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VOLTEA PARA ATRÁS

La novedad del "juego" con la ouija de papel pasó a los días en la escuela. Compañeros dejaron de hacer alarde de saber cuál de las compañeras estaba en sus días gracias a los tableros. 

Me encontraba muy inquieta, por las tardes cuando llegaba a casa, tenía horarios contrarios a mi familia, (ellas estudiaban o trabajan por las tardes), por lo que regular estaba sola, aveces con mi abuelo. 

La última vez que utilizamos el tablero Cynthia y yo fue una mañana, en la que el anillo se movía con demasiada rapidez, Gabriel tenia miedo, o eso fue lo que entendimos, no tenía permitido comunicarse, cuando era descubierto el anillo se movía sin sentido, pedíamos permiso de salir y no respondía, solo nos salíamos sin finalizar. Antes de decidir dejar de jugar, tuve la brillante idea de preguntarle;


¿Como eres? 


A lo que él respondió;  


Cuando quieras verme, piensa en mi antes de dormir y me verás en tus sueños.


Que gran error. 

18 años después trato de no pensar en él antes de dormir, aunque aveces no resulta, sí lo cumplió, lo he visto en varios sueños. 


Mientras hablamos con él siempre se expresó educado y no tuvo ningún tipo de agresión en sus comentarios, de hecho le preguntamos si sabía como moriríamos, dijo SI  pero no quiso decirnos como, ni cuando. 

 

Estaba intranquila, hasta que Cynthia y yo acordamos romper el tablero, teníamos la sensación de que le causábamos problemas. Lo hicimos en el salón de clases, ni ella ni yo hablamos mas del asunto. 


Al siguiente fin de semana, a unas cuadras de mi casa, acudo a visitar a mi prima, quien me seguía en todo, entonces, no sé por que me pareció buena idea contarle a ella lo sucedido. y me incitó a hacer un nuevo tablero. pensé que nuevamente Gabriel saldría a hablarnos, me equivoqué, ahí conocí la verdadera maldad detrás de este juego. 


Le pedí a ella; 

-primero hay que quitar todas las imágenes religiosas de tu habitación


Probablemente eso generó la presencia oscura y desagradable. 


Mi prima tenía varías imágenes religiosas, las sacamos todas, o al menos eso creíamos. 


Nos colocamos al pie de la cama, hincadas en el suelo, usando el colchón como mesa, dándole la espalda a unas repisas llenas de juguetes sobre la pared.

Comenzamos el juego... 


-¿Podemos jugar?


No se movía el anillo.


-No presiones el anillo Naye!. Le decía con angustia, estaba de por medio mi credibilidad sobre la historia  de la escuela. 


Ambas apenas y tocábamos el anillo, cuando después de insistir...


-¿Podemos jugar?

-NO.


Mi prima no dejaba de verme, estaba asombrada.  


-¿Por que no podemos jugar?

-VOLTEA PARA ATRÁS...


Me paralice, ni ella ni yo teníamos el valor de voltear.


7 de Diciembre de 2018 a las 15:22 0 Reporte Insertar 0

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