El caballero de la capa escarlata Follow story

lukas_96k Lucas Almada

¿Qué pensarías si de pronto te despiertas en un lugar desconocido, herido y... sin saber quien eres? El joven protagonista se ve sumergido en un misterio que solo se hace más grande e intrincado a medida que encaja las piezas del dilema. Avanzará en busca de entendimiento, descubriendo migaja por migaja su pasado y porqué acabó en la forma que acabó. Su historia estará salpicada de momentos de felicidad y atrocidad, calma y tempestad, aventura y peripecia, redención y culpa... Luz... y oscuridad. Las vivencias olvidadas le deparan algo más que simple descubrimiento, le deparan una guerra contra un personaje de máscara sonriente. Y la gente que lo creó. Este es mi primer y podría decirse, un simple "borrador", sé que debe dejar mucho que desear en ciertos aspectos. Es una historia en la que trataré en la medida de lo razonable, crear un sistema de magia similar a las mecánicas que tendría un juego RPG (role playing game) No sé hasta que punto sea posible algo así, es un sistema en pleno desarrollo. Agradezco comentarios para mejorar.


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Capítulo 1: Despertar de un nuevo hombre

Estrellas.


Eso fue lo primero que vi al despertar. Una inmensa bóveda nocturna inundada de estrellas.


Mis tiesos sentidos apenas entienden lo que sucede, pero poco a poco, como si despertasen de un largo letargo empezaron a captar más. Si tuviese que describirlo en una palabra... seria dolor. Dolor por cada parte de mi existencia tanto física como mental. Si algo como eso era posible.

Un palpitante dolor detrás de la cabeza me hizo descubrir un profundo corte, ¿acaso me habré herido yo mismo? No puedo recordarlo, mi mente es como tratar de ver a través de una densa bruma. Elevé la cabeza un poco solo para notar una gran extensión de agua frente a mi, estaba rodeado de una tranquila playa llena de rocas. Solo ese pequeño esfuerzo causó una fuerte punzada y tuve que volver a apoyarla en la fresca arena, pensativo.


«Tranquilo... Tranquilo. Piensa, enfría la mente. Gah, no logro... recordar nada... ¿Que es lo que hago en una playa? No... No recuerdo ni mi nombre... ¡Vamos piensa! ¿Que es lo que hice ayer? ¡Es una pregunta sencilla! ¡Agh!... No hay nada.»


Me senté con la vista borrosa y mi cuerpo gritando en todas partes, miré mi ropa y alrededores, tratando de distinguir lo que podía con la tenue luz de la luna. Un hermoso e interminable mar brillaba con la luna frente a mi, mientras que detrás, un oscuro bosque del que provenían diferentes sonidos de insectos y criaturas nocturnas.


«Tengo que conseguir ayuda... este dolor...» pensé tratando de incorporarme. Con mucho esfuerzo lo logré, pero el mundo daba unas vueltas espantosas. Apenas y lograba distinguir unos pasos delante mío.


―A-ayu...da.―fue apenas la mitad de un susurro lo que logró salir de mi boca seca.

―Ayuda...―dije con mas fuerza, dando un corto paso en la suave arena, sin embargo, tropecé y caí al suelo, lo último que sentí fue el golpe contra el suelo y luego nuevamente silencio.


Desperté tras quien sabe cuanto con la mejilla contra la arena y la boca llena de la misma. Allí tendido, requirió de unos largos minutos para juntar fuerzas, luego en cuatro patas pude girar para sentarme cosa que fue todo un logro; el cegador sol sobre mi parecía indicar que era cerca del mediodía y me percaté de algo, había alguien a mi lado. Un chico. Por lo visto era con una de sus piernas con las que había tropezado, sus ropas estaban rotas, ensangrentadas y él lleno de heridas. Rápidamente me acerqué como pude. Para mi alivio aún respiraba, aunque débilmente.


― O..ye ¡Oye! ― los sacudí con la esperanza de que despierte. Sin embargo, no hubo respuesta de ningún tipo.

―Demo..nios.― mi boca estaba pastosa. Parece que hace semanas que no probaba una gota de agua.


Sofocado y entre muecas de dolor me incorporé con más cuidado que antes, cada movimiento me acarreaba un nuevo dolor, apenas y podía respirar sin que me doliese algo. Además de eso, me sentía como si estuviese a punto de hervir, mis brazos aparte de estar golpeados en todas partes, ardían y estaban rojos por la exposición al sol.


«Mierda... estuvimos toda la mañana bajo el sol. No es bueno... »


Miré a mi acompañante, lo agarre de ambos brazos y pese a costarme un esfuerzo abismal, logré moverlo hasta la sombra de uno de los árboles más cercanos. Ahora más frescos en la sombra me detuve a verme detenidamente... era una sensación muy rara, me sentía un extraño usurpando un cuerpo ajeno. Vestía con ropas de apariencia costosa en su mejor época, ahora una sombra de lo que era, sucia y andrajosa. El chico vestía unas ropas simples y una especie de bandana cubriendo su cabeza, parecían más bien harapos, lo único que destacaba era un collar de cuero negro en su cuello, parecía tener unos detalles grabados, unas figuras extrañas que no tenían sentido para mi.


« Que inusual disparidad... »


Descubrí también el porqué me dolía todo. Tal y como seguramente el chico que me acompañaba, mi cuerpo estaba lleno de moretones de todo tamaño y forma, cortes ya en su mayoría con una costra de sangre seca. Me sorprendía que no tuviese nada roto... aunque no estaba seguro del todo, las costillas del lado izquierdo dolían indicando lo contrario.

Necesitaba algo, alguna idea por donde empezar a organizarme. Revisé los bolsillos de mis pantalones y el de los ajenos solo para no encontrar mas que arena, ni un solo objeto que diera alguna pista sobre algo. Tenía que encontrar más información de alguna manera, pero antes que nada necesitaba refrescarme con urgencia, el calor me estaba sofocando.

Lentamente, me acerqué al agua y miré mi reflejo. Tal y como antes, fue extraño, mi vista coincidió con la de un joven desconocido de unos fáciles 20 y tantos, ojos hundidos color ámbar con el lado derecho morado e ligeramente hinchado por alguna contusión, cabello de un color castaño muy claro y desordenado, sucio con sangre seca, arena y quien sabe que más. El rostro al igual con variedad de moretones, sangre seca de aquí a allá, el labio inferior partido al igual la ceja izquierda y la cosa seguía así. Una terrible colección de heridas...


«Que sed...» pensé mirando el vaivén del agua que me tentó, a pesar de que era claramente salada. Eso me llevo a pensar que en un naufragio sería raro que tuviese tantos golpes o eso supongo... Parece más una paliza.


«¿Me habré metido en problemas? Solo espero no ser algún tipo de criminal.» no pude más que suspirar lleno de confusión.

«Sea como sea. En este estado parezco más un cadáver que una persona. Así que no creo que me reconozcan tan fácil de cualquier manera. » reí para mis adentros, haciendo una mueca al sentir una punzada de dolor.


Me desvestí dejando mis prendas en el suelo mientras estudiaba con más detalle mi cuerpo... Una contextura grande de alrededor de un metro ochenta de alto y el físico de alguien que nunca en su vida hizo esfuerzo o trabajo mas que el de vivir cómodamente. Toda sección de piel que no estuvo cubierta por ropa estaba roja por las quemaduras de sol. Mi breve análisis de mi mismo terminó y me metí al agua que parecía estar 50 grados menos que yo, poco a poco el agua empezó a refrescar mi organismo hasta que cuando llegó a mi pecho mis heridas empezaron a arder.


«Pues claro imbécil... agua salada y heridas. Ya denme el premio al idiota del día. »


Aún así, tener toda esa mugre encima solo acarrearía infecciones y a peores cosas, cómo lo sabía, no tenia idea, pero en el fondo esa información estaba a mi disposición. Soporté la picazón un tanto dolorosa y metí la cabeza bajo el agua, una refrescante sensación se adueño de todo mi cuerpo. Espié abriendo los ojos apenas y vi varios peces alejándose asustados por mi intrusión. Una vez limpio tanto yo como mi ropa salí del agua mucho más fresco y despejado me senté en la sombra. Usando mi camiseta mojada limpié la sangre del chico poco a poco, dejando ver sus delicadas y jóvenes facciones. No debía tener más de 13 años y estaba tanto o más golpeado que yo, sufriendo de una terrible fiebre. Tuve que enjuagar varias veces la camiseta para dejarlo relativamente limpio a la vez de tratar de bajar la temperatura de su cuerpo, pero en ese proceso... descubrí algo. Tenía unas extrañas orejas sobre la cabeza que parecían... animalescas.


«¿Qué demonios? ¿Un disfraz?» pensé tocándolas, pero efectivamente y para mi sorpresa estaban unidas a su cabeza y eran cálidas al tacto... « Que chico tan extraño... nunca había visto nada igual. Al menos que recuerde... bueno, eso no quita que necesite ayuda con urgencia.»


Mi vista se posó en el horizonte, tratando de discernir alguna señal de un barco, una cuestión llegó a mi mente: ¿Qué demonios hago ahora?


«Veamos, primero tengo que ordenar lo poco que sé... Está la cuestión de porqué no puedo recordar nada. ¿Quizás amnesia? es... probable viendo el corte que tengo en la cabeza. No sé quien soy, mucho menos este niño o qué demonios hacíamos aquí. Cuando desperté tampoco tenía nada conmigo, ni dinero, ni papeles, objeto de ningún tipo que me una pista... ¡Maldita sea! Todo esto es tan confuso. Pensar en lo que pasó antes de despertar hace que mi mente quede completamente en blanco, no hay nada, nombre, familia, edad exacta, fecha de nacimiento, ¡nada! Hah... A fin de cuentas, necesito encontrar gente. Antes de eso agua y comida. »


Concentré todas mis fuerzas tratando de oír algo fuera de lo usual, alguna señal de otro ser humano, para nuestra mala suerte solo el sonido del mar y la brisa proveniente del bosque se hacen oír en este lugar. Los alrededores no dan señales de algún sendero o de actividad. Eso me preocupaba.


«Supongo que el rescate mágico está descartado, al menos por ahora. Hay que sobrevivir, comida y agua... comida y agua. ¿Donde puedo conseguir comida y agua?»


Recordé que había visto muchos peces, podría capturar uno o dos para la cena. Con un entusiasmo impulsado por el hambre busqué una rama resistente en los lindes del bosque y entre las rocosas playas me dispuse a "pescar"... bueno, si tal cosa que hacia era pescar. Mis torpes movimientos no eran rival para aquellos peces, casi podía oírlos reírse de mi para completar mi frustración. Parte del día pasó y gasté energías en vano para no obtener resultados, la tarde trajo consigo un viento fresco que empezó a reemplazar al cálido clima que había estado hasta entonces. Era hora de hacer una fogata y calentarnos, hasta con algo de suerte alguien podría vernos.

Me puse manos a la obra, la cosa era que o nunca en mi vida había hecho fuego o al menos... no lo recordaba. Con peores resultados que la pesca solo logré destrozarme las manos sin lograr ni la menor señal de humo. Entrada la noche, agotado, frustrado y débil tuve que tratar de dormir soportando las bajas temperaturas que cada vez descendían más. Me preocupaba el chico a mi lado, le había puesto mi camiseta en un intento de abrigarlo sin embargo no sabía cuanto tiempo podríamos aguantar así.

Al siguiente día supuse que quedarnos más tiempo allí sería en vano. No era capaz de sobrevivir por mi cuenta, no me hacían falta más pruebas. Debía buscar ayuda. Miré el bosque y pensé en qué clase de criaturas podría albergar, sintiendo un escalofrío.


Por el momento parecía ser mi única apuesta si queríamos vivir.

Sept. 22, 2019, 4:04 a.m. 2 Report Embed 6
Read next chapter Capítulo 2: Travesía natural.

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Dece Scott Dece Scott
Felicitaciones es muy interesante!!!
November 22, 2019, 23:19

  • Lucas Almada Lucas Almada
    Muchas gracias! Si ves algo en lo que pueda mejorar no dudes en comentarme. n.n November 22, 2019, 23:45
~

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