merodeador Merodeador

Lluvia golpeando la chapa de mi techo, café caliente inundando mi corazón. lean y sientan lo que yo sentí.


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Escalofríos

El dolor reaparece, el sentimiento de insuficiencia crece, pensamientos negativos otra vez, así parece, carece de cordura mi locura natural, crece mi satisfacción por ser quien no soy, abunda el querer lo leal que se transforma en letal. Abro la mente y comienza un día más, entre cigarrillos apagados y platos sucios empiezo a desayunar, café caliente y amargo, mentalmente sigo durmiendo y ahí estaré siempre. Intento despertar con cien golpes secos en la mesa, que suenan como tambores sordos en mi cabeza, al unísono se marca la vena de mi cien. Aquel dedo que aprieta la llaga es el mismo que despega la masita del paladar, mientras el cuchillo marca los segundo sigue girando como ruleta rusa en su lugar, termina apuntándome el pecho y marcando la hora de despertar.


Desayuno terminado y me vuelvo a levantar, esta vez es el baño el que espera mi llegar, el reflejo me abruma otra vez al caminar, el espejo marca la vejez que viene sin frenar, los ojos muestran el sufrimiento que intento ocultar, pero con cada mirada y cada paso se vuelve más difícil la verdad. La mano sin pensar se posa en su lugar, tapándome la cara casi sin dejarme respirar, mientras me cepillo los dientes con la mente cerrada, no me aguanto la mirada, me da escalofríos verme tan tibio y sin metas a las cuales llegar, me desnudo lentamente para bañarme y hacerme frente, pero el disfraz es difícil de quitar, tendré que lavarme con él una vez más, tengo miedo de que no vuelva a entra jamás.


La mirada al piso y los pies sobrevolando el suelo, cada paso me parece enorme, pero certero, el movimiento involuntario casi sin pensarlo guía el andar, las manos me tiemblan, el cuerpo golpeado por el viento me parece externo, extraño, no es el mío lo sé y lo siento en las miradas camufladas, que intentan no ver pero es más fuerte lastimarme en silencio y sin querer. En mi cabeza siento los golpes, aprieto los dientes para no ver nada, pero el mar de miradas me sigue lastimando, así es como me encuentro otra vez temblando, preso del pánico, llorando, sentado en el asiento de aquel colectivo lleno de almas oscuras que solo quieren verme mal, y lo estoy, doblado como un bebe por nacer, resbalando dolor por dentro pero inmutable por fuera, aun así siento el escalofrió del viento en la nuca, ese que me jure que nuca volvería a sufrir.


Hundido en timidez toco el timbre y bajo la persiana, el colectivo está lejos al igual que mi cama, caminar otra vez perseguido por mi alma unas veinte cuadras, sentirme preso de mí mismo por toda la eternidad. Es difícil precisar si soy un cuerpo atrapado en una mente o viceversa, de todas formas duele, no sé si lo que paso ayer es cierto o es un invento, ¿daño gente, en serio? No lo creo, si soy consciente, salvo en esos momentos donde no hay una sola voz, sino que son más de dos y no se a quien responde mi cuerpo. El escalofrió se hace nuevamente presente en el lugar, ya me he acostumbrado a él, igual que a las voces en mi interior que me gritan por piedad… piedad, ahora lo entiendo, eso quieren ellos, pero también lo quiero yo, porque; por más que me sienta lejos de todos ellos, son solo yo.

4 de Junio de 2020 a las 00:02 2 Reporte Insertar Seguir historia
6
Fin

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German Martinez Lobo German Martinez Lobo
Bastante bueno, amigo. :D

  • Merodeador Merodeador
    Gracias por leer y comentar, me alegro que haya gustado. 3 weeks ago
~

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