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TU MAYOR MIEDO

La alarma del edificio se había activado.

Sirenas sonaban por todos lados, causando caos alrededor de quienes nos encontrábamos dentro del lugar.

Con mi bata blanca de dormir, había salido lentamente de mi habitación al primer sonido de alarma; caras aterradas y personas empujándose entre sí sin rumbo fijo era todo lo que se podía visualizar en la salita del lugar.

No entendía qué sucedía... quizá algún pequeño incendio o temblor, pero suponía que nada por qué preocuparse.

No me gustaba cuando interrumpían mi sueño, porque luego no podía volver a dormir, así que no me encontraba de muy buen humor.

El edificio contaba con unos 5 pisos y yo me encontraba en la planta superior...demasiado lejos de la salida; sin embargo, parecía la única persona que sabía lo que era la calma y pronto entendí por qué.

El primer grito desgarrador surgió de uno de los pisos inferiores; y casi al segundo, pantallas de gran resolución empezaron a salir de entre las paredes, en las que se podía ver a más personas corriendo, gritando y vestidas igual a mí; salvo por una cosa... su ropa se encontraba manchada de tonos rojos en forma de manos y figuras sin sentido; sangre salía de diversas partes de sus cuerpos... las cejas, los costados, sus piernas... y a pesar de que corrían y nadie los seguía, seguían apareciendo nuevas manchas, nuevas marcas...

—¿Qué está.... —miro a mi alrededor, las personas que antes parecían no conocer el silencio se encontraban paralizadas, con sus miradas fijas en las grandes pantallas.

Camino hacia la persona más cercana a mí, le toco levemente en el brazo y en cuanto me mira, planteo la pregunta —¿Qué está... —miro a mi alrededor y señalo las pantallas con mi cabeza —...está pasando?

—¿No lo sabes? —sonríe... sonríe peligrosamente —es el juego del cazador y el cazado.

—No entiendo.

—Todos tenemos miedo de ser cazados —señala las pantallas con su cabeza y sonríe —míralos, aterrados y corriendo...— y vuelve su mirada a mí —solo porque sonó una alarma, solo por el miedo a un poco de miedo...

—Yo no... yo no entiendo.

—No es tan difícil niña —señala a las personas nuevamente —nadie los sigue... ¿o ves a alguien tras ellos?

—Entonces cómo...

—Es su miedo... su propio miedo quien los ataca.

Mi corazón latía un poco más rápido con cada segundo que pasaba.

Cloc, cloc.

Las puertas se abren y ese segundo de espera se sintió tan largo y tan efímero a la vez... hasta que finalmente el caos rompió el silencio.

Me quedé allí, paralizada... porque no entendí lo que quiso decirme el señor hace unos segundos sino es hasta que una sombra completamente negra se para frente a mí.

Sin rostro, ni forma concreta sabía lo que era... uno de mis grandes miedos...

—Oscuridad... —la palabra sale de mis labios en un lento suspiro y la angustia y el la ansiedad de sentirme ciega me bloquea por completo.

Huyo, corro, pero a donde quiera que vaya la luz me ha abandonado.

No, no, no...

—No es real, no es real —cierro los ojos y repito recordando las palabras del hombre —no es real...

Yo puedo ver... yo puedo ver...

—Soy tan real como tú me hiciste.

—No —grito —no eres real.

Pero cuando abro los ojos y veo a mi mayor miedo parado frente a mí no puedo hablar.

Yo. Yo soy mi mayor miedo.

Nos miramos fijamente, sin parpadear... enfrentarse a uno mismo es lo que más nos puede costar.

—Soy tu peor enemiga, soy tu mayor miedo, soy quien quieres esconder tras esa fachada —dice sonriendo —soy...

Sangre brota del lugar donde debería estar mi corazón... llevo mi mano al pecho para tratar de detener el sangrado...

—¿Cuándo vas a enfrentarme? —sigue diciendo sin importarle la sangre —¿cuándo saldrás de tu pequeña burbuja de...

—Para... para, por favor —suplico —no vas a lastimarme más —cierro mis ojos intentando perder el miedo...—no vas a...

Su mano vuela frente a mí y el aire abandona mis pulmones.

—No puedes... no puedes —me desafía —siempre vas a vivir con miedo.

—No, no —muevo mis manos intentando que su mano me deje respirar pero no lo consigo, me estoy quedando sin fuerza, sin vida... —No...

Mis ojos parpadean y se cierran, y quiero que se cierren de una vez, quiero acabar con esto.

No...no... no la dejes ganar... por favor... tú puedes.

Cuando abro los ojos nuevamente y veo el triunfo brillar en sus ojos algo dentro de mí se despierta.

—¡No! —le grito —no vas a ganar.

Un cuchillo aparece en mis manos, salido de mi mente o la fuerza de mi decisión; y con la mejor precisión que puedo tener, me dirijo a su cuello y lo desgarro.

La fuerza en mi cuello se debilita y empiezo a respirar con normalidad mientras ella empieza a convulsionar y a tratar de sostener la sangre que sale por la herida que le hice... pero es tarde.

Cae de rodillas al blanco suelo y lo pinta de rojo con su sangre.

—Te atreviste... —dice con sorpresa...la vida parece abandonar sus ojos mientras lo dice —espero te atrevas también en la vida real —y sus ojos se cierran en el último suspiro de aquellas palabras sin fuerza.

—Espero poder hacerlo yo también...

Le respondo a la oscuridad que me abraza al segundo y despierto en la negra noche de mi habitación... con el corazón acelerado y un dolor en el pecho porque aun me acompaña sin descanso aquella muerte que en el sueño me liberó: mis miedos.

Jan. 23, 2020, 9:20 p.m. 2 Report Embed 1
The End

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Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
¡Muy buen relato! Felicidades.
January 27, 2020, 18:53

  • FLUYE MAR FLUYE MAR
    Me alegra muchísimo que te haya gustado... mis letras te seguirán esperando January 28, 2020, 15:59
~