Cuento corto
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"Perdóname, no puedo", me dijo aquel día, recuerdo que el mar estaba más agitado que nunca. Aún sentía el dolor que me dejó al cortar mi lengua en dos, ya no había nada que decir, ni qué guardar, me abandonó y se burlo de mis pecados, qué tan difícil era mi simple deseo de quedarme en el calor de sus brazos. Pero un día, luego de tanto tiempo y kilómetros, él me escribió una carta que oculte de ti al fondo del clóset y que esperó por mí el momento indicado; "Estoy destrozado, por favor, ven por mi", pero yo también lo estaba y me había comprometido contigo, sin embargo, era inevitable tentarme. La maldita luz siembre ha brillado sobre su ser y sobre todas las cosas que ha hecho, no soporto nada de mi vida sin su existencia en este mundo, y era sólo nuestro amor lo que me sosegaba hasta el día que se acabó y se fue. Cuando arrimé la carta sobre mis labios, pude sentir su aroma impregnado al papel, no se me ocurrió nada que decirle, entonces le pregunté; "¿Cómo te transformaste en el hombre de aquel entonces?, ¿Cómo fue que aprendiste a tenerme en tus manos?", de pronto increpe, "Tuviste que irte, aunque te rogué que te quedaras... me dejaste solo cuando necesitaba de tu luz cegadora, caí de rodillas y lloré por mi vida". Se la envié sin esperar nada a cambio por mis acusadoras palabras, pero una carta volvió a tocar mi puerta; "Soy el más grande desgraciado que conociste, y el único que te hirió de tal manera. ¿Qué sucedió entre ambos?, estábamos bien cuando eramos callados, y cuando no, nos malentendiamos. Querido mio, me enseñaste amar, me enseñaste a vivir, me ayudaste a perder y a cómo perdonar, realmente lo hiciste, desearía poder decir lo mismo de mi, pero al final me fui y dejé sólo culpa. Dime, seré el mas grande desgraciado que tocó tu corazón, el único que encontraste y que no puedes olvidar, tal vez sueñe, pero aprendí a la distancia, que, dejar ir no es lo mismo que empujar a alguien lejos, así que, por favor, no finjas ya no conocerme, por favor, no pretendas como si no estuviera vivo, por favor..., no finjas no amarme porque se´que aun lo haces".

Por aquel entonces, temía que me vieras a los ojos porque te conozco bien, leerías mi mirada con exactitud, tal vez lo sabías desde un comienzo, o, quizás, no has querido pensar en ello, y lo lamento mucho, sé que al enviarte esta carta te partiré el corazón, es por ello que no sé que esperar de esta confesión anunciada, y si me respondes, tampoco sé con que me encontraré, pero es por esa marca que dejaste en el poco espacio que había en mi corazón para ti, por lo que hago esto, porque es lo que mereces, la razón por la que seguir sus pasos, por no darte la palabra cuando tenias derecho, por no haberte amado como era debido. Si él se hubiera quedado, tú podrías entender, si él se hubiera quedado tú nunca hubieras pedido mi mano, si él tal solo se hubiera quedado... pero el destino le deparó una lucha continua contra si mismo, contra su propia luz, y es por eso que las olas del mar agitado vinieron tras él y me lo arrebataron de mis manos. Ese día, cuando la primera carta llego a mis manos, volvimos a escribirnos, nos quedaba bien, extrañaba su aroma.

21 de Mayo de 2020 a las 07:31 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Nico Smrgl Amateur writer with a scriptwriter aspiration.

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