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karenstraight Karen Straight Ail navega en su castigo, en las redes del delirio. Vida y silencio, vida y futuro. Un color azul se convirtió en destino.
Historia No Verificada

#azul #onirica
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Dispersión bajo la Luna

Ail era un joven que navegaba en un mundo denso; sobre una pequeña barca de madera, Ail fluía con dificultad sobre las corrientes de agua. Remar era un trabajo arduo de todo el tiempo.
A pesar de su permanente condena de remar por siempre, Ail no se rendía.

Remaba, remaba.

Cuando estaba agotado, Ail se desanimaba muy fácil, dejaba de luchar. Prefería permanecer en silencio.

Sólo él, sólo su olvido.

La noche infinita no privilegiaba su sentencia divina, ni era cálida con su tormenta interior. La vida no prevalece más allá del simple rumbo del aire. La vida es un constante reproche, una tortura, una tempestad.

Algunas veces, las luces amarillas y azules lo recibían alrededor de su camino. Brillaban con dulce claridad, reflejando su vitalidad sobre el espejo del agua. El alivio para Ail era contemplar su fulgor. Su nuevo sedante para su frío destino.

Si, alguna de ellas —pensaba Ail— fuera a convertirse en el Sol naciendo, podría derribar la oscuridad de su condena.

Una vez, Ail divisó una esfera singular; de color azul. Y ese color brillando en el horizonte, le devolvió la esperanza: Si algún día, lograba alcanzarla, tendría en su poder la lámpara que iluminaría su alma.

Navegó hasta ella, remando con fuerza.

Pasaba el tiempo, remaba.

Y no podía alcanzar aquella bella luz. Su alma estaba desgarrada; sus intentos, sólo eran eso, intentos. La tortura volvía a aniquilar su vida.

— Bella luz que resplandeces en mí, ven a mí, no escapes de mí.

Y la luz encendida, apagaba su color azul. Volvía la oscuridad a su existir.

Desesperado, Ail, navegaba en el infinito océano azul profundo. A su alrededor, hermosas luces parpadeaban la nostalgia del soñador, cantaban un coro de mágico desconsuelo;

"No intercedas por él, y vuelve a brillar en una coordenada azul, Escapa de su corazón, vuelve al sigilo de tu anónimo vaivén. Desata en él, la pérdida que nunca tuvo; su alma vivirá por siempre deseando tenerte, aún en la esclavitud. Gira más allá de tu resplandor viviente. De todas las estrellas, para él, eres la más eterna..."

La luz escapaba de sus manos, jugaba con él.

La tempestad de Ail crecía en un caótico mundo. Ail no podía encontrarla en el vaporoso universo.

Su búsqueda se volvió larga melodía de noches y días. Embriagado por el dolor, Ail bebió la salada agua del mar. Mirando al horizonte, la luz volvía a camuflarse, sólo para él.

— ¿Dónde estás?

La angustia volvía a su corazón. Palpitante, la luz se camuflaba en el fulgor del silencio. La única luz que necesitaba se volvía su mayor castigo.

Entonces, una ráfaga de misericordia, cambió el tono de todas las luces del mundo. De múltiples tonalidades, dejaron de ser azul y doradas, para convertirse en el espectro visible.

Ail, no podía encontrar su luz azul.

Estaba enganchado con aquella que, alguna vez fue azul.

22 de Julio de 2017 a las 05:01 0 Reporte Insertar 2
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