pablo-villalba1589665534 Pablo Villalba

Hideo Inoue un Otaku de 23 años vive su vida normalmente. Un día un extraño misil explotó en un destello y eliminó al 70% de la raza humana y ahora nuestro protagonista con ayuda de un nuevo amigo tendrán que sobrevivir, ¿que les deparará a ellos dos?


Post-apocalíptico Todo público.
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Catástrofe en un destello

En cada historia siempre hay un protagonista y en éste caso nuestro protagonista se llama Hideo Inoue un chico de 23 años, va a la universidad, tiene cabello negro corto, ojos color marrón, sus pasatiempos eran jugar videojuegos, leer manga y ver anime. Básicamente era un Otaku. Hideo se gana dinero por una página web que tiene, además cuándo el se pone serio se transforma en una versión más inteligente y cualquier problema que se le cruce en su camino le resulta fácil.

El y su hermana viven en Taketomi una ciudad de un país llamado Osona. La ciudad es muy grande rodeada por montañas, valles y prados muy verdes con un bosque muy grande y bastante poblada.

su hermana se llama Lillian Inoue ella tiene 13 años, cabello largo azul cielo, ojos color rojo, a ella le encanta cantar y bailar, pero ella tuvo un accidente de autobús, pero no fue tan grave. Aún así está internada en el hospital de una ciudad llamada Gokayama de un país llamado Albygene que queda a un país de distancia de Taketomi.

Gokayama Esta ciudad modesta y bien poblada junto al mar es mejor conocida como un sumidero de felicidad. La mayoría de sus habitantes están involucrados en el comercio de caballos, y se considera notable por su gran y ocupado negocio de pescadería.

Hideo y las demás personas de Taketomi viven una vida pacífica y muy normal hasta un fatídico día, un jueves 17 de marzo del año 2021 a las 8:00 am aproximadamente, una luz que lo llamaremos fuego artificial volaba por el cielo intentando llegar hasta lo más alto.

Muchas personas de ese lado del mundo vieron esa especie de fuego artificial.

–Oye pero que es eso, parece un alguna clase de fuego artificial– Dijo una de las persona que lo vieron.

—¿habrá alguna clase de celebración hoy?— dijo otra persona.

Después de que vieran el fuego artificial explotó en una luz blanca muy brillante, y la luz comenzó a expandirse por todo el mundo, luego de que pasara eso las personas que les alcanzó el destello y las que la vieron desaparecieron sin dejar rastro alguno.

En total un 70% de la población en la tierra desapareció.

¿Y nuestro protagonista Hideo?, Pues… el se quedó dormido y no vió el destello, así que el se salvó.

(La alarma de Hideo suena por un buen rato).

Hideo al despertarse se da cuenta de que se quedó dormido.

—¡¡MALDICIÓN SON LAS 9:00 ME QUEDÉ DORMIDO, VOY A LLEGAR TARDE!!— dijo Hideo.

Hideo se levanta y se viste a las apuradas.

—¡¡No hay tiempo para el desayuno me tengo que apurar, no debí haberme quedado despierto tan tarde viendo anime!!— dijo Hideo dando un gran salto por las escaleras para no perder tiempo.

Mientras Hideo corría lo más que podía pagar llegar a la escuela, notó que no había ninguna persona afuera.

–No veo a nadie afuera, que no debe haber gente saliendo para ir a trabajar… No importa debo apresurarme– dijo Hideo.

Al llegar a un semáforo en verde Hideo se detiene a esperar a que pase los vehículos pero no ve pasar a nadie.

–No veo a nadie en vehículo, solo veo vehículos estacionados, que acaso se tomaron el día libre– dijo Hideo.

Antes de llegar a la escuela ve a un perro con correa sentado y aullando afuera de una casa.

–Que extraño, ¿Porque dejarían a un perro con correa afuera? Se lo podrían robar– dijo Hideo mientras miraba a ese perro, (el perro al que vió Hideo es un Husky siberiano).

Al llegar a la escuela, Hideo con lo que le queda de fuerzas corre a la entrada y va a su clase.

–¡¡Lo siento mucho por llegar tarde!!, juro que no volverá a... pero que demonios…no hay nadie aquí– dijo Hideo con cara de preocupación.

–¡¡No!!, Estoy seguro que debe de haber alguien por aquí que me explique qué está pasando– afirmó Hideo mientras corría por la escuela buscando a alguien.

–¡¡¡Hola hay alguien que me escuche, quién sea!!!.

Maldición no veo a nadie, tendré que buscar afuera– dijo Hideo cansado y muy asustado por lo que está sucediendo.

Al salir de la escuela, buscó y buscó a otras personas. Lamentablemente no encontró a nadie. Pero luego recordó a aquél perro con correa que estaba afuera de esa casa.

–¡Claro, el perro me podría ayudar a encontrar a alguna persona!– dijo Hideo positivamente.

–Espero que ese perro esté todavía– dijo Hideo corriendo con todo lo que da para llegar dónde vió al perro.

Al ver que el perro seguía ahí, Hideo corrió hacia el.

–Bien… aún s-sigue aquí– dijo Hideo cansado.

–Hola perrito… me voy a acercar, no me vayas a morder– dijo Hideo mientras se acercaba lentamente al perro.

Cuando Hideo estaba por acariciarlo, el perro salió corriendo.

–¡¡Hey, pero que te ocurre yo solo quería acariciarte!!– dijo Hideo.

–Bueno no importa, tengo que seguir buscando a ver si hay alguna persona por la ciudad– dijo Hideo mientras caminaba en busca de alguna persona.

Había pasado 6 horas desde que ocurrió ésta catástrofe. Y Hideo no encontró a nadie.

–¡¿Enserio no hay ni una sola persona?!– dijo Hideo dando vueltas por toda la ciudad.

Cuando Hideo estaba buscando por la ciudad si había alguna persona, comenzó a rujirle el estómago.

–Creo que deberia comer algo sino, no tendré fuerzas para seguir buscando–

Cuando Hideo estaba caminando a su casa escuchó un ruido de un objeto cayéndose y una voz de una persona en una de las casas que estaban por ahí.

–¿Acaso escuché la voz de una persona?, Creo que viene de por allá– dijo Hideo con cara de ilusionado.

Hideo se acercó lentamente a la casa.

Al llegar a a la puerta, Hideo comenzó a golpear la puerta.

–hola… ¿hay alguien ahí?– dijo Hideo mientras abría lentamente la puerta.

–no hay nadie… Es muy extra– antes de que Hideo siguiera hablando apareció un hombre un poco gordo con un bat de beisbol en la mano.

–¡¡¿Y T-TU QUI-QUIEN ERES, VIENES A A ROBARME VERDAD?!!– dijo el hombre mientras sostenía el bat temblorosamente.

–tranquilo tranquilo, no vengo a hacerte daño ni a robar, solo suelta el bat y hablemos calmadamente– dijo Hideo intentando calmar al hombre.

El hombre tenía un aspecto de mediana edad, ojos color marrón, era poco obeso, con una pequeña barba y pelo bastante corto y de color negro con unas cuantas canas.

–Ok– dijo el hombre con una cara de desconfianza hacia Hideo.

Cuando el hombre soltó el bat Hideo empezó a hablar.

–¿Sabes lo que está sucediendo?. La gente desapareció y no quedó ningún rastro de ello– dijo Hideo.

–No tengo la más mínima idea de lo que ah pasado, yo estuve en el sótano limpiando, cuando pasó. Escuché una clase de bomba, cuando lo escuché me asusté y agarré un bat que tenía ahí y me quedé en el sótano todo el tiempo pensando que era alguna clase de ataque terrorista o algo así– dijo el hombre.

–Por cierto no nos hemos presentado, mi nombre es Takeyama inagaki– dijo el hombre.

–Un gusto, yo me llamo Hideo Inoue– dijo Hideo.

–Oye Takeyama… ¿tienes algún familiar cerca que nos pueda ayudar en ésta situación?– preguntó Hideo.

–No, el único familiar cercano está a 4 ciudades de aquí, espero que no les haya pasado nada malo– dijo Takeyama.

El estómago de Hideo volvió a rujirle.

–Veo que tienes hambre– dijo Takeyama.

–Si, es que no desayuné ni cené– dijo Hideo

–Bien, entonces te prepararé algo para que comas– dijo Takeyama con una sonrisa en su cara.

–No tiene de que preocuparse, estaré bien– dijo Hideo.

–No no no…debes comer. Si nó estarás muy débil por falta de energía– dijo Takeyama mientras le insistía a Hideo por qué coma.

–Ok comeré, pero creo que aún sería una molestia que me hagas de comer– dijo Hideo.

–Genial… Me alegra de que hayas aceptado– dijo Takeyama con una gran sonrisa en su cara.

–Te preparé un estofado de pollo con verduras. Mi especialidad, tambíen es mi comida favorita… bueno mi segunda comida favorita– dijo Takeyama.

Hideo al ver el estofado dió un bocado.

–*masticando* ¡está muy bueno!– dijo Hideo.

Mientras Hideo comía, Takeyama empezó a hacerle varías preguntas.

–Oye Hideo…¿Tienes algún familiar que viva contigo o que viva cerca?– preguntó Takeyama.

–A decir verdad, solo vivo con mi hermana menor, nuestros padres se divorciaron cuando yo tenía 10 años y a los 19 me fuí de casa, luego de 2 años mi hermana vino a vivir conmigo– dijo Hideo.

–Entiendo, ¿y porque tú hermana fue a vivir contigo a tan pequeña edad?– preguntó Takeyama.

–Es que nuestro padre había muerto por un accidente con unas vigas en el trabajo, él trabaja de constructor, en el accidente nadie sabía lo que había pasado lo único que pudieron ver fueron las vigas callendo sobre el.

Y nuestra madre se había ido a vivir a otro país y ya no sabíamos nada de ella– dijo Hideo.

–Comprendo, lamento mucho tu perdida– dijo Takeyama.

–¿Y dónde está tu hermana?– preguntó Takeyama.

–Ella tuvo un accidente en autobús mientras la llevaban al colegio. Así que la llevaron al hospital de Gokayama a que se recupere– dijo Hideo mientras terminaba de comer.

–¿Pero porque tan lejos?– preguntó Takeyama.

–No tengo idea, ¿será porque el hospital de Gokayama es mejor? No lo sé– dijo Hideo.

Cuando Hideo terminó de comer, se levantó, agradeció a Takeyama por la comida y se preparaba para salir. Pero justo cuando estaba apunto de abrir la puerta Takeyama le habló.

–Espera, ¿ya te vas?– dijo Takeyama.

–Pues si… tengo que seguir buscando a algún sobreviviente para que me diga que está pasando– dijo Hideo abriendo la puerta.

–Entonces déjame ir contigo, no quiero quedarme solo– dijo Takeyama con una cara de determinación.

Hideo al escuchar se comenzó a pensar mientras se frotaba la barbilla.

–Mmm… Ok, puedes acompañarme. Pero trae contigo ese bat nos puede servir– dijo Hideo seguro de sus palabras.

–¿Enserio?, ¡genial!– dijo Takeyama con una cara de felicidad.

Mientras Hideo esperara a que Takeyama se preparar y saliera de su casa, comenzó a pensar.

–si en todo ésta ciudad no hay nadie y solo quedamos nosotros dos…¿En las otras ciudades habrá pasado lo mismo?, Tendremos que averiguar eso nosotros mismos...

Ya cuándo Takeyama salió de su casa, vió a Hideo con cara de seriedad.

–Oye te veo muy serio, ¿pasa algo?– dijo Takeyama.

–No pasa nada, solo estaba pensando en todo lo que acaba de ocurrir hoy… ¿Y si todo lo que acaba de ocurrir tambíen pasó en otros lugares alrededor del mundo? Entonces seríamos los únicos sobrevivientes, Entonces mi hermana está…– dijo Hideo muy preocupado.

–Oye no te preocupes por eso– dijo Takeyama.

–¿como dices?– dijo Hideo.

–me refiero que estar preocupado es una perdida de tiempo y energía… Como dicen algunos, ve al mal tiempo buena cara– dijo Takeyama con una gran sonrisa en su cara.

Hideo al escuchar eso sacó una sonrisa en su cara.

–Tienes toda la razón, bueno… ¿Nos vamos ya? tambíen tengo que ir a mí casa a buscar ropa y demás cosas– dijo Hideo.

–Ok– dijo Takeyama.

–Antes de irnos, ¿trajiste el bat?– preguntó Hideo.

–Si si lo traje– dijo Takeyama.

–Bien, ahora sí nos vamos– dijo Hideo.

Cuando Takeyama y Hideo llegaron a la casa de Hideo, Hideo comenzó a preparar todas sus cosas en su mochila y salió de ahí.

–Bien, ya tengo todo lo necesario para sobrevivir– dijo Hideo.

Mientras Hideo decía eso, Takeyama se fijaba en su teléfono si había señal.

–Vamos, necesito una barra, solo una… ¡SI! tengo señal– dijo Takeyama muy feliz.

–¡¿Tienes señal?!– dijo Hideo sorprendido.

–Al parecer aún funciona la electricidad… veamos las publicaciones recientes– dijo Takeyama.

–Es cierto debí haber presentado atención a eso, es increíble que todavía funcione la electricidad ¿y qué encontraste?– dijo Hideo.

–Nadie está publicando nada, ni siquiera un mensaje– dijo Takeyama preocupado.

–¿Enserio?– dijo Hideo mientras sacaba su teléfono.

–Parece que yo tenía razón… Somos los únicos sobrevivientes de la tierra– dijo Hideo mientras sostiene su teléfono temblorosamente.

En eso apareció una publicación de un video diferente en los teléfonos de Takeyama y Hideo.

–Espera un momento me acaba de aparecer una publicación de hace… ¿¡Un minuto!? De un chico, es un video– dijo Takeyama sorprendido.

(La publicación del teléfono de Takeyama) –¡no van a creer lo que acaba de pasar!, me encuentro en un pueblo donde no hay nadie… Es como un pueblo fantasma, no sé qué habrá ocurrido. Ya se está haciendo de noche hací que buscaré algún hospedaje para ir a dormir hací que volveré después– dijo el chico.

–¡¿Eh?! Yo Tambíen tengo una publicación, pero éste es de una chica– dijo Hideo.

(La publicación del teléfono de Hideo) –*llanto* no se que está pasando aquí, cuando me fuí a mí cuarto a escuchar música y volví no había nadie. Mis padres, mis hermanos, ni mis amigos están. Por favor si alguien ve ésto que me diga ¡QUE ES LO QUE ESTÁ PASANDO!– dijo la chica.

Al ver eso Hideo quedó mudo y paralizado.

–Pobre chica, me da mucha lastima verla llorar de ese modo pero oye Hideo… Aún hay supervivientes en el planeta, eso quiere decir que tú hermana podría estar con vida– dijo Takeyama muy feliz.

–Tienes razón al ver eso puedo sentir qué aún hay esperanza para la raza humana– dijo Hideo con cara de felicidad.

Dicho eso Takeyama y Hideo comenzaron su viaje en busca de supervivientes.

–Hay que ir por las otras ciudades de Osona para ver si hay algún superviviente y de paso busquemos algún vehículo que tenga las llaves puestas– dijo Hideo.

–¡Ah! Hablando de eso… ¿Sabes conducir?– dijo Hideo.

–Si se conducir, mi padre me enseñó cuando yo tenía 18– dijo Takeyama.

–Entonces vamos– dijo Hideo animado.

Después de que Hideo dijera eso, comenzaron a caminar por la ciudad buscando algún vehículo.

Ya eran las 19:00 PM cuándo Takeyama y Hideo no encontraron ningún vehículo con las llaves puestas.

–¡¡Ah maldición!! No puedo creer que no hay ni un vehículo con sus llaves, ya estoy cansado– dijo Hideo todo cansado.

–¿Y si por hoy descansamos y mañana seguimos?– dijo Takeyama.

Al ver una casa decidieron descansar en ese lugar.

Ya se estaba empezando a ocultar el sol, y Takeyama y Hideo les comenzó a dar hambre.

–Tengo hambre, ¿me pregunto si habrá algún supermercado cerca?– dijo Hideo mientras le rugía el estómago.

–Un conocido vivía por esta zona y recuerdo que había un supermercado por aquí– dijo Takeyama.

Hideo después de escuchar eso dejó sus cosas en dónde está Takeyama y fue en busca de ese tal supermercado que dijo Takeyama.

–Traeme algo ¿ok?– dijo Takeyama mientras se sentaba a descansar

–Ya es de noche y es ta tan tranquilo que hasta da miedo– dijo Hideo mientras caminaba.

Luego de un rato buscando Hideo encontró ese mercado. En el supermercado se le veía que aún funcionaba la electricidad porque estaban las luces prendidas, cuando Hideo entró vió que algunas puertas de las heladeras estaban abiertas, algunos carritos y cajones llenos de mercadería regados por todos lados algunos estaban tirados.

–Valla hay tantas cosas que no se que sacar– dijo Hideo–

Y en eso mientras Hideo sacaba unas cosas para comer se escuchó un ruido fuerte que venía del almacén.

–Que fue ese ruido– dijo Hideo.

Hideo al escuchar eso agarró una escoba que estaba ahí y se dirigió lentamente, abrió la puerta y vió que era el mismo perro que vió más temprano comiendo un pedazo de carne cruda.

–Asi que eras tú el que estaba haciendo ese ruido– dijo Hideo mientras se acercaba lentamente hacia el perro.

El perro vió que Hideo se acercaba así que el tambíen comenzó a acercarse a Hideo. Al ver que el perro estaba lo suficientemente cerca Hideo comenzó a acariciarlo.

–Por un momento me has asustado– dijo Hideo aliviado.

Mientras Hideo acariciaba al perro vió una cámara de seguridad en una esquina. Emocionado, Hideo se apresura por llegar a la caja registradora dónde está una computadora.

–Si las cámaras aún funcionan, eso quiere decir que habrá grabado lo que ocurrió en la mañana… ¡Debo encontrar dónde se guardaron las grabaciones de ésta mañana!– dijo Hideo mientras revisaba la computadora.

–¡¡Si!!… Lo encontré– dijo Hideo muy emocionado.

Hideo mientras a reproducia la grabación esperando encontrar lo que busca y a que sus dudas sean resueltas.

–ok… Serían $50 dólares– dijo el que atendía el cajero.

–Bien aquí tienes– dijo el cliente.

–¡Oigan! ¿que es eso?– dijo unas de las personas que estaban afuera apuntando hacia el artefacto.

–Si… ¿Que es eso?, parece un fuego artificial– dijo otras de las personas que estaban afuera.

–¿Fuego artificial?– dijo Hideo confundido.

En ese momento la luz de todo la ciudad se cortó incluyendo el supermercado en dónde está Hideo.

–Ya era cuestión de tiempo de se cortará la luz, espero que Hideo esté bien– dijo Takeyama mientras esperaba a Hideo sentado.

–¿P-pero que?– dijo Hideo mientras veía la pantalla de la computadora todo tieso de lo que acaba de ocurrir.

–¡¡¡¿QUE ÉSTO... ES UNA MALDITA BROMA O QUE?!!!!– dijo Hideo muy enojado.

–¡¡¡Todas mis dudas ya se estaban por aclarar, y justo en ese momento se corta la maldita luz!!!– dijo Hideo mientras tiraba la computadora.

–Bien debo calmarme… no… hay… que perder la compostura– dijo Hideo mientras ihnalaba y exhalaba.

Después de eso Hideo llevó un poco de mercadería en bolsas y una linterna y se fue dónde está Takeyama acompañado del perro.

Al llegar a dónde está Takeyama y vió que había hecho una fogata afuera de la casa.

–¿Dónde encontraste leña?– preguntó Hideo.

–Cuando intenté entrar a la casa estaba con llave y la puerta es muy gruesa así que fuí al patio trasero de la casa y ví que tenia mucha leña y

como se cortó la luz decidí sacar un poco y hacer una fogata, además yo de niño era un boy scouts– dijo Takeyama.

–Genial– dijo Hideo mientras se sentaba.

–Oye ¿y ese perro de dónde lo sacaste?– dijo Takeyama.

–Lo ví por primera vez a la mañana mientras iba corriendo a la escuela luego lo volví a ver en el almacén del supermercado comiendo un pedazo de carne– dijo Hideo.

Después de hablar y comer Takeyama y Hideo fueron a dormir con el perro.

Mientras Hideo dormía luego de un rato tuvo un sueño.

En el sueño, Hideo estaba tirado en el suelo y cuando se dió vuelta vió su hermana que estaba al otro lado. Al verla Hideo comenzó a correr por un pasillo que parecía que cada paso que daba se hacía más largo para que no pudiera llegar en dónde estaba Lillian, su hermana.

–¡¡HERMANA TRANQUILA VOY PARA ALLÁ, SÓLO ESPERA UN POCO!!– dijo Hideo gritando.

–No te rindas hermano yo se que puedes encontrarme, solo no te rindas y lo lograrás– dijo Lillian.

Cuando estaba apunto de tomarla de la mano una clase fuerza invisible empujó bruscamente a Hideo alejándolo de Lillian. Cuándo pasó eso Hideo solo logro tocar unos de los dedos de Lillian.

–Tranquilo hermano. Yo te esperaré…– dijo Lillian con una sonrisa en su cara.

–¡¡¡¡LILLIAN!!!!– dijo Hideo gritando con todas sus fuerzas.

Luego de que pasará eso, Hideo despertó. El sudor le corría por la cara.

–Valla sueño… Ojalá que Lillian esté bien– dijo Hideo mientras miraba las estrellas.

Luego de un rato despierto. Hideo se volvió a dormir.

Ya comenzaba a salir el sol y el perro despertó a Takeyama y Hideo se despertaron.

–Ya desperté ya desperté, ya puedes parar– le dijo Hideo al perro con una sonrisa.

–Ok puedes parar me llenaras la cara de saliva– le dijo Takeyama al perro feliz.

Luego de desayunar lo que quedó de ayer se levantaron y Takeyama le hizo una pregunta a Hideo.

–Muy bien. Ahora a seguir buscando un vehículo– dijo Takeyama mientras se prepara para caminar.

–Ahora que lo pienso si seguimos buscando algún vehículo con las llaves puestas tardaríamos mucho y creo que sería mejor ir a pie– dijo Hideo.

–Ok. Entonces¿a dónde vamos?– preguntó Takeyama.

Al escuchar eso Hideo sacó una sonrisa dió una pequeña risa.

–Hacia el norte…dónde está Sylvennya– dijo Hideo apuntando con su dedo índice hacia el norte.

Takeyama y Hideo ya se estaban preparando para el viaje hacia Sylvennya es una ciudad modesta y escasamente poblada en las montañas es mejor conocida como un bastión de la neutralidad. La mayoría de sus habitantes están involucrados en la carpintería.

Takeyama, Hideo y el perro comenzaron a caminar en dirección a Sylvennya, en el camino se encontraban con casas, tiendas, departamentos y otros edificios sin ninguna persona. Mientras caminaban por la calle ellos veían toda clase de vehículos estacionados y algunos estrellados con otros vehículos, con algún objeto o con uno que otro edificio.

–Esto un caos automovilístico, suerte de que no alla nadie en eso vehículos– dijo Hideo mientras se fijaba en los autos estrellados que no estaban tan dañados si tenías sus llaves y si arrancaban.

–No encuentro un vehículo que pueda funcionar. Están muy dañados para arrancar– dijo Hideo.

–Entonces sigamos caminado y ya no busques más vehículos– dijo Takeyama.

Mientras hablaban Hideo vió en el cielo un avión que parecía ir bajando en picada al suelo.

–¿Eso que sale del avión es humo?– dijo Hideo.

–¿como puedes ver humo desde ésta distancia?– le preguntó Takeyama a Hideo.

Takeyama comenzó a prestarle más atención al avión.

–¡Es cierto! está saliendo humo y parece que va aumentando– dijo Takeyama observando al avión.

Mientras el avión bajaba, explotó en el aire haciendo que Takeyama y Hideo quedarán impactados mientras veían al avión estrellarse y perderse de vista entre los edificios.

–¡¿Viste… Lo mismo que yo?!– dijo Takeyama todo impactado.

–Temo que si. Quisiera no haber visto eso… Ese avión cayó en la dirección en dónde nos estamos dirigiendo– dijo Hideo un poco enojado e impactado.

–Y… ¿que hacemos?– preguntó Takeyama.

Hideo comenzó a pensar seriamente.

–Ok… hay que seguir en caminando en dirección a Sylvennya y si nos encontramos ese avión veremos porque explotó y se estrelló– dijo Hideo todo serio.

Takeyama, Hideo y el perro siguieron caminando en dirección a Sylvennya, caminaron y caminaron pasando por la carretera, por algunos senderos. Pasaron al rededor de dos meses y medio hasta que ellos llegan a un puente un poco descuidado y cubierto por plantas, lo cruzaron y llegaron a un pequeño camino de piedras que se dirigía a las montañas y en ese camino había dos postes con un gran cartel que decía "bienvenidos a Sylvennya".

–¡Si!… Por fin. Ll-llegamos– dijo Takeyama muy cansado.

–D-deberíamos descansar… un poco– dijo Hideo limpiándose el sudor de su frente.

Takeyama y Hideo se acercaron a los dos postes se sentaron en el suelo y lo usaron como respaldo y el perro se recostó en el suelo.

–Oye Takeyama. ¿Que hora es?– preguntó Hideo.

–Aver… Es la 13:30– dijo Takeyama mientras se fijaba en el teléfono.

Luego el cielo empezó a nublarse.

–Parece que va a llover– dijo Takeyama.

Luego de descansar un buen rato. Takeyama, Hideo y el perro entraron a Sylvennya, ellos se separaron para buscar más rápido. Buscaron y buscaron pero como era de esperarse no había ninguna persona en la ciudad, pero la electricidad aún no se había cortado. Ya se estaba oscureciendo y Takeyama, Hideo y el perro no encontraron a nadie.

Mientras caminaban Hideo vió una taberna.

–Oye Takeyama, mira lo que acabo de ver– dijo Hideo apuntando a la taberna.

Takeyama volteo a ver en dónde Hideo estaba apuntado y al ver que era una taberna se puso muy feliz.

–Hay que descansar en esta taberna y luego mañana seguimos buscando si hay gente en la ciudad– dijo Takeyama.

–Esta bien– dijo Hideo.

En ese momento cuándo estaban por dirigirse a la taberna comenzó a caer gotas de agua.

–Ya comenzó a llover mejor hay que entrar a la taberna antes de que empeore– dijo Hideo corriendo hacia la taberna con el perro a su lado.

–¡Oigan esperenme, yo no soy tan rápido cómo ustedes!– dijo Takeyama corriendo detrás de Hideo y el perro.

Al entrar a la taberna los tres vieron que había bebidas tiradas por todos lados, algunas comidas a medio comer o en el suelo.

El perro al ver la comida en el suelo fue directo a comerla.

Al ver al perro comer Takeyama y Hideo les comenzó a rugir el estómago.

–Sera mejor que comamos– dijo Takeyama.

–Si, sería buena idea– dijo Hideo.

Los dos buscaron por las mesas comida que no haya sido tocada. Afortunadamente había bastante comida sin tocar, hací que los dos se sentaron y comenzaron a comer.

Takeyama comía una hamburguesa con un vino blanco, Hideo comía un pollo al horno con arroz y una soda y el perro bueno… El perro estaba comiendo un poco de todo que se había caído al suelo.

–Oye Hideo en vez de soda ¿porque no te tomas una copa de vino conmigo?– dijo Takeyama.

–No gracias, yo no bebo– dijo Hideo.

–Oye ¿que nombre le pondrás al perro? dijo Takeyama.

–La verdad no se me ocurre ningún nombre. ¿porque no le pones tu un nombre?– dijo Hideo.

–Dejame pensar… ¿Que te parece Bernie?– dijo Takeyama.

–Bien está decidido. El perro se llamará Bernie– dijo Hideo.

Después de que Takeyama y Hideo cenaran buscaron si había algunas habitaciones. Y había una muy pequeña, con una cama con el tamaño justo para una sola persona, una pequeña mesita de luz, una silla, un armario y una tele.

–Es muy… acogedora– dijo Takeyama con una pequeña sonrisa.

–Supongo– dijo Hideo mientras observaba la habitación.

–Y… ¿Que hacemos?– dijo Hideo.

–Tu duerme en la cama y yo dormiré en esa silla– dijo Takeyama mientras le daba un pequeño empujón.

–No, tu duerme en la cama– dijo Hideo mientras ponía su mano en el hombro de Takeyama.

–No no no, tu duerme en la cama– dijo Takeyama poniendo sus dos manos en los hombros de Hideo.

–Insisto– dijo Hideo mientras empujaba a Takeyama.

Mientras discutían por quién va a dormir en la cama, Bernie corrió y dió un gran salto hacia la cama y se acomodó para dormir.

Takeyama y Hideo miraban a Bernie.

–Creo que Bernie dormirá en la cama– dijo Hideo.

–Y nosotros dormiremos en el suelo– dijo Takeyama.

Los dos ya se estaban preparando para ir a dormir y en ese momento Bernie empezó a ladrar.

–Ya para de ladrar– dijo Hideo.

En eso se escucha un ruido de un objeto cayéndose y rompiéndose allá abajo.

–¿Que fue eso? dijo Takeyama un poco preocupado y asustado.

–No lo se… Tu quédate acá arriba y yo iré a investigar– dijo Hideo mientras bajaba las escaleras cautelosamente con el bat de Takeyama.

Cuándo llegó al final de las escaleras se asomó por la pared a ver qué fue lo que hizo ese ruido. Y vió que eran tres lobos adultos comiendo toda la comida que había, en los lobos se les podían ver las costillas de los desnutridos que estaban.

–¡Oh mierda!… Nunca me imaginé que habría lobos por aquí, es obvio que les atrajo el olor a comida. Si me acerco solo por unos sentimetros ellos de seguro me atacarán– dijo Hideo susurrando.

Cuando un lobo terminó de comer un pedazo de filete que estaba en el suelo fue por una pierna de cordero que estaba en el suelo muy cerca de dónde está Hideo.

–¡Mierda viene para acá!… Bien debo calmarme y atacar en cuanto se acerque… pero si lo hago los otros dos lobos vendrán por mí, ¡¿que hago que hago?!– dijo Hideo sosteniendo el bat con miedo y mientras su cuerpo le temblaba.

En cuanto se acercó el lobo, Hideo dándo un grito lo golpeó en la cara con todas sus fuerzas haciendo salpicar la sangre del lobo en la pared y noqueándolo.

–¡M-mierda, reaccioné sin pensar!… Creo que me ganó el miedo. Además ¿que fue ese grito que eh dado?– dijo Hideo.

Los otros dos lobos al ver a Hideo lo atacaron sin dudarlo. Uno se abalanzó hacia Hideo.

–¡¡AAAAAAHHHH!!– grito Hideo dando un golpe en la cara con el bat y haciendo que el lobo caiga a en una mesa.

–¡¿En dónde está el otro?!– dijo Hideo mientras intentaba subirse en la barra para encontrar al lobo.

El segundo lobo saltó por una mesa para llegar y atacar a dónde estaba Hideo por el costado. Por suerte Hideo logró verlo a tiempo y pudo bloquear el ataque, el calló al suelo agarrándolo al lobo con sus dos manos para que éste no lo muerda y lastime, pero al caer Hideo soltó el bat y este cayó lejos de él.

El otro lobo que cayó en la mesa estaba se abalanzó a atacar a Hideo, pero Hideo al ver que se acercaba el otro lobo a atacarlo usó sus piernas para tirar al lobo que estaba sobre el, cuándo lo tiró vió una botella la agarró y con eso golpeó al lobo que estaba por atacarlo rompiendo la botella en la cara del mismo lobo y usando la misma parte rota para clavarsela en la garganta y matar al lobo.

–¿Que estará pasando allá abajo?. Lo que sea que esté pasando allá abajo, ojalá no le pase nada a Hideo– dijo Takeyama muy preocupado.

Y al lobo que tiró con sus piernas se levantó y saltó a atacarlo, Hideo al ver que lo estaba por atacar él solo pudo observar como venía el lobo hacia el.

–Creo… Que éste es… Mi final… Perdóname Lillian por no llegar contigo– dijo Hideo mientras cerraba los ojos.

Justo cuando el lobo estaba por clavarle los dientes a Hideo una bala atraviesa la ventana dándole al lobo haciendo que muera al instante y callendo sobre el regazo de Hideo. Hideo abre sus ojos lentamente y ve al lobo muerto en su regazo, por un impulso de miedo al ver al lobo en su regazo lo tiró al piso.

–¿Acaso está muerto?– dijo Hideo acercándose lentamente al lobo.

–Ese hueco es de una bala, ¡¿acaso hay más supervivientes cerca?! Pero si buscamos por toda la ciudad y no encontramos a nadie– dijo Hideo mientras miraba la ventana por donde entró la bala.

–¡¡HIDEO… OYE HIDEO ESTÁS BIEN!!– gritó Takeyama bajando las escaleras con toda prisa.

–¡¿Eso son lobos?!– preguntó Takeyama un poco sorprendido.

–Estas en lo correcto. Estos lobos se estaban muriéndo de hambre así que el olor a comida los atrajo, sería mejor cerrar todas las entradas para que no vengan más animales– dijo Hideo.

–Lo más importante es si estás bien– dijo Takeyama acercándose a Hideo.

–No te preocupes estoy bien, pero lo que me preocupa es otra cosa– dijo Hideo.

–¿Y eso es?– preguntó Takeyama.

–El último lobo que quedaba vivo murió porque alguien le disparó, y el disparo vino por esa ventana rota de por allá– dijo Hideo apuntando hacia la ventana.

–¡¿Eso quiere decir que hay más sobrevivientes por ésta zona?!– dijo Takeyama feliz.

Después de que Takeyama dijera eso Hideo saco una sonrisa y dijo.

–¡Bien!… En la mañana buscaremos a más supervivientes, ahora hay que dormir– dijo Hideo bostezando.

Los dos ya se estaban preparando para ir a dormir, Takeyama se acostaba en el suelo buscando la posición más cómoda para dormir mientras que Hideo hacia lo mismo.

–Oye Hideo, ¿crees que podamos encontrar a alguna persona?– dijo Takeyama mientras miraba el techo.

–Eso espero, además… Quisiera encontrarme con la persona que me salvó allá abajo y agradecerle– dijo Hideo con una sonrisa en su cara.

En eso, a lo lejos un grupo conformado por un adulto con traje de marine, con un gran físico, con una cicatriz en el ojo izquierdo, albino, ojos color rojo y con una gran barba. Otro hombre un poco más joven con una chaqueta de mezclilla negra, pantalones color gris, pelirrojo, ojos color azul, con lentes y con un tatuaje de un cráneo en la mano derecha. Y una chica adolescente con remera manga corta color azul con un dibujo de una rosa blanca, pantalones del ejército, pelo largo negro recojido, ojos color verde, con un collar con una cruz. Ellos tres llevaban rifles y vigilaban a Takeyama y a Hideo.

–Oye Abby ¿dime porque los tenemos que vigilar? no parecen ser peligrosos– dijo el hombre adulto sentado sobre una piedra mientras encendía un cigarrillo.

–El general nos dió la orden de vigilarlos e informar si hacen algo sospechoso– dijo Abby mientras observaba a Takeyama y a Hideo con unos binoculares acostada boca abajo.

–No lo se… yo creo que es exagerado preocuparse por esos dos además… ¿Por que lo salvaste de ese lobo? Hubieras dejado que el lobo lo asesinara– dijo el hombre mientras fumaba el cigarrillo.

–Oye, una orden es una orden así que deja de joder con eso viejo– dijo el hombre más joven mientras leía un libro sentado en el suelo.

–¡¿Oh?!… Nunca creí que te importaba tanto seguir una orden, ahora que me acuerdo antes eras un sicario ¿o me equivoco?… Nikolay– dijo el hombre mientras sonreía y terminaba de fumar el cigarrillo.

–No es que quiera seguir órdenes, es solo que quiero terminar con esto e irme al refugio y dormir. Jayden– dijo Nikolay cerrando el libro.

–¡¡¡JAJAJA!!!… Tipico de ti Nikolay, y ya te lo había dicho que no soy tan viejo solo tengo 46 años de edad a diferencia de ti que ya estás por cumplir los 38– dijo Jayden mientras se reía.

–¡¿Pueden bajar el volumen de su conversación?! Intento concentrarme– dijo Abby.

–Ok ok, no tienes porqué enojarte– dijo Nikolay.

–Oye Nikolay, te apuesto que no sobreviven una semana– dijo Jayden.

–¿A que viene eso viejo?… Semana y media– dijo Nikolay.

–¡¿PORQUE ESTÁN DICIENDO ESO?!– dijo Abby mientras les gritaba.

–Media semana– dijo Abby.

La noche avanzaba y el sol comenzaba a salir cuando Takeyama, Hideo y Bernie se despertaron y salieron de la taberna para prepararse e irse.

–Oigan despierten, esos dos se están por ir– dijo Abby mientras observaba con los binoculares.

–Si si ya escuché… No tienes que volver a repetirlo, ya oíste Nikolay despierta de una vez– dijo Jayden bostezando mientras daba pequeñas patadas a Nikolay para que despierte.

–Deja de patearme o te golpeo viejo– dijo Nikolay mientras se levantaba.

–¡JA! quisiera verte intentarlo, pero dejando de lado eso no puedo creerlo que te hayas quedado despierta toda la noche solo para vigilarlos– dijo Jayden.

–Como dijo Nikolay una orden es una orden. Ahora hay que apurarse en seguir a esos dos antes de que se nos pierda de vista además parece que dicen algo pero no logro escuchar– dijo Abby.

–¿Enserio?…– dijo Nikolay.

–Si, el adulto le dice algo al ese chico mientras que el chico tambíen le dice algo.

–¿Estás seguro Hideo de que vallamos por está dirección?– preguntó Takeyama.

–Si estoy seguro– dijo Hideo

–No lo se Hideo, tengo un mal presentimiento– dijo Takeyama.

–No seas tan paranoico Takeyama– dijo Hideo dandole una palmada en la espalda a Takeyama.

Takeyama, Hideo y Bernie luego de hablar comenzaron a caminar en dirección hacia norte.

–Vaya pero que Interesante– dijo Jayden observándolos con los binoculares.

–¿Que es lo que ves viejo?– preguntó Nikolay.

–Tal parece que esos dos van en dirección hacia el norte dónde está Osadul– dijo Jayden.

–¿Pero ese lugar nos es?…– preguntó Abby un poco asustada.

–Si ese es el lugar es dónde viven los bandidos, ladrones y asesinos cereales. Ésto se puso muy emocionante– dijo Jayden dando una pequeña risa.

Antes de que se convirtiera en un lugar en dónde viven los bandidos, ladrones y asesinos cereales, Osadul era una ciudad dónde gente amable y bondadosa vivía sus vidas con tranquilidad, pero luego se rumoreó que un grupo de hombres con trajes negros, vinieron a la ciudad y comenzaron a robar y a corromper a la gente con falsas promesas haciendo que se traicionaran y que se mintieran entre ellos, llegando a tal punto que algunos mataban a otras personas y otros robaban. Algunos criminales que escapaban de prisión se refugiaban en ese lugar, hasta la fecha nadie sabe nada sobre ese grupo de hombres que llegaron a la ciudad.

–Hay que ayudarlos– dijo Abby.

–¿Y entonces que hacemos?– preguntó Nikolay.

–Dejame pensar…– dijo Jayden frotándose la cabeza.

Mientras Jayden pensaba en una idea, Takeyama Hideo y Bernie caminaron y atravesaron por un pequeño bosque.

–Esos dos ya se fueron en dirección a Osadul ¿que hacemos?– dijo Abby mientras observaba con los binoculares.

–Si no hay de otra… Será mejor seguirlos y si hay problemas intentaremos ayudarlos lo más que se pueda, aunque todavía no se porque tendremos que ayudarlos– dijo Jayden.

Takeyama, Hideo y Bernie luego de pasar por el pequeño bosque llegaron a Osadul y estaban a punto de entrar a Osadul cuándo se detuvieron y vieron un cartel deteriorado y cubierto de tierra en el suelo que decía el nombre de la ciudad "Bienvenidos a Osadul una ciudad muy Humilde" con un gran tachón en la palabra humilde.

–Bien, como lo dice en el cartel estamos en Osadul– dijo Hideo.

–Si, estás en lo correcto– dijo Takeyama.

Takeyama, Hideo y Bernie habían entrado a Osadul y mientras caminaban comenzaron a ver que la mayoría de los edificios estaban destruidos y muchas paredes manchas con graffitis, sangre o quemadas. Calles llenas de basura, casquillos de municiones de armas, vehículos destruidos o desmantelados y alguno que otro cadáver de personas o animales. Algunos grupos de gente fumando, bebiendo y drogándose

–Pero… ¿Que clase de ciudad es ésta?– dijo Hideo muy sorprendido, asustado y nervioso.

–Tal parece que tú paranoia estaba en lo correcto, éste lugar es muy peligroso pero hay que tratar de preguntar a alguien de lo que pasó hace dos meses y medio– dijo Hideo mientras caminaba.

–¿Estás seguro? ésta gente no parece que sepan nada de lo ocurrido hace dos meses y medio además, se ven muy peligrosos– dijo Takeyama preocupado.

–Lo se pero hay que hacer el intento– dijo Hideo.

Takeyama y Hideo comenzaron a preguntar a todas las personas que podían y con suma precaución de que no los lastimen hasta que el sol comenzaba a ocultarse.

–Oye Hideo, ya empieza a hacerse de noche ¿Seguimos o vamos a buscar un lugar para dormir?– dijo Takeyama.

–Sólo un poco más, estoy seguro de que alguien sabe, lo presiento– dijo Hideo mientras buscaba más gente con cara de seriedad.

–Vamos Hideo… Hay que buscar un lugar para dormir– dijo Takeyama con una pequeña sonrisa mientras apoyaba su mano en el hombro derecho de Hideo.

–Maldición… Estuvimos tan cerca– dijo Hideo con cara de frustración golpeando una pared.

–Oye no te pongas así de seguro mañana habrá alguien que sepa de lo ocurrido, así que cálmate un poco por favor…– dijo Takeyama intentando calmar a Hideo.

Hideo cerró sus ojos e inhaló y exhaló varias veces muy lentamente para calmarse.

Takeyama vio un pequeño bar entre dos edificios muy altos.

–¿Oye que te parece si vamos a ese lugar por un rato? así nos calmamos mucho mejor– dijo Takeyama señalando el bar.

–Ok, y parece que es el único lugar intacto en ésta ciudad– dijo Hideo caminando hacia el bar con Takeyama y Bernie. Ya entrando en el lugar pudieron observar que por dentro estaba todo sucio, algunas personas peleando y otras tiradas en el suelo, ellos se acercaron a la barra y se sentaron en las banquetas a pedir algo para beber.

–¿Tu que pediras Takeyama?– preguntó Hideo.

–Creo que pediré una cerveza, ¿y tu que vas a pedir?– dijo Takeyama.

–Alguna bebida sin alcohol, no lo se– dijo Hideo.

Mientras Hideo pensaba, la mujer que atendía la barra se les acerco.

–Oigan ustedes dos ¿que se les ofrece?– dijo la mujer.

–Hola si, queremos unas bebidas si no es mucha molestia– dijo Takeyama sonriéndole a la mujer.

–¿Ah si?… ¿Y que van a querer?– preguntó la mujer.

–Yo quiero una cerveza– dijo Takeyama.

–Ok, ¿Y usted qué va a querer?– preguntó la mujer.

–¿Tiene alguna bebida sin alcohol?– preguntó Hideo.

–La única bebida sin alcohol que tenemos aquí es agua– dijo la mujer.

–Si no hay nada más… Dame un vaso con agua– dijo Hideo un poco frustrado.

Después de que la mujer tomara sus pedidos un hombre bastante alto y un poco delgado se les acerco.

–¿Enserio pediste agua? ¡¿Que eres… Un marica?! Los verdaderos hombres beben cerveza– dijo el hombre.

–Es que yo no bebo nada de alcohol– dijo Hideo.

Después de que Hideo dijera eso la mujer que atendía la barra se les acerco con sus pedidos.

–¿Porque no te vas? Y dejas a los verdaderos hombres beber en paz– dijo el hombre.

–¿Que te pasa? si solo estoy tomando agua– dijo Hideo un poco enojado.

–Porque no nos calmamos un poco– dijo Takeyama.

–Tu cállate, yo estoy hablando con tu amiguito– dijo el hombre.

–¿Asi que te gusta el agua eh?– dijo el hombre escupiendole en el vaso de Hideo.

–¡OYE QUE MIERDA TE PASA!– dijo Hideo levantándose de la banqueta muy enojado.

–¡¿Quieres pelear eh?! ¡Pues ven aquí!– dijo el hombre.

Cuándo Hideo se le acercó el hombre sacó una navaja de su bolsillo.

En otro lugar muy lejos de dónde estaban Takeyama, Hideo y Bernie, en una colina llena de flores, junto a un árbol, había una niña arrodillada viendo las flores.

–Pero que lindas flores crecen por aquí y que rico aroma– dijo la niña mientras olía una flor.

De pronto un hombre alto, de cabello negro, ojos color marrón, con barba y con uniforme del ejército se le acercó a la niña.

–Ya es hora de que nos vallamos pronto oscurecerá– dijo el hombre uniformado.

–¡Okay!– dijo la niña mientras se levantaba y se sacudía.

–Bien… Hora de irnos– dijo el hombre uniformado.

–Espera espera– dijo la niña mientras volvía a dónde estaban las flores y cortaba una flor amarilla.

–Bien ya podemos irnos– dijo la niña tomando la mano del hombre.

–Será mejor apresurarnos, Elena ya debe estar preocupada– dijo el hombre uniformado.


CONTINUARÁ…


18 de Mayo de 2020 a las 16:50 0 Reporte Insertar Seguir historia
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