Cuentos y microrrelatos

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Gym para escritores: Ejercicios de escritura creativa #3

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Ya es miércoles! Y eso significa que nos toca otro día de ejercicios de escritura. Hoy vamos a tener una frase con la qué inspirarnos ¡Ojo al piojo! Esto quiere decir que la frase es el detonante creativo para nuestra historia, no que debe aparecer escrita en nuestro textos —si quieren citarla y agregarla, pueden, aunque no es necesario hacerlo—. 'Y debo decir, que confío plenamente en la capacidad de haberte conocido' Julio Cortázar ¿Se animan con el reto al semana? ¡Qué la inspiración los acompañe!

14 de Marzo de 2018 a las 17:49 7
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V. C. Aguirre V. C. Aguirre Oh vaya. Entonces cambiaré las balizas. Muchas gracias a ti por el reto.
20 de Marzo de 2018 a las 19:35
Roxana B. Rodriguez Roxana B. Rodriguez ¡Muchísimas gracias por sumarte! Ya te he agregado al listado y me paso a dejarte un comentario por tu texto -de paso, me entero de algunos baches, que creo que el editor de la comunidad toma las balizas <> como código y no muestra el texto. ¡Jo! Las cosas que uno se entera XD pero vi que en el link ya sale completo, así que voy a terminar de leerlo <3 Subo el repost de la frase corregida: ''Y debo decir, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido''
20 de Marzo de 2018 a las 19:27
V. C. Aguirre V. C. Aguirre Un saludo Roxana. He terminado la tarea jiji. El título es: Casualidad. Como todos los Viernes a las 3:30, April se dirigía hacia su banca del parque. Estaba vacía como de costumbre. Se acomodó sobre los barrotes de hierro color verde y sacó el libro de su bolso. Estaba en los últimos capítulos, y aunque ya lo había leído anteriormente, siempre se conmovía con el final. Le dió otro sorbo a su refresco antes de pasar la página. El encabezado anunció el agonizante dolor que se sufría al terminar un libro. "Final. Una ocasión especial" A medida que sus ojos claros, tan claros como las hojas verdes esmeralda que se agitaban en las copas de los árboles sobre su cabeza, recorrían con hambre las palabras sobre la página. Su interior se encogía al estar en la piel de los protagonistas. Un sollozo la hizo recordar que estaba en un lugar público, así que sin detenerse se limpió la nariz con una servilleta. Continuó con su lectura mientras las lágrimas le empañaban la visión. El dorso de su mano hizo la función de pañuelo. Negaba con la cabeza suplicando que aquello no fuera así, que a pesar de la felicidad alcanzada entre los personajes, el dolor de la historia que venían arrastrando remitiera. " Yo la atraje hacia mí. - Mientras estés a mi lado puedo con cualquier cosa. Ella envolvió mi cuello con sus brazos. - Entonces, aquí estaré. - Eternamente - dije. - Eternamente - asintió ella. Me agaché hasta que mis labios alcanzaron los suyos. La eternidad hiba a ser maravillosa. Fin". April seguía mirando la última palabra del texto. Llorando sin consuelo alguno mientras continuaba negando que eso fuera todo. De pronto, alguien tocó su hombro suavemente. El contacto le hizo dar un respingo sobresaltada. - Lo siento. Lo siento - se disculpó el chico a su lado. Levantaba las palmas de las manos como si le hubieran ordenado tener las manos a la vista como decía la policía en las películas. Abril cerró el libro y se quitó los cascos. - Perdón - dijo ella aún sollozando. - No me di cuenta de que te habías sentado aquí - quitó su bolso y lo dejó sobre sus piernas para darle espacio suficiente al visitante. - No. Discúlpame a mi. Es solo que... Bueno te he visto y pues... - no encontraba como explicar que tenía un rato observándola desde otro extremo del parque. Haciendo uso de su cámara profesional, recorría con su lente a todos los visitantes del parque hasta dar con ella. Le había llamado la atención su belleza peculiar. Peculiar por ser una chica pelirroja natural, con el tono de cabello más intenso que aún así de cerca esperaba descubrir si era teñido, su tes blanca pero con un brillo especial. Parecía de porcelana, como esas muñecas antiguas. Sus enormes cascos blancos, eran uno de los detalles que la hacían resaltar en medio del paisaje primaveral que la rodeaba. Y como si eso no fuera suficiente, sus ropas transmitían aún más color y vida. Con su vestido amarillo con diseños sutiles en la tela y un abrigo ligero color verde musgo. Harry pensó que su belleza sobrepasaba todo lo que él hubiera visto jamás. Pero lo más desconcertante y sorprendente en partes iguales, era haberla visto llorar. Había permanecido perplejo viendo como sus mejias se inundaban de lágrimas mientras pasaba las páginas de aquel grueso libro. Fue tal su admiración que fue capaz de dar un par de disparos para capturar la escencia de aquel momento. Algo que por supuesto había sido totalmente descortés y faltó de ética. - ¿Estás bien? - logró preguntar después del balbuceo. Ella sonrió avergonzada. El viento sopló y agitó sus mechones de fuego contra sus mejias. - Si. Perdón si te asusté - se rió nerviosa. - Es solo que me he emocionado - explicó alzando el libro. - Ya lo he leído tres veces y siempre lloró al final - se rió de su propia cursilería. - ¿Puedes creerlo? - sonreía sin mirarlo. - Bueno, si te hace sentir mejor. Yo siempre termino con un nudo en la garganta cuando veo Titanic. Ella se rió de nuevo pero Harry percibió cierto alivio en el tono de esa dulce risa. - Yo siempre concluyo que ambos pudieron salvarse - continuó él. Ella asintió con una sonrisa. - Y también he estado a punto de llorar cuando Bruce Willis derrama esa lágrima en Armagedón. Ella río de nuevo mucho más tranquila. Buscaba algo en su bolso, pero Harry al suponer de que se trataba su búsqueda, se apresuró a sacar un pañuelo del bolsillo. - Aquí tienes- se lo tendió con una sonrisa. La de ella se ensanchó. - Gracias. Vaya un hombre con pañuelo. Creí que ya no habían de esos - decía observando el trozo de tela en sus manos. - La conozco - Harry saltó de su sitio como si hubiera gritado ¡Bingo! Ella le observó confusa. - Richard Gere y Jennifer López. No recuerdo el nombre de la película pero ella lo dice cuando él le tiende un pañuelo. Ella volvió a reír y asintió. - Pero yo no soy bailarina y mucho menos Jennifer López - se rió con timidez. - April Andersson, bibliotecaria y niñera a medio tiempo - sonrió tendiendole la mano. Harry estaba por tomarsela pero ella la retiró un segundo antes. - Oh espera - sacó un bote pequeño de uno de los compartimentos de ese bolso que ahora que Harry le ponía atención, parecia más bien una de esas mochilas militares con sus montones de compartimientos y braguetas. Derramó el gel en sus manos y ella lo extendió por ellas con una concentración máxima. Procurando llenar hasta la última célula de su piel con aquel alcohol en gel con aroma a limón. - Ahora sí - dijo girandose hacia él y extendiendo la mano - No es bueno dar la mano llena de bacterias - sonriendole. Harry se sintió abrumado por tantos detalles que asimilar de ella. Tuvo que hacer a un lado los apuntes mentales que estaba haciendo y estrechó su mano. <<Dios es tan suave>> pensó al tocar su cálida mano. En dónde por cierto encontró un saludo firme y seguro, no tímido y tierno como en otras chicas que había conocido. - Soy Harry Hawkins. Pero no tengo nada que me relacione con Harry Potter o Hogwarts. Tampoco soy familia de Stephen Hawking. De hecho mi apellido es Hawkins con K-I-N-S al final no K-I-N-G como él - terminó su presentación sin liberar su mano de la de ella, quien le dió la impresión de no querer apartarla. - Y soy fotógrafo. Bueno, aficionado pero trabajo en un periódico. - Lo sé - respondio ella. - Pero, no es para ¿El Clarín o si? - se rió de nuevo pero esta vez a sus costillas. Harry no comprendió su broma de inmediato. No se había dado cuenta que sus manos se habían separado hasta que le vió gesticulando con ambas. - Lo siento, no pude evitarlo. Me recordaste a Peter Parker, cuando habla con la secretaria de su jefe y le dice que es fotógrafo cuando él tiene la cámara colgando del cuello. April ladeó el rostro observándolo. Harry entonces cayó en la cuenta que su cámara colgaba de su cuello y aún traía puesto el gafete en la solapa de su camisa. - Oh no. Descuida. Suele pasarme. Estoy acostumbrado a traerla siempre encima que olvidó que... Pues dice mucho de mi. Harry cerró su mano con un extraño cosquilleo en la palma. De pronto las palabras se desvanecieron entre ellos. Se contemplaron unos segundos más hasta que April se sintió incómoda por la atención que estaba prestándole Harry. Desvió la mirada y contempló el libro que aún seguía sobre sus piernas. - Perdóname. No era mi intención incomodarte. Es una mala costumbre adquirida por pasar tanto con los reporteros - se movió en su asiento imitando la posición de April. - Ya sabes, hacer preguntas incómodas en los momentos menos oportunos y observar demasiado a las personas. Bueno en realidad eso era una costumbre propia de su afición por la fotografía. Ver lo que otros no ven. Captar la belleza en medio del caos. - Eso me hizo venir a sentarme aquí, sabes. Te vi llorando tan desconsolada y me preocupe aunque vi el libro en tus manos - se escuchaba avergonzado. Y efectivamente así se sentía por haber pasado observándola todo ese tiempo en que ella leía. - Eso también dice mucho de ti Harry. Qué te acerques a alguien que llora con un libro - ésta vez ella le estaba mirando. En un principio April pensó que era demasiado vergonzoso que alguien llegará a querer consolarla por llorar como tonta por algo asi. Pero también le pareció dulce de su parte además de mostrar un sentido de empatía que no creía común en un reportero y fotógrafo de noticias. Por aquello de estar tan de cerca de sucesos negativos de la ciudad, pensaba que esas personas se volvían insensibles con el paso del tiempo. - Supongo que debo decir gracias... - Titubeó antes de mirarla de nuevo. - Que curioso, que extraña coincidencia - citó observando sus ojos caramelo. - Y casualidades. Nunca había visto unos como los de Harry. Era como si hubieran colocado un café intenso al rededor de sus pupilas y le fueron difuminando hasta llegar al color miel dorado. - Y debo decir, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Aquello la hizo sonreír. <<Si, definitivamente es una casualidad muy agradable>> admitió April en su fuero interno. - Pero creo que el protagonista de la historia es él - levantando el libro en sus manos. - Cierto - asintió sonriéndole. Un nuevo dato para sus apuntes se reveló cuando el sol se coló entre las ramas. Tres puntos oscuros maquillaban naturalmente sus mejias. Uno de los pequeños lunares estaba sobre su pómulo izquierdo y los otros dos sobre su mejia derecha pero en un punto más bajo. - ¿Podría invitarte a un café? - preguntó sin ser conciente de como salían las palabras de su boca. - No - respondió sin un atisbo de broma. - ¿No? - No. - ¿Por qué? - Por qué éste es mi día libre de todo, literalmente. Es como un día casi sagrado para mí. No por algo religioso más bien es para descansar, desconectarme de todo y venía a disfrutar de la brisa - se expresaba con dulzura viendo hacia los árboles. - Entonces. He interrumpido tu descanso - habló cabizbajo. - No. Ha sido agradable conocerte. Y más aún en estas circunstancias y casualidades. Podríamos salir mañana. Si quieres. - Creí que era yo quien te estaba pidiendo una cita - sonrió por el giro que había dado la conversación. - Y le ha aceptado. - Pero dijiste no. - Pero explique por qué. Solo tenías que volver a preguntar con un nuevo plan - sonrió como si fuera una estrategia obvia. Guardo su libro en el bolso. - Tómalo en cuenta si quieres salir con una chica que llora cuando lee - sonrió angelicalmente. Harry se sintió confuso, atónito, emocionado por volverla a ver pero de nuevo confuso. - ¿Opciones? - susurró. - Si. - De acuerdo - se levantó y le tendió la mano ya que ella estaba lista para partir. April se la sujetó y ambos hicieron una reverencia y rieron al incorporarse. - Mañana. Nos veremos aquí a las 6. - A las seis - sonrió. April giró sobre sus talones y siguió su camino colocandose los cascos de nuevo. Harry le vio desaparecer cuando ella dobló la esquina. Se quedó ahí de pie sin saber cómo habia pasado todo aquello. Su sonrisa, su cabello, su grácil silueta en aquel arcoiris de color. Sus curiosidades y sus gestos. Y esa pasión que desbordaba en lágrimas al conmoverse por las letras. Eran demasiado para contener. Menos mal que ahora tenía todo eso capturado en una fotografía. Contempló el retrato de la hermosa chica en la pantalla de su cámara. <<Mañana. 6 pm >> Lo publicaré. Aquí te dejo el link. https://getinkspired.com/es/story/35130/casualidad/?ref=dashstoryprofile
20 de Marzo de 2018 a las 17:20
V. C. Aguirre V. C. Aguirre Gracias Roxana. Con gusto. ;-)
16 de Marzo de 2018 a las 15:51
Roxana B. Rodriguez Roxana B. Rodriguez Si es cortito y quieres compartirlo aquí, no hay ningún problema con ello. Ahora, si quieres hacer un libro (ya sea para cada reto o uno en general y lo vas sumando con los retos que iré subiendo) lo publicas y me dejas el link, ahí yo lo voy sumando al indice <3 Subo el repost de la frase corregida: ''Y debo decir, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido''
15 de Marzo de 2018 a las 23:12
V. C. Aguirre V. C. Aguirre Un saludo Roxana. Buen ejercicio. Solo una consulta. ¿Dejo en comentario el relato? O ¿Lo pubilco y comparto el link aquí? Es la primera vez que hago esto así que solo la duda. Gracias.
15 de Marzo de 2018 a las 22:56
Roxana B. Rodriguez Roxana B. Rodriguez Corrijo, la frase correcta es ''Y debo decir, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido''
14 de Marzo de 2018 a las 17:49