dave_strings Alejandro Prieto

Un grupo de amigos escapa de la escuela para visitar un colegio abandonado con un turbio pasado, pero allí descubren que las leyendas... Siempre se basan en hechos reales.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

#notas #sangre #oscuro #colegio #abandonado #estudiantes #juego #asesino
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Manchas Indelebles.

—Oigan... ¿Podrían recordarme a dónde rayos vamos?—. Ese era yo, Flynn, un chico que acababa de escapar de la escuela para ir a quién sabe dónde.

—Flynn, te hemos dicho como 5 veces que vamos al colegio abandonado de la calle 6, solo quédate tranquilo—. E iba con mi grupo de amigos, que estaba formado por 6 personas y yo. Estaban Lucy y Joanne, que eran las únicas chicas del grupo, Victor, el hermano de Lucy, el cual era un año menor que el resto; Daniel y Marcus, que eran de otra sección y eran primos; y por último Pablo, que era un poco más reservado ya que había sido transferido hace no mucho y era nuevo en el grupo, pero a pesar de eso era bastante querido, sobre todo por mi, porque era una persona increíble debajo de ese manto que lo cubría.

—¿Es normal que estén las calles tan vacías?—preguntó Victor.

—Ah, eso, olvidé decirles que la cuadra está en proceso de fumigación, parece que hay invasión de ratones—respondió Daniel. Vaya, esto no podía ser más divertido, oh cierto, no lo es.


—¡Listo, llegamos!—exclamó Marcus cuando se pudo ver un muro algo deteriorado con un hoyo en él, quién sabe cómo se habría hecho. Entramos y, wow, estaba extremadamente lleno de basura, era algo decepcionante el sitio a fin de cuentas, esperaba algo más... ¿Oscuro y aterrador? (Eran las 3 p.m., era imposible que fuese “oscuro y aterrador” a esta hora). Lo que se suponía que eran salones también estaban llenos de basura, la cual se veía fácilmente a través de lo que debería ser el muro, pero graciosamente no estaba, qué hogareño el ambiente. Ok, dejando la clase de decoración a un lado, a nuestra izquierda había un pasillo por el cual podías llegar a lo que debió de ser el patio principal, rodeado de salones y con algunas escaleras que daban al segundo piso, pero obviaré el hecho de que los salones estaban completamente graffiteados con mensajes de amor hacia desconocidos, aunque sería bastante gracioso que esos mensajes hubieran llegado y no hubiese funcionado.


Volviendo al hueco donde entramos también se podía ir a la derecha, y entrando por ahí se llegaba a un escenario destruido rodeado por maleza y vidrios rotos (cabe destacar que esos vidrios eran botellas, al menos hasta que mis amigos lo visitaron anteriormente). Se suponía que éste era el sitio donde siempre venían para hablar y contar historias, o lo que sea que Daniel haya intentado explicarme mientras yo me concentraba en un pañal con manchas rojas de origen desconocido… Qué asco.


—Muchachos, a que no adivinan—. Y ahí estaba Victor con sus historias raras, como siempre, ni siquiera tratamos de adivinar, solo hicimos una expresión ya conocida por el grupo indicándole que podía comenzar a hablar, o nos perdería.

—Ok ok, escuchen, un amigo una vez me habló de que este colegio tuvo que cerrar por que hubo un caso de asesinato en masa entre los estudiantes, pero el culpable se suicidó poco después de cometer el delito, aunque muchos dicen que sigue por ahí buscando terminar… Su trabajo—. Bueno, me gustaba la historia, pero eran totalmente innecesarios los gestos "fantasmagóricos" que empezó a hacer. Era bastante interesante a decir verdad… Un asesino…

—¿Y cuál es el punto de que nos cuentes eso?—dudó Joanne adelantándose a mí.


—Joanne, tan perspicaz como siempre—. Perspicaz mis zapatos, cualquier persona con un poco de curiosidad haría la misma pregunta.

—Quería proponerles jugar algo ya que estamos aquí—. ¿Jugar?, ¿Qué tendrá en mente?.


Procedió a explicarnos el juego llamado "El asesino entre nosotros" (A nadie le gustó el nombre, pero era lo que había, en fin). Nos dábamos papeles con palabras en ellos, que dirían "Civil" a excepción de uno, que diría "Asesino", siendo éste el único capaz de matar a los civiles, pero la gracia era que nadie sabría quién sería quién, y debían descubrir quién era el asesino para detenerlo. Victor sacó una libreta y empezó a repartir varias notas mal dobladas y con un poco de sudor proveniente de sus manos, y cuando lo abrí, wow, qué sorpresa, me tocó ser civil (Nunca me pasa nada interesante). Entonces, ¿Qué seguía? Ah sí, ahora nos dispersábamos y da comienzo el juego.


Dejamos nuestros bolsos junto al escenario y corrí junto a Lucy y Victor hacia el patio principal, escondiéndome con ellos bajo las escaleras que daban al segundo piso, pero no pude evitar sentir desconfianza de ellos así que tomé una rama que estaba cerca y mantuve la guardia en alto, a lo que ellos no pudieron evitar reírse, ¿Por qué yo sentía como si la situación fuese más seria?

—Voy a ir a investigar cerca, no se muevan de aquí—les dije. La verdad no quería ir con ellos y arriesgarme a morir, hoy no. Pasé como en Misión Imposible dando vueltas frente a los salones que había debajo de la escalera, o eso intenté casi rompiendo mi columna (No soy muy atlético a decir verdad), llegué a un pasillo el cual no me agradó para nada, mucho menos cuando lo olí, ya que sólo se percibía el delicioso aroma del excremento de varias desconocidos juntos, qué artístico, pero no me quedó más opción que entrar, podría haber alguien escondido allí pensando que nadie se atrevería a buscar dentro, qué ingenuo. Desgraciadamente no había absolutamente nadie allí, y pisé un objeto verde no identificado, pero en fin, salí del pasillo y lo primero que escuché me dio muy mala espina. Se pudo distinguir un grito a la distancia por los salones que vimos al entrar, ¿Ya habría caído la primera víctima? Miré a los chicos y les hice señas con las manos, a lo cual rápidamente respondieron corriendo detrás de mí hacia "La escena del crimen". Pasamos por la puerta que daba hacia ese espacio pero al llegar no logramos encontrar a nadie, o eso pensamos hasta que salió un ruido raro de uno de los salones llenos de basura. Nos acercamos lentamente hasta poder ver por encima del muro, pero, ¿¡Qué había pasado!?


Marcus yacía en el montón de basura que estaba dentro, ahí, muerto, pero no sólo en el juego, él... Tenía una herida profunda en el pecho, más o menos cerca del corazón. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? No lo comprendía, estaba petrificado, ¿Por qué no podía hablar? Simplemente caí de rodillas al suelo al no poder ni siquiera mantenerme de pie, Marcus… Muerto… ¿Qué había pasado? Todos mis pensamientos fueron cortados por una mano que empezó a sacudirme del hombro, y cuando volví en mí mismo pude darme cuenta de que era Lucy.

—Flynn, ¡¿Dónde está Victor?!—. Victor… Víctor… ¡Oh, Victor! Él venía con nosotros pero… ¿Dónde estaba?

—Lucy, vamos a buscarlo, no te separes de mí—dije levantándome del suelo. Primero Marcus estaba… En fin, no quiero recordarlo, pero, ¿Qué estaría haciendo Victor en el peor de los momentos? Volvimos hacia el patio principal en busca de Victor, pero estaba tal y como lo dejamos hace un rato, vacío, ni en los salones, ni en el segundo piso, no había nada allí.

—Lucy, debemos buscar a Victor para encontrar a los demás y salir de…—. No pude ni siquiera acabar la frase cuando al volver a bajar las escaleras pudimos escuchar algo extraño viniendo del pasillo del excremento, era algo bastante… Familiar.

—¡Es Victor!—. Lucy, no, ni se te ocurra, es lo que me habría gustado decir, pero ella me empujó antes de poder abrir la boca y corrió hacia donde se escuchó su voz, ¿Qué no recuerdas lo que te dije sobre no alejarte?. Me levanté lo más rápido que pude y corrí detrás de ella mientras sacudía mi pantalón (Era totalmente innecesario, pero soy un maniático con la limpieza). Estaba todo en silencio, demasiado como para que Lucy estuviera cerca, ya que un tanto escandalosa, ¿Pero dónde estaría? No tardó mucho para que esa pregunta fuese respondida, pero me habría quedado callado de haber sabido cuál sería la respuesta. Vi a Lucy de rodillas frente a Victor, sentado, aunque algo no andaba bien del todo con él, y ahí me di cuenta.


Tenía un ojo cerrado y cubierto de sangre, y del mismo modo la boca, aunque no lucía golpeado, ¿Pero qué le habrían hecho entonces?

—¡Victor!, ¿Qué te hicieron?—. Lucía difícil que me respondiera, pero no perdía nada con preguntar. Esbozó una sonrisa con la poca fuerza que le quedaba, y no pude evitar sentir náuseas al verlo. Le faltaban varios dientes, se los habían sacado a la fuerza, y no querría ni imaginarme lo que le hicieron a su ojo.

—Pablo... E-el asesino...—susurró con sus pocos dientes y energías. No me dio tiempo a reaccionar para preguntarle de nuevo, ya que luego de decir esto, simplemente se dejó ir y su cuerpo quedó inerte, ya no entendía nada… ¿Pablo el asesino? Pero, ¿Qué pasó con el juego? Me negaba a creer que fuese él, ¿Por qué el? Era demasiado para procesar, y me había olvidado por completo de Lucy. Estaba ahí arrodillada frente al cadáver de Victor, con la mirada perdida, si a mí me estaba afectando esto no podía ni imaginarme lo que pasaba por su mente, era su hermano…

—Lucy… ¿Estás bien?…—dije poniéndome en cuclillas junto a ella y posando mi mano en su hombro.

—¿Por qué está pasando esto? ¿Por qué Victor? ¿Por qué? ¿Por qué?…—. No paraba de repetir esa frase una y otra vez en voz baja, “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?”, quisiera poder responderte a eso Lucy, pero desgraciadamente no sé nada… Le di un abrazo sin levantarla, al menos quería que no se sintiera tan mal, y me levanté acercándome al cuerpo de Victor, lo recosté en el suelo y cerré su ojo que le quedaba.

—Perdón por el mal lugar amigo… Es lo único que pude conseguir…—. Las lágrimas corrían por mis mejillas al ver a Victor en el piso inmóvil, quizás no había pasado tanto tiempo con él pero, era mi amigo, y esto no se quedaría así. —Lucy, debemos buscar a los demás—dije dando media vuelta, sólo para encontrar un cuarto vacío, ¿Lucy? ¿Dónde se había metido? Se supone que justo ahora separarse es la peor idea. Salí corriendo al pasillo y vi hacia todos lados en busca de Lucy, ¿Cómo se fue tan rápido? Más allá terminando el pasillo pude ver una luz, y era un área cubierta por árboles y enterrada e basura, en verdad nadie cuidaba este sitio, así que comencé a pasar entre todas estas ramas punzantes y basura desconocida, encontrándome con… ¿Otro pañal con manchas rojas? ¿Qué le ocurría a esta comunidad? Seguí caminando y llevando arañazos por las ramas hasta que logré ver la salida de este “Bosque”, y me percaté de que me había llevado al escenario de nuevo, y allí encontré… A Lucy.


Ella estaba sobre los bolsos que habíamos dejado en las escaleras, con sangre en las manos, quería hablarle, y preguntarle qué había pasado, pero aunque lo intentara no podría ya que… Tenía una rama clavada en medio de la garganta. Al acercarme a ella pensé en sacarla, pero me fijé otra vez en sus manos cubiertas de sangre y en la rama, que tenía encima de la misma sustancia roja, ella había tratado de sacarla pero, no lo logró, supongo que eso le dolería más que tenerla allí, así que no intenté nada. Me arrodillé junto a ella y la vi con lágrimas en los ojos a punto de reventar.

—No debiste irte… Y… Ojalá… Ojalá hubiera llegado aquí antes…—.La voz se me rompía en cada sílaba y mi respiración se entrecortaba como un niño llorando por su juguete que se había roto. Ella logró escucharme a pesar de todo, ¿Que cómo lo sé? Un par de gotas empezaron a caer hacia sus mejillas antes de dejarse caer habiendo dado su último aliento. —Dale un abrazo a Victor de mi parte, Lucy—. La abracé como pude y me puse de pie con la poca cordura que me quedaba, esto no podía seguir así.


Ya sin ánimos fui caminando hacia la puerta que daba al sitio donde iniciamos, pero de camino una mano salió de los baños y me jaló dentro bruscamente.

—¡¿Quién eres?!—. ¿Qué mierda ocurría? No pude reaccionar bien al sentir una mano que tapaba con fuerza mi boca, hasta que mi visión se adaptó a la oscuridad y pude distinguir a Joanne algo agitada y mirándome directo a los ojos.

—Listo, ahora que te calmaste, ¿Podrías explicarme qué carajos está pasando?—. Tenía los ojos algo hinchados, era desgarrador pensar que ella también tuvo que ver… Eso, pero bueno, no podía responderle con certeza, tenía la misma información que ella, ¡Espera, tengo algo!

—Es Pablo, Pablo es quien mató a los demás, Victor me lo dijo antes de… Ya sabes—. No había forma linda de decirlo, ella sólo se dejó caer de rodillas anonadada por los hechos, y lo entiendo, descubrir que tu amigo es un asesino es algo duro de digerir, aunque nunca me había pasado.

—Sí sí, ya tendremos tiempo de ponernos tristes luego, hay que encontrar a Daniel y salir de este infierno—. La ayudé a levantarse y corrimos otra vez hacia el patio principal, buscamos en cada salón pero no pudimos hallar nada, y tampoco en el segundo, ¿No es raro que no los hayamos visto en todo este tiempo Joanne?… ¿Joanne?, ¿Qué demonios? Ya no estaba, ¿Dónde carajo se metió? Este no era momento de bromas… Espera, ¡Ella quedó abajo mientras subía!. Bajé las escaleras de dos en dos y volví a buscarla en los salones, aunque no fue difícil hallarla. Dos o tres salones tuve que revisar para llegar a uno donde la hallé recostada en un muro con una mancha de sangre en el estómago, casi como a Marcus. Aún estaba viva, movía su boca poco a poco, ¿Quería decirme algo?

—¡¿Por qué no gritaste, Joanne?!—le grité tomándola de los hombros.

—Me… Me tapó la boca… Y no… No quería asustarte—. Me dedicó una sonrisa y poco a poco su mirada se fue quedando si brillo, hasta que su cabeza cayó sobre uno de sus hombros. No pude evitar abrazarla, y grité desconsolado, ya no me importaba nada, esto ya no tenía ningún sentido. La recosté en el suelo y cerré sus ojos, al menos sabía que… Se iría feliz…


Maldición, ¿Cuál era la razón de todo esto?, ¿Y dónde mierda está Daniel? Salí secando mis lágrimas del salón y corrí de nuevo hacia el punto de la entrada, pero cuando fui a cruzar la puerta choqué con alguien. Lo agarré y forcejeé para tirarlo en el suelo hasta que escuché.

—Flynn, Flynn, ¡Soy yo!—. Era Daniel, ¡Gracias al cielo! Dejé de forcejear y lo solté, me sonrió con una calidez y solidaridad que nunca había visto en él.

—¿Y los demás?—.

—Muertos… Todos excepto tú, yo y…—fui interrumpido.

—Pablo, lo sé, él es el que está haciendo esto, ¿No?—. Estaba en lo correcto. —¿Dónde está Marc?—. Lo guié hacia el salón que estaba un poco más adelante y señalé al cuerpo que yacía sobre la basura, el pobre... ¿Pablo?

—¿Pablo?, ¿Qué est...—. Un cuchillo cortó mis palabras, junto con parte de mis pulmones mientras lo veía salir por mi abdomen. Caí al suelo junto a Pablo apenas salió el cuchillo, y al voltear pude ver el mismo cuchillo en las manos de Daniel, con una sonrisa que no había visto en él antes, era como otra persona.

—¿Daniel? Pero... ¿Por qué?, ¿Cómo?—.

—Victor me vio con el cuchillo en el pasillo y me persiguió, tuve que callarlo, pero me escuchó hablar de que iría por Pablo mientras me iba, ¿Quién diría que desviaría la atención hacia ese tonto?—señaló al cadáver de Pablo.

—¡¿Por qué mierda lo hiciste?!—. Fue mala idea gritar con una herida en mi estómago, ya que un dolor me envolvió por completo dejándome completamente paralizado.


—Eso es fácil de responder, ¿Recuerdas la historia de esta escuela que contó Victor? Pues me molestó la mala reputación que quedó para mí después de ese día—. ¿Para él?—Sí, yo fui "ese" asesino, escapé ese día de la escuela y cambié de identidad, cree una nueva vida, ¿Lo del suicidio? No tengo idea, quizás solo querían cerrar el caso para crear paz, pero yo nunca tuve esa paz. Ese día alguien se salvó de mí, no pude matar a alguien, y ese alguien fue Pablo, el muy maldito logró darse la fuga. Fue muy gratificante ver cómo lo transfirieron a nuestra escuela y no sabia que era yo, fue buena idea usar máscara ese día—. ¿Todo esto era en serio?, ¡Era demasiado absurdo!


—¿Y por qué… Mataste al resto?—. Aunque quisiera gritar no podía hacerlo, no me quedaban fuerzas.

—¿Que por qué? Pues bueno, era mi trabajo, ¿No? Al fin y al cabo yo era el asesino—. Sacó una de las notas un poco manchada con sangre, ésta decía "Asesino" y lo dejó caer frente a mí mientras se daba la vuelta y salía por el agujero. Alguien, por favor venga, se va a escapar.

—Ah, por cierto, esta calle está vacía hoy, están haciendo fumigaciones. Diviértete, Flynn—. Poco a poco mi visión se fue nublando, hasta que simplemente todo era... Oscuro.



5 de Junio de 2020 a las 01:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Alejandro Prieto Sólo escribo por anhelo a la literatura. Ese escape hacia otra realidad, esa oleada de sentimientos y pensamientos con solo leer un párrafo, esa increíble sensación de gozo compartida con cualquier personaje. Ese conjunto de sensaciones, y el deseo de que otros lo experimenten, eso, es lo que me lleva a escribir.

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