wereyes Waldo Reyes

Mejoraba cada día, aún lloraba su pena, pero ya no necesitaba diálisis. Levi, el exjefe de su esposo la esperaba. ―Jane, debiéramos entendernos... ―¡No! James falleció por su culpa, le exigió hasta que murió en su escritorio. ―Tengo los mejores abogados. Suerte. Vio al explotador irse, riendo, por el jardín. Se arrojó sobre él, le introdujo la manguera por la boca hasta el esófago, apretó su garganta y le dio toda la potencia al agua. ―¿Siente la presión? ―El cadáver agujereado hizo de rociador.

#theauthorscup #themicrostoryller #horror
  14 de Mayo de 2019 a las 11:26
AA Compartir

Comenta algo

0 Comentarios
Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!

Más microrrelatos