sebasilvestri Sebastian Silvestri

Pasó su vista de las paredes húmedas al escritorio gastado. Y del escritorio a los ojos que lo miraban. Detrás de ellos, un rostro marcado por el tiempo no le devolvió ninguna expresión. No había en él alegría ni tristeza, tampoco enojo ni calma. Sólo estaban sus ojos, posados firmes en los suyos. Había pensado en qué le preguntarían, y en qué respondería para salvar su vida. Pero no hubo preguntas ni respuestas. Esos ojos ya habían decidido su destino. 

  November 28, 2019, 14:16
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