secretosville SM Vanesa

LIBRO 1 EN LA SAGA A7 Vanessa lleva buscando una playera rosa por más de un mes entero pues en su preparatoria van a hacer un homenaje a las mujeres con cáncer de mama, es una tradición que año tras año hacen en compañía de alguna mini cena y fiesta en alguno de los antros más prestigiosos de la ciudad. Ha buscado en tiendas de ropa usada, en ventas de garaje, en locales sofisticados y otros no tanto, en el armario de sus hermanos y hasta en el de sus amigos. ¿Y la ha encontrado? Pues no. Desesperada, enojada y hastiada por andar de calle en calle, de tienda en tienda, corre tras la primera persona que ve usando ese color para decirle: "véndeme tu playera", sin embargo, poco sabe que esa simple acción la hará quedar en deuda con un completo huracán que derribará todas sus murallas y la hará ascender por el cielo como si fuera una pluma de ángel. Un momento, una playera rosa, una deuda pendiente y un pasado. Es así como dos personas distintas colisionan en una encrucijada inesperada, potente. Ninguno buscaba abrir su corazón, pero el huracán los asechó y pronto quedaron cautivos sin ganas de querer separarse de ese diluvio de emociones. 🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼 Queda prohibida la reproducción total o parcial de este material por cualquier medio sin el previo y expreso consentimiento por escrito del autor. Obra registrada y protegida por SafeCreative bajo el código: 1908281790483. Todos los derechos reservados©


Ficción adolescente No para niños menores de 13.

#drama #comedia #boyband #+18 #romance #música
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ADRIK SANTANA

El problema comenzó cuando él pronunció su nombre, cuando, entre inocentes pláticas, me narraba lo perfecta que podía ser, lo maravilloso que era perderse en ese cielo oscuro durante el día mientras bailaba o cantaba desafinada. Nadie se imaginó que esas largas pláticas dónde lo aconsejaba para acercársele, llegarían al extremo.

Entonces la bomba estalló. Estalló el día que mis ojos y los suyos cruzaron camino en aquel pasillo del centro comercial, cuando sus labios me dijeron que no necesitaba de una mujer para sonreír. Sin embargo, no sabía que ella era quién provocaba mis sonrisas resplandecientes, esos dragoncitos feroces dentro de mi estómago.

Evitar un sentimiento jamás ha resultado victorioso, ¿o acaso sirve negarse a un sentimiento tan intenso como el amor y el deseo? Absolutamente no. Esas cosas no se pueden evitar, mucho menos dejar pasar, pues cuando lo haces todo se pone en tu contra: tú cerebro, tú corazón, las personas... la sociedad.

Así que negarse no sirve de nada. Al menos para mí no lo fue.

Fui un joven que cayó preso en su propio juego, un hombre que no planeaba sentirse atraído por el sexo opuesto pues tenía otras prioridades, uno que desearía retroceder el tiempo para darse unas buenas bofetadas e impedirse sentir esas fuerzas sobrenaturales que amenazaron con sacar mi corazón. Pero ya era demasiado tarde para arrepentimientos, la amaba, la amaba como nunca pensé y la verdad, no deseaba olvidarla, no cuando por fin la vida me regalaba la felicidad que alguna vez carecí.

Pero entonces, dentro de todo ese sentimiento erróneo y revoltijo, comprendí que ella no era dependiente de nadie, mucho menos pude llamarla mía alguna vez, pues solía decirme que las ataduras eran para los débiles, para esas personas que necesitan del calor de otra para poder sobrevivir el tortuoso invierno que era la vida.

Muchas veces me cuestioné sobre lo que hacía, decía y sentía cuando se trataba de esa mujercita con rostro de ángel y labios como la seda. No obstante, cada que la veía utilizando mis playeras holgadas, leyendo alguno de mis libros viejos que guardaba en mi estante como si fuera lo más interesante del universo, todas esas preguntas sin respuesta desaparecían de mi mente insensata, dando paso y exclusividad a ese momento intangible para muchos, sublime para mí.

Ahora que lo pienso eso era ella, algo inalcanzable que te mantenía en vilo, absorto en cada gesto que hacía así fuera un simple mohín o sonrisa pícara. Así apretara su nariz cuando quería estornudar, o cuando sin pensarlo tarareaba melodías conocidas. Todo era perfecto, sacado de un cuento de hadas que ansiaba leer, atesorar como la reliquia más cara, hermosa y frágil del mundo, incluso de la galaxia entera.

Sin embargo, eso nunca fue posible. Al menos no como yo quería.

Admirarla, olerla, sentir electricidad aún sin poder acercarme como hubiese querido fue un sacrilegio inmenso. Día tras día mis ganas por conocer la textura de su piel bajo mi cuerpo, de aquellos labios carnosos sobre los míos, incluso el estar a menos de un metro alejado de su menudo cuerpo incrementaban más.

Y no pude detener el sentimiento.

Llegué al punto de fantasear por las noches, de creer que mi mano eran las suyas envolviendo esa parte de mi cuerpo: dura, gruesa y larga que a veces me era difícil controlar cuando dejaba a mi imaginación volar. Imaginaba, por más estúpido y absurdo que pareciera, que las caricias que me daba yo mismo en mi cuerpo eran de ella, que cada lugar trazado por mis dedos largos eran los suyos; gorditos y pequeños.

No me gustaba admitirlo, pero sí, así de enfermizo era mi deseo por tenerla y poseerla de mil maneras posibles. Pero como mencioné, jamás fue posible. Mis decisiones, mis secretos, junto con mis palabras hirientes cargadas de un poco de verdad, la hicieron despotricar su dolor hacía mí y no volví a saber nada de ella.

O bueno, hasta ese día.


***Pues inicio con esta novela en esta plataforma que recién me animé a probar. Espero les guste y ojalá me digan que opinan de ella <3

27 de Mayo de 2020 a las 19:15 0 Reporte Insertar Seguir historia
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