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CUBA: Muertes evitables que no se evitan

Cuba: las mascarillas contra COVID-19 no son mordazas.

El autoritarismo aprovecha la emergencia sanitaria y el temor de los ciudadanos al coronavirus para recortar libertades, aplastar derechos e imponer el férreo control sobre la vida cotidiana.


Pues parece que nos están masacrando de nuevo ante la impasibilidad del común de los mortales. inmersos en el pánico imperante no ven, o no quieren creer lo que ocurre por ser demasiado inaceptable. Estos días comprobamos que los modos de proceder de la ciudadanía superan con creces la actitud de sus gobernantes.

Por el contrario, nuestras autoridades (que se han visto desbordadas por todos lados, todo hay que decirlo) se comportan y han comportado de modo irresponsable, nefasto y peligroso para gran parte de la población, discriminando a ciertos grupos por el mero hecho de pertenecer a colectivos hoy más que nunca de la casta de los «intocables», dejando ver el sádico edadismo y nocivo capacitismo de quienes rigen nuestro destino.

O eso dicen quienes lo cuchichean en volumen creciente. Porque vamos allá con historias presuntamente para no dormir: ¿alguien se imagina que a nuestros ancianos y discapacitados les estuvieran negando sistemáticamente tratamientos médicos básicos y fundamentales para su supervivencia a favor de tratar a otras personas? Eso sería impensable en 2020,

¿no?

Sería impensable pero supuestamente sucede. A todo esto hay que recordar que la realidad supera con creces la ficción, ¿y no es cierto que una mentira repetida cien veces o mil se convierte automáticamente en una verdad, que hay vidas que tienen más valor que otras?

¿No hay vidas que son fácilmente desechables como pañuelos de usar y tirar, de esos que nos recomiendan utilizar en la actualidad?

En razón de esa mentira repetida mil veces, ¿los doctores que tienen que velar por nuestra salud y nuestra seguridad son realmente libres a la hora de tomar determinadas decisiones sobre si A vive o B muere?

¿O por causa de ese embuste la supuesta libertad de elección de médicos y demás sanitarios se ve condicionada, tomando ingenuamente duras decisiones que ya les son inconscientemente impuestas desde aledaños políticos incapaces?

Pero ya habrá tiempo. Ahora hay que estar unidos (juntos pero no revueltos estamos).

¿Habrá tiempo cuando mueran centenares de ancianos y personas discriminadas por nuestro funcionamiento? ¿Para qué habrá tiempo, para devolverles la vida? ¿Habrá tiempo para poner cruces en lápidas sin nombre? ¿Será entonces el momento adecuado para interponer demandas inútiles porque el monstruo opresor tiene todos los mecanismos necesarios para defenderse y saldrá indemne de una auténtica sangría? ¿Habrá tiempo para el recuerdo? Porque el olvido ya está comenzando a brotar como si estuviéramos en primavera, que lo estamos. Pienso que mañana no será el tiempo adecuado, porque si algo nos falta es precisamente memoria.

Se lo voy a explicar como a un niño de tres añitos: la característica propia de nuestra civilización es que un grupo de individuos se une formando una “sociedad” que lo primero que hace es proteger la vida y promover la participación de todas las personas, incluyendo las más vulnerables, sea cual sea su condición física o mental, o su edad. Si esas funciones tan elementales de la sociedad se quiebran, las bases y los cimientos de nuestra cultura se van por el sumidero de las alcantarillas, lo que nadie desea.

Quizá ahora tengan ustedes mayor munición para disparar a cualquier pequeño histérico que diga lo que nadie quiere escuchar, pero este no es momento de eludir la responsabilidad antipática de tirar piedras donde no se debe. Callado y como un borrego judío estaría más bonito. Suele pasar, será carencia de balcón.Pero la verdad es que el Régimen cubano aprovecha crisis de COVID-19 para reprimir a prensa independiente.

Mientras el coronavirus hace estragos en América Latina, otro enemigo -no tan pequeño- también gana terreno: el autoritarismo. En pocas semanas hemos retrocedido años y los pasos atrás pueden acelerarse en los próximos días.

Junto a los necesarios llamados al confinamiento social, las restricciones a la movilidad y el cierre de fronteras, algunos gobiernos han ido más allá y han emprendido una razzia contra la prensa y la libertad de expresión. Entre una y otra col de medidas preventivas nos quieren colar la amarga lechuga de la censura y del recorte de potestades cívicas. Junto a la cuarentena y las mascarillas se extienden por doquier los castigos y las mordazas.

Hemos visto de todo. Desde líderes y gobernantes que azuzan los odios xenófobos y utilizan políticamente la pandemia, hasta otros que promueven movilizaciones masivas, a pesar del riesgo o minimizan las recomendaciones científicas. Mientras muchos políticos aseguran combatir los bulos peligrosos contra la salud, en realidad hunden las tijeras para intentar de paso arrasar con sus críticos, con quienes cuestionan su gestión y con los medios informativos que les resultan incómodos.

En tiempos de epidemia, en Cuba los reporteros independientes reciben más citaciones policiales que de costumbre y los internautas que reportan los errores oficiales son amenazados con castigos ejemplarizantes. Una lluvia de interrogatorios y multas ha caído sobre la prensa no controlada por el Partido Comunista y es de esperar que estas represalias aumenten en la medida en que también lo hagan los casos positivos por COVID-19.

Junto a los interrogatorios de la policía política, las confiscaciones de útiles de trabajo y las penalizaciones monetarias, la nueva ola represiva incluye campañas de satanización contra los medios privados que presentan a los informadores casi como otro tipo de coronavirus. Las autoridades parecen especialmente interesadas en cortar cualquier narración sobre la dura realidad de las largas colas, el desabastecimiento y la incertidumbre económica que se han recrudecido en los últimos días.

Los ataques oficiales están cargados, además, de amnesia. Cuando hace unas semanas las redes sociales se llenaron de exhortaciones para que se cancelaran las clases en las escuelas y se cerraran las fronteras al turismo, los voceros del Gobierno tildaron las propuestas ciudadanas de manipulaciones fabricadas desde el extranjero. Días después, la Plaza de la Revolución tomó un paquete de medidas muy similar a aquel que repudió.

La demora de esas semanas, en que las campañas turísticas oficiales seguían promoviendo a la Isla como "un destino seguro" y hasta insinuaron que las altas temperaturas del Caribe eran una protección adicional frente al contagio, fue ampliamente denunciada en los medios independientes. El costo en vidas de aquella tardanza nunca lo sabremos con certeza.

Ahora, la intolerancia ha escalado un paso más y una joven periodista fue citada la pasada semana por la policía, y le impusieron una abultada multa. Mónica Baró, ganadora del prestigioso Premio Gabo en la categoría de Texto 2019, recibió amenazas por las publicaciones que ha hecho en Facebook. Según los represores, su delito es haber difundido "información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas", según el draconiano Decreto Ley 370 que regula la distribución de contenidos.

Parapetados tras el coronavirus medran otros patógenos peligrosos que, con cuello y corbata o charreteras militares, quieren dejar sin "defensas informativas" a la sociedad.


Cuba, cómplice de las muertes del coronavirus

La irresponsabilidad y la codicia del régimen castrosocialista de Cuba le hizo retardar medidas oportunas para minimizar el efecto virulento del COVID-19La proyección de la personalidad es la característica inherente del régimen castrosocialista de Cuba.

Los castristas, en sus evaluaciones médico-epidemiológicas diarias por los medios de información castrenses, siempre exacerban las dificultades de salud de otros países, en especial, las de EEUU y dan un enfoque minimizado y controlado de la pandemia por la COVID-19 en Cuba.

Realmente, ninguna confiabilidad. Recordemos que el Partido Comunista de Cuba (PCC) es el director y administrador del país y del Estado. La administración política, económica y sociales en el país están bajo la jurisdicción y control directa de los miembros, o simpatizantes de las organizaciones de masa, del partido comunista.

Esto hace que, de facto, los centros de trabajos, ya sean hospitales, policlínicos, círculos infantiles, escuelas, universidades, funerarias, cementerios, los medios de información, de prensa y otras instituciones, sus estadistas están bajo la supervisión y control de PCC. Esta falta de libertad académica e intelectual dificulta el acceso a las fuentes estadísticas sin la autorización debida del partido-estado.

Por supuesto, en la era de Internet, una situación tan objetiva como la pandemia por COVID-19 o neumonía de Wuhan es difícil poder esconder la realidad. Por eso, cuando el gobierno cubano moderaba la gravedad de la crisis epidémica, la población por el temor de que enfermaran sus hijos, exigió el cierre de la escuelas y círculos infantiles; hasta que el partido gobierno tuvo que acceder esas preocupaciones.

La irresponsabilidad y la codicia del régimen castrosocialista le hizo retardar las medidas oportunas y adecuadas para minimizar el efecto virulento del COVID-19. Por ejemplos: la publicación tardía de casos enfermos en el país, la demora del cierre de las fronteras, el cierre oportuno de escuelas y círculos de infantes y la prolongación de realizar pruebas diagnósticas a la población.

Cuba castrista expone con alarde que es una potencia médica, que tiene el mejor servicio de salud y envía ayuda médica a otros países. Esta última situación es una forma de obtener dinero de las exportaciones de los servicios sanitarios y, lo más vergonzoso es que, estas operaciones de negocios son con la explotación y esclavización de su personal.

Del mismo modo, la crisis de salud cubana es tan antigua que no existe jabón, agua corriente ni medicamentos, incluso estos ni para los ancianos con enfermedades crónicas, que poseen una tarjeta regulada de sus medicinas en sus farmacias del barrio. La mayoría de estos ancianos están desnutridos y anémicos por la falta de alimentos en el país.

El colmo del cinismo y la desvergüenza de la cúpula del régimen y sus secuaces es publicitar los más de 140 mil kits o pruebas diagnósticas rápidas recibidas de donación de China comunista y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, sin embargo, realizan pocas pruebas investigativas a la población para el diagnóstico de la enfermedad de COVID-19.

Quizás, algunos piensen que están reteniendo las pruebas diagnósticas para el momento más agudo del proceso infeccioso; pero la realidad es que las pruebas no tienen la calidad científica necesaria para el diagnóstico de los casos portadores del coronavirus 19, como sucedió en España, Italia, Checa, Turquía, Francia y Gran Bretaña.

El régimen castrocomunista, a través de su rama gubernamental, el Ministerio de Salud Pública, ofrece conferencias televisivas diarias sobre la pandemia en el país. Muchas de ellas son expuestas por el Dr. Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología, quien explicó (02/04/2020) que están en posesión de los kits de diagnóstico rápido de procedencia china y en su aplicación a 18 849 casos investigados, resultaron 15 personas positivos a el COVID-19, que al realizarles la prueba de biología molecular, el PCR en tiempo real, se confirmó un número menor de la presencia del coronavirus, cuyo dato no fue revelado, o sea, los falsos positivos o negativos de los casos de los kits rápidos; posiblemente del mismo modo fracasado y sucedido en Francia, Gran Bretaña y los otros países europeos.

¿Por qué sin las autoridades de salud tienen en su posesión más de 140 mil kits rápidos, solo se han realizado unas pocas pruebas? ¿Cuántas pruebas rápidas de diagnóstico del COVID-19 se han realidad en el país? ¿Por qué las autoridades sanitarias hablaron de hacer el kit rápido a todas las personas sospechosas, en vigilancia epidemiológica o de riesgos y en estos siguen las cifras altas sin diagnostico? ¿Por qué existen tantos niños afectados con la COVID-19? y ¿está esto relacionado con el cierre tardío de las escuelas?


Otras preguntas en relación a la información libre

¿Por qué no asiste a la conferencia de prensa del Ministerio de Salud los medios de información internacionales acreditados en Cuba y únicamente les permiten las preguntas indirectas a través de un moderador oficialista? Si es por el aislamiento en el país, entonces, ¿por qué no hacen video-conferencias en vivo y con la participación directa de la prensa acreditada y otros periodistas?

En realidad, al no existir una prensa libre surge esta situación desidiosa, donde se oculta la verdad al pueblo cubano, en momentos críticos, en que la muerte puede asirse de cualquier persona y destruir a muchas familias. Esta es la esencia malsana de régimen socialista cubano.

Castrismo y un coronavirus parametrizado: Del trabajo estadístico serio y cuestionador, depende la vida de miles de cubanos.

Para el nuevo coronavirus no existe una vacuna, solo a través del efectivo aislamiento social se podrá variar lo exponencial del proceso:

Era de esperar que el nuevo coronavirus tuviera que “ajustarse» al castrismo. Corre la misma suerte que los huracanes o cualquier otro fenómeno que ha impactado la Isla. Los modelos no explican la realidad, acoplan la realidad a sus modelos. Después de escuchar a Diaz Canel y al Dr Portal, ministro de salud pública, declarar que Cuba podía mostrar un manejo y por tanto una evolución diferente del SARS-Cov-2, fue evidente que la propagación del virus tomaría un curso especial.

Como explicaba en un artículo anterior, los modelos para describir las epidemias son bien conocidos. Si bien lograr valores exactos de la dinámica se hace imposible, no ocurre así con la posibilidad de describir el patrón de propagación o comportamiento.

En un texto reciente en Scientific American el autor puntualizaba con claridad que un virus se propagaría exponencialmente mientras que no intervengan tres condiciones:

I. Una vacuna

II. El aislamiento social sea efectivo y corte la transmisión

III. Un gran porcentaje de la población se inmunice posterior al contagio. Por supuesto, en

este caso la perdida de vidas humanas será parte del proceso.

Sin la acción de estos 3 factores veremos inequívocamente ese curva exponencial que resulta de la solución de un sistema de ecuaciones diferenciales. El sistema de salud de un país no determina el patrón de contagios en el momento inicial.

Para el nuevo coronavirus no existe una vacuna, tampoco nos encontramos en el tercer escenario. Es decir, solo a través del efectivo aislamiento social se podrá variar lo exponencial del proceso. Enumeremos en nuestro caso los elementos principales a tomar en cuenta:

Se reconoce la aparición del primer caso el día 11 de marzo

El régimen anuncia las primeras medidas el viernes 20 de marzo. Suspender eventos culturales, transporte interprovincial. No obstante realizaron las llamadas “audiencias sanitarias” eventos públicos que terminaban en arengas políticas, organizadas en múltiples barrios y centros laborales. Todos estos eventos ocurrieron sin la más mínima protección de las personas.


El 20 de marzo se encontraban en nuestro país 60,000 visitantes de estos al menos 12,000 procedentes de España e Italia, aún cuando sus países vivían una explosión de contagiados. En los últimos 15 días habían arribado 47,000 visitantes

El lunes 23 de marzo se anuncia la suspensión de clases a partir del miércoles 25. Esto a pesar de la negativa inicial del régimen

Martes 24 de marzo comienza el control de las fronteras

Las medidas de aislamiento social en las calles apenas funcionaron. Múltiples son los videos y fotos de las aglomeraciones en el transporte público y colas a lo largo y ancho del país. Diaz Canel, Marrero Cruz, Portal y otros voceros del régimen se pronuncian sobre la falta de disciplina

En un inicio, las cifras de crecimiento reportadas mostraron un patrón dentro de lo estándar. Hasta el día 29 de marzo el crecimiento promedio fue de 36%. Luego los números cayeron y la data reportada por el régimen empieza a mostrar un inexplicable aplanamiento de la curva. A partir del día 6 de abril vemos un patrón perfectamente lineal.

Es fundamental recalcar que este virus tiene un efecto de retardo en su manifestación, lo cual conlleva que hoy veamos una expresión de los contagios ocurridos en la vecindad de 14 días atrás. Otro dato importante es el peso de los casos asintomático que oscilan en el orden de 20% y que actúan como vectores importantes en la dispersión del virus.

Por lo tanto, no hay explicación ninguna que avale el prematuro y sostenido comportamiento lineal de la data del MINSAP. Sin la acción de las medidas de aislamiento social no es posible salir del régimen exponencial para cursar a otro. De hecho, las condiciones reales para frenar la epidemia en nuestra Isla son muy precarias.


Un reciente artículo publicado en la revista El Estornudo por el microbiólogo Amilcar Perez Riverol, busca explicar la atípica data del MINSAP. Para ello hace analogías con distintos países como: Nueva Zelandia, Costa Rica y Hungría, pretendiendo ignorar las profundas diferencias. Cuba tiene más del doble de habitantes que Nueva Zelandia y una amplia diferencia respecto a densidad poblacional, nuestra Isla tiene 102.1 habitantes por kilómetro cuadrado, Nueva Zelandia solo 18.3. Es decir, condiciones preexistentes muy propicias para frenar la propagación del virus. En adición, la miseria y hacinamiento en la que sobreviven tantísimos cubanos contrastan con la realidad de los países citados.

La siguiente gráfica compara las cifras de casos contagiados por millón de habitantes reportados por el MINSAP con otros países mencionados en dicho artículo. Como puede verse Cuba sigue teniendo un comportamiento particular.


Si observamos el crecimiento de casos por día, también podemos ver el comportamiento anómalo. Lejos de mostrar la evolución tipo campana, Cuba muestra una curva semi aplanada.


Es importante observar el comportamiento de países como República Dominicana, Panamá o zonas como el condado Miami-Dade en la Florida por los estrechos vínculos.

No obstante, reitero que las condiciones de vida en la Isla: hacinamiento, escasez de agua, carencia de productos de higiene, precaria alimentación, población envejecida con más del 20% por encima de 60 años, crean un escenario muy adverso. La escasez de alimento y bajo poder adquisitivo, obligan a los cubanos a que diariamente salgan en búsqueda de su sustento y por lo tanto interactúen con decenas de compatriotas.

A partir del sábado 11 de abril se implementaron medidas más estrictas que llevaron al cese total del transporte público, cierre de las tiendas de mayor tamaño y aplicación de sanciones penales a quienes no acaten estrictamente las medidas lanzadas como el uso de mascarilla o nasobuco.

Las estimaciones que he realizado toman en cuenta las medidas de mitigación locales, comportamiento de algunos de los países antes mencionados y sobre todo de la región. Sin embargo, la dificultad de afinar las predicciones se incrementan dado lo atípico de la data, el hermetismo y falta de rendición de cuentas del sistema.

A continuación muestro dos gráficas que dan un posible estimado respecto al escenario de contagios totales y diarios. Como se aprecia en estas gráficas ya estaríamos en el pico pero con cifras nueve veces mayores de las reportadas oficialmente.

Otro cuestionamiento del mencionado artículo a las estimaciones mostradas, es el número actual de pacientes en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Para ello, usa como referente, estadísticas iniciales encontradas en Italia sobre el porcentaje de pacientes contagiados que necesitaron dicha atención. La cifra del 9% es obtenida en un momento inicial de captura de datos principalmente en Lombardia. Posteriores estadísticas hablan de 3.2% para en la actualidad llegar a 1.8%. En el caso de España, se reporta que del total de contagiados el 3.23% necesitó esa atención, según cifras del Ministerio de Sanidad. En República Dominicana 2.82%, según el Ministerio de Salud Pública, está requiriendo esa atención. En Panamá 1.72% de los pacientes contagiados el 24 de abril se encontraban en cuidados intensivos, según informó la Jefa de Epidemiología la Dra Moreno. En el caso del Condado Miami-Dade en la Florida EU, el 1.72% de los contagiados está en una UCI.

Estas referencias nos ayudan a estimar que en el caso de diez mil posibles contagiados en Cuba el número de pacientes en UCI pudiera oscilar entre 150-300. El régimen esta reportando diariamente entre 3000-4000 hospitalizados.

Otro de los parámetros alegados para avalar la cifras del MINSAP es el del número de fallecidos. Para cuestionar este valor se debe tener una información precisa, tomando en cuenta el drama humano que representa. No obstante se debe mencionar que no existe ninguna entidad independiente que pueda verificar las estadísticas aportadas por el sistema.

Les comparto una gráfica que compara los fallecidos por la COVID-19 por millón de habitantes en distintos países. No es de despreciar la predisposición de la población cubana debido a su composición demográfica y padecimientos como diabetes, hipertensión, mal nutrición, entre otros. En este renglón y dada la data del MINSAP Cuba se clasificaría en el mismo grupo de Nueva Zelandia y Corea del Sur.


Es importante mencionar que el régimen cubano ha emprendido una fuerte embestida contra activistas, periodistas independientes y cualquier ciudadano que intente recoger testimonio del incierto escenario que afrontamos al interior de la Isla.

En días recientes han aparecido múltiples eventos de transmisión locales, por lo que resulta imposible hacer una evaluación certera del efecto de las medidas de mitigación. No obstante debemos estar en la vecindad del pico de la curva y la futura evolución dependerá del cumplimiento de una estrategia certera.

Otro de los puntos que causa preocupación es el relacionado con la masividad y aleatoriedad de los exámenes. Resulta evidente que el número es bajo, no obstante los test ya realizados serían suficientes para tener un mapa más preciso del escenario. Como muestra el siguiente gráfico, Cuba se encuentra por debajo del nivel de pesquisas de algunos países de la región. Costa Rica mostraría, en este renglón, valores más modestos. Sin embargo, con menos densidad de exámenes, a diferencia la Isla, logra un patrón de contagios en consonancia con los estándares.


Antes de terminar un último gráfico que muestra los porcentajes de crecimiento de distintos países cuando se encontraban en el tramo de 1300-1400 casos confirmados


Cuestionar la información ofrecida por el sistema es un ejercicio básico. Sobre todo con las ambigüedades que han mostrado las cifras oficiales. No hacerlo muestra la pesada mano del régimen y la presión que ejerce sobre los que deberían hacer de la crítica una práctica diaria.

Del trabajo estadístico serio y cuestionador, depende la vida de miles de cubanos.



18 de Junio de 2020 a las 23:32 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

REINALDO RODRIGUEZ HERNANDEZ Soy Reinaldo Rodriguez Hernandez, ciudadano cubano y vivo en chile, tengo 28 años. Hace algun tiempo decidí crear este espacio que sigo actualizando cada vez que se me presenta un buen motivo o una nueva oportunidad. Escribir me ayuda a concretar y a asimilar nuevos conceptos.

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