La casualidad mas bonita Follow story

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marina riquelme


Es la historia de Christian y Lia. Un amor imposible que con el tiempo se convierte en la casualidad mas bonita.


Romance Young Adult Romance For over 18 only.

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Erase una vez...

Era un sábado como otro cualquiera. Yo acababa de salir de trabajar. Mis amigas vinieron a recogerme para llevarme a casa a cambiarme y irnos a la discoteca del pueblo, Kapote. No era gran cosa, pero era la única discoteca que había, así que la mayoría de la gente solía irse fuera. Pero a mi lo que me gustaba era que si él salia, allí me lo encontraría. Por lo que siempre prefería quedarme por Calpe que irme fuera, tema que todos los fines de semana era un debate porque mis amigas también preferían irse a benidorm o a cualquier otra parte, pero con la excusa de que yo trabajaba de camarera hasta las 3 de la mañana, conseguía que nos quedáramos por allí. Así que llegué a casa, me puse un top cortito estampado de flores y un minishort con mis taconazos. Me solté el pelo, me maquille como una puerta y nos fuimos.

Cuando llegamos a Kapote serían las 4 de la mañana. La gente ya iba bastante contenta y tarde solo 10 minutos en darme cuenta de que él estaba allí. Christian, el chico de mis sueños. Guapo, alto, fuerte, con los ojos verdes y moreno. Llevaba una camisa de manga corta blanca con toques negros y un vaquero. ¡Y estaba para comérselo! A decir verdad, no se porque me encantaba tanto verlo, porque sabía que era un amor imposible. Era el ex de unas de mis mejores amigas y ya habíamos tenido varios encuentros en el pasado, pero como podéis imaginar, en quien se había fijado era en mi amiga y no en mi. Además por lo que sabía de él, era un cabrón que no que quería compromisos. Y yo no era chica de una noche, era chica de príncipes azules.

Y supongo que pensareis que mala amiga, pero no, yo me había portado como tocaba siempre.

A Christian lo conocí cuando tenía 13 años. Yo iba al instituto y no tenia muchas amigas, así que solía juntarme con las amigas de la que entonces era la novia de mi hermano, Ruth. Un día, esperando en la puerta del instituto a mi madre, apareció el, con su audi negro, con esos ojos verde esmeralda y con esa cara de malote que me enamoró. Aparcó el coche justo a mi lado. ¡A escasos centímetros de mi! Obviamente, el ni se fijo en mi, yo era una mocosa de 13 años y el tenía 18, pero claro yo en él si. Mi sorpresa llegó cuando una de las amigas de Ruth, salio, me dijo adiós y se montó en su coche. Tierra tragame! Me acababa de enamorar del chico de mi vida y tenía novia, que además era conocida mía. Además de ser guapísima, con un tipazo y tener 3 años mas que yo. Así que lo dí por perdido. No tenía nada que hacer. Aparte de que yo siempre he sido muy de respetar a las chicas que tienen novio.

Fueron pasando los años y gracias a dios, hice muchísimos amigos y amigas. Entre ellas, Yahel, Lucia y Anna. Eran mis mejores amigas. Yahel era guapa, alta, delgada y lo que mas le llamaba la atención a los chicos de ella siempre eran sus ojos grandes y verdes. Era muy descarada y le encantaban los chicos con novia. Eran retos para ella. Lucía era muy morena, con el pelo negro, guapa y siempre había estado mas desarrollada que nosotras, así que a los chicos les llamaba mucho la atención. Ella era un poco más romántica como yo, pero también le iban los rollos de una noche. Y luego estaba Anna. Anna era bajita, un poco rellenita, pero para mi era muy guapa y atractiva. Y ligaba muchísimo. A pesar de que mis amigos decían que era la mas fea del grupo. Y por último estaba yo. Yo siempre he sido de las mas altas de mi edad, muy delgada, demasiado incluso, castaña y con los ojos grandes. Pero yo no solía ligar mucho. Era muy tímida en ese aspecto y yo buscaba al amor de mi vida no un polvo de una noche. Y mas en aquellos años.

A Anna la conocí en clase, fue mi compañera durante 2 años y nos hicimos muy amigas. Casualidades de la vida, Anna era amiga de Lucía y yo era amiga de Yahel, así que las cuatro nos hicimos muy amigas. Aunque Yahel nunca acabó de caerle bien a Anna. Lucía iba con un grupo de amigos muy grande y siempre insistía en que fuera con ellos, pero yo era muy insegura y me daba miedo caerles mal así que nunca iba. Un día, a regañadientes, Lucía y Anna me obligaron a salir con ellas y sus amigos. Conocí a Montoya, a Mario, a Lucas, a Vicente, a Nico, a Nacho, a Pablo y a Luisa. Las primeras horas haciendo botellon estaba un poco incómoda, pero eran majisimos y con las horas, acabamos pasandolo genial.

Unos días después, estábamos Lucía y yo tomando café en el buggatti. El buggatti era una pequeña cafetería en el centro del pueblo, donde iba casi toda la juventud y lo que no era juventud. Era pequeñita, comoda, con billares y tenía una terraza fuera donde podías fumar y cotillear todo el que pasaba. De repente, sonó el teléfono de Lucía. Era Luisa, que necesitaba una camarera para el bar de Mario, su novio y quería que fuese Lucía. Pero Lucía no podía porque ya estaba trabajando así que me cedió el puesto a mí. Al principio me daba un poco de apuro, pero fue, creo que sin duda, el mejor trabajo que he tenido y todo gracias a Luisa. Luisa y yo nos hicimos muy amigas, pasábamos muchísimas horas juntas en el trabajo y su grupo de amigos pasó a ser nuestro grupo de amigos que solían venir los sábados por la noche a beber allí, al Coco's para hacer tiempo hasta que saliésemos de trabajar Mario, Luisa y yo. Así que Luisa pasó a ser mi mejor amiga y confidente.

Un sábado que el Coco's estaba a tope y nosotras íbamos de culo, lo vi aparecer. No me lo podía creer. Era él, Christian, el chico moreno de ojos verdes del que me había enamorado cuando tenía 13 años. Y encima venía con un amigo mio. Me puse super nerviosa y se lo dije a Luisa super emocionada y allá fui. A atenderles. Para mi mala suerte, mi amigo, Sergio, durante el rato que estuvieron allí sentados no paraba de tontearme. Y yo, echa un manojo de nervios, contestaba como una tonta enamorada, pero claro, no era por él, era por su amigo Christian. Christian no me habló para nada, lo único que hacía era mirarme de arriba a abajo con cara de seductor y mordiendose el labio. Y a mi eso, me ponía todavía más nerviosa. Cuando acabamos de trabajar, fuimos a Kapote a tomar algo, yo con la esperanza de volver a encontrármelos allí y esta vez poder mediar palabra con Christian, pero no estaban. Así que perdí la oportunidad.

Unos días después Christian me habló por el facebook. Yo casi salto de la silla cuando vi que me había escrito, pero para mi sorpresa, me escribía para decirme que su amigo Sergio era un golfo y que le daba pena de mi porque se me veía super enamorada de él! Quise morirme, Christian pensaba que le había estado siguiendo el juego toda la noche y que me gustaba mucho su amigo. Y yo tonta de mí, le expliqué que no me gustaba Sergio, que era un simple amigo, pero no me atreví a decirle nada más. Y ahí quedó la conversación. Además me moría de rabia, porque ni siquiera me había agregado al facebook. Solo me había mandado un puto mensaje para decirme eso! Así que yo tampoco lo agregué y ahí quedo la cosa.

A todo esto, en una conversacion con sergio, este me contó que Christian ya no tenía novia. Que lo había dejado con ella hacia tiempo y que estaba soltero. Pero como pasaron los meses y no recibí ni un solo mensaje más de él, pensé que tenía cero interés en mí y lo dí por perdido.

Un día de Octubre, eran las fiestas del pueblo y había una orquesta. Eran las doce de la noche y llevábamos desde la 1 del medio día bebiendo. Estábamos Yahel con su novio, que era un chico moro, para mi gusto feo, que no le pegaba nada. Lucía con un pedo bastante grande, ya que se había pasado todo el día bebiendo cazzaya a morro y yo. La verdad, es que las tres íbamos bastante contentas. ¡Y entonces apareció él, Christian! No me lo podía creer, los astros se habían alineado para que nos encontráramos allí. Cosa que no era muy difícil dado que vivíamos en un pueblo muy pequeño. Y esa noche si que estaba decidida a darlo todo para que se fijara en mi. Estaba con un amigo suyo y no paraban de mirarnos, así que me empecé a hacer ilusiones. Lucía se acercó y le dijo que nos íbamos a Kapote y el le dijo que nos veíamos allí... En Kapote empezó a ponerse en las fotos con nosotras y mi sorpresa llegó cuando estaba bailando y de repente me giré y lo vi tonteando con Lucía... Me acababa de dar cuenta de que no llevaba toda la noche mirándonos, llevaba toda la noche mirándola a ella. Así que esa noche lo sentencié, porque para mi, si se liaba con mi amiga, ya era un amor prohibido. Y efectivamente, Lucía se fue con él. Así que paso de ser el chico de mis sueños a mi amor platónico.

Pasaban los meses y Lucía seguía quedando con él. Pero cada vez la cosa iba a peor. Nos contaba que era un cabrón, que solo la usaba los sábados por la noche, que le echaba un polvo y la dejaba en casa. Y nosotras le aconsejábamos que lo dejara, porque estaba empezando a enamorarse de él.

Yo mientras tanto no es que estuviera sola tampoco, conocí a un chico muy guapo, rubio, con los ojos claros, que mis amigas me decían que era el mas guapo del pueblo y que cualquier chica daría lo que fuese por estar con él. Empezó a tirarme la caña, a pesar de que vivía con su novia, cosa que a mi me hacía pensar que era un cabrón. Hasta que un día vino y me dijo que había dejado a su novia por mí. El chico que para mis amigas era el mas guapo y sexy del pueblo, que llevaba 6 años y vivía con su novia, la acababa de dejar porque quería estar conmigo. Así que le dí una oportunidad, a pesar de que no me encantaba. Estuvimos unos meses saliendo juntos, era muy amable y cariñoso, pero yo cada vez que veía a Christian, se me iban los ojos y pensaba que ese si que era el chico mas guapo y sexy del pueblo. Con el tiempo, Adrian, este chico, me la pegó con otra. Cosa que no me sorprendió demasiado porque estando con su novia me tiraba la caña a mi. Lo único que me jodió es que con quien me engaño fue con Ruth, la que había sido novia de mi hermano. Y me dolió mas por parte de ella que por su parte.

Un día, estábamos en la plazilla, una placita pequeña donde nos juntabamos las chicas con un grupo de chicos mas mayores, entre ellos Sergio y más amigos de Christian. Y Lucía me propuso irme a dar una vuelta en el coche con Christian y Sergio. La idea era que Lucía se iba a estar liando con Christian y yo irme con Sergio. Pero a mi Sergio no me gustaba, así que lo único que pasó es que nos fumamos unos cuantos porros y yo que no estaba acostumbrada, acabé con un blanquinazo monumental por el cual me tuvieron que llevar a casa y acostarme. Que vergüenza pasé, encima de que había tenido que pasar el mal trago de irme a ver como Christian y Lucía se liaban, que vale era mi amiga y me alegraba por ella, pero es que ese chico me tenía loca... Christian me había llevado a casa con Lucía para acostarme porque no me aguantaba en pie del blanquinazo que llevaba. Me quería morir.

Al día siguiente, recibí un mensaje de Christian preguntándome como estaba y que tal había pasado la noche. Y me agregó al facebook. ¡Me moría de ilusión! Christian, el chico de mi sueños, me estaba mandando un mensaje solo para preocuparse por mi. Pero claro, ahora, que estaba liado con mi amiga y que mi amiga no paraba de contarme todos los días lo cabron que era y que solo quería a las tías para utilizarlas... Así que yo le contesté muy seca y borde. Y como buena amiga, le enseñé el mensaje a Lucía. A Lucía no le sentó nada bien, me dijo que estaba intentado ligar conmigo y me pidió que lo borrara del facebook. Y así lo hice, como buena amiga...

Pasaron los meses y Christian cada vez le dejaba mas claro a Lucía que entre ellos era solo sexo, que no quería nada serio. Lucía por su parte empezó a liarse con otros tíos y Christian se volvió a echar novia. En el momento que se echó novia entendí que el problema no era que Christian no quisiera una relación seria, sino que no la quería con Lucía, pero ella era incapaz de verlo. Fueron pasando los meses y cada vez que Christian lo dejaba con una de sus novietas, llamaba a Lucía, pero claro, solo para acostarse con ella, después de echarle un polvo la volvía a dejar en su casa. Incluso un día quedó con Yahel, si, nuestra amiga Yahel. Le dije que era una cerdada lo que le iba a hacer a Lucía y al final no fue, o al menos eso me dijo a mi para que la dejara en paz. En realidad nunca supe si llegaron a quedar o no.

Pasaron meses y meses. Yahel dejó a su novio y conoció a un chico de Madrid con el que por primera vez, parecía estar centrada. Lucía casi se había olvidado de Christian y cada fin de semana andaba con uno, en las discotecas era un show. Se había vuelto una gata rabiosa y se liaba con los tíos en la discoteca que parecía que se lo iba a montar allí mismo con ellos. A mi me daba hasta apuro. Yo me fuí a estudiar a Alicante, estuve dos años allí y iba a Calpe los fines de semana y durante esos dos años ni conocí a nadie ni me lié con nadie. Parecía una monjita esperando al príncipe azul.

Cuando acabé mis estudios, volví a Calpe. El primer fin de semana, quedamos toda la pandilla para salir, nos fuimos a Benissa. A una discoteca que ibamos cuando no conseguía convencerlos de quedarnos en Calpe que se llamaba Exit. Hicimos botellon, nos inchamos a chupitos y estuvimos bailando toda la noche. Los chicos se fueron yendo y nos quedamos Anna, Luisa y yo. Salimos a fumarnos un cigarro y cuando volvíamos hacía la discoteca, a la par que nosotras caminaban dos chicos. Uno muy feo y el otro aún mas feo. Yo iba de rojo y recuerdo que empezaron a gritar: -¡la de rojo que te cojo! Yo me quede muy sorprendida, porque no solía ligar nunca. Mis amigas decían que era porque era muy guapa y imponía mucho, pero yo simplemente creía que los tíos no se fijaban en mi. Se acercaron a nosotras en la discoteca y empezaron a hablarnos. El que me había gritado lo de rojo se llamaba Jose y su amigo Pablo. Nos echamos unas risas pero no paso de ahí.

A los días, Jose me escribió por el facebook y me preguntó si quería quedar con él para fumarnos un porro. Yo no solía fumar muy a menudo y el no es que me encantara pero le dije que sí. Y quedamos un par de veces hasta que acabamos liándonos. Después de liarnos dos o tres veces, un día lo vi salir del Exit con una tía de la mano, no tenía nada conmigo, pero yo no era una chica de una noche y mucho menos me iba a comer las babas de otra así que decidí que no volvería a liarme con él. No tuve ni que decírselo porque desde la primera vez que nos habíamos liado, nos veíamos por ahí y ni nos saludábamos, así que dejamos de hablarnos y ahí quedo la historia. Yo no sabía lo que le había visto, porque guapo no era y mi tipo tampoco. Pero claro, mi amor platónico seguía teniendo novia y yo ya lo daba por perdido, así que seguía buscando a mi príncipe azul. Después de Jose decidí que ya no quería saber nada de ningún tío por un tiempo. Quería dedicarme a salir con mis amigas y pasármelo bien, pero nada rollos sin compromiso. A mi eso no me iba...




Oct. 10, 2019, 7:22 a.m. 0 Report Embed 1
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