C
Catherine Morales


En el año 1995 justo después del terremoto en Chile, una familia se ve obligada a viajar a España donde por juegos del destino viajan en el tiempo por un anillo que Lilián la menor de la familia compra en una extraña tienda, llegando al imperio Hitita. Cuando pensaron que todo había pasado y volverían a su hogar el destino les deparaba otra cosa. Perdiendo en el viaje a la hermana mayor y quedando atrapados en otro tiempo en la ciudad de Carchemish donde trataron de encontrar a la perdida y para protegerse Lilián es tratada como un hombre, cazando con su padre y hermano. Sin embargo, la guerra se desata en la ciudad donde Lilián se separara de su familia conociendo al príncipe Mursili II, será llevada a Hattusa capital del imperio Hitita. Las batallas y el gran rumor de que la hija de Ishtar está en las manos de los Hititas harán que Lilián tenga que enfrentar más de una dificultad antes de poder volver con su familia… ven y sumérgete en una historia de hace miles de años atrás, donde las guerras, traiciones y codicia… son más fuerte que el amor y lealtad.


Histórico Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

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El anillo y el aclipce.

I

El anillo y el eclipse.


Año 1995, Chile.

El reloj pronto marcaría las seis. La música fluía por las calles de Antofagasta como susurro llevado por el viento entre los edificios de una de sus comunas que comenzaba a surgir poco a poco después del terremoto que habían vivido el 30 de julio en la región de Antofagasta y Coquimbo. La melodía de una canción gitana se escuchaba cada vez más fuerte al entrar en uno de los edificios municipales, en el cual, se imparten clases de danza en un intento de calmar a las personas por el devastador suceso. La maestra de danza era quien le enseñaba a Lilián desde los 3 años al ser amiga de su padre; de raíces gitanas y casada con un árabe hizo que produjera la fusión de lo que ella enseña, un baile gitano con movimientos árabes mezclados.

En los pasillos la clara melodía se filtraba por los oídos. Y frente a una sala, una mujer que demostraba unos 30 años, pelirroja y con su cabello rizado recogido en un sencillo, pero elegante peinado, miraba por el ventanal sonriendo, pues solo en ese momento y en clases de modales y cortesía, podía ver a su hija siendo una señorita.

La música término y la niña de iguales características que ella, de un salto puso sobre su calza el pantalón deportivo escolar, tomó sus cosas y gritando un “adiós” salió de la sala. Un suspiró fue lo que recibió de su madre frenándola.

–Hola mamá –dijo contenta la niña de 10 años, tan blanca como el mismo marfil al igual que su madre.

–Cuántas veces te he dicho que las señoritas no corren, ni gritan Lilián.

–Lo sé –dijo algo fastidiada soltando su cabello que había perdido “sus resortes” al tenerlo en un tomate, sin embargo, solo con mojarlo volverían. Amaba y odiaba al mismo tiempo su cabello por el rojo tan encendido que este tenía, a diferencia del anaranjado de su madre –solo voy atrasada a mi otra clase de…

Al ver los ojos cerrados y las cejas juntas de su madre tragó saliva con dificultad, eso no eran buenas noticias.

–¿Olvide algo? –preguntó con cierto miedo.

–Sí, Lilián; mañana a primera hora sale nuestro vuelo a España.

–Lo sé, mamá… ya tengo todo listo.

–Revise tus maletas–la niña se puso pálida –llevaras adecuada ropa… cuando dije que dejaras ropas, no me refería a que tiraras los vestidos.

–¡Pero me gustan los pantalones…!

La mirada de su madre la calló, le había alzado la voz. No era que su madre no usara pantalones, pero, los de Lilián eran… “tan masculinos” para el gusto de su madre.

–No estamos discutiendo y estamos en la calle –las cejas de Lilián se hicieron una –vamos a casa ahora.

El contraste de los suaves pasos de su madre a los molestos de ella la hacía bufar fastidiada. Cada vez que se enojaba su labio inferior tendía a salir. Miraba de reojo a su madre, su altura, su forma de mirar. Siempre la alagaban, altiva, elegante y con la mirada siempre al frente; fuerte, pero delicada a la vez. Dio un suspiró, así ella debía comportarse o eso era lo que su madre quería… debía ser una señorita.

–Mamá.

–¿Qué ocurre?

–Al crecer mi cabello se pondrá de tu color ¿verdad? –dijo a su madre.

–Volvieron a decirte algo ¿no?

–Lo de siempre… no me importa, solo quiero que se parezca más al tuyo –le sonrió la menor poniendo las manos detrás de su cabeza bajándolas de inmediato al ver la ceja levantada de su madre, sonriéndole como disculpa.

Su enfado con su madre jamás duraba; pero, para la madre que su niña sea molestada por su cabello, ¡Es demasiado!, tomó la mano de su hija y caminó así hasta la casa.

Lilián era una chica de carácter y muy alegre, siempre encontraba algo con que divertirse y pocas veces su madre la vio con ánimos bajos; una chica fuerte, que su madre temía, que por ser fuerte de carácter y poco femenina terminara sola, ella misma había sufrido por las palabras de aquellos que le decían: las mujeres deben ser humildes, reservadas, educadas, refinada, calladas y obedientes. De eso solo lo reservada, refinada y educada ella lo ponía en práctica, lo demás, podían hacerlo quien quisiera. Solo deseaba que cuando ella no estuviera Lilián estuviera bien acompañada y ella solo le podía entregar conocimiento.

En la casa se encontraba su marido; Silvio Semei, un ex luchador de lucha libre que hoy en día, o hasta que su pequeño recinto se cayera por el terremoto, enseñaba defensa personal.

La casa en si estaba deteriorada y el miedo de que se cayera en cualquier momento los atormentaban.

El hijo; Nathaniel Ramesh, dos años mayor que Lilián practicaba con el moreno de su padre, los ojos cafés de él chocaban con los pardos de su padre, el trigueño lanzó un puñetazo que solo tocó la palma de la mano de su padre, malas noticias, su mano atrapada viajo a su espalda girándolo y restringiéndolo con el otro en el cuello, siendo visto por los ojos pardos, de la trigueña y pelo ondulado castaño oscuro que era su hermana mayor. Al escuchar la puerta se acercó a ver quién era.

–Ay, ay, ay… me rindo… –se quejaba su hermano un año más joven que ella.

–Ya están con eso otra vez –dijo la madre viendo a su marido soltar a su único hijo varón.

–Nayareth, solo jugamos –dijo Silvio sonriendo y ella sonrió meneando la cabeza.

–Mamá, voy a salir un rato.

–¿A dónde crees que vas?

–Me iré a despedir de Felipe…

–Sabes lo que pienso de ese… chico –dijo molesta la madre.

–Lo sé, pero no debe gustarte a ti, mamá, sino a mí… y desde mañana ya no lo volveré a ver, solo serán 15 minutos y puedes verme desde la puerta –dijo la mayor de sus hijos; Anabel Shanti, dado que el muchacho era su vecino.

La puerta se cerró dejando a una sorprendida madre; Nayareth Gisela, con 35 años aun si se veía menor era una ex estudiante de arqueología que dejó a su familia y buena situación por el deseo de libertad, conociendo a este hombre fuera de su estatus social, sin embargo, no se arrepiente aun si ahora no tiene las cosas que antes tenía; incluso el viaje que harán era algo que estuvieron planeando por años y ciertamente no era a España a donde habían planeado ir.

Hasta hace poco, estaba trabajando en una biblioteca sin tener un título de bibliotecaria, pero al desenvolverse bien la habían contratado; biblioteca que ya no existía. Uno de sus antiguos maestros le ha ofrecido que trabaje para él en una universidad de España, dado que en la antigüedad era su mejor alumna, habiéndose ganado su afecto y este sabiendo de su mala situación desde hace un par de años, tras discutirlo un buen tiempo han decidido aceptar y más ahora con lo sucedido.

–¿Qué ocurre? –le preguntó Silvio que había mandado a Nathaniel a su habitación a revisar sus cosas y la pequeña Lilián a darse un baño.

–La volvieron a molestar… –dijo con pesar.

–Es por eso que debe saber defenderse, en el colegio le pasaba lo mismo –dijo el padre molesto de la situación.

–¡No quiero a mi hija comportándose como un animal!

–¿Prefieres que la sigan molestando?

–No necesita los golpes para defenderse.

–¿Cuántas veces ha intentado con palabras?

–Aun así… no quiero, ella es una señorita y…

–Nayareth, ella aun es una niña, déjala comportarse como guste…

–No hables como si yo fuese la mala… solo quiero que aprenda a comportarse como una señorita, si lo hiciera no la molestarían…

Siempre la misma discusión, a Lilián le gustaba entrenar con su padre, las artes marciales eran junto con la danza cosas que amaba, había convencido a su madre dejarla entrar a unas clases de esta disciplina con la condición que tomaría en serio las clases de modales y cortesía.

Lilián estaba del otro lado de la muralla, esperando para poder entrar y preguntar por las toallas que su madre ese día había lavado. Sufría de maltratos en el colegio, no solo por su cabello con un rojo tan encendido, habían veces que la molestaban por sus ojos, que al igual que los de su padre estos cambiaban si la luz era apropiada, no obstante, no a un verde como a él; sus ojos cambiaban del avellana, al miel claro, pero era su forma nada delicada lo que más le traía problemas siendo sus ojos y cabellos solo cosas con las cuales molestarla. Tanto las chicas como los chicos; unos la molestaban y otros jugaban con ella, sin embargo, jamás la trataban como a una chica, a Lilián realmente no le importaba, pero a su madre que los profesores la regañaran constantemente, aun cuando ella tenía buenas notas y no estaba en peleas más que para defenderse, no era justo.

Nayareth tras hablar con los profesores había logrado que su hija ya no tuviera que pelear para darse su lugar, aun así, las palabras de los profesores para ella que había tenido una educación estricta eran ciertas, “Si Lilián fuera una señorita las niñas no la molestarían y los niños la tratarían como a las demás niñas” a veces los niños son más crueles que los adultos.

La puerta se abrió y comenzó a entrar Anabel.

Lilián enseguida le dio una señal de silencio y escucho lo que ocurría, entró y fue donde sus padres.

–… a veces es necesario que ella simplemente los calle…

–La violencia no es algo necesario.

–Hay muchas cosas innecesarias, pero aun así se ocupan –les dijo a sus padres la recién llegada.

–Any –dijo su padre.

–Anabel –dijo su madre.

–Padres, Lily ya tiene 10 años, no es una bebé que no sepa defenderse y ella vera de qué manera lo hace.

–Cuida tu tono Anabel –le advirtió la madre.

–Solo estoy diciendo que se están ahogando en un vaso de agua el cual ustedes no pueden vaciar…

–No sabes las cosas que le dicen a tu hermana…

–Mamá solo sé, que no sacan nada con discutir estas cosas, no se llora sobre la leche derramada ¿recuerdas? eso me dijiste cuando me opuse a irnos a España y… nos iremos de Chile ¿Qué importa lo que le hayan dicho?.

–¡¿Qué no importa?! ¡Le han dicho que se pinta el pelo con sangre de animal! ¡¿Quieres que no me preocupe?! –el sonido de alguien corriendo y una puerta siendo azotada le advirtió que fue escuchada –o no –la madre corrió a la habitación al lado de la matrimonial.

–¿Ahora qué te pasa? –le preguntó el hermano al verla entrar con el labio inferior afuera.

–Mamá dijo algo que le conté a ella –dijo molesta sin mirar a su hermano que estaba en la cama superior del camarote de madera.

–Ya, pero tal vez lo hizo para pedir una opinión o…

–Lily –se escuchó la voz de la madre, sin embargo ella se tiró en la cama de abajo mirando a la muralla, teniendo al otro lado la de Anabel.

–Mamá te está llamando.

–No le abriré…

–Lily, por favor, lo siento no debí decirlo… –seguía hablando la madre afuera de la puerta.

–Sabes que mamá jamás haría cosas para lastimarnos, no seas así con ella… –dijo mientras se bajaba del camarote.

–Tú…

–¿Quieres verla llorar? –los ojos molestos la habían callado y ella negó con la cabeza –mamá ya abriremos –dijo en un tono lo suficientemente fuerte para que la mujer escuchara –eres la más pequeña de la casa, tanto de edad como de porte, es normal que queramos cuidarte.

–No tengo la culpa de haber nacido más pequeña que ustedes… –unas palmaditas en su cabeza la hicieron subir la vista viendo a su hermano sonreír.

–Eso está bien, yo siempre te voy a cuidar, vamos abre la puerta.

Bajó de la cama y caminó a la puerta, al abrirla la madre abrió los brazos con un dolido “lo siento” sintió los brazos de su hija más pequeña.

A la mañana siguiente viajaron.

La llegada no tuvo grandes inconvenientes, no así la llegada a la casa donde se iban a quedar, pues no encontraron al profesor en el aeropuerto. Yendo a la universidad a buscarlo en un taxi desde el aeropuerto de Barcelona. –Demasiado dinero gastado –pensaban los padres, mientras los hijos disfrutaban del paisaje. El profesor los llevo en su auto una vez se desocupo.

Una casa de dos pisos, propiedad de él que tenía pensado arrendar: el living, un comedor, la cocina, un baño y la lavandería se encontraban en el primer piso; en el segundo tres habitaciones: la mayor se quedaría con una para ella sola y sus hermanos compartirían.

Solo tuvieron ese día para ordenar todo con la ayuda de su madre; al siguiente día su madre tenía que ir a trabajar quedando su padre a cargo. El padre se encargaba de los papeleos dejando un rato a los menores con la hija mayor. Los tres se llevaban bastante bien, solo una que otra pelea tonta como todos los hermanos, nada serio.

A escondida el padre le enseñaba a su hija menor cómo pelear, a quien ya tenía las bases de sus anteriores clases.

Los días pasaron y las fiestas: navidad y año nuevo pasaron en esa tierra extranjera.

En enero las pruebas para ingresar a algún colegio comenzaron. Tendrían diversas pruebas hasta febrero, pues ya estaban a mitad de año, por lo que entrarían el siguiente año escolar, así que necesitaban cerciorarse si sabían lo necesario. La más nerviosa era Lilián, al temer que ocurriera lo mismo que en Chile.

Tras la última prueba. Lilián se hallaba un poco más tranquila pues las chicas en ese lugar no eran como las de Chile, después de todo en Chile iba a un colegio católico en el cual algunos profesores eran sacerdotes y monjas; aquí iría a uno en que los profesores no eran ni monjas, ni sacerdotes… la chicas corrían de un lado a otro junto con los hombres y claro habían algunas que no lo hacían y miraban mal a las chicas que sí. Su madre una vez le dijo que muchas veces se divide las clases sociales y parten las enseñanzas. También eso pasaba en Chile.

Su madre cuando era una niña veía a las otras niñas jugar de esa manera, pero ella era regañada cada vez que ensuciaba aunque sea un poco su vestido. No era que a Lily no la dejara jugar, solo que ya creía que debía comenzar a comportarse como una señorita o al menos hacerlo en el colegio, pero si aquí podía ser como quisiera y recibir una buena educación bien podía dejarla un poco más ser esta niña/niño como le decían los profesores…

Los meses pasaron y no faltó que su madre la regañara por estar toda sucia al ella llegar. Una cosa es que jugara y otra distinta era que trajera el lodo de la cuadra entera y más aun si se ponía camisetas blancas.

Las clases comenzarían en junio y ya estaban en abril; 2 de abril para ser exactos. Su madre al ser su día libre salió con ella y Anabel dejando a su marido con Nathaniel que fueron a entrenar, agradeciendo que ambos tuvieran día libre, ya que Silvio había conseguido trabajo en una panadería de la zona.

Caminaban por las calles hablando de una y mil cosas. Nayareth había estado buscando clases de danza para Lilián, pero las inscripciones estaban cerradas, lo que no le quitaba que se pusiera a bailar en el living de la casa. Aun así, para distraerla de los nervios de entrar a un nuevo colegio la llevaba a algo que las 3 amaban, una exposición del antiguo Egipto…

La locomoción las llevaría al museo egipcio de Barcelona.

Si había algo que resaltaba en su hija menor era la infinita curiosidad como lo coqueta de la mayor, que aunque se vestía de una manera similar a su madre lo coqueta resaltaba más que su belleza en ese abrigo en un tono vino tinto como el blanco de ella y un pantalón de mezclilla ajustado. Anabel tenía la errada idea de creer que siendo coqueta era más femenina. La curiosidad de su hija menor que andaba con jardinera de mezclilla y un suéter color tierra, muchas veces hizo que se metiera en problemas; la misma que la llevaba a aprender cada cosa que se pusiera frente a ella… siendo hermanas y recibiendo la misma educación y aun así completamente diferentes, salvo algunos gustos.

La cara de felicidad de sus hijas no tenía precio para su madre cuando entraron y todo ese universo de milenios atrás se habría a ellas. Nayareth también estaba fascinada y las 3 discutían de cosas con relación a lo que tenían enfrente… apostaban la década y hasta de que se trataba, perdiendo mayormente Lily.

–Disculpad –dijo un hombre al escuchar que discutían por unos jeroglíficos, y claro, Nayareth había traducido correctamente.

–Sí, dígame… –dijo mirando a un hombre joven de cabello castaño con una penetrante mirada verde grisácea.

–¿Cómo ha sabido lo que está escrito?

–Es fácil cuando lo has estudiado… trabajo para el profesor de paleología* de la universidad de Barcelona.

–Eso lo explica, ¿podríais acompañarme? –la sonrisa amigable cautivo a una chica que había cumplido ya catorce años.

–Lo siento, pero yo estoy… –al buscar por su pequeña, vio a la cautivada de su hija mayor, pero la pequeña… ya no estaba –mi hija… Lily, ¡Lily!

–Cálmese, la ayudaremos…

–Debe estar por ahí –dijo Any poniéndose al lado del hombre y mirándolo seductoramente.

–¡Mamá, mira acá hay más cosas! –dijo la niña saliendo de un cuarto oscuro dándole alivio y enfado a su madre por irse por ahí sin decir nada.

–¡Lilián Nayareth ven enseguida!

El salto al escuchar la voz molesta de su madre fue evidente, incluso muchos de los que se encontraban en el museo voltearon al escucharla.

–Si gusta vamos a ella, es a donde me gustaría que me acompañase –dijo el hombre –mi nombre es Andrés ¿señora?

–Nayareth, solo Nayareth, está bien.

–Señora Nayareth, por aquí…

–Lamento el comportamiento de mis hijas… –dijo tanto por la menor como por la que tuvo que jalar de su lado y darle una mirada de advertencia al hombre, ya que Anabel había heredado el cuerpo de su abuela paterna con curvas acentuadas y ella tenía que muchas veces espantar a las moscas que se le acercaban.

–Es bueno que sea curiosa –dijo Andrés omitiendo a la trigueña –Cuando mucho la hubiésemos regañado si se encontraba dentro de esa área restringida –sonrió Andrés viendo el letrero que decía aquello, lo que sacó una sonrisa y suspiró a la madre.

Cuando entraron todo estaba a mediana luz y una niña miraba el suelo esperando el regaño por haberse escapado y no haber ido cuando la llamo.

–Lo siento mamá… –dijo preocupada.

–Está bien, pero no lo vuelvas hacer –dijo al pensar que había conseguido lo que quería, que olvidara los nervios de entrar al colegio.

Sorprendida Lily alzo la vista viendo a su madre sonreír dejándola perpleja.

El hombre le mostró un papiro con jeroglíficos, que junto con Anabel lo comenzaron a copiar, la niña miraba el rededor siempre cerca de su madre, no quería que se enfadara.

En una libreta Nayareth anotaba los jeroglíficos y de reojo miraba a su hija que estaba frente a una momia, y como ya había visto en otras ocasiones en las que la había llevado a museos, unas lágrimas bajaban por sus mejillas. Lilián amaba la arqueología, pero…

–¿Os da miedo? –preguntó Andrés poniéndose del lado contrario de la madre para que esta pudiera ver a su hija, ya había visto lo protectora que era al recibir una mala mirada al devolverle la coquetería a la chica mayor, la niña negó con la cabeza –entonces ¿Por qué lloráis?

–… es triste… –dijo en un suspiró y secó sus ojos.

–¿El qué?

–Que muestren los cuerpos de estas personas como trofeos, está bien que saquen sus tesoros y hasta le saquen fotos a sus cuerpos para poder estudiar aquellas épocas, pero… sacar los cuerpos de sus tumbas… ¿lo harían si este fuese alguien de su familia? –no supo que decirle a esa niña, sonrió con un sentimiento grato.

–Jamás lo había pensado, para tener 7 u 8 años pensáis con sabiduría…

–¡Tengo 10 años! –dijo fuerte al sentirse ofendida.

–Ha… eh… lo siento, siendo tan peque… yo creí…

–¡No tiene nada de malo ser baja! –le recriminó dejando que su labio saliera un poco.

–No… no quise decir eso, lo siento… –dijo complicado con la personalidad de la niña.

Las horas pasaron y Andrés le mostraba las cosas a Lily. Las hermosas joyas de uno de los cofres llamó su atención, el trabajo de cada una era asombrosa, pero las de ese cofre parecían diferentes… se disponía a guardarlas.

–Esas son diferentes ¿Por qué?

Andrés miró el contenido.

–Es porque estas eran de una princesa que fue enviada desde el imperio Hitita a Egipto, al faraón Ramses II.

–¿De los Hititas?

–No son muy conocidos… ellos eran uno de los imperios antiguos rival de los egipcios, vivían en lo que ahora es Turquía.

–¡¿En serio?! ¿Eran guerreros o agricultores? ¿o tal vez como los griegos? –preguntaba emocionada.

–… vaya, es extraño que a una jovencita guste de estos temas, es bueno conocer a personas como tú –le sonrió, las mejillas de la niña se sonrosaron –eran muchas cosas… ciertamente el imperio Hitita se formó con la unión de muchos pueblos, pero los nativos eran los Hatti…

–Los Hatti eran los reyes ¿verdad?

–No, primero: los hititas llegaron tiempo después que los Hatti, eran primeramente indoeuropeos que viajaron atravesando las montañas. Pitkhana, fue el primer rey, que tras hacerse con la ciudad de Nesa*, se hicieron con la monarquía…

–Entonces los hititas eran un pueblo indoeuropeo conquistador.

–Sí, pero cada pueblo que conquisto era, por así decirlo, libre en sus creencias religiosas, solo eran obligados a seguir las leyes convirtiéndolos en países vasallos.

–… entonces no como los españoles o los romanos…

–No, es más, hacían un templo en honor al dios patrono de aquel pueblo y este entraba en el panteón de sus dioses.

–¡Los reyes adoptaban las religiones de sus súbditos! –dijo emocionada.

Él asintió y ella se dejó llevar por su imaginación, tratando de pensar que hubiera pasado si esos reyes hubieran invadido Chile, los nativos no estarían tan molestos, suponía feliz de su nuevo descubrimiento. Aun si no era todo tan color de rosa Andrés no fue capaz de decirle nada más al verla tan ilusionada.

Mientras ella imaginaba que hubiera sido… un chico de unos 6 años fue donde Andrés.

–Papá quiere el cofre J-367, ha traído un experto en joyas.

–Oh, vaya…

Le entregó el cofre que tenía en las manos, y el chico se comenzó a retirar sin pensar que una distraída niña chocaría con él tirando el cofre.

–¡¡Tened más cuidado!! –le gritó agachándose a recoger las cosas.

–Lo lamento, no te vi –dijo agachándose también.

Ambas manos trabajaban rápido en recoger todo mientras…

–No necesito la ayuda de una mocosa.

–No te la ofrezco; te la doy y eres menor que yo –aseguró por su apariencia.

Los ojos del chico miraron a quien le hablaba tan tajante y vio los ojos molestos de ella, los fríos ojos verde agua de él se encontraron con los cálidos miel de ella, no obstante, este se paró yéndose a toda prisa.

–Disculpadlo, es mi hermano menor… ¿estáis bien? –se acercó Andrés que había ido a ver a Nayareth que se veía demasiado concentrada por lo que prefirió no molestarla y la señorita a su lado no le quitaba la mirada.

–Sí, su hermano es un pesado –dijo hincada con los brazos cruzados.

–Solo es infantil, perdonadle ¿sí? –le extendió la mano sonriendo y ella la aceptó parándose.

Fueron donde estaba la madre y su hermana…

–Diría que es una leyenda lo que está escrito o una historia “…de las aguas del Nilo, reino del dios Hapi* apareció su hija, hermosa como ninguna, vestida con ropas celestiales… los dioses me sonrieron… su llegada cuando Ra* en su imperiosa lucha contra apofis*, fue retrasado…” la verdad que lo demás está demasiado fragmentado… pero si gusta puedo darle un parcial si me permite sacarle fotos, aunque tendría que esperarme hasta mi siguiente día libre.

–No importaría, más aun… puede darle los resultados a mi abuelo, ya que trabajáis con él –la mujer se sorprendió, estaba ante el nieto del profesor.

–Que sorpresa, es nieto del profesor.

–Sí, mi abuelo es el único profesor de paleología de la universidad de Barcelona.

–Ya veo, eso haré entonces…

En la retirada a su casa Anabel tuvo una reprimenda por su actuar frente a un hombre mayor que no conoce y le prohibió terminantemente el ir al museo ella sola. La discusión se acaloró un poco en la casa al Anabel contestarle. Lilián se retiró a bañarse, a ese cuarto del museo estar con algo de polvo. Al quitarse la ropa un sonido en el piso la hizo mirar, se agachó a recogerlo… un anillo de plata intrincado con trozos de piedras de lapislázuli y diamantes. El diseño era tan perfecto; el diamante en medio rodeado de un circulo de lapislázuli, en la orillas de lunas cuarto creciente que miraban hacia dentro, 4 en total incrustadas con pequeños diamantes y en las uniones de estos, 4 círculos poseedores de diamantes más pequeños que el de en medio, en los costados como escaleras de mayor a menor se veía abierto terminando con una parte fina y redondeada que hacía la argolla, hermoso, pero deteriorado.

–Esto se cayó… ¿de dónde? –recordó entonces el cofre que había botado –oh, es del museo… eso explicaría que este así Ramsés II gobernó hace más de 2.000 años antes de cristo. Después se lo pasare a mamá –se enderezó dejándolo en el bolsillo de su jardinera y se metió en la bañera.

Al salir no vio la ropa solo un cambio para ella, se cambió y salió sin acordarse de lo que tenía en el bolsillo, fue a la nevera y bebió un poco de agua cuando el sonido de la lavadora le recordó… escupió el resto de agua en su boca y corrió a la lavandería, su madre había sacado una carga y ya había metido otra en la centrifuga.

–Ay, no… ¡Mamá párala!…

–¿Qué ocurre?

–¡En el museo, un chico se cayó y las joyas cayeron del cofre y una cayó entre mis ropas…!

–¿Niño, cofre? ¿Qué? –dijo al no entender las palabras atropelladas de su hija.

–Tú estabas ocupada, la joya estaba en el bolsillo de la jardinera, una joya antigua del museo –se apresuró a decirle.

La mujer se puso pálida miró la centrifuga y la paró de inmediato, buscaron entre las ropas, hincadas en el suelo las ropas recién lavadas volaban por el lugar y lo encontraron… o parte de él. El deterioro de la joya hizo que no soportara, algunas piedras se salieron de donde debían estar y uno de sus costados se había roto. Un completo desastre.

–¿Por qué no lo devolviste? –preguntó molesta.

Una joya antigua, con valor histórico, sin mencionar las piedras, la plata… banca rota, era lo que sonaba en su cabeza y peor aun el hecho de haberlo sacado del museo. El sonido de las rejas cerrándose le erizaba la piel.

–No me di cuenta hasta que me saque la ropa… lo siento –dijo realmente preocupada.

–No, Lily… está bien, hablare con el profesor y veremos como lo solucionamos –la abrazó al ver que gotas comenzaron a escurrir por los ojos de su pequeña hija.

Lily estuvo desanimada todo el resto del día, pero en la noche le entrego a su madre una carta y el dinero que le quedaba de su mesada € 1,47 euro, $1.000 pesos chilenos aproximadamente. En la carta pedía disculpas diciendo que toda la culpa era de ella, rogaba porque no despidiera a su madre y que desde ya y hasta terminar de pagarle le enviaría su mesada completa que solo esta vez será tan poco. Su madre oculta en su habitación se sintió conmovida con su pequeña hija…

Al día siguiente Lilián estuvo nerviosa todo el día y cuando llegó su madre lo primero que le preguntó fue la respuesta del profesor, una carta le fue entregada y su madre sonreía ampliamente, fue deprisa a la mesa y la abrió viendo el dinero, tomó la carta y la leyó la breve nota.

Estimada señorita Lilián:

No os preocupéis, los accidentes pasan y ha demostrado que no ha sido intencional. No despediré a vuestra madre y gracias por decir la verdad, no os cobrare y me alegra mucho saber que vuestra madre os tiene como hija.

Cuidaos mucho y seguid cuidando a vuestra madre.

Se despide afectuosamente.

Profesor de Paleología.

Christian Zorriqueta.”

Bajo la carta y miró a su madre.

–¿No te regañó? –la madre que seguía sonriendo negó con la cabeza frente a su hija –me alegro que sea tu jefe…

–Yo también.

Ella había hablado con el profesor y este le dijo que su nieto había dicho que chocó con una niña y que él y ella recogieron todo lo del suelo, que él no sabía de qué anillo le hablaban… fue castigado, estaba agradecido al saber que podría abogar por el más pequeños de sus nietos y la honestidad para él era preciada, sin mencionar que esa era la única joya que parecía atemporal y podía ser una falsificación, fue entonces cuando le mostró la carta de Lily, que dictaminaba su culpa y propia sentencia y terminaba diciendo “Lamento enormemente no poder hablar con usted en persona y poder así disculparme debidamente…” su antiguo profesor le dijo que estaba haciendo un muy buen trabajo con Lilián que era toda una dama.

–Entonces ¿puedo ir a comprarme dulces? –los ojos de su hija brillaron al pensarlo.

–Ve, pero anda con cuidado.

Después de todo era una niña de 10 años.

–Sí, voy y vuelvo.

Salió a toda prisa porque ya atardecía, feliz como nunca pues su madre no fue regañada por su culpa y tenía dinero para golosinas. Por el rabillo del ojo vio una tienda y se detuvo viendo desde afuera, vio que era una de antigüedades, cosas medievales, libros antiguos, la dulcería estaba en la otra esquina y la miraba desde ahí y miraba a dentro que estaba un poco oscuro. Un gato entró a la tienda y una sonrisa se dibujó en los labios de la niña –¡Está abierta! –pensó y entró mirando por todos lados, tomó los libros y los abrió, pero no entendía nada de lo que decían. Una de las hojas cortó su dedo de la mano derecha, retirándolo con un pequeño quejido. Dejó el libro de nuevo en su sitio y del otro lado se cayó algo, al dar la vuelta vio una caja pequeña, la tomó, abriéndola y con asombro vio un anillo exactamente igual al del museo que se rompió, sin el deterioro, lo sacó manchándolo con la poca sangre que salió de su dedo.

–Rayos… –lo frotó en su manga larga de la camiseta para limpiarlo…

–Vas a comprarlo –escuchó la voz de una mujer que acariciaba el gato encima del mostrador…

La escasa luz no dejaba que le viera la cara, vestía de negro con un velo en la cabeza y su voz le hacía pensar que era una mujer mayor.

–No creo tener lo suficiente, solo es que se parece a uno que se rompió –miró el anillo.

–Pero lo has manchado, con tu sangre en él no puedo venderlo –la voz se escuchó más suave esta vez.

–Pero se puede quitar con agua…

Al ver negar con la cabeza a la mujer Lily se sintió atrapada, recién se había librado de una y ahora esto…

–La verdad, es que esta tienda tiene un secreto niña…

–¿Un secreto?

–Así es, los objetos eligen a sus dueños…

–¿Qué ellos eligen?

–Sí, pero yo tengo que comer y Sharri también –acarició las orejas del minino.

–Él me dejó entrar… –se acercó y lo acaricio.

–Ella –corrigió la mujer –, Sharri no deja que los extraños entren y mucho menos que le hagan cariño. Pero los animales y niños pequeños saben cuándo una persona tiene un alma buena.

Lilián la miraba y solo sonreía, la mujer no era mayor, era joven y hermosa de ojos dorados y una piel rozagante.

–Dime has escuchado alguna vez que las piedras tienen almas y poderes…

–Sí, en la edad medía las mujeres que hablaban de esas cosas eran quemadas.

–Así es, pero eso viene desde miles de años atrás al ver que las piedras se pulían con el tiempo y no morían, algunos creían que podían guardar el secreto del tiempo…

–Oh, eso es como los árboles y sus anillos ¿verdad?

–Eres una chica muy curiosa; ten cuidado… porque la curiosidad puede llevarte demasiado lejos y tal vez no puedas volver…

–Jamás iría tan lejos.

Solo recibió una sonrisa a lo que dijo.

–¿Crees en las brujas?

–Sí y en las hadas, duendes, troles –le dijo sonriendo.

–Que bien, repite conmigo “Que la señora de los cielos guíe mis pasos…

–… emm… Que la señora de los cielos guíe mis pasos…

–Que la sangre vertida sea la unión para los mensajeros del tiempo –la niña repitió lo dicho y ella continuó –y así el destino sea sellado.

–… sea sellado –cuando terminó la quedo mirando puesto que parecía afligida –¿para qué es esto?

–Te diré esto último… ese anillo tiene un secreto que solo se puede ver cuando hay un eclipse, pero no te recomiendo verlo, ni que lo lleves puesto o que el anillo este afuera mientras haya uno.

La niña miró el anillo e iba a preguntarle algo…

– € 1,47 euros…

–¿Eh?

–El anillo cuesta € 1,47 euros.

–Es justo lo que tengo.

Se metió la mano en el pantalón mirando que no se fuera a caer nada y cuando vio arriba una mujer anciana la miraba, no estaba la joven.

–¿Eh? ¿Dónde se fue?

–¿Quién?

–La señorita…

–No sé de qué estáis hablando ¿pagareis?

–… bruja…

–¡¿Qué habéis dicho?! ¡Insolente!

Le pasó el dinero y corrió a fuera. Confundida miró la tienda y vio el nombre “Sausga”.

–¿Sausga? ¿Qué es eso?

Se fue a casa y le contó a su madre, la que creyó le hicieron una broma a su hija, pero el anillo parecía autentico, no obstante, debía ser una imitación –Es imposible que se lo vendieran a dicha cantidad – así que le dijo que lo conservara y le respondió a la pregunta de su hija.

–Sausga es una diosa Hurrita* en otras partes le llaman: Sauska, Inanna o Ishtar… es la diosa del amor y la guerra.

Aunque creía que su hija se debía haber confundido. Ella pasa por esa calle todos los días y esa tienda jamás la vio… solo la tiendita de una anciana, pero esta se llamaba “Samara” que era una tienda de segunda mano.

El día siguiente llegó y con él la tarde… Lily tras practicar con su hermano, usando ropa deportiva, no quería que por estropear la otra su madre los regañara, siendo vistos por su hermana mayor; que usaba el suéter Azul que le quedaba hasta la rodilla con unas calzas debajo y los botines que al igual que las calzas eran negros. Ya que ese día le tocaba al padre hacer la cena porque Nayareth llegaría tarde, así que, como la hermana mayor debía verlos hasta que su padre terminara y entrenara con ellos.

Jugaban los tres entreteniéndose, ahora en el pequeño balcón de la habitación de sus padres.

Ya anochecía cuando Lily le mostró a sus hermanos el anillo que había conseguido contándole la historia, como lo hizo con su madre, poniéndoselo en el dedo medio de la mano izquierda, le quedaba grande…

–No te creo, ese anillo no pudo haberte costado tan poco…

–Any, Lily no es ladrona, ni mentirosa…

–Nath no estoy diciendo que lo haya robado…

–No peleen… –dijo la menor.

–Dámelo para verlo mejor… –le dijo Anabel.

El cielo se comenzó a oscurecer.

–No me lo puedo sacar –dijo la niña jalando su dedo.

–No estés jugando –le agarró el dedo ella y jaló –Nath ve por el lava loza.

El chico fue corriendo tomándolo e iba a correr de vuelta cuando su papá lo detuvo del brazo, quien estaba igualmente con ropa deportiva, por exactamente la misma razón.

–¿Para dónde vas con eso?

–A Lily se le quedó atorado un anillo en el dedo y no puede sacarlo.

–¿Qué?… vamos –miró la comida que estaba en el horno y subió con su hijo.

Al subir vio a sus hijas luchando y debajo de ellas parecía que un círculo se estaba formando. Su hijo fue donde sus hermanas, miró el cielo y observó el eclipse de luna. Fue donde ellas y las iba a entrar. Todos saben que verlo sin protección es dañino para los ojos, pero parecían pegadas al piso, él mismo no pudo dar un paso más…

Nayareth entró a su casa, con el deseo de quitarse los zapatos negros, el pantalón de tela y el blazer gris con la blusa blanca, y darse una ducha para ponerse pijama. Pero al entrar esta parecía vacía, el aroma a quemado la hizo correr a la cocina; no fue capaz de entrar al escuchar el gritó de Lily, corrió a toda prisa al segundo piso.

–¡¡Lily!!

–¡¡MAMÁAA…!! –no solo la voz de la menor, la de Any y Nath se escucharon al unísono.

Entró a su habitación y vio a su marido que jalaba la mano de la niña, Anabel jalaba con su padre y Nathaniel jalaba a su hermanita. Se acercó…

–¡No te acerques! –le dijo Silvio.

–¡¿Qué está ocurriendo?! –le tomó las manos a su esposo y al intentar dar otro paso no pudo –¿Qué…?

–Siempre eres tan porfiada… –la regañó –debemos quitarle el anillo.

–¡¿Qué está pasando?!

–No me preguntes… tenemos un circulo que se está formando debajo de nosotros, este anillo le quedaba suelto y ahora esta atorado y estamos en un eclipse de luna… esto parece cuento de brujas… demonios –miró a su mujer que comenzó a dirigir la vista al cielo –¡¡No mires el cielo!!

Bajó la vista obedientemente por primera vez y se inclinó a su hija acariciando su carita.

–Aguanta hija, te lo sacaremos, todo va estar bien –le decía aun cuando estaba asustada.

El eclipse llegó a su punto máximo y un fuerte viento los rodeó cual tornado, el viento cada vez se hizo más fuerte. Silvio abrazó a su hija mayor y a su mujer que tenía en medio a Lilián y Nathaniel… los niños gritaban asustados los padres trataban de protegerlos y calmarlos, rogando por dentro que esto solo fuera una pesadilla, pero la pesadilla solo estaba comenzando.

Los vecinos que estaban contemplando el eclipse, solo vieron que cuando el eclipse estaba en su totalidad la casa colapso, levantando una humareda de polvo.

Cuando el viento que amenazaba a cada momento en separarlos paró, miraron perplejos a su alrededor; cerca había un río, parecía comenzar a amanecer, a lo lejos un horizonte parduzco y más allá un desierto… de pronto fueron rodeados y apuntados con lanzas y espadas. Las palabras desconocidas como las extrañas vestimentas los desconcertaron.

–Aruwai-iya ¡genus! (Inclínense ¡De rodillas!)

–Arrodíllense –dijo la madre y ellos lo hicieron.

La espada se acercó más a la garganta de la mujer, ese idioma lo reconocía, pero era imposible.

–Kuedani memiyani… (¿Por qué razón…?) –dijo temblando.

Silvio sin poder contenerse más pasó adelante y alejó de un golpe la espada del cuello de su mujer.

–¡Métanse con alguien de su tamaño hijos de p…!

–¡Silvio! ¡¡Kuen-natta!! ¡¡Kuen-natta!! (¡Silvio! ¡¡No lo maten!! ¡¡No lo maten!!)

Sus lágrimas cayeron en la arena, el viento del desierto llevaba sus suplicas, las espadas en lo alto amenazaban con apuñalar a su marido que luchaba contra 2 de los cinco hombres…


Nota:

Hola todas/os.

espero les haya gustado está que es mi primera historia. He entrado aquí por consejo de una conocida, pues esta misma historia esta en proceso en otra plataforma, no obstante cuando me comento de como funcionaba esta plataforma, ha captado mi atención. Sé que me falta mucho por mejorar, pero creo que aquí podre hacerlo.

Gracias por leer.

Criticas y comentarios serán siempre bien recibidos.

¡Nos leemos!



Referente al capítulo uno:

Paleología:

Estudio de las lenguas antiguas.

Nesa:

Antigua ciudad cerca de lo que hoy es Kayseri (Turquía)

Hapi:

Dios del río Nilo.

Ra:

Dios sol y del origen de la vida.

Apofis o Apep:

Serpiente que ataca la Barca solar, lucha contra Ra intentando volver todo al caos (borrar todo lo creado)

Hurritas:

los que proceden y o la lengua Mitanni; se encontraban en el valle del río Khabur (norte de Mesopotamia) el actual sudeste de Turquía, norte de Siria e Irak y noreste de Irán.

3 de Junio de 2020 a las 08:29 7 Reporte Insertar Seguir historia
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VG Vanesa García
Seamos claros esperando leer la pelea y me topo con la "Nota" por poco he arrojado mi portátil. Suena interesante incluso si no conozco la civilización hablada en esta historia, sin embargo con leer un poco de historia eso se soluciona. Estaré comentando según vaya leyendo si lo creo conveniente. El glosario ha sido una buena idea.

  • C M Catherine Morales
    Lo siento? jijiji gracias por su opinión, me alegra que le este gustando y espero siga igual. Saludos!! 5 days ago
DF David Fernández
No hay de qué !, yo también soy nuevo aquí, así que hay que animar a la gente que como yo también está empezando, y si sus relatos son así de interesantes como este pues hay que darles ánimos para que sigan así. Un saludo!!
June 04, 2020, 21:35
LA Lilián Alamos
Es muy interesante continua por favor sere tu ferviente seguidora
June 04, 2020, 21:20

  • C M Catherine Morales
    Muchas gracias. Lo seguiré definitivamente lo haré. ¡¡Nos leemos!! June 04, 2020, 21:24
DF David Fernández
Tiene muy buena pinta, me encanta el detalle del final con esas pequeñas aclaraciones, creo que le dan un toque más inmersivo a la historia, además de que pueden ayudar a explicar ciertos conceptos a gente que no tenga mucho conocimiento de Historia, quizás tendría que aplicar esa idea a mi propio relato. Sigue así!!!, espero con ganas el siguiente capítulo!!
June 04, 2020, 17:36

  • C M Catherine Morales
    Muchísimas gracias por sus palabras, realmente me animan mucho. Espero de corazón que le siga gustando. No sé que decir, más que agradecer por darse la molestia de comentar y ser mi primer comentario en esta página. ¡¡Muchas gracias!!. ¡¡Nos leemos!! June 04, 2020, 21:11
~

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