Short tale
0
3.9k VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Inmarcesible

Esa tarde, Juan Carlos tuvo una epifanía. El LSD había hecho efecto. Sin proponérselo -una verdadera serendipia- había hecho contacto con una entidad exterior, amorfa e iridiscente. Fue elegido por ella como su apóstol en la Tierra y para probarse como real, le ofreció un poder tan único como sorprendente: todo lo que tocase con su mano izquierda se volvería inmarcesible.

Así fue como Juan Carlos comenzó probando primero con frutas, luego con vegetales y más tarde con animales, los más pequeños y de menor expectativa de vida. Ninguno de ellos envejecía y su muerte, si ocurría, llegaba por otras razones. Todos conservaban, incluso en la muerte, la imagen de la vida.

Regresó a los sueños de la droga y obtuvo toda la información necesaria para formar su culto. Escribió su libro sagrado, con los ritos secretos para adorar a su dios. Cambió su nombre y se hizo de las ropas que le ordenara aquel ser.

Tenía el cuidado de no tocar a nadie con su mano izquierda. Sólo debía probarse ante los aspirantes, quienes al ver la eterna juventud prometida por su dios se convertían a la nueva religión y recibían el sacramento.

Pasaron décadas, y nadie, dentro de la creciente congregación, envejecía. A algunos los había alcanzado la parca, pero sus cuerpos habían permanecido incorruptibles. Eran mostrados en vitrinas, verdaderos milagros de un dios que sólo había conocido un hombre. Pero eso cambiaría pronto.

Un día, estando en trance, el apóstol recibió un mensaje: pronto, toda la comunidad haría comunión con la divinidad. Era un evento ineludible, para el cual se requería alquilar un estadio, pues eran miles los feligreses. Sin pereza y contando el apoyo de todos, que veían con grandes expectativas la posibilidad de conocer a quien habían adorado por tanto tiempo.

Así se llegó el día, y todos los correligionarios de Juan Carlos asistieron sin falta, incluso enfermos y heridos, a recibir la comunión. Cada cual recibió su dosis de LSD, incluyendo a niños y abuelos, la cual tragaron después de que su apóstol pronunciara la siguiente salmodia:

Iä Iä! uh'eog ot lw'nafhnah, Iä Iä! Azathbthnk R'luhhor, l' nog ymg' hrii ng c' goka syha'h lw'nafh!

En trance, todos lograron ver a su dios, y se unieron con él. Sus cuerpos perdieron forma, se volvieron masas iridiscentes, carentes de ego. La felicidad fue total cuando la comunión culminó al integrarse en un solo ser. Habían sido fagocitados por aquella entidad.

Al día siguiente, los intendentes del estadio encontraron una verdadera montaña de ropas y artículos personales, pero sin rastro alguno de sus dueños. Algunos hablaron del rapto, lo cual fue desmentido por todas las congregaciones cristianas; pero nadie pudo entender lo que ocurrió verdaderamente en aquel sitio.

Oct. 3, 2019, 8:54 p.m. 0 Report Embed 0
The End

Meet the author

José Luis Cruz García Mi nombre es José Luis Cruz, también conocido como El abuelo Kraken. A finales del 2010 incursioné en el mundo de la creación de contenidos, lo cual me llevó -además- a la escritura. Hasta el momento he publicado sólo El Sonido de Dónde, que puedes conseguir a través de Amazon.

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~

Related stories