antori_ans Ántori Anselmi

Recopilación de las cartas y escritos que escribí durante la caída al precipicio. Quedan las cartas, los encuentros y todo lo que pienso en la caja negra, por si pasa algo durante la caída o al estrellarme, o por como recordatorio de que a veces la caída es más vida que la que pasa a la orilla del precipicio.


Poesía Romance Todo público.

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Prefacio. El impulso antes de saltar.

He tratado de terminar de escribir y publicar esto tantas veces que he perdido la cuenta.


A lo largo de mi vida, hay respuestas que nunca he podido dar, por ejemplo: ¿y cómo empezaste a escribir...? Nunca lo supe, creo que no lo sabré y tampoco me vuelve loco. A lo único que le tengo una respuesta firme es a las preguntas: ¿por qué escribes? ¿por qué haces lo que haces? Bueno, siempre he dicho que el motor de todo es el amor.


El amor es irracional, duele, empalaga, cuida, quiebra, abraza, grita y calla. ¿Cómo no va a ser el motor de todo lo que hacemos como personas?, pensemos por un segundo, en ese preciso momento en que te vuelves vulnerable. Antes de cualquier nombre propio, de cualquier situación, pensemos, ¿cómo es sentirse vulnerable?


Nunca he vuelto a sentir algo así de intenso, el primer contacto con la verdadera vulnerabilidad. Es algo jodidamente precioso, es jodidamente aterrador. Exponerte a ese grado, de ver a alguien, en cualquier punto y justificar todo lo vivido para llegar a ese instante es lo más cabrón que puede pasar en una vida.


La última vez que intenté escribir este libro, quise exponerlo de un modo dialéctico, poner la idea de todo y argumentar en torno a ella y no estaba satisfecho; porque en la vida normal no es así, no hay confrontaciones entre las palabras que pensamos cuando pensamos en Cristina, porque amar a una Cristina nunca ha sido un rito académico y racionalizado, las confrontaciones existen por sí solas dentro de todo lo que ves alrededor de esa persona y forman parte de ese universo recién creado.


No hay un modo estructurado de pensar en esa persona que te vuelve vulnerable, es todo lo contrario; pensar por horas en una situación específica cada que ves su foto, cada que caminas por lugares que sabes que esa persona reconocería, cada que sientes algo que no siempre es dulce, que no siempre es enternecedor, cuando piensas y tienes miedo, de perderle de vista, de que desaparezcan las palabras, de no saber si deberías detenerte o pisarle hasta donde llegues.


Exponerte a otro, es saltar a un precipicio, la caída no lleva una jerarquización de pensamientos, todos llegan al mismo tiempo en un orden imposible de modificar, una mezcla extraña entre emociones y sentimientos. Pero siempre es preferible saltar al vacío que quedarse sentado a la orilla, sin hacer nada, sin provocar nada, porque cuando nada se hace, nada cambia.


Esta es la caja negra de ese salto, todas las palabras que he coleccionado y sigo escribiéndole a quién las provocó, de otro modo estarían guardadas en mi mente, sin decírselas a nadie. Si algo aprendí desde que escribí "Consultorio Sala Técnica" es que tengo algo que decir, que no es una ficción, que si existe, que no debo trasladarlo a otros personajes, que el hecho de que sea real, lo hace más honesto y más sencillo. Y entonces digo cualquier cosa, la más dulce con las más tropezadas palabras, la más triste con las más frías y ásperas, porque todo va sucediendo, porque voy sintiéndolo todo.


No sé si sea la forma definitoria de sacar todo lo que tengo en la mente, guardado en el rincón que tengo para Cristina, todas las caras con las que la he visto en la calle, todas las emociones con las que la reconozco, todos los sentimientos de los recuerdos, todas las esperanzas de volver a sentir lo mismo, todas las formas que usé y uso para decirle algo que siempre ha sabido.


No sé si esto tenga un número fijo de capítulos, porque lo bueno de la caída es no saber si vas a morir cayendo o del golpe contra el suelo, el sentimiento ya se me escapó y se alojó ahí dónde sea que está ella. Y como cualquiera que haya querido así, no quiero racionarlo, no quiero entenderlo, no quiero explicarlo en palabras complicadas, porque es sencillo, es crudo, es directo es indescriptible.


Quiero que se roben estás letras y las lleven a los lugares indicados, con sus Cristinas, con sus amores imposibles, con sus amores jurados, con quienes comparten el desayuno y el beso de buenas noches. Quiero que se dinamiten en mi caída, quiero que el mundo sepa de la caja negra que traigo adentro de mí, la caja negra del viaje a Cristina. Ese viaje en caída libre, tragando bocanadas de aire, que en momentos, irónicamente me dejan sin aliento, mientras a escondidas suspiro como idiota, como vago, como despojado y qué chingón se siente.


“Aunque he recorrido mil millas, me siento muy tranquilo. Y pienso que mi aeronave sabe que camino tomar. Dile (...) que la amo demasiado. Ella lo sabe" David Bowie - Space Oddity






4 de Junio de 2020 a las 01:10 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Leer el siguiente capítulo Yo no nací escritor, a mí me hicieron escritor...

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