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leiyedeth AW Leiyedeth

El linaje Plisetsky está a punto de desaparecer en el Eden de Brum'er, no importa cómo, pero el destino parece ensañarse con la otrora portentosa familia. Un día, una nueva adición a su pequeño rebaño parece volver todo aún más extraño en la granja. El último Plisetsky puede sentir que alguien más arribó a su hogar. Clap, clap, en cada paso. Como si ese alguien tuviese pezuñas.


Fanfiction Anime/Manga Todo público.

#misterio #Tiempo-Mítico #Cabra #Elementos-sobrenaturales #yuri-plisetsky #otabek-altin #295 #brujería #otayuri #yuri-on-ice
Cuento corto
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Grace Unknown

Desde hace seis generaciones, la familia Plisetsky había vivido en la misma casa enclavada en la periferia del pueblo de Edén de Brume'er; los habitantes ya sabían dónde dirigirse cuando necesitaban hacerse del mejor queso de cabra, de las lanas más limpias de toda la región noreste o de la deliciosa leche que es tan espesa que podía untarse sobre el pan.


El primer hombre que se apellidó Plisetsky en Brume’er, fue Pyotr, quien llegó a esas tierras con solo su mujer colgando de su brazo, un hijo de dos años y un puñado de ovejas gordas de lana tan blanca como la nieve.


Fácilmente se estableció en los verdes prados, ya que, por orden del rey, estaban a disposición de quien quisiera domarlos. Generosas, fértiles y llenas de riquezas fueron las tierras de Edén de Brume'er que acogieron a la familia de Pyotr, bendiciéndolos con cosechas abundantes y la próspera multiplicación de sus ovejas; así mismo, su estirpe fue gloriosa: la mujer parió mellizos dos veces, y, como si eso no fue suficiente milagro, también dio a luz a gemelos, todos sanos y robustos, como los querubines de las pinturas de la iglesia.


Fortuna y fecundidad eran sinónimos del apellido Plisetsky, y sus dones se extendieron a las familias con las que formaban lazos, puesto que podían poner sus manos en el tesoro fruto de las tierras. Las jóvenes mujeres Plisetsky, hermosas y diestras, iluminaban con gracia divina el hogar de sus esposos, por otro lado, los únicos dos descendientes varones se mantuvieron en los altos prados de Brume’er junto a sus mujeres con hijos en camino.


El viejo Pyotr Plisetsky cerró los ojos para nunca más abrirlos a la avanzada edad de 90 años. Sus hijos lloraron su muerte y lo enterraron tras los eternos campos de maíz de su propiedad.


Los herederos varones decidieron administrar separadamente los dos grandes comercios de la familia: el ganado y la agricultura. Durante los primeros años funcionó a la perfección, incluso, el apellido Plisetsky era conocido hasta el último rincón del reino por sus delicadas lanas y exquisitos productos derivados de la leche de sus animales.


Hasta que Yuri, el mayor de los varones de Pyotr, fue llevado a los cielos por una extraña y repentina enfermedad a la edad de treinta y cinco años. Yuri solo tuvo hijas, por lo que su linaje se disolvió en las ramas del tiempo, mismo destino sufrieron sus grandes cultivos, los que tuvieron que ser vendidos para pagar deudas y las dotes de sus vástagos.


Pavel, por otro lado, tuvo diecisiete hijos, de ellos solo dos resultaron ser varones, aunque el mayor de ellos fue atacado por la misma siniestra enfermedad que tuvo su tío; la única diferencia fue que Pavel, el hijo, no alcanzaba a contar las dos décadas cuando fue llamado a descansar en el seno del creador.


Resultó curioso para el resto de los pobladores de Edén de Brume'er, ver como el destino jugaba con la familia Plisetsky, donde en cada generación nacían nada más que dos varones, pero bastaban apenas unos años de vida y la muerte se cernía sobre el primogénito.


En cada generación no falló, siempre hubo un solo heredero para las riquezas.


De Yuri Pyotrovich y Dmitri Pyotrovich, muerto Yuri Pyotrovich.


De Pavel Dmitriovich y Nikolai Dmitriovich, muerto Pavel Dmitriovich.


De Alexei Nikolaievich y Pyotr Nikolaievich, muerto Alexei Nikolaievich.


Sin embargo, algo rompió esta curiosa cadena del destino: Wladimir, antes de morir en la más profunda agonía producida por el golpe en la espina que le dio su propio caballo, solo engendró un hijo varón: Nikolai Pyotrovich.


Nikolai Pyotrovich fue criado por sus hermanas mayores, creció siendo un muchachito tímido que no logró endurecerse hasta que se vio solo en los empobrecidos campos Plisetsky, pues no los supo administrar; mes a mes la otrora abundancia de cosecha y animales parecía escurrirse entre sus dedos.


Apenas tenía un puñado de ovejas, cabras y vacas, un par de leguas de cultivos y su pequeño recinto donde trabajaban sus productos; puede que hayan perdido su grandeza, pero lograban mantener el estatus de sus productos, lo que les permitía mantener sus estómagos llenos y un techo sobre sus cabezas.


Nikolai Pyotrovich contrajo matrimonio con una mujer ya pasada de la edad casadera, quien no resistió el parto y murió al dar a luz a su único hijo: Mijail Nikolaievich.


Mijail fue la más grande alegría que pudo tener el viejo Nikolai, a sus cortos cinco años demostró tener el temple de sus antepasados, siendo un pastor inigualable y capaz de hacerse cargo de tareas que deberían ser hechas por niños mayores.


Eden de Brume'er estaba expectante de ver en qué tipo de hombre se convertiría Mijail, si sería capaz de revivir el esplendor de los Plisetsky, aquel que se había visto opacado con el mal manejo de su padre.


Las mareas del tiempo nunca descansaban, y su avance había convertido a Nikolai en un viejo al borde de la locura, al que se le veía con regularidad en las tabernas del pueblo, llorando amargamente, exclamando que jamás podría cumplir la misión que le dieron sus antepasados, porque solo había una forma en que podían mantener el estatus familiar y era muy cobarde para sacrificar su alma así.


Nadie creía en sus palabras, todos concordaban que el dolor de perder a su esposa trastocó sus pensamientos.


Veinte años tenía Mijal cuando enlazó su vida a la de la muchacha más bonita del pueblo, de nombre Domenika; fue toda una alegría cuando la casa Plisetsky pareció llenarse de color con la presencia de una esposa apropiada y, en un plazo prudente, trajo al mundo un saludable hijo varón, bautizado como Yuri Mijailovich.


Sin embargo, después de unos años de intentos infructuosos, Domenika no consiguió embarazarse otra vez, y, si lo hacía, a las pocas semanas despertaba gritando, empapada en las sangres de un aborto espontáneo.


Mijail, preocupado por su mujer, la llevó a cada especialista del reino intentando hallar la cura para tan desgraciada enfermedad. Vendió tierras y los animales que habían podido recuperar bajo su administración, todo lo necesario para ayudar a su esposa, para no verla sufrir con cada pérdida.


Aún así, ni la dulce sonrisa y belleza de Yuri, su único hijo, salvó a Domenika de su tristeza, quien prefirió encontrar su eterno descanso en las oscuras profundidades del lago.


Nikolai hizo todo cuanto estuvo en sus manos para impedir que Mijail se viera arrastrado hacia la desolación y el dolor de la pérdida, pero fue demasiado; a los pocos meses, siguió a Domenika en su camino hacia las insondables aguas.


El pequeño Yuri era la única luz de esperanza en las tierras Plisetsky, aún inocente, pastoreaba a los pocos animales que aún vivían en los reducidos terrenos. Creció para convertirse en un niño de bien, responsable y servicial; a pesar de la empobrecida situación en la que vivía, se esforzaba por hacer las mantequillas más cremosas y los quesos más suaves para poner a la venta.


Como si fuera el mayor de sus tesoros, Nikolai cuidaba a su nieto, manteniéndolo distanciado de las gentes de Blume'er, instruyéndolo en casa, encargándose de que conociera las leyes del creador y el trabajo del campo. A pesar de que el muchacho no era conocido por los pobladores, había cierta expectativas sobre el momento en que se convirtiera en hombre y tuviera que tomar una esposa.


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Nunca había tenido que preocuparse por nada más que sus tareas del campo, ya que allí la vida transcurría con una serena normalidad, bucólica, casi aburrida… hasta que, de pronto, el clima se tornó enrarecido.


Había empezado a ocurrir días atrás, cuando su abuelito trajo unas cuantas cabras y un carnero para integrarlos a su reducido rebaño, con el pretexto de aumentar la producción antes del invierno. Yuri preguntó de dónde había sacado monedas para adquirir más animales, ya que hace tiempo los cobres escaseaban en la bolsa del hombre mayor, pero este respondió desviando la mirada, diciéndole que aún era muy joven para pedirle cuenta, que lo mejor sería que arriara a los nuevos integrantes al corral.


La totalidad de su vida la pasó rodeado de bestias de granja, podía reconocer y distinguir las necesidades en cada balido, cada mugido y cada cacareo, sintiéndose familiarizado con los comportamientos de los animales, sin embargo, había uno que no dejaba de sorprenderlo.


El macho cabrío era imponente y mucho más grande que los dos que ya se conducían en la manada, su lana, de un lustroso color negro, lo cubría como cubre un manto a un señor y sus cuernos se rizaban orgullosos hacia el cielo de un tono similar al marfil. Sus ojos amarillos parecían observarlo todo a través de su alargada pupila horizontal, causaba una sensación de desasosiego si se permanecía mucho tiempo delante de él.


Había algo extraño en ese animal, algo que no podía identificar a cabalidad, pero intrigaba a Yuri y pretendía vigilarlo.


Al día siguiente de la llegada de los nuevos integrantes de la manada caprina, los otros machos más antiguos amanecieron muertos, sus panzas abiertas a punta de cornadas salvajes.


Su abuelito se lo atribuyó a que Beka, como habían bautizado al carnero, era un macho joven que quería mostrar dominio en el rebaño. No le dio mayor importancia a la muerte de sus dos animales, diciendo que estaban viejos y ya no servían ni para la cruza.


Tenía sentido, claro, Yuri lo entendió, pero no podían darse el lujo de perder ganado cuando el invierno estaba tan cerca y sus alacenas se estaban vaciando.


Intentó hacerle ver esto a su abuelo, pero se vio regañado, sus palabras exactas: con Beka aquí, solo nos puede ir mejor, no hay nada de qué preocuparse.


Entonces, la situación empezó a volverse más inaudita:


Pequeños ruidos en la noche, la añosa madera de la casa crujía como si alguien deambulara en puntillas muy cerca de la habitación que compartían.


Clap, clap, en cada paso.


Como si ese alguien tuviese pezuñas.


Luego, en los días siguientes, las cosas cambiaban de lugar; alguien jugaba a esconder su ropa, zapatos y las escasas monedas de cobre que poseían.


Clap, clap, en cada paso.


Como si ese alguien tuviese pezuñas.


Más tarde en la semana, Yuri se despertaba lejos de su cama.


Clap, clap, en cada paso.


Como si ese alguien tuviese pezuñas.


Apenas su rubia cabeza tocaba la almohada de paja soñaba que seguía a alguien hacia el linde del bosque.


Clap, clap, en cada paso.


Como si ese alguien tuviese pezuñas.


No quiso decirle a su abuelo que era cada vez más frecuente que despertara en el corral de las cabras, recostado contra el calor de la mullida lana del carnero negro. Ningún otro animal parecía querer acercárseles mientras estaba allí y dejaban una distancia significativa entre ellos.


Beka, el carnero, era manso bajo sus dedos, se escapaba de donde estuviese encerrado para hacerle compañía, descansando la cabeza sobre sus rodillas cuando comía y vigilándolo cuando salía al anoche al pozo a por agua. A veces, cuando estaba solo, le parecía que el carnero estaba con él, puesto que el fuerte aroma a olíbano que desprendía su lana estaba presente en toda la casa.


A su abuelo no le importaba que la bestia no tuviera el olor característico de su especie, no lo cuestionaba porque era el perfume de las santísimas iglesias.


En las siguientes jornadas, en el momento en que Yuri se retiraba a descansar, una gruesa voz susurraba en su oído antes de cerrar los ojos:


Yuri, ¿te gustaría conocer el sabor de la comida del rey?


Yuri, ¿quieres un bonito traje que no esté remendado?


Yuri, ¿te gustaría vivir con delicias?


Yuri, ¿quieres conocer el mundo?


Lo tentaban.


Lo sabía.


Había oído antes de personas que fueron embrujadas y llevadas por el mal camino por seres que hacían magia negra, que conseguían vivir con holgura a través de conjuros y hechizos que atraían a las oscuras sombras del mal.


Lo tentaban.


¿Cómo resistirse?


Cayó ante la hipnótica voz que le hablaba de placeres y deleites a los que nunca tendría acceso si se quedaba en esas perdidas tierras en medio de la nada, Edén de Brume'er no era más que un manchón borroso en el mapa del reino.


Olíbano y vino dulce.


En sueños, Beka le mostró el camino y el momento propicio para una alianza: el día profano, antes de cuaresma, justo el día de su cumpleaños, cuando la luna y las estrellas estuviesen apagadas.


Nueces confitadas y pasteles de manzana.


Marcó la jornada propicia y en medio de la noche, se adentró cada vez más en el bosque, llegando a aquel lugar que ni los animales salvajes frecuentaban.


Ropas de rica seda y zapatos suaves.


No estaba seguro de lo que pasaría a continuación, Yuri solo caminó entre los árboles siguiendo la pista que le fue dejada, como si fuese un pajarillo siguiendo un sendero de migajas de pan.


Se suponía que era medianoche, pero entre los secos troncos de roble, deshojadas hayas y torcidos fresnos, los fuegos fatuos trazaban el camino hasta el claro como si fuesen soles en miniatura.


No había ruido alguno, solo el resplandor rojizo de una hoguera que bañaba los sonrojados arbustos rododafne que, a su vez, conformaban un claro perfectamente circular.


El lugar parecía sacado de la imaginación de un artista de la corte del reino, tan estético, tan impecable, una maravilla de la naturaleza madre.


En el centro, el fuego crepitaba en silencio absoluto, rodeado de rododendros multicolores, ordenados y en rectas hileras, como soldaditos en formación; hasta las flores azules del acónito parecían inclinarse amablemente, los frutos de la belladona eran como ojillos luminosos recostados en las gruesas hojas de su planta madre.


Todo tan hermoso para la mirada de un simple humano, escondiendo la letalidad de la flora reinante.


"Yuri"


Oyó el llamado en su cabeza y al alzar la vista se encontró con el carnero, con Beka, que ahora destacaba con una extraña aura señorial, como si tuviera un poder indecible, una sabiduría inmemorial y arcana.


Ah, Beka.


Yuri sintió el calor del hogar en su piel y la primera brisa de la primavera en su cabello.


A sus pies, apareció un atuendo de ricas telas y joyas de inmaculado oro. Tan finas como nunca hubo visto en su vida.


Volvió su vista al carnero, pero en su lugar había un hombre desconocido y no humano.


Era como Beka transfigurado, los grandes cuernos coronaban su frente y el manto de lana negra envolvía un cuerpo fuerte, sus ropajes se veían mucho más elegantes que las de un rey y las joyas se adivinaban más preciosas que las antiguas reliquias de la catedral.


No tuvo miedo cuando estiró su mano hacia él, miró a los ojos amarillos cuando él,a través de un mudo susurro que acarició sus oídos, le hizo una invitación:


"Ven conmigo, Yuri"



☾ ⋆ * ・ ゚: ⋆ * ・ ゚: ⠀ * ⋆. *: ・ ゚.: ⋆ * ・ ゚: .⋆



Bueno, aquí una vez más, para la casa nueva, fic nuevo.

O, bueno, no tanto, ya que este fue hecho para el cumpleaños de Yuri en el Aquelarre Channel, aun así es la versión mejorada y corregida, con más detalles (pero no beteada).

Gracias por venir hasta acá, criaturitas del bosque, les amo. Un abrazo enorme. Cuídense mucho.




20 de Mayo de 2020 a las 23:05 10 Reporte Insertar Seguir historia
19
Fin

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G Giov
XD pq no hay maaaaaaaaas Igual fue genial me encantó la manera en que lo narraste
July 28, 2020, 23:12
M. Forbit M. Forbit
Como me gusta esta jodida historia por dios!!!! Es que lo tiene to, por cierto ame la ambientación
May 23, 2020, 15:17

  • AW Leiyedeth AW Leiyedeth
    Gracias por validarme todo el tiempo y soportarme con todas mis cosas May 27, 2020, 23:46
YP Yuki Plisetskaya
😳... y que mas pasó!!! 😹.. Espero que pronto pueda leer más de tus historias. ❤️
May 22, 2020, 05:10

  • AW Leiyedeth AW Leiyedeth
    Jajajajajajajajaja pued eso, el resto queda a tu imaginación. O digamos que fueron felices reinando en el infierno(?) May 27, 2020, 23:45
Moonshenpai Moonshenpai
dudaiuddcbd me encanto <3 ME dan ganas de llorar cada vez que leo a mis bellas autoras por esta plataforma...
May 21, 2020, 02:17

  • AW Leiyedeth AW Leiyedeth
    Hahdhduskdf me alegro que te haya gustado ;3; Y sí, esta plataforma es amor, creo que me gusta mucho más. May 27, 2020, 23:44
  • Moonshenpai Moonshenpai
    Me gusta mucho, la aplicación para el movil es un poco tediosa pero fuera de eso, es una maravilla, creo que es la que más me ha gusto <3 amo leerlas por estos rumbos <3 May 27, 2020, 23:54
Nefilim Soul Nefilim Soul
Amé esta versión 👏🏻
May 21, 2020, 01:11

  • AW Leiyedeth AW Leiyedeth
    Yays :D Esta tiene más detalles y oscuridad que la otra versión xD May 27, 2020, 23:43
~