nv_scuderi N.V. Scuderi

Dos hermanas se enfrentan cara a cara luego de un crimen cometido y que solo ellas sabrán. Solo una podrá retirarse de la escena


Crimen Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

#rivalidad #sangre #hermanas #cuento
Cuento corto
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La mosquita muerta

―Mirame ―me pidió ella con una sonrisa petulante y casi diría lujuriosa.

―Lo estoy haciendo ―respondí sin verdaderamente observar, pues mi mente ya estaba más lejos de esa habitación sin vida.

―¡No! ¡No lo estás haciendo! ―gritó elevando el tono de su voz de una manera furiosa y chillona como jamás la había escuchado.

Ignorándola, cerré los ojos. Aun así, las aguas de mi fuero interno me condujeron al recuerdo de mi hermana menor; repasé una vez más su figura pálida y escuálida, esos ojos saltones de un color oscuro que me repugnaban y una expresión siempre vacilante en su rostro como un cachorro acorralado. Ni en nuestra más tierna infancia hasta que crecimos pude soportar semejante muchachita débil y de escaso carácter a quien me vi forzada a proteger por exigencia de mis padres que, increíblemente, preferían a la mosquita muerta, como solía llamarla en su presencia y sin vergüenza alguna cuando me dejaban en segundo plano. Yo era lo contrario a ella: fuerte, decidida e independiente, por eso nadie creía que necesitaba ningún gesto de cariño cuando a ella se lo daban todo sin merecerlo, según mi parecer. Estaba harta de ella y no iba a reprimirlo ni un día más.

―Mirame por una última vez, al menos ―insistió con voz más calmada.

Suspiré hondo y abrí lentamente mis ojos. Me encontraba de pie frente al cuerpo inerte envuelto por un charco espeso de sangre y en cuya cima se exhibía un puñal hundido en el corazón hasta sólo alcanzar a ver la empuñadura de madera. He allí mi crimen y mi hermana como único testigo, quien no me delatará jamás.

―La mosquita muerta ya creció y ya puede defenderse por sí sola ―dijo orgullosa―, incluso de su propia hermana que quiso deshacerse de ella acá y después salir con el cuento de que me quité yo sola la vida. Tengo que agradecerte, ya sé la excusa que voy a dar sobre vos. La sangre no es agua, dicen.

Sin cubrir siquiera mi cadáver, como muestra de su primera y gran hazaña, mi hermana menor abandonó la habitación fingiendo un grito de espanto y un desmayo. Sola allí conmigo misma, mientras todos acudían en su auxilio y nadie me percibía, concluí que, en efecto, la mosquita muerta siempre fue más viva de lo que imaginaba.

15 de Mayo de 2020 a las 00:26 2 Reporte Insertar Seguir historia
7
Fin

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N.V. Scuderi Licenciada en Comunicación Audiovisual, pero el amor a las historias a través de la literatura es más fuerte.

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Proséf Chetai Proséf Chetai
Hola, Scideri. Saludos. Me agrado mucho la historia. Igualmente la sorpresa que da la mosquita muerta. Lo tuve que leer varias veces motivado por la dificultad que se me presentó con la idea de: ¿narradora muerta o narradora viva? ¿Habla con la hermana o narra por qué murió?: la viveza de la mosquita muerta.
May 15, 2020, 15:10

  • N.V. Scuderi N.V. Scuderi
    ¡Muchas gracias por la valoración, Chetai! Saludos :D May 15, 2020, 15:33
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