jhorjo Jhorman Barreto

Los ojos del mundo entero se posan en la capital venezolana al ser víctima de un atentado terrorista, desvelando un gran secreto que yacía en el subsuelo. Mientras las horas pasan, y los noticieros captan imágenes del hecho, un grupo de jóvenes amigos se las apañan para escapar del inminente desastre que se les viene encima. No sin antes descubrir que lo que corre por sus venas es su peor enemigo.


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18. © Safe Creative. Código: 1812269411393

#muerte #misterio #distopía #clima #redessociales #peligro #latinoamérica #drama #sangre #suspenso #trianguloamoroso #venezuela #internacional #juvenil #enfermedad #guerra #aventura #terroristas #atentado #apocalipsis #amigos #caótico #acción
0
998 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los martes
tiempo de lectura
AA Compartir

PRÓLOGO

No había pantalla en el planeta que no estuviera trasmitiendo imágenes difíciles de digerir sobre un atentado terrorista que había sido llevado a cabo en un país de América del Sur, para ser más específicos: Venezuela. Nación que, con la resiliencia, pudo salir adelante luego de una crisis económica, política y social que atravesaba en los nuevos '20.

Ahora bien, a mediados de abril del 2043 los datos no eran tan placenteros como los años siguientes de aquella libertad, ya que ahora en las pantallas estaba el gran título de "Breaking News" acompañado de dos reporteros estelares.

―América del Sur no se salva de los descorazonados, desgraciadamente Venezuela fue su objetivo esta vez ―pronunciaba un hombre de tez negra con perfecta oratoria y dicción―. A primeras horas de la tarde el país caribeño sufrió uno de los atentados más catastróficos de los que se tiene registro en aquella región. ―Siguió.

Mientras el hombre hablaba estando de pie, a su espalda tenía unos grandes paneles MegaAMOLED que juntos simulaban una enorme pantalla. En éstos, se podía apreciar una imagen congelada de lo que había ocurrido. Además, se percibía a simple vista un gran hoyo en una carretera, mientras que una cortina de humo salía despedida de allí.

―Hace unos siete años Chile, país de la misma región, sufrió uno muy parecido donde resultaron muertas unas mil doscientas personas. Pese a ésto, el suceso en Venezuela duplicó el número de víctimas a tan sólo segundos del atentado, motivado a que el epicentro del desastre fue en la estación del metro más concurrida de la capital del país y, según rumores, siguen aumentando con los heridos.

Como por arte de magia, o sólo por producción, el presentador desapareció y la imagen que estaba a su espalda tomó su lugar, pero ahora en pantalla completa. La misma se movía dejando ver más allá de la carretera que pareciera hubiese sido destrozada por un meteorito. En el interior del hoyo, se pudo observar piezas de metal destrozadas y esparcidas por todos lados; también estaban visibles algunos vagones del metro, intactos, pero llenos de tierra y manchones de sangre. Era impactante ver el millar de puntos desenfocados en las adyacencias del lugar que, para nadie era un secreto que allí yacían los cuerpos de los fallecidos. Aunque, para muchos, lo que les asombraba era la gran envergadura de la pared de humo negro que crecía a más no poder, tanto así que impedía avistar el horizonte. El camarógrafo del helicóptero, más el piloto, estaban haciendo una labor excepcional al querer capturar imágenes entre esa calamidad.

La imagen cambió y una voz femenina en off se escuchó fuerte y clara:

―Se presume que el grupo terrorista que llevó a cabo este siniestro, se las arregló para ocultar en las vías del metro de la ciudad un gran cargamento de trinitrotolueno. ―Las imágenes que ahora se mostraban eran desde otro helicóptero, otra perspectiva, pero mucho más alejado. Todas las tomas que se estaban llevando a cabo eran aéreas, quizá por el temor de una segunda bomba.

No obstante, la toma cambió a estática mostrando cuando un resplandor de luz cálida destruyó una carretera, esto fue gracias a una cámara de vigilancia que pudo captar el momento exacto cuando estallaron los explosivos. Lo cierto era que no duró ni siete segundos.

―Podemos ver en vivo la magnitud del suceso. El país se paralizó de inmediato y todos están en pro de ayudar a los más afectados. Se puede decir que el hecho ocurrido ha conmocionado a la comunidad internacional. Ya naciones de la misma región han mandado a sus tropas de voluntarios para dar una mano amiga por Venezuela ―narraba la voz femenina en off—. Es alarmante ver esta nube, ya que se sabe que los incendios han sido controlados. Aunque sigue apareciendo más y más; como si se tratase de una niebla muy densa con una tonalidad infantil, un rosa-púrpura chamuscado que, mientras más amontonada se hacía, más oscura se tornaba, casi llegando a un negro puro. Nadie puede explicar nada, lo que nos lleva a cuestionarnos: ¿qué ha llevado al grupo terrorista a atacar a este mal llamado país tercermundista? ¿tiene que ver esta cortina de humo con el ataque terrorista? Pero, lo que más alarma es: ¿qué tenían esas bombas aparte de los explosivos?

La voz de la mujer se paró en seco cuando la imagen se empezó a tambalear, momentos después de que la niebla lo alcanzara. ¡El helicóptero estaba perdiendo altura!

―Estamos en vivo, señores televidentes. No me gusta nada de lo que está ocurriendo ―dijo el reportero entrando en toma, haciendo notar su preocupación con una mirada sobresaltada a las cámaras―. ¡Están cayendo! ―Ya no estaba guardando la compostura, mucho menos el garbo, sino que se movía de un lado a otro dándole la espalda a las cámaras de a ratos. Veía los enormes paneles mientras que su expresión corporal delataba el miedo y la preocupación por sus colegas, así como la incertidumbre. Lo mismo ocurría con la mujer que entraba en el encuadre, leyendo algo en una tablet que unas manos rápidas pudieron proveerle.

La cámara del helicóptero, que descansaba en un trípode con varios ejes, empezó a grabar de a ratos el interior de éste. Se podían distinguir tres personas en el cuadro desenfocado, sin contar al piloto o al copiloto. Aunque, sin previo aviso, uno de ellos se lanzó de la plataforma como si se estuviera arrojando a una piscina cual bala de cañón. Otra persona explotó manchando la lente de toda su sangre y viseras, mas no se pudo ver casi nada de la tercera persona que, momentos atrás, estaba arrodillada tratando de guardar el equilibrio, al mismo tiempo que gritaba llena de sangre.

Ambos reporteros dejaron escapar un chillido al ver la escena, uniéndose al millar de personas que se habían conectado desde cualquier dispositivo electrónico alrededor del mundo.

El helicóptero se estrelló en la fuente de una plaza y la transmisión se cortó.

Pasaron unos segundos de incertidumbre para aquellos que tenían el corazón en la boca mientras eran testigos en directo, debido a que colocaron la imagen en negro por un instante. Luego, aparecieron los reporteros con caras estupefactas mirando a las cámaras y casi sin color en sus rostros. En las facciones del moreno el miedo reinaba, en su frente había un río de sudor que le hizo saber a todos lo grave de la situación.

―Eso no es humo... ―Logró decir mirando a su compañera que había estallado en llanto, no le importó que estaba en vivo y en directo―. Alguien debe averiguar qué es lo que ocurre allí. Esa cosa no es humo. ¡Esa cosa no es humo!

25 de Mayo de 2020 a las 06:39 0 Reporte Insertar Seguir historia
2
Leer el siguiente capítulo ZAPS DE OTTONIEL #1

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 18 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Más historias

ESPECTRO ESPECTRO
Jesus Bomb Jesus Bomb
El movitron El movitron