nv_scuderi N.V. Scuderi

Dos amigos de condición humilde tendrán una última conversación antes de separarse por más tiempo del que uno de ellos cree


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#fantasma #niños #paranormal #Asuncion
Cuento corto
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Último favor

Los diálogos están en jopará (se pronuncia "yopará"), que es una mezcla de español y guaraní. El significado de las palabras en guaraní está al final del cuento.


Nico estaba sentado en la vereda comiendo una mandarina mientras aguardaba que el semáforo vuelva a dar en rojo para seguir limpiando parabrisas.

Poco le interesaba a él ser limpiavidrios a sus doce años, pero su padre le obligó. Éste, cuando tenía la gentileza de aparecer en su casa, no hacía más que beber caña y cerveza, y dormir gastando así todo el dinero que ganaban su hijo y su esposa, quien trabajaba como vendedora de yuyos. El hombre los amenazaba con cintarazos ante cualquier cosa que perturbara su paz, incluso castigó una vez al niño sólo porque llevó al hogar tres gatitos recién nacidos y abandonados a su suerte en un basurero. Es por eso que Nico pasaba más tiempo en las calles y hacía hora jugando en las plazas pidiendo a cualquier transeúnte un bocado de comida o un sorbo de bebida, mirando la televisión en los copetines o estando con Mathías, un amigo de su misma edad que se desempeñaba como malabarista con pelotas de tenis.

Ese día, sobre Fernando de la Mora y Choferes del Chaco, Nico se percató de pronto que Mathías estaba ya frente a los autos haciendo sus malabares. Cuando acabó, fue a pedir limosna sin éxito, puesto que nadie bajó la ventana para darle un solo guaraní.

Mathías no tenía padres, pero sí dos hermanos pequeños. De un día para otro, el niño se encontró él solo a cargo de ellos y viviendo en una plaza. Semanas después, en tanto él practicaba cómo manejar las pelotas de tenis gracias a las lecciones de unos mochileros extranjeros, un par de oficiales de la policía estaban comiendo asadito en esa misma plaza, descubrieron a los bebés supuestamente abandonados debajo de un tobogán oxidado y sin consultar a nadie, se los llevaron a un hogar para niños. Mathías corrió detrás de la patrullera, pero no los rescató porque vio luego, a escondidas, que sus hermanos estaban siendo bien atendidos y alimentados en el hogar.

Nico rompió a reír del fracaso de su amigo que fue a sentarse en la vereda a su lado cuando el semáforo brilló en verde. Su conversación fue en un jopará con más guaraní que español paraguayo, pero en este segundo idioma iba así:

—Tranquilo, a mí tampoco me dieron nada hoy —le consoló Nico enseguida y con buen humor—. ¿Qué pio* lo que tanto? Yo con tal de no estar en casa nomás estoy acá.

—¿Tu papá piko* no está durmiendo ahora? —le preguntó Mathías.

—Para mí que sí, pero no quiero estar si por ahí justo se despierta cuando llego y encima mamá le va a dejar nomás que nos pegue.

—Y sí, pero tampoco le culpes a ella, nde*. Él ko* es demasiado violento.

—Y sí... —repitió Nico suspirando profundo.

Callaron por unos segundos observando el tráfico de la hora pico en la avenida y los bocinazos de los conductores impacientes por llegar a sus destinos.

—Lo que tienen que hacer es irse de su casa —sugirió Mathías.

Nde tavy!* —refutó Nico—. Peor nio* va a ser, nos va a matar por ahí.

—¿Y si le denuncian?

Gua’u* que en la comisaría o la prensa nos van a dar bola. Vamos na*.

—Bueno, pero algo ko tienen que hacer, encima luego que él no hace nada por ustedes y les gasta toda su plata. Aprovechá na que le tenés a tu mamá todavía.

Apenado, Nico frunció el ceño.

—¿Y vos por qué no te vas con tus hermanos al hogar ese de niños? —contradijo.

—Porque estoy juntando plata para sacarles de ahí —alardeó Mathías con la frente en alto—. Vos y tu mamá pueden venir con nosotros, demasiado me gusta la chipa guazú que hace.

Meses atrás, Mathías estaba hambriento y, por ende, no podía realizar bien sus malabares sobre la avenida San Martín frente a la Terminal de Ómnibus. Nico fue allí de casualidad y acudió en su ayuda antes de desfallecer en medio de la calle repleta de vehículos al mediodía. Le convidó la chipa guazú que cocinó su madre y que tenía guardado, y le hizo tomar una gaseosa de mil guaraníes que compró a un vendedor, quien también presenció todo. Desde entonces fueron buenos amigos.

—Pero mi mamá nos puede cuidar y nosotros ayudamos. Vos nomás no vas a hacer todo solo —afirmó Nico entusiasmado por la idea.

—Capaz, pero legalmente no quiero trabajar, quiero irme de viaje tipo esos mochileros o estudiar —opinó Mathías contemplando el cielo anaranjado de la tarde que tiñó de negro a los edificios alrededor.

—Yo ni ahí. No quiero ser limpiavidrios, pero tampoco quiero estudiar nada, aparte de que papá me sacó ya del colegio y no creo que pueda volver.

—Cuando vos y tu mamá se separen de tu papá, volvé al colegio. Eso te va a servir más que trabajar porque somos mitã’ikuéra* todavía.

—¡A la pinta! Demasiado correcto ya te querés hacer vos —rió Nico nuevamente porque no sabía de qué otra forma reaccionar.

Mathías rió también algo ruborizado, pero sin bajar la cabeza.

E’ana*, uno tiene que crecer ko, por más que te burles —respondió—. Si vos crecés también, hasta vas a poder cuidar a mis hermanos mejor que yo.

Volvieron a callar otro momento poniéndose serios. Nico reflexionó las palabras de su amigo y prometió al final que intentaría resolver su situación.

—Te encargo entonces ese favor —le dijo Mathías sonriéndole en agradecimiento—, pero hacé qué, no vayas que a ser bola después.

Se puso de pie e hizo la señal de parada a un colectivo que se aproximaba.

—Bueno, me voy ya. No sé si nos vemos mañana porque voy a irme a otro lado con un señor, me dijo que no te diga nada todavía.

Nico se extrañó por ese detalle, pero no replicó nada. Le devolvió las gracias y se despidieron chocando los puños. Él fue a continuar limpiando los parabrisas y Mathías se subió al colectivo diferencial que tenía las puertas y ventanas cerradas con polarizado.

Mientras todo esto sucedía, un vendedor de caramelos, quien también estaba presente recostado contra la columna de un comercio, había estado mirando con curiosidad la conversación. Un amigo suyo, vendedor de gaseosas y el mismo al que Nico compró un vaso para asistir a Mathías, se bajó de otro colectivo y le preguntó qué le ocurría.

—Ese mitã’í* hablaba solo recién —explicó el vendedor de caramelos.

El vendedor de gaseosas se fijó en que Nico era ese niño.

—¡Ah! Le conozco. Una vez, hacia la Terminal, le salvó a otro mitã’í que hace esos malabares con pelotas, casi le atropelló un auto —le contó—. Le invitó chipa guazú y me compró un vaso de gaseosa para que tome, parece que demasiada hambre tenía. Se hicieron socios después. Pero ese de los malabares no tiene luego suerte, kapé*, porque la otra noche él andaba por ahí otra vez y un conductor ka’ure* le atropelló. Al toque murió.

Nde sapature*, pobre. ¿Y vos decís que ese mitã’í* sabe? —se cuestionó el vendedor de caramelos señalando a Nico con la cabeza.

—Capaz que sepa, pero ndaikuaái che*. Si vos decís que hablaba solo... —sonrió a propósito el vendedor de gaseosas para asustarle.

—No mba’e*, ¡macanada lo que decís! —exclamó el vendedor de caramelos procurando estar calmado, pero, por las dudas, hizo disimuladamente una señal de la cruz.

—Te digo ko nomás —rió a carcajadas el vendedor de gaseosas y le palmeó el hombro—, seguro que viste mal. Jahápy* a ese colectivo que viene.

Entonces ambos vendedores se marcharon dejando solo a Nico con el recuerdo de su amigo en las calles de Asunción.



Palabras en guaraní:

*Pio, piko, nio, ko: partículas para reforzar, dar énfasis a algo

*Nde: Vos/Tú

*Na: Por favor

*Nde tavy!: Sería "¡Estás mal de la cabeza!", se usa para replicar de forma seria y también de forma jocosa

*Gua'u: Falso. Pero también se usa como refuerzo para dar poco valor o desacreditar a algo o a alguien. Otro ejemplo sería: "¿Por qué gua'u no querés venir?/¿Por qué (cuál es la excusa absurda o falsa) no querés venir?". En el caso del cuento, sería como decir: "Como si fuera que en la comisaría nos escucharán"

*Mitã’ikuéra: Niños (plural) / Mitã’í: Niño (singular)

*E'ana: Sería como decir "¡Eh!" en forma de réplica, también en forma de sorpresa

*Kapé: Amigo, buen amigo

*Ka'ure: Borracho, ebrio

*Nde sapature: Expresión que denota susto o sorpresa, también como respuesta a un chiste muy malo

*Ndaikuaái che: No sé

*No mba'e: "Mba'e" significa "qué", pero en este caso se usa como refuerzo de la negación

*Jahápy: ¡Vamos pues!

*Nomás: No es guaraní, pero en Paraguay (no estoy segura si en el resto de Latinoamérica también) se usa mucho en lugar de "no más". También sería como un refuerzo en una oración

*Macanada: Macanada/Macana (disparate): También se usa mucho (tengo entendido que en Argentina también)

18 de Mayo de 2020 a las 21:28 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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N.V. Scuderi Licenciada en Comunicación Audiovisual, pero el amor a las historias a través de la literatura es más fuerte.

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