elizabeth-pacheco1591549727 Elizabeth Pacheco

Locura, tristeza, decepción, nuestro amigo pasa por todo esto y mucho mas, no es un adolescente normal, pero esta aprendiendo a vivir con ello.


Crimen No para niños menores de 13.
0
951 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los domingos
tiempo de lectura
AA Compartir

LOCURA MORTAL

Entonces morí...

como siempre, como cada día, siempre, siempre muero, nunca logró ser feliz del todo, siempre en el momento menos oportuno, siempre muero, siempre en distinta forma, en distinta edad, cada día, así no quiera, siempre debo morir por todo... por todos.


Mi muerte no es física, es en carácter y personalidad, pero se siente igual, incluso podría decir que se siente mas dolorosa que la real; cada día pierdo mas mi identidad, pierdo la certeza de quien soy, pierdo el fundamento en el que crezco, cada día, algo malo, algo nuevo, algo triste, algo detestable, pero siempre algo, sin importar lo que sea, algo me pasa.


Desde muy pequeño me pregunté, ¿quien rayos soy yo?, cada triste día supe que no debería estar aquí, estar vivo, no merezco lo que tengo, no merezco ser feliz, no me preguntes porque, solo lo se, no merezco nada bueno, desde muy pequeño me di cuenta de lo que soy y de lo que podría llegar a hacer, incluso mi madre me lo recuerda cada enfermo día:

- ¡no me mereces!

- ya lo se

-por lo menos podrías ayudarme mocoso?

- no lo creo marta

-ya te dije que no me llames marta, dime mamá niño malcriado

-pero no te merezco marta, ¿porque te llamaría mamá?, tu no eres mi mamá, o eso pienso

-niño mimado, no mereces nada, no sirves

- ya se


Cada horrible día es igual de enfermo, igual de oscuro, igual de triste y lluvioso, sin importar el clima, para mi siempre es igual.


Siempre sigo la misma rutina triste y enfermiza; me levanto, me ducho con tanta pereza que no cabe en el baño, no desayuno (no lo merezco), me voy a la escuela sin estar completamente listo, siempre voy caminando y con audífonos, escuchando música y tarareando su letra, cuando llegó a la escuela no recogó mis cosas del casillero, nunca guardo mis cosas en el casillero, al entrar a mi salón de clases todos me miran, incluso la maestra, que me reclama a lo lejos:

- mire la hora jovén, esta muy tarde para que llegue a la escuela

Pero siempre la ignoro y me siento, en la ultima fila y la ultima silla, me gusta observar a mis compañeros y maestros, ver que les gusta y disgusta, que detestan, su manera de expresarse, miro absolutamente todo, pero ellos no me miran así.

Siempre repruebo los exámenes y a su vez las clases, nunca me ha ido bien en la escuela, la única razón por la que gano el año es Marta, siempre me ha ayudado con la escuela, siempre paga mi año en vez de que yo me esfuerce y sino lo aceptan el dinero no se que hace para que pase, pero no quiero imaginarlo.


Mi vida siempre ha sido aburrida, desde que nací, nunca fue justo que naciera, mi padre lo pagó, mi madre casi lo paga, mi hermana lucho pero no lo superó y también lo pago, pero yo, yo lo pago cada maldito día de mi triste vida.








7 de Junio de 2020 a las 20:38 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Leer el siguiente capítulo EL PROBLEMA DE LA DUDA

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 1 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Más historias

Celos. Celos.
RUE BELLEVILLE RUE BELLEVILLE
El eslabón más débil El eslabón más débil