V
Val T


"El tiempo nos desconoció; el destino nos volvió a unir". Incendiar por accidente el salón de artes quizás fue lo mejor que les ocurrió a estos siete jóvenes en su ultimo año escolar; bajo la mirada de su director, se verán obligados a trabajar en equipo ante cada proyecto que este les presente, o de lo contrario, peligrará su graduación y en el peor de los casos; repetir el curso. Cada uno pondrá su parte para dejar sus diferencias de lado y atravesar las turbulentas aguas de la adolescencia; amores, peleas, mentiras, secretos y sobretodo mucha, mucha mala suerte.


Ficción adolescente No para niños menores de 13.

#aprendizaje #experiencias #aventuras #fiesta #suerte #secretos #mentiras #traicion #graduación #juventud #amor #conflictos #adolescencia #amigos
0
1.3mil VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los sábados
tiempo de lectura
AA Compartir

Capitulo 1: ¡Fuego!

Todo pasó tan rápido; en un abrir y cerrar de ojos los siete no tan compañeros se encontraban frente su director tratando de explicar porqué el salón de artes se reducía a cenizas, agua y muchas obras destrozadas. ¿Qué fue lo que pasó? Quizás les interese saber...


Alex 4:47 A.M


El festival de artes es esta noche, no hay nad que me entusiasme más que ver mi cuadro de mosaicos expuesto; he estado preparándolo todo el verano. La mayoría de mis compañeros aún no habían llegado, otros estaban ocupados armando los stands del evento. El instituto había amanecido temprano, este festival era una de las celebraciones más importantes; todos los años otorgaban becas a las mejores obras en respetables universidades de arte. Por mi parte, quedarme dando los toques finales a mi obra había ocupado toda mi madrugada. Ser el promedio más alto de mi clase me daba ciertos beneficios, como tener la confianza de los directivos para utilizar las instalaciones fuera de hora; soy el único con una copia de la llave de este salón. Al llegar al aula note la dificultad para abrir la puerta, últimamente se había quedado trabada por la humedad que había en esa instalación. Entre y me senté en mi respectivo asiento, destape mi obra y comencé a mejorarla; los minutos pasaron volando y ya eran las 6. La paz que me generaba el arte se rompió al encender mi celular y notar las 32 llamadas perdidas de mi novia. Apenas entre a Whatsapp, una llamada destrozó el ultimo ápice de serenidad y paz dentro mío.

—¿Qué pasa bebé? —Respondí.

—¿Qué pasa? ¡Me dejastesss plantada! Dijistesss que íbamos a cenar junto0os.—Sus palabras se deslizaban, estaba alcoholizada. Alejé el celular de mi oído al mismo tiempo que maldecía. Se me había olvidado por completo.

—¡Perdón! Estoy mejorando mi proyecto para el festival—Me percaté de los ruidos a autos en su llamada— ¿En donde estas?

—¡Queeé te importa! Salí con gente que realmente leimporrrto.. ¡No como vosss pedazo de—

Conexión interrumpida, eso no era bueno. Rápidamente me despegue de la silla de un salto y corrí hacia el patio en busca de la más mínima señal; las peleas con mi novia se habían vuelto muy frecuentes, y dejarla plantada era algo muy, muy malo.


Benjamin 6:05 A.M


—Leo, ¿No nos vamos a meter en un lío si hacemos esto?—Pregunté preocupado, mientras mi amigo intentaba abrir las puertas de los salones que, obviamente, estaban cerradas.

—¡Dios! ¿Desde cuando sos tan maricón?—Respondió Leo, en su típico tono burlón y desafiante.

—Yo no soy maricón.—Respondí rápidamente— Te pregunto porque no parece una idea muy razonable drogarse en un salón.

—¡Dejá de llorar! Esto es algo clave de hacer antes de egresarse... ¡Bingo!—Exclamó Leo. Luego de forcejear con una puerta, esta se abrió.—Qué mejor que fumarse un buen porro bajo la mirada de las obras de los hippies de arte.

Ambos entramos al salón y nos sentamos en la mesa del fondo, lejos de la vista de cualquier ventana. Todavía era de noche pero el sol lentamente comenzaba a notarse desde la lejanía. La madrugada parecía ser un buen momento para fumar.

—¡No hay nada como el sabor de un buen mañanero junto a mi mejor amigo!—Leo prendió el cigarro, dio la primera y de un rápido movimiento se sacó el sweater y lo arrojo sobre uno de los proyectos.

Un ruido extraño se escucho desde afuera, ambos volteamos alertados pero no había nadie; probablemente fue obra del viento.

—A veces me pregunto como es que me dejo convencer en estas boludeces —Dije, mientras le daba una seca al porro.


David 5:59 A.M


—¡Mira! Es el institito...¡Hay que entrar! ¡Qué rápido llegamos, como si nos hubiéramos teletransportado! —Mis pensamientos se escapaban en palabras sin antes pasar por mi cerebro, manejaba un alto estado de ebriedad. La fiestas pre-festivales siempre eran un descontrol.

—¡Instituto!—Exclamó Serena— ¡Se dice instituto! Eso es porque vos sos medio... medio chino.

—¡Yo no soy chino! Soy filipino... Me llamo David eso no es chino, ¡Es filipino!

Serena lanzó una carcajada que retumbo por todos los pasillos del instituto. —David no es un nombre filipino, lo sé porque tengo un tío con ese nombre y no es filipino.

—¿Y si no es filipino entonces por qué me llamo así?

Ambos nos detuvimos en el pasillo mientras la risa inundaba nuestros cuerpos, las lágrimas comenzaron a brotar hasta que caímos derrotados sobre una pared.

—No se si me río por el efecto del alcohol o porque realmente dijimos algo divertido...—Dijo Serena, mientras me miraba fijamente.

—Definitivamente el alcohol—Respondí, esbozando una sonrisa—. De todas formas, creo que ya se nos esta pasando.

—Entonces deberíamos probarle al alcohol que sabemos divertirnos sin él...

Y sin darme cuenta los labios de Serena estaban junto a los míos, tal vez fue el alcohol, puede ser que las ganas escondidas; todo escaló muy rápido.

—Busquemos algún lugar más privado.—Susurró a mi oído.

Comenzamos a tratar de abrir todas las puertas pero ninguna parecía estar sin cerradura, llegamos hasta las últimas del pasillo. El salón de artes parecía una buena opción, pero la puerta tampoco se podía abrir.

Serena lanzó un silbido y volteé hacía ella. Había logrado abrir la puerta de conserjería junto a la sala de artes. Ambos nos metimos y cerramos la puerta de un golpe, dejándonos llevar por la emoción del momento. Solo Dios y nosotros sabemos las cosas que ocurrieron adentro de ese armario esta madrugada...


Luna 6:09 A.M


Esta mañana había salido rumbo a clases un rato antes, me gustaba llegar temprano y recostarme sobre los bancos del patio a dormir una siesta corta, sobretodo con este clima casi veraniego. Casi dos semanas del comienzo a clases, pero seguía sintiéndome una intrusa en esta vida que alguna vez fue mía.

—¡Hola!—El gritó de Ema me despegó de mis pensamientos—. Antes vos me esperabas para ir juntas a clases no se si te acordas, reina.

—Perdón, solo pensaba en mi siestita.

—¡Antes dormiamos esas siestitas juntas! ¿Quién sos? ¿Quién se robó a mi amiga?—Exclamó, sacudiéndome.

—Agradece que los extrañaba mucho y volví.

—Enserio que no te entiendo, podrías haberte egresado con alguna titulación artística e irte a la mierda, pero no; preferiste volver al mugriento Liceo Lumeno... ¡Yo hubiera matado por esa beca!

—Bueno, definitivamente no era para mí esa vida—Respondí harta, este tema de conversación siempre salía a la luz con Ema.

—Perdón por ser intensa, es que realmente no lo entiendo. Enserio moriría por una beca así, jamás podría renunciar por una pavada.

—¡Si quisieras podrías pagarte ese instituto veinte veces!—Exclamé

—¡Error! Mi mamá puede pagar ese instituto, yo no, y como ya te repetí por enésima vez, no piensa apoyarme en nada que tenga que ver a lo artístico.

—No recuerdo que hayas mencionado eso, ¿Estás segura?

—¿Ves que nunca me escuchas, Lunita?

Caminamos unos minutos más mientras hablábamos de la cotidianidad hasta que llegamos al instituto. Ema se detuvo en la puerta con los ojos bien abiertos y su típica mirada pensativa.

—¿Em?

—Deje la batería prendida.—Murmuró, sin quitar esa aterradora mirada de su rostro.

—¿Que batería?—Pregunté, confundida.

—¡La de mi proyecto! ¡Tengo que buscar a Alexander!—Ema comenzó a correr y la seguí lo más rápido que pude; note lo fuera de forma que estaba, para cuando llegamos al patio, donde estaba Alex, casi no tenia aliento.

—¿Están jugando a las carreras?—Preguntó Alex, al vernos tan exhaustas.

—¡Dejé mi cuadro encendido toda la noche! ¡Si la batería se sobre calienta se va a fundir!

La expresión en el rostro de Alex cambió fugazmente, ambos salieron despavoridos hacía el salón de artes, y otra vez me tocó correr.

—Que tonto, me olvidé cerrar con llave.—Dijo Alex, sacando la llave de su bolsillo. Comenzó a tratar de abrir la puerta, pero estaba trabada, por lo que empujo con fuerza y esta se abrió bruscamente. Al encender la luz, lo primero que encontramos fue a dos muchachos totalmente drogados recostados en el suelo, mirando atentamente las vueltas que daba el ventilador.—¡¿Qué mierda hacen acá?!—Gritó furioso.

—Uf, que mala onda Alexander, no seas así; vos antes eras mi bro.—Dijo uno de ellos, el más desalineado.

—Yo no soy tu "bro", Leonardo. Agarren sus cosas y váyanse de acá que después el quilombo me lo como yo.—Espetó furioso, agarrando de los brazos a ambos muchachos y dirigiéndolos a la puerta—. La verdad que pensé que eras más inteligente que esto, Ben.

—Soy inteligente, por eso nos metimos a este aula porque sabemos que vos nunca nos mandarías al frente.—Dijo este tal Ben, sonriendo burlonamente.

Durante la discusión de los tres chicos, Ema daba vueltas buscando su proyecto.

—¡No lo veo por ningún lado!—Exclamó nerviosa.

—Ema —Murmuré, señalando a un rincón—. Creo que lo encontré.

Una llama de fuego comenzaba a surgir de entre lo que parecía ser un sweater, casi deslizándose, Ema lo sacó de encima pero ya era muy tarde, el trabajo estaba derritiéndose. Del descuido, el abrigo cayó sobre trabajos hechos en papel haciendo que estos también comenzarán a quemarse.

—¡Fuego!—Chillamos al unísono.

—¡Rápido agarren el extintor!—Grité.

—¡La puerta se trabó!—Exclamó Alex, tirando de la puerta con todas sus fuerzas.

Todos comenzamos a gritar, pero parecía que nadie nos oía, hasta que de repente notamos dos figuras afuera de la puerta, era un chico y Selena; mi ex amiga que no me puede ver ni en figuritas. Estos comenzaron a ejercer fuerza desde el exterior y la puerta abrió, pero el fuego no se detenía. Serena tomó un balde que se encontraba al costado del salón y lo arrojó en el fuego; al primer contacto la llama se volvió aún más grande.

—¿¡Qué carajo tiraste!?—Le gritó el chico que la acompañaba.

Serena dio vuelta la lata—¿Barniz? ¡Barniz! ¡Mierda!—Lanzó la lata— No pienso quedarme y ser responsable de esto—. comenzó a correr por el pasillo hasta desaparecer.

El fuego se volvía cada vez más inmenso, pero antes de que llegará hasta nosotros, el chico que venía con Serena encendió la alarma anti-incendios y todos los aspersores comenzaron a bañar la sala hasta apagar el fuego.

—Genial David, ahora todos los proyectos quedaron arruinados por el agua.—Expresó Alex, decepcionado.

—¿Enserio?—Expresamos todos al unísono.


Todos 7:18 A.M


Eran las siete en punto y el único sonido que resonaba en aquella oficina era el de las agujas del reloj. El director Castillo tenia su mano sobre su boca, manteniendo su mirada fija sobre un papel en su escritorio; los siete jóvenes estaban parados en frente de él, con la cabeza gacha.

—Les doy la libertad y la confianza a mis alumnos de último año de utilizar las instalaciones a conciencia y pasa esto... ¡Por favor director Castillo! ¡No va a pasar nada director Castillo!

—¡Señor no fue mi culpa! ¡Yo solo quería apagar mi proyecto!—Exclamó Ema, apenada.

—Tal vez la próxima deberías fijarte de apagarlo, en primera instancia, ¡Imbecil!—Respondió Serena enfadada.

—Bueno, al menos no se fue corriendo como alguien.—Acusó Luna mirando fijamente a Serena.

—¡Es culpa de todos ustedes!—Chilló Alex furioso— ¡Arruinaron mi obra! ¡Arruinaron mi salón!

—Si tanto te gusta tu salón cásate con él—Dijo Leo, burlón— Además, si no querían que lo usáramos ¿Por qué estaba abierto, Sherlock?

—¡Fue un accidente!—Exclamó Alex, aún más enojado.

—Yo aunque sea intente apagar el fuego.—Dijo David, con aires de orgullo.

—Si, con un balde de barniz, pedazo de inútil—Respondió Leo.

—¡Es suficiente!—Gritó el director.

—Director, en nombre de todos pido disculpas.—Expresó Alex, visiblemente afectado por la situación.

—Bueno señor Becker, espero que sus disculpas le sean suficientes a los representantes legales para cubrir los gastos de la reparación del salón—El director, con el ceño fruncido, se levantó de su asiento y comenzó a caminar impaciente de un lado a otro—. Claramente han arruinado el festival de Artes.

—¡No tiene pruebas para acusarnos descaradamente!—Chilló Leo, dando un salto de su asiento.

—¡Oh, siéntese Leonardo Caligner! Si tan solo leyeran los comunicados sabría que hace meses instalamos cámaras de seguridad en los pasillos, de todas formas; ¿Qué hacía el señor Rossi y usted en el salón de artes? Que yo sepa, ninguno de los dos participan en el festival.

Ambos jóvenes se lanzaron una mirada, a la par que sus compañeros esperaban impacientemente la mentira con la que saldrían.

—¡Grupo de estudios matemáticos!—Exclamó Ben.

—¿A esa hora de la mañana? ¿En esa parte del instituto? ¿En plena oscuridad? ¿¡Teniendo salas específicamente para eso!?—El director comenzó a alterarse más de lo que ya estaba.

—Eh... Si.

—No se por quién me toma, señor Rossi.

—Benjamín tiene razón —Se apresuró a decir David—. Estábamos estudiando, por eso era tan temprano.

—Ay, Señor Wang. Veo que me toma por estúpido.

—¡Jamás, señor!

—Entonces, ¿Usted y la señorita Devan estaban estudiando matemática dentro del armario de conserjería?

La sala se ahogo en un profundo silencio. La mirada penetrante de Alex sobre Serena casi podía fundirla, ella por su parte, se limito a encogerse sobre su asiento. Ben y Leo parecían entretenidos viendo la guerra de miradas. El director Castillo volvió a tomar asiento y meditó sus palabras unos segundos antes de volver a hablar.

—Esto es lo que haremos. No expulsaré a ninguno, y tampoco tendrán que financiar el arreglo. Será considerado como un accidente no intencional a los ojos del pueblo, pero quedará registrado en mi memoria y en los registros institucionales de cada uno—

—¡NO!—Gritó Serena.

—Señorita Devan, lo hubiese pensado antes de utilizar el armario de conserjería como su cabaret personal... Prosigo. Considerando que estoy siendo muy, muy, generoso pasaré a informarles de la última medida que tomaré. La graduación de todos pende de un hilo; no tengo ojos para saber quien es más responsable que quien, por lo que todos sufrirán las mismas consecuencias. Están obligados a participar como grupo en cada festival, espectáculo, feria, ¡Lo que sea que se haga! Colaborarán en la limpieza, el orden y serán miembros activos de todo lo que se decida hacer, y lo harán con la mejor sonrisa; ahora tienen un deber moral con esta institución y sobretodo conmigo. Voy a estar detrás de cada uno para ver que esto se cumpla, y créanme, acá el que manda soy yo; si quiero ponerles mil piedras para que jamas se gradúen lo voy a hacer. Confiaré en lo que mi religión me ha enseñado, les daré la opción de la redención, y sobretodo; que aprendan a trabajar en grupo, porque veo que tienen todo menos compañerismo. El último mes de clases tomaré mi decisión y créanme... Puedo hacerlos repetir el año si quisiera, no me subestimen. Si su conducta esta calificada por debajo de siete puntos, no tendré más remedio que tomar acciones más duras ¿Entendieron?

Todos asintieron con la cabeza.

—Su primera tarea va a ser limpiar el salón que arruinaron al finalizar las clases, obviamente no los voy a dejar solos, la supervisora Torres va a estar ahí para controlarlos; pueden retirarse y recuerden ¡La mejor sonrisa!

Todos los jóvenes se retiraron de la oficina decepcionados, molestos y algo ansiosos... Esto sería el principio de una larga, larga historia.

16 de Mayo de 2020 a las 21:42 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Continuará… Nuevo capítulo Todos los sábados.

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~