Después de todo, no viene a socializar, la única intención de sus constantes visitas es alcanzar "la paz".

Ok... basta con mi modo "escritor melodramático".

¿Te ha pasado que estás solo en tu cama, pero sientes que te miran, tocan o tratan de matarte?

Pues, eso me ha tocado vivir cada noche desde hace mucho.

Desde el día que el monstruo apareció, me observa —algunas veces hace más que eso— de cualquier forma, me obliga a pasar la noche en vela.

Entonces descubrí que bebiendo hasta el K.O. puedo llegar a casa y descansar sin problemas ¡Fantástico! Un especialista seguro diría: "Estás acrecentando el problema", pero —la verdad— al menos puedo dormir sin ver su maldito rostro...

—¡Hey! "Chico oso" ¿Estás enterado que afuera es casi el infierno?

¿Quién diablos es este sujeto y por qué me habla?

—¿Estás vivo? O ¿Acaso intentas mantener esa gruesa piel hidratada?

¡Qué molesto sujeto! Aunque eso me causó algo de gracia...

—¡Oye! Entonces, si hay una persona allí, creí que eras un oso furtivo.

¡Ay! este entrometido se empeña en hacerme reír. Voy a tener que moverme y todo gracias a semejante idiota.

—Oye ¿a dónde vas?

—¿Conoces el significado de espacio personal? —espeto sin voltear a verlo.

—¿Y tú, el de amabilidad? —me giro amenazante, empuñando mi mano derecha.

—¿Y tú, el de déjame en paz?

—¿Y tú, el de intento ser amigable? —Viro mis ojos y suspiro con fuerza.

—¿Y tú, has visto que hay más gente aquí?

—¿Y tú, que eres el único con un abrigo así en verano?

¡Que molesto hombre!

Pero ¿Qué le pasa a este tipo?

¿Es tan difícil comprender un lárgate?

—Siempre te veo aquí y me causó curiosidad tu particular atuendo, así que decidí saber quién se escondi... —regreso de golpe hacia él, con intenciones asesinas.

De verdad no puedo creer que, con tantas personas en este sitio, el idiota decida fastidiarme a mí.

—¡Hey! Ya córtala, no sé quién eres y tampoco me interesa, podrías dejarme solo de una mal-di...

Entonces lo distinguió.

Sus ojos tan azules como un océano profundo capaz de absorberlo dentro de sí, rasgos tan varoniles, una mandíbula que parece haber sido tallada por los mismos ángeles, labios provocativos que invitan un beso. Su cabello oscuro brilla bajo las tenues luces del lugar.

¡Ay ya! ¡Tengo que parar con eso!

—¿Por qué te callas a mitad de tu discurso? —habla con la ironía desbordando en su voz.

—Quiero estar solo ¿por qué sigues aquí? —contesto mordaz.

—Tu boca dijo eso, pero tu mirada me dice "quédate", —coloca sus manos en torno a su boca formando una especie de parlante— lo pide a gritos "¡quédate!, ¡no me dejes!" ¿puedes escuchar? —simula una voz aguda y burlona, ¡quiero matarlo! Es tan...— ven conmigo, podrías divertirte para variar.

El Dios de ébano le señala el lugar y el chico del abrigo lo ve alejarse «¡no solo tiene el rostro de un ángel!» pensó al tiempo que muerde su labio inferior. Se permitió estudiarlo un instante: piernas infinitas, además uno de esos cuerpos que invita a morder cada parte, y por supuesto una abultada retaguardia que hipnotiza al caminar. Uf

¡Ay! ¡Detente dramaturgo!

Es que esto es una maldita locura, vengo siempre a este lugar, bebo en la soledad y me retiro, eso es todo, esa es la rutina y de la nada esto: ¿Cuántas posibilidades hay de toparte en un sitio como este, con un Dios griego que se empeña en animarte —o fastidiarte— la noche?

Solo ignoraré todo esto y seguiré bebiendo, eso será lo mejor...

Un trago... luego otro...

—¡Oye! Me dejaste esperando. —¡mierda! de nuevo esa voz.

—¿Te han dicho que eres molesto?

—¿Y a ti, que eres antipático?

—¿Entonces por qué sigues molestando?

Una mueca burlona se dibujó en su rostro.

—Porque me lo han dicho tantas veces que ya perdió el significado.

Viro mis ojos y él vuelve a sonreír.

—Además sospecho que te encanta ser molestado por alguien como yo.

—¿Quieres decir horrible?

Hace un gesto de sorpresa y dolor, llevándose una mano al corazón.

—¡Me has herido!

—¿Dónde? ¿En tu ego?

—¿Te parezco horrible?

Este insoportable hombre comienza a posar delante de mí, apretando sus brazos para remarcar sus músculos. Unos bíceps, tríceps y todo lo que termine en "ceps" de infarto, un amplio pecho con súper pectorales. De verdad provoca comerlo... ¿Qué?... ¡No! así no era, matarlo, provoca matarlo... ¡Qué estoy pensando!

—¿Terminaste Hércules?

—¡Oh Hércules! ¿Ya no soy horrible? —Ruedo mis ojos.

Este irrespetuoso, me toma fuerte de la mano, lo miro hostilmente.

—Te llevo entonces... —esto no puede estar pasando, estoy seguro que el monstruo aparecerá en cualquier momento, es que, ¡esto tiene que ser un sueño!

La figura solitaria se siente arrastrada al lado oscuro, literalmente llevada de la mano por la tentación. —definitivamente no conoce el concepto de espacio personal— Su corazón casi estalla, ¡el camino se hace eterno! Y aparece en su interior una inmensidad de sensaciones.

Creo que acabaré escribiendo una novela.

—Chico oso, no tengo problema por seguir llamándote así, pero sería mejor decirme tu nombre, por cierto, dime Ray.

Quizás tiene razón, pero no vengo a socializar, así que...

—Olvídalo ¿No dicen "si lo nombras te encariñas"? —dejaré salir todo mi sarcasmo con este idiota.

—¿Luego de aceptar mi invitación aun continúas con eso? Y ¿acaso eres un cachorro perdido?

—¡¿Aceptado?! —Simulo confusión— Fui traído aquí de la mano y contra mi voluntad. —replico mordaz.

—¡Contra tu voluntad! No recuerdo haber forcejeado ni obligarte, es más casi me abrazas en el camino.

Pero ¿Quién se cree?

—¡Uy! Claro porque estás tan bueno tú ¿verdad? —contesto sardónico.

—¿Es en serio? ¿me has estado viendo como un trozo de carne? —¡que tonito más irónico! Y esa sonrisita...

Aunque en líneas generales este sujeto me saca de quicio, y creo que mis ojos acabaran volteados de tanto que me obliga a virarlos con sus comentarios, la verdad, creo que empiezo a disfrutar esto, no me siento tan avergonzado como antes, aunque este tipo tan extrovertido, exasperante y fastidioso sigue provocándome un instinto homicida.

—Está bien niño, ya descubriré tu nombre, tal vez no hoy, pero sé que algún día será; entonces ¿por qué el abrigo en pleno verano?

—¿Y por qué no?

—¡Qué gran respuesta! —contesta tan sarcástico que parece un payaso y me hace reír— ¡Bravo! —da un par de aplausos— Eres todo un misterio niño. A propósito, aunque eres alto, ahora sin la capucha te ves demasiado joven ¿Qué edad tienes?

—La suficiente para beber en un lugar como este.

—Eres increíble niño ¿alguna vez responderás sin evasiones?

—Tal vez no hoy, pero sé que algún día será. —remedo su tono grueso al hablar y sonrío burlón.

—¡Oye! Deja de imitarme.

Me hace gracia bromear con él, se nota que también lo disfruta. Es sencillo hablar con Ray. Digo, hace mucho tiempo —por no decir años— no me abro así de fácil con nadie. Pero hay algo en este egocéntrico, comunicativo, insoportable, pesado —sobre todo eso—. Que por alguna razón me hace seguirle el juego. Aunque sigo queriendo matarlo.

El joven Ray, tiene 27 años y ha viajado por casi todo el mundo, conociendo, compartiendo y aprendiendo en los lugares que visita con la gente y su cultura. Para el chico del abrigo resulta un verdadero deleite escucharle contar cada aventura «es más que un sexy tipo» se dice a sí mismo.

Sin mencionar que sus labios seducen al contar sus anécdotas.

—Entonces muchachito ¿quieres besarme? —pregunta Ray sacándome de mis pensamientos.

—Pero ¿Qué te crees? Estoy absorto escuchando tus anécdotas por el mundo y sales con eso.

—¡Uy! "absorto" interesante —dice en tono burlón, pero que fastidioso hombre—. Entonces si estabas escuchando —enarco una ceja y mascullo un obvio antes de tomar mi vodka—. Pensé que no, ya que solo miras mi boca.

Casi me ahogo con el licor.

No puedo parar de toser y este idiota en plan "preocupado" se levanta a palmear mi espalda.

—¡Ya de-ja-me! —consigo medio articular.

—Ok, ok, cálmate.

—¡Idiota!

—Qué lindo color tomate tienes por todo tu rostro.

—¡Es tu culpa! Casi me ahogo ¿se te olvida?

Realmente debería irme, ¿Qué rayos sigo haciendo aquí con este idiota, egocéntrico, insoportable, fastidioso, sexy, encarnación de algún Dios griego, con labios provocativos que... Espera ¿qué?... ¡Es un pesado! Eso es todo.

—Ok ya, está bien, perdón. Dime, ¿Qué haces además de embriagarte cada noche usando una horrenda piel en verano?

Bueno, ya que parece no me iré por ahora, creo que debo darle algo...

—Soy estudiante, amo el arte y también la natación... solían llamarme baby shark porque era el menor del equipo e inicié muy pequeño.

—¡Oh eso es fantástico! Nadador. ¿Has ido a competencias?

En realidad, me retiré del deporte...

—Si, pero lo dejé —soné algo afligido y me mira confundido— el licor y el agua no son aliados Ray.

—Mira niño, quizás no soy quién para decirlo, pero eres muy joven para perderte en el alcohol. Tu mirada se iluminó hablando sobre eso ¿No crees que deberías abandonar este sitio y retomar tu pasión?

—Tal vez, pero solo puedo dormir bebiendo antes... —finjo una medio sonrisa— Mejor cuéntame más sobre ti.

—Está bien, perdóname si hablé de más, después de todo me gustas más cuando sonríes.

Soy todo un tomate ante ese comentario.

—Trabajo en el mundo del arte y por eso son mis viajes. También amo pintar, por ejemplo, el rubor que he marcado en tus mejillas desde que nos conocimos es arte puro.

—¿De veras? ¡Genial! —casi grito emocionado porque en serio adoro el arte, pero... espera... ¿Qué dijo?

En definitiva ¡necesito pensar un contraataque! Este tipo tan irritante juega con mis emociones a su entero antojo.

—Entonces baby shark, ahora que dejaste el deporte a qué te dedicas?

—Digamos que soy entusiasta de la fotografía artística.

—¡Ah qué bien! ¿Haces paisajes?, ¿Conceptual?, ¿Retratos? —una sonrisa irónica aparece en mi rostro ante la idea que se me acaba de ocurrir, espero funcione.

—Desnudos masculinos —casi se ahoga—. De hecho, Hércules tienes el tipo de cuerpo que me encanta para mis trabajos.

—¿No que horrible?

—Acabo de decir claramente que para mis trabajos. —traga hondo. Me hace gracia, pero debo seguir pareciendo serio.

Me levanto de mi sitio y voy hacia él, con todo descaro comienzo palpando sus brazos, hombros, mejillas y elevo su rostro para estudiarlo mejor. Se nota algo nervioso, percibo su respiración acelerarse, pero por un momento me quedo perdido en su gélida mirada ¿por qué sus ojos me hacen sentir así? Son de un azul tan puro. Dicen que detrás de los ojos se conoce el alma y no sé por qué en este momento siento que estoy en presencia de un alma noble, amable, protectora, una que puede llegar a... Creo que estoy divagando...

—Niño ¡qué preciosos ojos tienes! Son como un par de enormes gemas de jade. Dicen que tras los ojos podemos conocer el alma —eso fue un poco raro— y niño en los tuyos veo una muy pura, en serio ¿Qué haces aquí? —su comentario me trae de vuelta «de donde sea que haya ido» y continúo con mi plan.

—Sí, tu tono de piel, facciones, ojos... serías perfecto para una sesión homo-erótica ¿me ayudarías?

¡Ja!, ¿Quién es el tomate ahora?

—¡Oye! ¿Qué? —me dice casi jadeando.

—¿No quieres posar para mí Ray?

—¿Qué? Debes estar bromeando.

Hasta allí llega mi seriedad, no puedo parar de reír.

—Niño endemoniado ¿No quieres ir a otro lugar más privado?

—¿A poco te gusta irte de hotel con desconocidos? Te recuerdo que ni siquiera sabes mi nombre.

—Dímelo y acaba con esta tortura.

Me pone ojitos de cachorro, eso me hace reír, pero no funciona conmigo. Voy a su oído para contestarle.

—Hagamos un trato: averigua mi nombre y me llevas a donde tú quieras.

—¿A dónde yo elija entonces? —nos miramos fijamente y asiento en silencio— ¿Y si decido secuestrarte y no dejarte ir nunca? —Río casi a carcajadas.

Me cuesta demasiado confiar en las personas, pero no sé por qué con él es diferente, algo me dice que no es un psicópata intentando joderme. Hay algo en su mirada que me provoca un sentimiento de —no lo sé— serenidad o algo parecido, realmente no entiendo qué pasa conmigo.

—A donde tu elijas, seguro la pasaríamos bien. ¡Descúbrelo Ray!

Se quedó serio, no puedo siquiera imaginar qué estará pensando.

—Entonces, ¿qué dices si vamos a pasar la noche en la playa Jesús?

—¿Jesús? ¿Parezco un Jesús?

—Quizás con una barba larga y ese color castaño de tu cabello, —morí de risa— pero sinceramente, te portas como el propio Satanás tentador.

Mi risa se apagó cuando soltó eso último comiéndome con la vista, de una forma tan sugerente. No pude evitar sonrojarme.

—Podrías ser Lucifer quizás, pero estoy seguro que la J es tu inicial. Dame una señal al menos.

Ruedo los ojos y finjo incredulidad ante su certera corazonada.

—¿Qué tal si jugamos a "yo nunca he...", por ejemplo, "yo nunca he comido calamar", si tú lo has hecho tomas un trago y cuentas tu experiencia, quieres?

—Está bien Josué, juguemos —sonríe punzante— ahora sé que estoy en lo correcto. Disfrutaré este momento a tope. Sírveme un trago porque yo si he comido calamar y te aseguro que es una delicia.

Lo distraje, pero es su turno de indagar y no quiero imaginar que dirá...

—Yo nunca he competido en una piscina, ni siquiera cuando he ido con amigos a disfrutar el día.

¿En serio, eso? Yo propuse el juego. Ni modo.

—Sírveme. Fui campeón local en varios estilos desde niño hasta los 15 antes de retirarme.

—Entonces campeón nadador ¡Eso es genial! ¿No lo extrañas?

—Claro que sí. Mi turno: Yo nunca he escalado una montaña.

Solo quiero desviar la atención a otra cosa muy distante.

—Sírveme, he trepado en varias zonas, sin duda el mejor sitio ha sido en Leonidio un pueblo ubicado en la península del Peloponesso, Grecia; el lugar es ¡espectacular! buen clima, paisajes hermosos donde se mezcla la luz del Mediterráneo con la roca caliza roja y ocre, el azul del mar y el verde de las plantaciones.

Definitivamente ¡Es divino este tipo!... No claro que no, es solo un irritante y sexy... eso ultimo no solo lo otro.

—Tengo unas fotos asombrosas de ese lugar; debes ir alguna vez, yo podría llevarte, John —sonríe.

—Me encantó la historia hasta la parte que me llamas John —contesto entre carcajadas— sigue intentando, no te desanimes. Si me gustaría ver las fotos que mencionas, de verdad amo la fotografía.

Realmente adoro escucharlo hablar...

—Pues podrías acompañarme a mi casa y te las enseño allá Joaquín, a propósito, yo nunca he tenido sexo en el baño del bar.

¡Aún no se rinde! ... Un momento... Casi me ahogo —de nuevo—.

—Sírveme dos tragos por favor... —Su mandíbula casi va a dar al piso y sus ojos dejaron las cuencas.

El chico del abrigo se sintió en extremo apenado. Sus labios se rehúsan a dejar salir palabras y la voz le tiembla. Entonces comenzó su anécdota en un murmullo.

Ok dramaturgo ¿terminaste?

—Fue cuando recién comencé a venir, tomé de más, conocí a un chico, nos embriagamos, tonteamos y acabé arrastrándolo al baño. Otro entró, el segundo chico se apenó y la peor parte fue que lo invité a unirse —¡Mierda! Ray está perplejo— no es algo que me enorgullezca... —me cubro la boca con la mano y siento mi rostro encenderse.

Miro al suelo avergonzado...

—Entonces con tu inocente carita infantil ¿hiciste un trio con dos desconocidos en el baño? Y a mí ni me quieres decir tu nombre ¡Increíble niño! Definitivamente tú eres ¡Satanás!

De estar asombrado pasó a carcajearse, eso... por algún motivo me tranquiliza...

—¡Fui irresponsable! Estaba ebrio y ni recuerdo a esos chicos. Por esa razón empecé a usar esto —sujeto mi abrigo— y no comparto con nadie.

—Entonces, el traje de oso es tu mecanismo de defensa para protegerte de ti mismo, porque eres un pequeño pervertido que hace tríos con desconocidos en lugares públicos. ¡Increíble!

No lo había pensado así, pero creo que tiene razón y no puedo parar de reír...

—¡Suena horrible! —hablo entre risas— Dirás que en tus viajes no has hecho desastres épicos

—Tranquilo no te juzgo, tienes razón todos hemos tenido al menos una borrachera memorable. Como premio de consolación te contaré una de Ámsterdam, no recuerdo los detalles, pero sé que desperté desnudo, usando únicamente una boa de plumas, en una suite de hotel ¡Hubo una orgía! Ese día decidí poner límites al alcohol; lo peor: me tocó andar en boa tratando de encontrar mi ropa.

Él se ve tan controlado y mira nada más...

—Orgías y plumas en Ámsterdam... seguro tienes un chiste similar en cada lugar que has visitado, por cierto, jamás he estado con una chica.

—Palabra de scout. —levanta su mano en señal de juramento y eso me hace reír.

—Ray es con la derecha —ríe fuerte y cambia de mano.

—Sírveme uno grande porque viene un buen cuento. ¡A tu salud! —sube su trago y lo toma de golpe— En realidad, mis relaciones formales han sido con mujeres. Estuve comprometido hasta hace meses y casado varios años atrás, a ella le debo el mayor de los regalos, mi hijo. Salgo con hombres, pero generalmente para pasar el rato.

¡Auch! Sentí una punzada y ni siquiera sé por qué...

—Digo, estoy abierto a una relación con un hombre, pero no había conocido antes a uno que me cautivara como tú lo haces mocoso. ¡No te sientas mal! —en serio, sonó extremadamente irónico.

—Tonto, como si quisiera algo contigo. —soy todo un tomate.

—¿De verdad? —se encoje de hombros, ladea su cabeza como cachorrito confundido y suspira— Es una lástima, yo sí esperaba conocerte mejor. ¿En qué idioma debo decirte que me gustas, Jacob?

Antes de poder decir cualquier cosa, escucho sonar "Baby one more time" y la risa me ataca, una vieja escena en una disco con mi hermana mayor aparece en mi cabeza. Ahora sí moriré de risa.

Pero ahora ¿qué hace este idiota?

—Show me, how you want it to be

Tell me, baby

Because I need to know now, oh because

My loneliness is killing me...

—¡Para! Me haces reír, esa canción me trae recuerdos...

No paró.

¡Acaba de subir a la barra!

Está haciendo la coreografía, ¡Completamente desenfrenado dando su espectáculo!

No aparta sus ojos de los míos.

Siento que voy a esconderme en cualquier momento bajo una mesa.

—Oh baby, baby

The reason I breathe is you...

Las luces apuntan hacia él creando el escenario, el barman le da un micrófono y lo primero que hace:

—¡Oye niño oso ven aquí también!

¡Bastardo infeliz!

Otro reflector se enciende e ilumina mi lugar, todos me miran y aplauden, motivándome «quiero salir corriendo ¡Lo juro por Dios!» el DJ detiene la música y al instante vuelve a sonar la introducción una y otra vez «¡deseo matar a ese tipo también!»

Ray sigue llamándome.

¡Ni modo! bebo un trago y entierro mi orgullo; me quito la gigantesca piel, agarro el micrófono con rabia y voy con Ray.

Me tiende la mano para ayudarme a subir no sin antes observarme asombrado, le lanzo una mirada asesina seguida de un hermoso ¡Te odio! Que consigue hacerlo reír sarcásticamente; entonces la música empieza y él de nuevo inicia la canción...

Oh baby, baby, how was I supposed to know...

Sigo muriendo de risa, sus ojos no se apartan de los míos ni un segundo...

That something wasn't right here?

Oh baby, baby, I shouldn't have let you go

And now you're out of sight, yeah

Show me how want it to be

Tell me, baby, 'cause I need to know now, oh because

Me mira pidiendo que me una al dueto de una maldita vez...

—My loneliness is killing me (and I)

I must confess I still believe (still belive)

No puedo creer que en serio estoy haciendo esto...

—When I'm not with you I lose my mind

Give me a sign

"Dame una señal", literalmente es un mensaje para mí esa parte, sé a qué te refieres...

Todos ríen del momento en que este idiota atrapa mi cintura y me atrae hacia él, cantándome demasiado cerca... ¿Qué me sorprende? Si este tipo definitivamente ¡No conoce el concepto de espacio personal!

The reason I breathe is you

Que tremenda vergüenza, bastardo cómo puede hacer esto así tan controlado «luce sexy el infeliz y no creo que sea mi caso» mi corazón está a punto de explotar «cálmate tonto»

¡Quiero asesinarlo en serio!

It's not the way I planned it

Nada de esto es como había planeado cuando vine aquí esta noche...

¡Quiero matarlo aún!

Sin embargo, a la vez me estoy divirtiendo con él, ya que más da, tengo que admitirlo, me encanta pasar el rato con este bastardo infeliz...

—I must confess, that my loneliness is killing me now

Don't you know I still believe

That you will be here

And give me a sign

Hit me, baby, one more time

Sé que recibiste mi mensaje y adoro esa mirada hipnótica que me regalas...

My loneliness is killing me...

¡Si claro! No creo que sepa realmente lo que significa la palabra soledad, este gran tonto desborda carisma, estoy plenamente seguro que es el centro de atención todo el tiempo...

La emoción en el público es evidente y ¿Cómo no? si estamos dando un divertido show atrevido y gratis, Ray improvisa el baile y me obliga a seguirle los pasos...

Se acerca de nuevo a mí, nuestras miradas no se apartan del otro ni un segundo mientras juntos coreamos la última parte, el público estalla en una ovación y ¡Juro por Dios que sigo sin creer que esto esté pasando!

Don't you know I still believe

That you will be here

And give me a sign

Justo en ese momento me toma de la mano, tira con fuerza de mí hacia él y estando tan cerca, me deja sin habla. Siento todo un mar de muy confusas emociones viajando por todo mi cuerpo.

Entona la última línea...

Hit me, baby, one more time

Entonces sella sus labios con los míos en un beso.

Mi primera reacción: obviamente sorprenderme e intentar apartarlo, pero segundos después, mis manos migraron de sus pectorales hasta su nuca.

Un beso inocente, romántico, como si ambos intentásemos retener la suavidad del otro, sus labios poco a poco abriéndose lugar entre los míos, mientras su lengua se hace espacio en mi boca explorando cada mínimo sitio.

Mi lado racional, ese que me decía "es un desconocido", "no lo hagas", por un momento lo mandé a la mierda y me permití únicamente disfrutar de ese instante, de su aliento cálido en mi garganta, de sus brazos apretándome fuerte contra su cuerpo.

Ese breve momento fue mágico.

¡Sentí que solo existíamos los dos!

Cuando caí en cuenta de los gritos y vítores, me volví una enorme gelatina —bien roja cabe acotar—, terminé escurriéndome entre sus brazos.

—¡Niño! —me llama.

Salto de la barra en mi huida y me tuerzo el tobillo «¡rayos auch!» Ray vuelve a llamarme e intenta alcanzarme, pero con todo y el dolor punzante debo escapar de este lugar.

Entonces la figura solitaria entre temblores y tropezones consigue atravesar la multitud frenética «¡Tierra por favor devórame ahora!» es lo único que pasa por su cabeza. Finalmente logra sortear la muchedumbre y casi arrastrando cada paso, sin prestar la más mínima atención a su entorno; va desapareciendo en medio de las parpadeantes luces de la calle hasta alguna próxima ocasión.

¿Qué habría ocurrido de quedarme? Lo ignoro, pero tampoco sabía que estaba por averiguarlo...

20 de Junio de 2020 a las 22:47 0 Reporte Insertar Seguir historia
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