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"La humanidad y el estilo de vida que conoció hasta el 2019, había llegado a su fin. Solo que, en un principio, la mayoría de las personas, se negaba a aceptarlo. Y el responsable de su final, no era otro más que el mismo ser humano" - Shawn Everett. Historia participante en el reto #EnUnMundoParalelo


Ciencia ficción No para niños menores de 13.

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Extracto de la bitácora de Shawn Everett

La humanidad y el estilo de vida que conoció hasta el año 2019, había llegado a su fin. Solo que, en un principio, la mayoría de las personas, se negaban a aceptarlo. Era de esperarse, había sido algo repentino, después de todo. La causa que lo había provocado, parecía inofensiva en sus inicios. Incluso, se llegó a creer que se trataba de una simple gripa que surgió en Wuhan. A la que nadie pareció darle importancia, hasta que los hospitales comenzaron a llenarse, fue entonces que pronto se volvió una pesadilla para la humanidad.


Esta negación hacia la verdad, no era algo que me sorprendiera, después de todo somos una especie terca. Por supuesto, no soy un pesimista, simplemente doy a conocer mi punto de vista, de la manera más objetiva posible.


Y el responsable de su final, no era otro más que el mismo ser humano, algo bastante apropiado si me lo preguntan con la tendencia hacia la autodestrucción tan marcada que tenemos. Aunque sí existía un Dios, seguro estaba decepcionado de nosotros o hasta arrepentido, no tengo forma de comprobarlo. Pero quizá la próxima vez, si es que perecíamos como especie a causa de la pandemia. No cometeríamos el mismo error si nos volvía a crear o dar una segunda oportunidad, y la maquinaria no sería estropeada a causa del regalo del libre albedrío que nos había otorgado.


¿Y de que pandemia “hablo” te preguntarás? Quizá ya lo sepas o tal vez no, ya que escribo simplemente este diario con el fin de recopilar uno de los incidentes que llevo a su humanidad hacia su destrucción. Espero que los sobrevivientes que queden, aprendan de nuestros errores, aunque probablemente, las palabras en este diario nunca vuelvan a ver la luz, si “ellos” no lo permiten. Pero si alguien lo encuentra, se halla ante una de las pocas obras que quedan y recopilan el origen del incidente que fue conocido como Covid-19.


Cuando el virus se fue esparciendo por el mundo, la mayoría de los gobiernos en un intento desesperado, comenzaron a tomar medidas estrictas, fueron coercitivos con sus ciudadanos creyendo que de esa forma podrían frenar la propagación y salvaguardar su bienestar. Hubo unas pocas excepciones, donde unos cuantos países, aceptaron la realidad y prefirieron no hacer nada al respecto, simplemente dejaron que la naturaleza eligiera a los más fuertes. En mi caso, vivía en Durmani y en ese país las medidas que se tomaron eran sumamente represivas.


En ese entonces, era un estudiante universitario de 22 años cuando el virus surgió. Mi vida había transcurrido de manera ordinaria hasta ese entonces; básicamente, consistía en estudiar, trabajar en una farmacia cobrándoles a los clientes por los medicamentos, ganando un sueldo mínimo, ir a la universidad, dormir y repetir la misma rutina aburrida al día siguiente.


Pero los cambios fueron poco a poco surgiendo, las precauciones para combatir la enfermedad, al inicio parecían evidentes; mantener la distancia, llevar un cubrebocas, cerrar los lugares que no fueran considerados necesarios como las escuelas. Pero ya que los casos seguían aumentando, poco a poco los países fueron aislándose. Instalándose una cuarentena mundial, algo nunca antes visto.


La cuarentena, había vaciado las calles de mi ciudad casi en su totalidad, apenas unos pocos podían transitar con un permiso otorgado por el gobierno y solo para aspectos básicos como la obtención de víveres y medicinas. Los controles eran estrictos, las calles principales estaban vigiladas por puntos de control que las fuerzas del ejército monitorizaban día y noche.


Cámaras con escáneres de temperatura habían sido instalados en locales, oficinas e instituciones privadas con el fin de identificar a cualquier posible portador del virus. Debido a que el miedo se había apoderado de la población pocos se atrevían a desafiar a la autoridad y los que lo intentaban se arriesgaban a ser multados o hasta encarcelados.


Así fue como el gobierno, comenzó a recuperar el control sobre la población e incluso ir más lejos de lo que antes logro al respecto sobre vigilancia. Parecía que incluso habían encontrado la forma de sacarle provecho al virus. No obstante, el ser humano siempre es capaz de adaptarse y lentamente se fue acostumbrado a esta nueva normalidad.


Se diseño equipo especial para evitar la infección. Ya que el virus había demostrado una adaptación increíble y los resultados con las primeras vacunas habían sido desastrosos.


Cuando apareció la primera vacuna en el 2021 los países más ricos y poderosos empezaron a pelear por ella, en un inicio se pensó que finalmente todo había terminado, que el covid estaba acabado, pero los primeros que fueron vacunados terminaron contrayendo la enfermedad, ya que este virus parecía vivo por decirlo de alguna forma y había mutado en una nueva cepa, adaptándose al organismo que infectaba. Muchos murieron en tan solo 3 meses dejando a la población mermada.


Se empezó a rumorear cosas absurdas entre los ciudadanos que navegaban por la web; como que el Covid resultó ser una purga divina, para aliviar el estado actual en el que teníamos sometido al planeta. Y es que, como especie, podemos a llegar a ser bastante estúpidos y eso es debido a que tendemos a consumir en exceso lo que nos rodea, debido a nuestro egoísmo desenfrenado. Pero claro, no soy una excepción, tampoco me considero la mejor persona del planeta. Incluso yo quiero algo a cambio, vivir una vida cómoda al graduarme de la universidad, conseguir una bella esposa y que mi carrera despegue.


En realidad, en el mundo no hay nadie que haga un acto desinteresado, por cualquier otra persona y esto es un hecho. Quien me contradiga no es más que un iluso. La condición del mundo actual respalda mis palabras. Incluso aquellos que se creen muy santos por darle algunas monedas a un indigente, buscan algo a cambio. Como limpiar su conciencia o ganarse el favor de su Dios, por ejemplo, ya que nada es gratis.


Y es en momentos de crisis como en el que vivimos donde la degradación del ser humano se observa con mejor detalle.


Pero no tienes que creerme, ya que no busco tu aprobación, conforme cambies las paginas conocerás lo que viví de primera mano. Y quizá... descubras los secretos que oculte a mis contemporáneos.

2 de Junio de 2020 a las 19:57 2 Reporte Insertar Seguir historia
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