1566617928 Francisco Rivera

Lunar, encabezando pesquisas en donde no debe; se encuentra en el dilema de armar un rompecabezas empezando desde la punta de un rabo bastante inusual...¿Nos acompañan a ello?


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Lunar encabezando rabo...

El atroz sonido de un bafle de 5000 watts de potencia sonora lo despertó ésa madrugada del 10 de mayo de 2019: "Loops of life" (Psychedelic Downbeat Mix) del año anterior, le daba la bienvenida. Se percató de su estado de sorpresa desde el nivel del piso donde yacía y no en la cama sinuosa desde donde creyó estar.

Iniciaba su lento ascenso en medio del estruendo en el que, pasó de una feroz molestia a una aceptación insospechada: el ritmado de ambiente de psicodelia, no obstante, le gustaba ya, de manera gradual, como recordando dónde había dejado lo último de su vida.

Se incorporó y atisbando en la ventana, como esperando detectar desde dónde provenía el sonido que ya lo envolvía al paso de frenética danza individual, observaba una ventana amplia de un piso poseedor de esa terraza que tantas veces miraba, principalmente cuando una silueta de mujer madura asomaba el cuerpo, ataviado con una bata de herencia de la abuela y regaba las plantas de marihuana en ese horario de las 05:00 de la madrugada.

De pronto, en ese ritmo golpeado por un inclemente bajo y un ensordecedor retumbar de batería, escuchó un disparo exhalando su nube de pólvora y la expansión de un grito ahogado en estertores de mujer, daba cuenta de que moriría desangrada a lo largo de la duración de esa música, propiciando los problemas vecinales que sobre vendrían tras las primeras indagaciones de la policía sobre tan extraño e inusual escenario: asesinato perpetrado por alguien cercano o fundido a la vida de la mujer, quien no alcanzó a ver el espléndido despuntar del día, justo en ese día dedicado a las madres...


Si algo se llegaba a colegir de ese hecho, representaba un rompecabeza sin sentido, debido a la distancia en metros lineales, en pisos de altura, en construcciones de años de diferencia y en situaciones de clase, bastante contrastantes, donde él, por ejemplo, vivía como un clase media ficticio, pues sub arrendaba ese departamento, estilo art decó venido a menos, en tanto que la vecina occisa era la dueña del penthouse erigido entre los años 1989 y 1990.


Por esos días, Lunar se estaba acostumbrando a manejar con solvencia un móvil, tomado este de un escritorio, dejado por distracción de la secretaria de turno, quien, alharacas de más y llantos de menos, juró que daría con el ladrón que se había atrevido a robar su móvil, casi en sus narices... pero nada de esto ocurrió.

Para resarcir y calmar su ánimo bélico como su estado anímico, Lunar lo había vendido como un "bisne" personal de urgencia para atender las compras de medicamentos de una tía, aparecida en su genealogía familiar, como la mala hierba crece en cualquier prado de área verde, descuidada por el mantenimiento tardío de cuadrillas de trabajadores llevado a mediano plazo en apego a costumbres laborales presentes en cualquier sección sindical adscrita al gobierno de ese perímetro federal.

Cumplida la transacción, Lunar adquirió un celular de uso ajeno por módica cantidad de devaluados pesos. Lo envolvió en una presentación sutil y suficiente. Se dirigió un miércoles antes de mediodía y lo entregó a la mujer, mientras ésta atendía la elaboración de oficios de urgencia, de acuerdo a la lógica del jefe inmediato para quien, todo era así, a resolverse en lo inmediato: mientras no se lo exigiera la cadena subsecuente de funcionarios ascendentes.

Concluidos los oficios, la secretaria de turno fue llamada hasta el área de fotocopiado y en persona Lunar le entregó el "obsequio" por ser día de las madres. Ella, sorprendida y con sonrisa franca, le corrigió con amabilidad:

— ¡Gracias, licenciado, no se hubiera molestado! — , dijo ella, no sin cierta emoción. A lo que contestó Lunar:

— ¡No, no es necesario! Me hubiera gustado que fuera de otra manera, pero, por ser este día, que sirva de algo! — , comentó así, mientras esperaba que lo abriera. En el acto, ella lo hizo y devolvió el agradecimiento con una mejor sonrisa y un beso en la mejilla derecha de Lunar, al mismo tiempo que le decía para sí mismo, lo siguiente:

— ¡No soy madre, ni madre soltera!... si mal no recuerdo, eso pasó la semana anterior, — acotó ella, al tiempo que transformó su sorpresa en agradecimiento pleno y dio las gracias, esperando la respuesta de Lunar, quien de inmediato repuso lo siguiente:

— ¡Bien, no importa: de todos modos es usted, con debido respeto, una mamacita y deseo que su sonrisa ilumine esta oficina, este tedio laboral y ese genio del pinche jefe que nos cargamos! — tras estas famosas palabras, quedó sellado el efecto de amistad sucesiva entre ambos: lo que hubo entre ellos y su tórrido cortejo y fundente romance no es asunto de esta historia como veremos en otros pormenores, donde Lunar tuvo que hacer, bastante quehacer en sus acostumbradas andanzas, no solo sentimentales, sino materiales...

10 de Mayo de 2020 a las 19:52 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Francisco Rivera Francisco Rivera
Acciones del personaje para presentación y conocimiento de las amistades lectoras de ambos sexos...
May 10, 2020, 19:50

  • Laura  Calabria Laura Calabria
    Como siempre Francisco, estupendo. Es una maravilla tu redacción y el manejo del vocabulario. Me declaro seguidora número uno de esta historia, pues me intriga desde el principio hasta el final. Espero que Lunar pueda ofrecerme muchos relatos más. También deseo que estés bien en estos tiempos tan duros que vivimos. Un saludo May 10, 2020, 20:26
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