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Nahar despierta luego de que su nave se estrellara en Tau Ceti, un planeta donde la vida pereció a causa de un ser espacial considerado inmortal. Ahora, con su nave destrozada y pocos recursos, las posibilidades de escapar se van desvaneciendo en las arenas de Tau Ceti.


Science Fiction All public.

#monster #scifi #cienciaficcion #lovecraft #spaceopera
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El Inmortal de Tau Ceti

Nahar abrió los ojos lentamente. Lo primero que sintió fue el punzante dolor en su pierna derecha y el sonido proveniente de su muñeca izquierda. Al inclinar su cabeza, las partículas de polvo extraterrestre que se habían alojado en sus pulmones le obligaron a toser con fuerza y a girar de costado su maltrecho cuerpo. Una insistente lucecita azul en su muñeca titilaba esperando respuesta. Mientras se levantaba del suelo, deslizó un dedo por el dispositivo y con voz cansada respondió:

- Wherim, ¿cómo está la nave? - En el horizonte, la luz de una enana blanca que se desvanecía entre las montañas hacía que su pálida piel azul turquesa pareciese aún más muerta de lo común. La sangre roja se derramaba desde un ojo y por la boca. - Wherim responde de una buena vez… - repitió el Yrevocsid con impaciencia. Del dispositivo salieron unos ruiditos de interferencia y luego una voz rasposa y aguda.

- ¿Nahar sigue con vida? ¡Increíble! Llevamos esperando respuesta desde el perigeo de la estrella de este planeta. El deceso fue turbulento. !Toda la cabina de control salió por los aires y explotó como los fuegos de un Vork enfadado! Pero las destructoras enemigas no nos siguieron cuando entramos en la atmósfera. Cuando Nahar cayó de la nave, vimos cómo intentaba maniobrar los escudos gravitatorios de la silla en vano. No sabía que los Yrevocsid fueran tan resistentes. ¿Cómo sobrevivió Nahar a esa caída?

- ¿Hay forma de reparar la nave? - Preguntó Nahar con pocas esperanzas.

- ¿No escuchaste a Wherim? - musitó el Cigo-cyborg a través del intercomunicador. Su raza era susceptible a desarrollar múltiples personalidades al culminar su maduración cerebral - La mitad de la nave se desintegró en la atmósfera. ¿Quieres ir a buscar a ver si queda algún pedazo de timón volando por ahí?

- Mierda… - soltó el Yrevoc en voz baja.

- ¿Qué es eso, se come?

- Todo el tiempo... - Su aliento se evaporó por el frío ambiental.

Una pantalla holográfica con botones digitales emergió de la muñeca al instante en que Nahar levantó el brazo. Después de unos comandos a respuesta de los movimientos de los dedos del Yrevoc, la placa cuadrangular tomó una posición horizontal y se deformó para reproducir una réplica del terreno frente a él, más una flecha que apuntaba hacia su pecho. Nahar giró sobre sí mientras la flecha se mantenía apuntando a lo que sería el suroeste del planeta. Cuando flecha y cuerpo se encontraron mirando a la misma dirección, el holograma parpadeó y comenzó un rápido recorrido esquivando un par de montañas hasta llegar a los escombros de la nave. Unos símbolos en la pantalla indicaron el tiempo del recorrido a pie en un lenguaje desconocido. <<Dos horas y media>> pensó Nahar.

Durante el recorrido, Wherim puso al tanto de la situación al capitán: Se encontraban en un planeta antiguamente monitoreado por la Alianza de Conservación Biológica y era llamado Tau Ceti por sus habitantes; una civilización poco evolucionada que pereció hace más de 800 años a causa del ataque de un Lloigor Espacial.

- ¿Un qué? - interrumpió el Yrevoc.

- Según los informes de la ACB, es un simbionte que incuba sus huevos en el corazón de cometas helados esperando el momento propicio para nacer. Parece que cuando el cometa se acercó a la órbita del Tau Ceti, el hielo se evaporó y liberó a la bestia en el planeta. En pocos meses, el Lloigor acabó con los seres vivos incluyendo flora y fauna hasta dejar el planeta completamente muerto. Algunos científicos y hasta gobiernos pagan bien por muestras de su carne o desechos, pues se cree que tiene una composición biológica que lo hace inmortal…

Esa última palabra despertó el interés de Nahar.

- Eso quiere decir que aún camina por este planeta… - repuso el capitán.

- ¡Eso es imposible! - Exclamó Wherim con un notorio nerviosismo - Lleva 800 años sin probar alimento.

- ¡Es un monstruo que puede habitar en el espacio! - contraatacó Wherim interrumpiéndose a sí mismo - Lo que significa que también puede vivir sin respirar oxígeno, mientras vaga por el universo esperando caer en otro planeta para devorarlo.

Nahar concluyó la ascensión de una rocosa elevación y divisó frente a él las tenues luces de su destrozada nave, abajo, junto a lo que alguna vez fue el cauce de un río. El viento golpeaba con fuerza en su rostro, pero a pesar de las congelantes ráfagas, sudaba por la ardua caminata. El capitán pasó la manga de su chaqueta por la frente y su corazón dio un salto de angustia. Había olvidado limpiar la sangre de su rostro. Apresurado, sacó un tubo de agua comprimida de su bolsillo y extrajo 500 ml con los que humedeció un pañuelo. Luego, procedió a eliminar cualquier rastro de sangre en su piel y cabello utilizando el dispositivo de la muñeca como espejo. Luego de asegurarse, se deshizo del trapo y caminó el último tramo que lo separaba de su nave. Wherim salió a recibirlo con cálidos gritos de bienvenida. Era un pequeño Cigoto de cara chata color marrón, en la que resplandecía una sien metálica que rodeaba un ojo azulado brillante. Llevaba unos ropajes anchos de color verde y sus piernas habían sido reemplazadas por cuatro pares de ruedas ajustables, que se moldeaban a las severidades del terreno a voluntad.

Los gritos cesaron. El rostro alegre del copiloto se tornó en angustia y su ojo real se abrió desorbitado. Sus manos quedaron suspendidas en el aire, pasmadas de horror. El Yrevoc se detuvo en seco y miró hacia la colina a sus espaldas. En la oscuridad, una figura cuadrúpeda con una larga cola que terminaba en punta y un hocico con largos cuernos que superaban el tamaño total de la cabeza, se inclinaba para revolcar buscando algo en las rocas de la cima. Las sombras impedían ver muy bien, pero Nahar supo que lo que el Lloigor Espacial había levantado era su pañuelo ensangrentado que desapareció al instante en la esquelética mandíbula del monstruo. Los hundidos ojos en sus cuencas percibieron las luces de la nave y un gruñido extraído de las tinieblas que sonaba como uñas rasgando el metal, puso en alerta a los tripulantes. Sin mediar palabra, los dos extraterrestres corrieron a la nave cercenada y se perdieron dentro de ella.

Los compañeros casi no necesitaban comunicarse. Wherim digitó en el tablero con sus gruesos dedos y al instante los restos de la nave se cubrieron por una malla color violeta. Nahar extendió la mano sobre una mesa la cual se dividió a la mitad levantando una estructura con una gran variedad de armamento. Extrajo dos grandes escopetas automáticas blancas hechas de un material sintético similar al acero, pero mucho más liviano y resistente. Nahar se quedó con una y lanzó la otra al Cigo-cyborg que extrajo un cable de ella y lo conectó directamente a una cavidad en su ojo robótico. No hubo terminado esta maniobra cuando un estruendo se sintió en las paredes de la nave. El suelo vibró con fuerza y empujó todo lo que no estaba pegado a la nave hacia un extremo. Todo dentro empezó a rodar. Los estruendos se hacían más fuerte y en un punto pequeño del muro, el material se empezó a doblar.

- ¡La maya de escudo se desactivó! - vociferó Wherim mirando el tablero que había configurado hace un momento. - Todo el sistema quedó dañado tras el ataque de las destructoras.

Se oían golpes directos y rotundos. El material del muro se empezó a abrir y las fauces de hueso del Lloigor aparecían más claras frente a los tripulantes. Su hocico se movían con desesperación. Wherim cerró su ojo real y apuntó. El impacto hizo retroceder al monstruo. A través del agujero, el cielo empezaba a esclarecer. Nahar se levantó.

- Saquemos las naves terrestres. Sigámoslo hasta su nido.

- ¿Nahar está loco? Ese disparo no le hizo el más mínimo… - El estruendo del metal interrumpió sus palabras. La deforme cabeza atravesó la lámina por completo y el gruñir de la bestia retumbó en la cabina. Un cañón se posó frente al ojo hundido del Lloigor y el disparo quedó silenciado por el mismo cráneo del monstruo.

Todo quedó en silencio. Nahar apartó su arma del cadáver. Las fauces del animal descansaron por un momento en el agujero. La enana blanca daba sus primeros rayos de luz. Frente al Yrevoc, el cadáver empotrado en la pared parecía el trofeo de un cazador. Nahar miraba el cuerpo inerte como apreciando el infinito. Se llenó de una inesperada tristeza y desolación, pues el monstruo espacial había dado su último respiro.

Nahar cayó al suelo sin prestar atención a los gritos triunfales del Cigoto. No había comido en 32 horas, su cuerpo estaba helado y las heridas de su pierna no habían terminado de curarse. En cuestión de segundos sus ojos se cerraron y cayó inconsciente.

En sus sueños, un planeta de cielos y aguas azules aparecía ante él. Seres con su misma forma biológica, de piel rosada y de poco pelo, corrían sobre la arena de la playa. Detrás de él, unas estructuras grises y brillantes se elevaban hacia el cielo. Sabía que alguna vez había estado allí. El cielo se tornó rojo y luego negro. Las aguas se ennegrecieron y los humanos que alguna vez amó fueron cayendo sobre la arena, derramando sangre por cada orificio.

La dolorosa imagen lo despertó. Ahora se encontraba en una de las recámaras de la nave. Wherim estaba al otro lado de la habitación mirándolo fijamente. Nahar intentó preguntar algo sobre su estado. El Cigoto lo interrumpió.

- ¿Cómo sobrevivió Nahar a la caída? - Su expresión era seria, pero tranquila.

El Yrevoc se sintió asustado por un momento. No supo qué responder. Cuando se levantó de su lecho, vio las vendas manchadas de sangre que cubrían su brazo. Wherim siguió hablando.

- Los Yrevocsid sangran de un color verde oscuro. - Dijo el Cigoto con paciencia. - Estuve escaneando las ondas cerebrales de Nahar mientras dormía, pero no me pudieron decir mucho. Son más laberínticas que las de un Cigoto de 15 personalidades y Nahar solo tiene una. Por otro lado, escaneando el cuerpo supe algo más interesante aún. El escáner no pudo determinar la edad biológica de Nahar y Nahar es de una raza extinta, un ser humano.

Nahar no levantaba la mirada de la mancha de sus vendajes. Cuando lo hizo, fue para mirar a través de la ventana. Continuaba en silencio. La personalidad pacífica y amable de Wherim quiso darle un respiro y se levantó para salir de la recámara, pero la voz del humano lo detuvo.

- Mi cerebro es muy débil para recordarlo todo. Las memorias más claras provienen de sueños escritos en mi diario personal. Fuera de eso, intentar recordar lo que pasó hace 500 años me es casi imposible. Creo que me llamaban Johny. Vivía cerca de la playa. Una bomba explotó. Todos murieron, menos yo. Anduve sin rumbo durante décadas, tal vez siglos. Fui encontrado por viajeros espaciales. Los viajeros murieron. Llegué a otro sistema con su nave. Luego de eso, cambié de vida y de raza, camuflándome entre extraños seres. Tuve miles de nombres y miles de rostros. Alguna vez supe que la raza humana se había extinto hace mil trescientos años. Creo que estoy cerca de cumplir mi segundo milenio de vida. No sé si alguna vez podré morir. Y no sé porqué soy inmortal…

Wherim seguía horrorizado junto a la puerta, viendo al hombre como si tuviera mil Lloigor detrás.

- He buscado respuesta por todos lados. He quedado atrapado durante siglos en lugares donde ningún ser vivo había llegado jamás. He experimentado la muerte de las estrellas y el vacío eterno del universo. Y cada vez que soy desintegrado por las impresionantes fuerzas cósmicas, mi cuerpo se levanta de la nada. - El hombre guardó silencio por un momento. Luego miró al Cigoto con ternura y desesperanza - Yo sabía todo sobre el Lloigor Espacial. Por eso dirigí la nave hacia esta ruta. El ataque de las destructoras fue algo inesperado. Necesitaba verlo con mis propios ojos, revelar la naturaleza de su inmortalidad. Me apena que todo haya sido en vano. La nave no tiene arreglo, amigo Wherim. Las reservas de comida te mantendrán con vida por varios meses hasta que te conviertas en polvo. Yo, por otro lado, seguiré aquí hasta el fin de todo.

April 20, 2020, 3:27 p.m. 2 Report Embed Follow story
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The End

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Ayatan Mestre Ayatan Mestre
Goao! increíble, gozas de una cretividad muy minuciosa y elevada. Ademas de una narración bastante amena y detallista, no todos los que hablan de planetas y viajes espaciales se molestan en pensar que en una galaxia lejana las condiciones cambian. Me agrado bastante tu historia, deberías narrar muchas otras aventuras de ese universo que se ve que tu mente tiene bastante detallado! un saludo hermano. Me recordaste a los grandes autores del pasado cuando narraban las peripecias de una galaxia extraterrestre! genial!
April 20, 2020, 23:18

  • Saint James Roads Saint James Roads
    El hecho de que llegases a leer mi cuento ya es suficiente para llenarme de alegría. Agradezco mucho tus palabras. Me llena de esperanza e ilusión el ver que puedo entretener por un rato al menos a una persona. ¡Gracias! April 20, 2020, 23:50
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