carmengo28 Carmen Galindo Ortega

No importa cuanto huyamos, la eternidad nos alcanza a todos. "Tic, tac... tic, tac..."


No-ficción Todo público.

#oneshot #historiacorta #245 #pérdida #dolor #amistad
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Escapando de la eternidad

Lo que importa es yacer juntos, sin ningún rostro olvidado, con la risa de cada uno de nosotros tan clara como cuando sonaba hace veinte años o incluso el doble.
—Anne Rice, Violín—

18 de febrero
23:45

Creo que debería dormir.
Pero, ¿cómo dormir? Si en cuanto cierro los ojos veo los tuyos, negros como la oscuridad. Bellos y brillantes.

"Debes ser fuerte..."

En realidad, no tengo sueño; me molestan los lentes de contacto, me han lastimado los ojos.
¿A quién se le ocurre ponerse a llorar con ellos? Solo a una tonta, ¿no crees?

"Debes ser fuerte..."

Mis brazos se sienten fríos, estoy sudando y mi cara está hirviendo. Mi cuerpo refleja el caos que se desata adentro, en mi cabeza.
Lo sabías, ¿no? Siempre hay desorden en mi cabeza.

"Debes ser fuerte..."

¡Yo me refería a otra cosa! Tú sabes bien que no soy fuerte, mujer.

¿Por qué es tan difícil esta prueba?

"Que ignorancia..."

Si, realmente soy una ignorante.

¿Recuerdas el regalo que me diste en mi cumpleaños? ¿Hace casi un mes?

Era un perfume.

¡El envase está pintado de morado! ¡Uno de mis colores favoritos!

Oh, y tu carta...

"Gracias por invitarme..."

¿Gracias? Pero si no te hice ningún favor. Quién debió de haber dicho "Gracias" era yo, porque tú fuiste la invitada. Pero no. Tu personalidad no te lo permitió. Tu alma tan pura no lo pudo dejar así.

Recuerdo que no nos despedimos. Te fuiste sin decirme adiós. No le di importancia, sabía que nos veríamos luego.

¡Me hiciste creer que era verdad! Tu igual me engañaste, como todos. Solo que lo tuyo fue involuntario.

Leí nuestra última conversación, me acusaste de olvidarme de ti. ¡Cómo te atreves! Si tú nunca me olvidaste, ¿cómo iba a ser yo capaz de hacerlo? Sabes perfectamente que, al menos en ese aspecto, no soy mal agradecida.

¿Recuerdas ese estado de Facebook?

<<"Tal vez no lo demostramos, pero para TODOS es difícil">>

¡Que ironía! lo publiqué ayer. Un día antes de que te fueras. Comienzo a creer que predigo las cosas.

Todos estamos llorando. Esperamos noticias.

¡Maldita sea! que ya devuelvan tu cuerpo ¿¡Qué es lo que esperan!? Yo y los demás debemos despedirnos de ti como se debe. Porque algunos no pudimos despedirte de forma decente.

"Tienes que ser fuerte..."

Lo intento, enserio que sí. Ya no lloraré, sé que no te agrada. No estoy enojada, eso no me ayuda.

Solo espero.

Tranquilamente, aquí, sentada hablando con todos.

Hablamos de ti.

Ahora hipócritas ¿puedes creerlo? ¡Nos han llamado hipócritas! Ser hipócrita, es decirnos hipócritas a los que realmente necesitamos decirte adiós. Los que te apreciamos.

Los que, como yo, te debemos muchísimas cosas.

"Que ignorancia..."

Claro que sí, te debo y mucho. Te debo sonrisas, recuerdos, saludos. Te debo honestidad. Te debo valentía, fuerza. Te debo RESPETO. Te debo amor, cariño.

Y así es. A lo único a lo que le hablo ahora es a tu foto. ¡NUESTRA! foto. Nada en la vida te remplazará, porque eres única, así como yo.

Eres un ángel. El ángel que siempre hizo lo correcto. El que a pesar de todo perdió sus alas y yo... no estuve ahí para recuperarlas.

19 de febrero
08:02

He despertado en la cama de mi madre.

Anoche, a causa de la noticia, sufrí una crisis. Hacía mucho que no pasaba. Fue horrible. No pienso abrumarte contándote tal escena.

Me levanté de la cama pensando que todo lo de anoche había sido solo un mal sueño. Pero el sonido del celular me petrifica. No te miento, tengo miedo de pararme. Aún así, lo hago.

Me dirijo a la sala. Sujeto mi celular, y contengo la respiración mientras abro el mensaje.

Lo que pensaba:

<<El velorio será en Jardines del Recuerdo, por Tlalnepantla. La hora aun no la saben, ya que a su mamá no le han dado los cuerpos. Cualquier cosa seguimos en contacto.
Diana. >>

Pues sí. Realmente estoy despierta. Realmente esto es verdad. Realmente te fuiste.

Siento como mi alma quiere escaparse de mi ser. Pero no. No puedo permitir que eso ocurra.

No por ahora.

He llamado a mis padres. Les he dicho el lugar, y que solo queda saber la hora. Ambos me acompañarán. ¿Te acuerdas de mi madre? Cómo no, si ella y tú mamá se llevaban bastante bien.

Y mi abuelo, ¿te acuerdas de él? Ahora está enfermo. Lo sabías, ¿no es cierto? Cuando mencione que estaba mal, tú fuiste de las primeras en preguntar si podías ayudarme en algo.

14:10

El velorio es a las tres. Mis dos padres vienen en camino. Yo sigo esperando. Aún sigo sin sentir nada. Sigo pasmada. Aun no quiero creer que estoy a punto de ir a verte por última vez.

15:10
Tic tac.

Camino por el jardín con la vista fija en el humilde ramo que te traigo. No me atrevo a mirar hacia ningún lado. A mi derecha hay cientos de tumbas, a la izquierda otras cien.

Sigo mirando las flores.

Cuando alzo la vista, diviso a lo lejos a otra chica, que trae un arreglo gigantesco. Especial para ti. Nos vemos sin mirarnos. Es que ya no sé cómo mirarla.

Ella desvía la vista hacia alguien más. La tercera chica también nos observa. Las tres bajamos la mirada. Ninguna sabe cómo saludar.

Cuando por fin nos cruzamos, justo en la entrada de los velatorios, después de un minuto, una de ellas me abraza. Aun no me atrevo a llorar, así que medio devuelvo el abrazo. Es que ya no sé cómo abrazarla.

Después de un rato también llegan otros compañeros.

Tic tac.
Cada quien hace uso del autocontrol para seguir estable. Algunos hablan, otros medio sonríen. Habemos otros que solo guardamos silencio. Cada uno de nosotros se esfuerza por no derrumbarse todavía. Ponemos todo de nuestra parte hasta en el más simple de los gestos.

Todos nos esmeramos en elegir una buena vestimenta, con la cual poderte despedir. Acordamos llevar un pantalón negro, como símbolo de que te has marchado. Una playera blanca haciendo énfasis en que tu alma es pura.

Sinceramente, nadie se ve mal hoy. A pesar de las ojeras y de los ojos hinchados, nos vemos de luto pero también muy guapos.

Tic tac.
La madre de alguien nos llama. Ya te han asignado tu habitación para velarte: 105, según parece. Ese era el número de tu salón en primero de secundaria ¿lo recuerdas?

Sujeto con mucha más fuerza mi ramo. En el camino, me encuentro a Karla, me toma de la mano en señal de ayuda, no física sino mental. Sabe que estoy débil. Ella también lo está. Aun así, intenta darme apoyo. Por eso nuestra amistad a durado casi 16 años.

Al llegar, nos sentamos en un sillón que da justo a tu habitación. Personas conocidas nos rodean. En realidad, todos están aquí.

Nos sentimos incómodos. Al final, solo somos unas crías. ¿Qué hace una manada de niños y niñas de 14/15 años en un velatorio?

Nadie sabe qué decir. Ninguno se atreve a abrir la boca.

¡Por favor que alguien rompa este cruel silencio!
Tic tac.

15:50

De pronto, los adultos se paran.

Ha llegado tu madre.

Me pongo de pie lo más rápido que puedo. Todos hacen lo mismo. Siento como mi corazón sufre un pequeño infarto. Mi estómago se hace nudo. No quieren hacer ruido. Nadie quiere alterarla.

Alguien abrazó a tu madre, y ella ha comenzado a llorar. Mi estúpido corazón se deshace. El de los demás también. No sabemos cómo mirarla. No sabemos decirle compartimos la pérdida. No sabemos nada.

Sin pensarlo comienzo a llorar. Karla y las demás también. Me siento tan estúpida.

Es horrible ver a tu madre así. Sin su única hija. Sin su esposo. Sin ustedes. Completamente sola. Sin nada más que ella misma.

Sé que mi dolor es grande, pero también sé que el suyo supera el mío por mucho más. Perder todo en una fracción de segundo. Realmente no lo soporto.

Tic tac.
Y entonces, ¿qué se siente? Cuéntanos, ¿sabías quienes vendríamos a verte?, ¿sabes que de ahora en adelante, cuando digan tu nombre, nos acordaremos siempre de ti? Aunque sea otra persona, y no se parezca en nada a lo que tú eras.

Fingimos sonreír. Actuamos como si fuéramos las mismas personas que éramos antier. Las mismas que éramos hasta hace algunas horas. Hace ya un día.

Cuando aún éramos ingenuos. Cuando aún éramos simples. Cuando aún éramos unas simples crías de 14/15 años. Cuando aún no conocíamos la realidad.

Tic tac.
Cuando aún te teníamos aquí.

16:10
Sigue llegando gente. Nos abrazamos o saludamos de mano, y los dejamos pasar para que se despidan.

Ninguno de nosotros se atreve a entrar.

Pero la comodidad y la cobardía no duran para siempre, y tu madre nos llama para que te veamos.

Tic tac.
Nos armamos de valor y entramos todos juntos. Hacemos una fila para poder pasar a verte y despedirnos.

Tic tac.
Trato de aguantar el llanto.

Tic tac.
Una chica llora cuando se acerca al féretro.

Tic tac.
El chico que la acompaña también llora.

Tic tac.
Mi compañero de fila se encamina hacia ti.

Tic tac.
La chica huye, destrozada.

Tic tac.
Mi compañero se aproxima, pero frena al instante.

Tic tac.
Deja pasar a alguien más, y abre paso para que yo pueda verte primero.

Tic tac.
Tomo aire, doy el paso y me acomodo junto a él.

Tic tac.
Ambos nos miramos vacilantes. Siento la mano de Karla tomando la mía. Pidiendo apoyo. Dándome apoyo.

¡Tic tac!
Juntos, los tres, nos acercamos a tu féretro.

¡Tic tac!
Cierro los ojos. No quiero verte.

¡Solo tengo 15 años!

¡¡Tic tac!!
Vuelvo a respirar.

¡TIC TAC!
Abro mis ojos...

Todo mi mecanismo se detiene.

18:30
No sé en qué momento abandone la sala. No recuerdo como llegué a las escaleras. No sé en qué momento tuve la crisis.

Me han llevado devuelta al auto. Varios me ven, aun llorando y temblando, pero no dudan en correr a abrazarme. A consolarme, según ellos.

Pero es que no puedes ayudar a alguien si también estas roto.

Me dicen que no esté mal, que me quedan los recuerdos.

Sí, claro que sí, solo que...

Los recuerdos me hacen entender, que serán los últimos, porque ya no habrá más.

No contigo.

26 de Mayo de 2020 a las 15:56 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Carmen Galindo Ortega "Escribo para no morirme" Soy Carmen, veintipocos. Soy mis viajes, mis amigos, mi familia, mis libros leídos y mi música predilecta. Ah, y una Bióloga "al servicio de la vida" Y no recuerdo una sola etapa de mi vida en la que no tuviera una historia que contar. Amo escribir, así que, lo intento.

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𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃
Me ha gustado mucho, en verdad tienes una narrativa maravillosa
May 30, 2020, 18:01

Iván Selbor Iván Selbor
Esto sigue? Me gusta mucho ese "tic tac", en un punto se vuelve inconsciente.
May 28, 2020, 18:43

~

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