scrivivente Lázaro Clemente

Hace años encontré y guardé en el corazón esta frase de Pablo Picasso: «La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando». Sí, esperarla trabajando, y conscientes de que puede aparecer desde cualquier rincón. De hecho, la frase me visitó desde uno de los anuncios de una revista. Con unas gotas de humor este pequeño relato pone sobre la mesa el "misterio" de la ilegibilidad de algunas etiquetas y prospectos, por el diminuto tamaño de su caligrafía. Con humor y con cariño.


Historias de vida Todo público. © Scrivivente

#inspiración #novela #idiomas
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Zumo de frases

No quería dormirse. Todavía no. Pero después de dos horas dando vueltas en la cama a posibles temas para su novela se declaró vencido.


Ahora sí quería dormir, pero no podía. Se levantó. En la puerta del dormitorio consultó su GPS:


—O la biblioteca o el refrigerador —descomprimió.


A la escasa luz de la nevera abierta eligió un frasco de zumo de algo. Antes de abrirlo vio en la etiqueta, junto a la composición y fecha de caducidad, un extraño recuadro.


—Si los átomos no son “comestibles” porque no se pueden llevar la boca, estas etiquetas no tienen palabras. ¡Por Dios, solo se pueden leer al microscopio! —exageró.


Con una mezcla de enfado y curiosidad acudió a su lupa de la colección de sellos. El recuadro estaba en ruso: «Грейпфрутовый сок “Вдохновение”, чтобы пробудить ваш ум. Написать опасную и вдохновляющей фразу и участвовать в нашем конкурсе “сок” фраз».


Buscó el diccionario y, tras manuscribir el tercer intento de traducción, leyó finamente en voz alta:


—Zumo de pomelo “Inspiración”, para despertar su mente. Escriba una frase inspirada e inspiradora y participe en nuestro Concurso “Zumo de frases”.


Al devolver el diccionario al estante le abrazó el título de otro volumen: «Aprenda a respirar bien». El subtítulo le cautivó: “El aire tiene sabor”.


Se lo llevó al dormitorio junto al frasco de zumo. Un breve hojeo le llevó al lugar adecuado: “Inspire lenta y profundamente antes de dormir. El aire tiene sabor y le inspirará el sueño, y sueños de descanso”.


Así lo hizo. Se durmió en seguida. Soñó. Por la mañana garabateó un resumen de lo soñado. Había encontrado el filón para empezar a escribir.


Con el tiempo dejó de necesitar el frasco de zumo en la mesita.


Con el tiempo aprendió a describir el sabor del aire.


Con el tiempo aprendió ruso.


Con el tiempo escribió a la casa “Inspiración” y les aconsejó que hicieran legibles las etiquetas.


Con el tiempo terminó su novela.

2 de Junio de 2020 a las 16:17 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Lázaro Clemente Me llamo Lázaro, hermano Lázaro. Soy monje. Feliz de seguir a Jesús usando, como Él, las palabras. Mi seudónimo «Scrivivente» une dos términos italianos: “scrivere”, escribir, y “vivente”, viviente. Uso tres “lápices”: curiosidad, para descubrir los nanodetalles de la vida; imaginación, para involucrarlos en mis cuartillas, y sentido del humor, para aportar con humildad aire fresco, esperanza, chispa, ternura. Creo que escribir es llegar al folio antes que las palabras, y esperarlas allí.

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